martes 13 de marzo de 2012

Nico Castro

Version nc de Letra Today Your Love, Tomorrow The World
de Ramones.


yo voy al frente solo y pierdo, de cara al piso,
y ya he perdido mi tiempo, mi oportunidad
Pero siguo siendo ese soldado
Sí, lo soy.

Y para nada más sirvo

creí que luchaba por una patria

pero era tan solo un miserable más
entre tantos miserables

Un miserable
Un pequeño gigante , rubio como solo un idiota
En una ciudad asqueada
que hoy es empujado a expresarse,
acá en cualquier callejón.


en pocas palabras
Hoy tu amor, mañana el mundo

*******

ex


que triste es definirse como ex
es cierto
también es triste ser ex
o definir a alguien como ex
pero hay ex,
todos somos ex

alguna vez pensé que pensaba algo inteligente y
me atreví a comunicarlo.
tenía una idea maravillosa
crear la isla de los ex
qué idiota
todos somos ex

mi ex
por ejemplo
mi ex
esposa
ex
una vez me dijo,
“te la crees mucho
te querés mucho”
yo le contesté
mis amigos me quierén más.

********


Variaciones sobre canciones de Auden


Digamos que en esta ciudad viven unos diez millones,
Unos habitan agujeros, otros habitan mansiones.
Pero no hay un lugar para nosotros, mi amor,

Alguna vez tuvimos un país y nos gustaba.
Todavía lo podemos encontrar en un mapita político.
Pero ahora, no podemos ir allá, mi amor
ahora no podemos ir.

Pero está Villa Crespo, mi amor.
Y ese club, donde crecen las ilusiones,
Donde también se apagan pero a nadie le importa,
Porque las ilusiones vuelven a crecer,
de la misma forma en que crecen y crecen las barbas en la
única sinagoga de ese otro barrio, que no voy a nombrar,
pero que fue donde vos creciste,
y donde hoy sigue creciendo ese árbol viejo
y donde cada primavera florece de nuevo.
Pero los recuerdos no florecen de nuevo, mi amor,
como los pasaportes falsos con los que tu familia logró salir del país,
no florecen de nuevo.

El agente de la aduana paraguaya había dicho: “Si no tienen pasaportes”, “oficialmente” están muertos.
Pero seguimos vivos, mi amor, seguimos vivos.
Y vamos a pasar a como dé lugar.

Mis abuelos creyeron que se rompía algo, pero el solo de guitarra noise de sonic youth, en mi cuarto.
Pero allá afuera, antes lo que sonaba,
era Hitler, o era Stalin, eran muchos y decían: "Deben morir",
y hoy yo pienso en nosotros, mi amor, pienso en nosotros,
que estamos vivos y juntos, mi amor,
seguimos vivos, mi amor, seguimos juntos.

De golpe, pasa un perrito, ese perrito que mirabas cada día correr, pasa totalmente desabrigado y perdiendo pelo y padeciendo hambre, rogando caricias, aún así, y con su cola, abrió una puerta para que pasara un gato,
pero ellos no podían ser pájaros,
caminando por el bosque, vi en los árboles a los pájaros
que no tienen políticos, y cantan a su agrado,
No eran de la raza humana, mi amor,
no eran de la raza humana.

Bernabé De Vinsenci

HAY, SIEMPRE LO HABIDO Y LO HABRÁ

Hay una dicha que concede
la unión, la estrecha
e infinita liberación.
Hay un victimario que concede
el individualismo, la depredación
de una misma especie en
una superficie que le ofrece hermandad.
Hay una equivocación que concede
la desnudez, el pudor.
Hay un esfuerzo que concede
la utopía, el caminar.
Hay un enigma que concede
la muerte, el mas allá.
Hay una unión que concede
la naturaleza, la reciprocidad
sobre la humanidad.
Hay una espada que concede
la memoria, el no olvidar
para el presente amoldar.
Hay una virtud que concede
la diferencia de piel, la admiración.
Hay una longevidad que
posee la fe, eternidad.
Hay caminos que concede
la decisión, el poder elegirlos.
Solamente existe un epitafio,
solamente el de conceder.


Existen tiempos de insomnios
solo algunos guardan felicidad...




******

DESEO


Infinito espejismo colérico, diáfano,
atroz en pieles y sabores amargos.
Nubes de pupilas ahogadas,
mares de visiones turbias.
¡Tempestad, alud! ¡Vientos absorbidos!
Cabellos existenciales,
deslizándose en recinto de arena.

La cueva celeste incasable,
la tierra marrón repudiable.
Seres vislumbrados estrepitosos
en deformidad, voces hoscas monótonas.

El ruido vítreo estalla
y la red lo rearma.
Pantano arcaico, nostálgico.
Presencias esfumadas,
por el sendero opaco.

Sabanas vacías en el tiempo acelerado,
vueltas, vueltas y vueltas, mareo súbito, nausea iracunda.
La imagen sigue envuelta, ella esta
en beatitud, dichosa y excelsa.
Los ojos se abren y los
objetos permanecen intactos, ausentes.


******

DE SERES Y NO TAN.

El ser debió relacionarse, aunque se niegue.
Él está hecho para relacionarse, al igual que el sistema
digestivo para nutrirse.


El hombre no puede realizar una quimera, para
no aceptar esta condición, quizás si, pero solo
unos pocos y con el tiempo adquieren un mundo
de meras fantasías, donde pronto los objetos
se convierten en personas.


No solo en los hechos existente el hombre crea,
también en los inexistentes hechos crea.
De a poco este ser pierde el juicio y pasa
a ser una pieza de la neurosis.

Finalmente su lógica navega eternamente
absorbida por la necesidad.

Hay cosas que parecen una enfermedad
y aunque no lo sean quedan secuelas...



******


CUERPOS APLASTADOS
.


Tu esencia escéptica
es la verdad de las cosas.
Las palabras se desvanecen ante
tus acciones, cayendo
en el reino de la contradicciones.
Tu raíz es el fecundo árbol
que no confunde el espécimen.
Tus ojos emanan el
agua de moléculas emocional
que desecha la desdicha.
Tu hermandad es silenciosa
ante la plenitud de un distinguido ente.
Tu comprendes que el exceso
fonético emerge al repudio.
Tu sabes que las plantas forman
parte de nuestro organismo.
Tu sabes que los desacuerdos
son la imposición del pensar.
Tu sabes que finges dormir
porque no sueñas.
Tu sabes que aunque los vientres
se nieguen el amor maternal no muere.
Solo tu sabes.
Que las epidemias son suaves,
el espíritu de reciprocidad,
pero, también, tu sabes que es
la superficie contenedora
de la carne, osamenta y lo intangible,
aquellos que nos hace diferente,
que nos hace lobos de si mismo.


A un fantasma de América Latina...


******


SOMOS


Incriminación al ente, mientras, define el sabor de
su piel. Constantemente anhela en el anochecer
inhalar aires de sosiego en campos de equidad.
Eólicos pensamientos expulsados por el malhechor
invaden nuestro socio ser. La lógica recóndita es soslayar.
Algunos ojos absorben la simetría, otros no tanto, pero
ninguno pierde el monótono contemplar sugerido en el amar.
Todos poseemos la condición de un área circular, ahogado en
un blanco mar y una pupila que en ocasiones se dilata.
Inminente las nubes forman grietas con orgánicas figuras abstractas
y eso es lo que somos, una incomprensión de seres bajo la apetecía
de una aurora sobre espíritu interno que exterioriza la lucha..


******

Nadie anda.

Infinitos caminos
nocturnos de prados
iluminados por el lucero de nardos.
Apresurados pies
desnudos sobre
un sueño profundo.
Ventana plana y
chata que aspira seres
difusos en el amanecer
de un súbito enloquecer.
Párpados irritantes
de auroras importantes,
refugiado en un etéreo continente
de penumbra y aguas potentes.
El temor te toma la mano
pálida y sólida, el frió
te observa obligándote.
Eminentes calles extensa
aparente a la muerte, escalofrió
de seco arcaicos árboles.
Exhausto, refugiado y acurrucado
en un mar sobre un costado, la aurora
te encuentra durmiendo
descongelando la muerte a
tus espaladas.


******


Hijos de la libertad.


Huye como el viento turbio,
propagándose enroscado en el sendero silvestre.
Huye diáfano inventor de aventuras que en la inercia
demuestras miniaturas en espesor y sale detrás de la cueva.
Huye iluminando en la oscuridad y ensordeciendo
el núcleo de la tierra.
Huye sobre la corteza, rebota y vuelve a tomar vuelo,
encogiendo algunas pieles en oquedad.
Huye del grito que mutua a la tierra donde
las muchedumbre siguen unidas y en la vida todos somos extraños aislados como
el sol de la tierra.
Huye del eco que nos agrupa llamado al temor.
Huye del sensible posesivo.
Huye de toda especie de juez.
Huye a las paginas por recorrer
que se entristecen si nadie las transita como desiertos inhóspitos para pies temerarios.
Huye si sobran manos para la concepción y proliferación de lo malvado.
Huye embarcando el naufragio de aguas excluidas y vastos ojos
de necesidad.
Huye deja el ser en un costado, él
no te pertenece es un señor
que circunda en ti negándose a la libertad.
Huye que la existencia te permite ser.

lunes 5 de marzo de 2012

Pablo Espinoza - Jujuy


Pablo Espinoza.1983. Jujuy.
Artista plástico y poeta, publicó los libros Nunca te enamores de una actriz de teatro, Ojalá fuésemos superhéroes, Mi amiga se esconde y Cuadernos de un luchador mejicano.
Actualmente coordina Calidoscopio, ciclo multidisciplinario de artes y feria de publicaciones independientes.


**********



Mi monstruo punk.




I.
Pasan los días y mi monstruo punk sigue conmigo.
Una mañana entré a mi taller y él ya estaba allí, sentado con un libro de cuentos en la mano. Sin quitar la vista del libro y como si nos conociéramos de siempre y no fuera necesaria ninguna explicación o presentación me dijo buen día, te estaba esperando.


II.

Mi monstruo punk y yo salimos a caminar por el barrio. Hasta ahora nunca lo habíamos hecho.
Subimos por la avenida sin apuro y llegamos a la gruta a tiempo para la puesta de sol. El problema comenzó con las primeras gotas. Cómo le explicás alguien que no conoce el agua lo que es la lluvia?


III.
Para hacer una buena cresta sólo necesitas una barra de jabón, preferentemente jabón neutro sin olor ni color ni nada. Sólo jabón.
Con tu pelo húmedo tomá la barra y frotala contra tu pelo hasta que se forme una pasta moldeable. Ahora usando los dedos de tu mano a modo de peine, comenzá a moldear la cresta desde la base del cuero cabelludo hasta las puntas. Cuando consigas la forma deseada secá la cresta con una secadora con aire tibio o preferentemente al sol.


IV.
No necesito ir hasta África para pintar un rinoceronte. Mi rinoceronte es casi tan bueno como cualquier rinoceronte real. El problema es la metáfora. Un rinoceronte no es igual a un gato y hablar de gatos (o felinos en general) ya es un problema en sí mismo.
Ahora que me acuerdo una vez escribí un poema de hipopótamos, pero esa es una historia triste y a mi monstruo punk no le gustan las historias tristes.


V.
Mi monstruo punk dice que no se dibujar, que mi trazo es casi tan malo como mis imitaciones de leonardo fabio. Después hace aviones con las hojas de mi cuaderno para que mis poemas “sirvan para algo”. Y se ríe. Nunca deja de reírse.


VI.
Ahora soy fanático de Bosques de Groenlandia. Una banda de córdoba que escuché hace poco. Una banda de guitarras y violines. Canciones hermosas y mucho vuelo. Justo cuando estaba quedándome sordo del aburrimiento. Dulce de ciruela para mí!


VII.
Mi monstruo punk no se detiene. Todo es nuevo para él, todo le llama la atención. Hasta ahora nunca lo he visto dormir y no estoy seguro de que alguna vez se canse. Me resulta imposible seguirle el ritmo. Sólo se queda quieto cuando en la tele pasan el chavo del ocho.
Es en esos momentos cuando aprovecho para escribir.


VIII.
“Los gemidos de un novillo podrían ser gritos humanos.
Cada vez más cerca viene el cuchillo espeluznante.
Esta hermosa criatura debe morir.
Esta hermosa criatura debe morir.
Una muerte sin razón.
Y la muerte sin razón es ASESINATO.
Y la carne que usted tan caprichosamente fríe
no es suculenta, sabrosa o buena.
Es muerte sin razón.
Y la muerte sin razón es ASESINATO.
Y el ternero que usted trincha con una sonrisa
es ASESINATO.
Y el pavo que usted rebana festivamente
es ASESINATO.
¿Usted sabe cómo mueren los animales?
Los aromas de la cocina no son muy agradables.
No es confortable, alegre o buena.
Es la sangre hirviente y el atroz hedor del asesinato
del ASESINATO.
No es "natural", "normal" o buena
la carne que usted fríe tan caprichosamente.
La carne en su boca
A medida que te regocijas del sabor
del ASESINATO.
No, no, no, ES ASESINATO
No, no, no, ES ASESINATO
OH , y quién oye cuando los animales lloran?”

(Meet is murder. Morrisey)



IX.
Mi monstruo punk no sabe lo que es el tiempo ni le interesa saberlo. Puede pasarse horas enteras siguiendo con la vista algún desfile de hormigas o quedarse sentado frente a un cubo de hielo esperando a que se derrita por completo.
Desde la ventana de mi taller lo observo. A veces se va saltando por sobre los techos de las casas vecinas y desaparece por un buen rato. Cuando vuelve siempre tiene historias nuevas para contarme.


X.
La última carta de amor la escribí a los nueve años. Creo que nunca más pude ser tan honesto. Qué es lo que me atrae de la niña anarquista? Que no les tiene miedo a los sapos. Eso definitivamente es lo que la hace tan irresistible. (Tan conmovedoramente irresistible).


XI.
fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away fuck the pain away


XII.
Mi monstruo punk y yo nunca vamos a ponernos de acuerdo. Cada vez que peleamos es un poco el fin del mundo. Yo digo que el mejor animal de todos es el ornitorrinco, él prefiere los tripodantes.
Entonces nos mandamos a lugares que quedan mucho más allá de todo. Y nos tiramos con lo que tenemos a mano buscando siempre provocar en el otro el mayor daño posible.
Algo así como una tormenta, de esas que sólo dejan un montón de escombros desparramados en el paisaje.


XIII.

Mi monstruo punk se levanta y va hasta donde tengo los discos. Después de una breve pero minuciosa recorrida visual endereza el cuello y se decide por marisa montes. Le digo que no me acordaba de ese disco, que ese disco jamás formó parte de mi colección, que alguien debe habérmelo prestado y que nunca lo devolví. Pero no me escucha. Se mueve como dentro de una de esas naves espaciales equipadas con sistemas antigravedad en las que uno puede flotar y dar vueltas por el aire sin tocar el suelo.
Hay canciones que son como esas naves espaciales equipadas con sistemas antigravedad
, que te hacen dar vueltas y girar por el aire sin tocar el suelo, pienso y me dejo llevar. Ahora los dos nos movemos dentro de una canción espacial.
Arriba y abajo dejan de tener sentido.





(Inédito)

sábado 18 de febrero de 2012

Acsel Conenna

Vos

A Vos: tratá de relajarte pensando que soy quien puedo y vuelo despacito, piano piano y poco a poco, limpiando en los domingos las miserias de abundancia




De Vos: otra vez lo mismo. Repetimos palabras, revivimos frases y nos abrazamos en los versos lindos de la vida. Pero otra vez el perro inspira un pero; se avispa en la ventana mirando su corazón entero, salpicando muebles que faltan por sorpresas que sorprenden, en calidad de serlo para ayudarnos a construir de a dos, un espacio para tres y viceversa. 




A Bos: Mal escrito. Deberías primero pagar la deuda de tus cientos para creerme vivo y viváz más allá de mi femeneidad absoluta, que muestra un poco tu deseo de ser oscura y atravieza otras la carcaza que me deja solo por impulso natural de mi masculinidad hecha genio.


******



A veces...

Amanecí
con el futuro entre mis manos.
Soñando que somos chispas
de un destino 
distinto
que crece con la lluvia
de una noche dominguera
que dejó cargando
en los cajones de tu cama
un aroma de mujer perfecta.

Me gusta tu cuerpo al mediodía,

reposando sobre el mío, 

haciendo de ésta unión

tu vos en mí...
y 

a veces.....


********

Señal


·Quería contarte
que:
hoy los vientos fueron reales por ser martes,

que:
la nube que dejó pasar al sol comió helado
 y
que:
mis rizos están contentos de estar ahí arriba.

También hablé con un sueño y me dijo 

que:
sólo sabemos lo que sentimos, 

que:
lo virtual es invisible a los ojos y
que: 

si el corazón bendice hay que hacer caso.


*********

Invierno


Amanecí soñando
con el fruto del futuro.
Despertando verbos
que traen noticias pasajeras.
Imágenes de un inconsciente
que proponen un presente
tan real como los ojos
de un rostro bien guardado.
Mi pensamiento,
lateral como el latido
de un corazón absurdo
que además de vivir
en una prosa eterna
de ideas bastas
donde la sensación,
intuición, el costado
y la efímera
mermelada que dejó
otro Dios
en mi habitación,
hacen de este día
un hermoso
invierno pasajero.


******

Soledad de Ser


Todos, en esencia,
somos el mismo ser.
Una voz
que reconoce
en sueños
nuestros deseos más íntimos,
encerrados en un cuerpo animal
que respira agua y bebe aire,
cambiando con el fuego
las transformaciones de la tierra
para sentir que existir y pensar
van de la mano en este largo camino.


Despertar en estas letras es raro,
la vida y su curso también.
Pero el todo, proyectado en la nada,
llenará de días los siguientes y
así sucesivamente…


*********


Oda Romane


Hoy el título
es otro
y al revés.
Soñé despierto
y extraño
tu sonrisa
matutina
que propone
fuego
a mi viento.
Hablo
en tiempo pasado
y escribo
en tiempo presente
sintiendo
que
todos los caminos
conducen a nosotros.
Una siesta descansa.
Tus manos
me recuerdan
y mis pieles de cordero
nos
convidan
con madera y bosque.
Quiero ser quien Soy,
quiero ser
el dueño de este sueño.
Amado bajo el agua
de tu siesta,
tibia,
móvil
y dormida.


**********

Pienso, luego escribo

Por eso pienso
y luego escribo.
Callando la voz
de Vos
que dice que soy yo
aquel que somos
y viceversa.
Y si ésta
alegría
que abraza mis soles,
sabe tanto
a mar y viento
que la libertad
generada en otros
es tan disfrutable
como
la idea de sentir que:


(estamos en problemas)

jueves 16 de febrero de 2012

Emiliano Llere

Mínimo, creo

Un mínimo acto creativo
que vacíe mi lleno llenando mi vacío.

El mínimo, solo eso,
para que me crezcan peludas y pegajosas patas.

Un mínimo acto creativo
que cuando deje algo no me deje.

Ese singular acto de fe
donde lo cotidiano es una canción gloriosa.

Por ese mínimo acto creativo,
entonces, exhalo la plenitud de mis montañas.

En aquel acto de fe y amor
que logra sellar los sueños a brotes de sangre roja.

El mínimo, maravilloso y creativo acto
se convierte en piecito para saltar la cerca,
infranqueable estructura,
soñando intensamente, vibrando el próximo paso.

Ese fundamental acto de fe
que despierta al sol de su somnolencia.

Por un mínimo acto creativo
desvelan los amantes hasta amaneceres púrpuras.

Como mínimo,preguntan,
¿Por qué levantarse todas las mañanas?



********


Luz (de mierda)

Oscuridad, que derramándose rítmica
me abriga y no me oculta.
Soledad, que acariciando mi lenta alma
me pertenece y me usa.

Luz que uniformas los rostros
¿no comprendes el resplandor desesperante
de estas estrellas de hielo,
que reflejando la insensible danza marina
a la luz de la llama agonizante de nuestros sueños
buscan brillar cada vez mas?

Si te sueño me muero y si no me ahogo.
Así pues, da igual ser parte o no de la misma mierda,
ser barro o hierba, ser pájaro o lombriz,
resplandecer o liberarme, explotar y apagarme.
Y volar, sobre el deshielo de cada amanecer,
hacia el nido mas cercano del fénix
o tomarme un bondi para volver a casa y empezar de nuevo.



************

Hermosa

¿Dejo salir este poema?

Vacios libros, leídos para no dormir,
sentimientos amontonados, palabras huecas.
La ceniza en la puerta del corazón,
que es rojo como el infierno,
no deja bombear la vida.

Tarde gris. Llueve en San Martín.
Mis sentimientos (grises) se apilan en un rincón
y para no dormir leo a un poeta dormido
que buscó en la gran niebla del lenguaje
la luz que lo iluminase.
Y su camino ni parecido al mio por tanta falta de coraje.
Y su camino tan parecido al mio por tanta falta de amor.

Y tú, luminosa,
rebelión del alma,
total, como el alba,
hermosa.
Amanecer de toda vibración y vida
lejana, borrosa a mis ojos,
esquiva a mis sentidos.

Y un camino, todo mio,
que a tu desencuentro lleva.
Camino de olvido,
de gris ceniza,
de lluvia gris,
de poetas dormidos.
Un camino, todo mio.


***********


Inspiración mutante

¡Por suerte pero no por siempre
las cucarachas destripadas gozan de buena salud!

Erguidas sobre sus vientres
se elevan;
y, con el don que dios les dió
amanecen inmensas.

Solo un sol mutante y negro,
desde aquel paladar,
revela el sonido primero
que anestesia el tiro y la caída.

En ella tus pies son mis pies.
Pero tu cabeza
(tu cabeza y también la mía),
sus patas.

Fabian Garcia

La carne cubre el hueso con más o menos éxito

O decoro

Y el tema nos convoca interminablemente.

Respiramos la carne,

la compramos, filmamos,

la marcamos, mordemos,

la mutamos, hablamos,

de sus dotes hasta diluirla.

La desgarramos en nombre de cualquier tontería.



El hueso en tanto apuntala en sombras

Para que la comedia siga lastimándonos

Y nunca sale a recibir aplausos.

Hilo del títere,

el hueso es verdadero,

por eso nunca tendrá buena prensa.





Ni será blanco hasta no liberarse.


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Mi soledad no es mía:
este dolor es parte del estruendo ambiente
tanto como el vocalizar interminable de los otros
o el odio presente hasta en los abrazos.

No estoy ahí, pero mi oscuridad se empaca.
Ya probé con linternas y velas, sin éxito.

De cortar por lo sano miraría al sol.
Pero no me fío de mis propios ojos.

------------------

Hay una hormiga negra sobre la pared blanca
Viniendo y yendo
En busca del sendero que la lleva a las suyas
A la tierra labrada en la que se guarnece.

Pero es un muro lo que transita ahora
No hay tierra, ni siquiera polvillo
Porque lo desinfectan todas las mañanas.

No hay hojitas para transportar
Ni antenas hermanas a las que pasar datos.

Aún así la hormiga sigue arriba-abajo
o en círculos tratando
de volver tierra lo que pisa en vano.

No es la única en su lucha.


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Anoche las moscas se tomaron el agua de los mares
Hoy los peces se hunden en el barro y mis hermanos
Les arrancan los ojitos brillantes
Porque los creen premios a su esfuerzo.

Yo camino entre ellos:
Pisando a los muertos desojados
Me alejo de la fiesta barro adentro.

Si lejos de la costa el mar fue mas profundo….

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-Estas viejo y mas gordo- dijo el pájaro desde el patio, mirando con desdén al gato, que reposaba dentro de la casa- ¿Que fue del cazador aquel? En otra época, ya habrias tratado de matarme.
Desperezandose, el otro respondió desde la sombra:
- Eso es muy cierto, no soy el cazador de antes. Ya no podría saltar y alcanzarte. Dejé, además, de recorrer lo que fuera mi territorio. Prefiero descansar en mis recuerdos.
-¿Y se parece-dijo el pájaro, dando saltitos de baldosa en baldosa- en algo el placer de la remembranza al de la caza?
- La verdad es que no. Pero es de gatos sabios aceptar el declive - contestó el gato, viendo desde la sombra avanzar hacia el patio a un gato enorme y joven- De todas formas, en lo que a vos concierne, te informo que en la vida no hay papel sin intérprete. Jamás queda vacante un territorio de caza.
La ultima frase la dijo para sí. Ya habia muerto el pájaro.


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miércoles 15 de febrero de 2012

Jorge Curinao

RESEÑA BIOGRAFICA:

JORGE CURINAO nació el 3 de mayo de 1979 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. En el año 2006, su obra Sábanas de viento (poesía), fue elegida entre 16 trabajos, para ser publicada en la Selección Mi Primer Libro, evento organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Río Gallegos. En 2007 representó a la provincia de Santa Cruz en la XXXIII edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2009 publicó Plegarias del humo y en 2010 Cactus. Ha sido incluido en Peces del desierto, plaqueta literaria que reúne a artistas y poetas de la patagonia argentina.




NACIMIENTO



Entrar al mundo

por la puerta más pequeña:


cuestión de todas las noches.



SÁBANAS DE VIENTO


La lumbre de dos cuerpos

en un cuerpo.



SEÑALES DE HUMO



Quien cruza esta plaza

espera versos que jamás llegarán.


Por eso San Martín señala el horizonte.



EXILIOS


Arrástrame

hasta el umbral de tus pasos.


Protégeme

hasta el silencio que dejan mis lágrimas.


Bendíceme

hasta el próximo encuentro.


La distancia entre nosotros

sigue siendo el hombre del traje gris.



- Del libro SÁBANAS DE VIENTO (2006)


TIEMPO


Hablo del fracaso

del poema

de la resurrección de las palabras.


Hablo del silencio

de las cosas que no existen

de un corazón enjaulado en un jardín.


Hablo de la música

espacio privilegiado del ausente.


Hablo de mí.



ABANDONO


Un perro

cruza el puente

a las 3 de la mañana.


El último gesto de la noche quiere huesos.



FIN DEL INVIERNO


Y si uso camisa.

Y me pongo corbata.

Y me descubren.




NADA



Todo y nada es Historia:


el sol partido,

la triste crónica del pájaro atropellado,

el mozo sin idioma,

las piedras del sueño,

el oleaje del vaso lavado,

las nubes sobre los muros,

las sombras que pueblan los días,

el zumbido del cansancio,

el mudo enojado con el mundo,

el azar del sepulturero,

el testimonio desamparado de las madres sin techo,

el florista de las mañanas,

el recolector de vestigios,

los mensajes para nadie.


Sin embargo,

en la piel de las estatuas todo es mentira:

gloria perversa que corre sobre los calendarios ciegos del tiempo.



- Del libro PLEGARIAS DEL HUMO (2009)




PLAYA


Mi voluntad de ser traiciona al día.

Estoy parado al fondo de la noche.

Hay pobres atando sogas.




PAISAJE


A veces

a mí también me quisieron.


Era verano

y un pájaro golpeaba desde afuera.



HECHIZO


La muerte se sienta al lado

y me dice:

te ves como recién nacido.



BALADA DEL BUEY SOLO


Me recuerdo saliendo por los desiertos

y encontrando rostros que no eran míos

rostros que no fui


¿cómo no pude acostumbrarme a los rostros?

¿cómo no pude acostumbrarme al paisaje?


debí ser fuerte como un sueño de metal

para que no se duerma la espera

para decir una frase verdadera

para decirme un canto como un animal


quiero decir:

la casa ya no es grande

los niños no están

necesariamente no están


en este instante

es más terrible la belleza del mundo

así

sin fantasmas que alimentar

sin sueños cayendo en el desierto

sin ventanas

rostros de mí.



- Del libro CACTUS (2010)



LIBROS PUBLICADOS:

- Sábanas de viento (2006).

- Plegarias del humo (2009).

- Cactus (2010).


CORREO ELECTRÓNICO:

jorgecurinao06@yahoo.com.ar


SITIO WEB:

www.jorgecurinao.blogspot.com

Andres Lewin

COLORES

El poeta quiere ser poeta
busca precisión en sus actos
la imagen que da frente al mundo.
Por eso es ardua la tarea
de elegir los colores.

En la mirada están los matices
no es lo mismo el verde del dinero
que el del árbol creciendo entre las rocas.
Ni es el mismo el azul que congela
o el del agua cristalina.

Hay quienes prefieren amarillo
el amarillo del semáforo que anuncia
que hay sol por las mañanas.
También están los pasionales
que a veces no distinguen
la sangre propia de la ajena.

Sería más simple la mezcla
los colores unidos de la moda
la wiphala.

Pero aquí estamos
en otra mañana más
con la ardua tarea
de combinar los colores.


****

EL VIENTO QUE TODO EMPUJA

Que lindo
es sentir que el viento

de nuevo
te empuja hacia adelante.

Pasa muy de vez en cuando
y puede darse

por cualquier
pequeño detalle.

Puede ser una llamada
un gol en el último minuto

o quizá
tan sólo sea

una cara que gira
y mira hacia un costado.


****

VERANO

Treinta y ocho grados
un blues de fondo
estrellas que iluminan
y yo aquí, en la hamaca.

Soy de los que todavía
cierran los ojos y sueñan
pero el mundo, verdaderamente
es de los tadeo.

Tadeo Benitez
veintiseis años,
kiosquero.

Fue al zoológico
se paró en el medio y gritó:
¡ viva la libertad !.
El león fue el primero en romper la jaula
lo siguió el elefante, y juntos
liberaron al mono.
Fueron por la jirafa
y en media hora
no quedaba ni el loro.

Y porque existen los tadeo
yo escribo
escribo con un blues que acompaña
estrellas
hamacas , y claro
también
los treinta y siete grados .


****

EL TIEMPO A DESTIEMPO


Esto que lees
ya fue escrito

y mientras lees
mientras ya es pasado.

Pocas veces
el tiempo se detiene

y es ahí

cuando el cuerpo y la mente
bailan el mismo ritmo

es ahí cuando ríes.


****

LA VIDA ALEGRE

Alegremente alegrando
a los alegristas de la alegría alegre

cantando canciones que cantan
los cantores de la canción perfecta

bailando bailes que bailan
los bailarines del baile sagrado

soñando sueños que los soñadores
soñarían alguna vez soñar

o riendo como se ríen los que buscan reír
como sólo saben los que ríen.

martes 14 de febrero de 2012

Hado Navarro

Fragmentos de: "SUICIDIOS DE JUGUETE".


DESBAUTISMO

Cuando escribí hasta ser imposible
me dijeron que era inútil.

No alcanzó
que haya dado hasta mi dar.

Sobreviví a que sólo mi muerte
no me revelase nada.

Soy mi declaración del caos vacío.



***


EL CANTO VERTEBRÁNDOSE


Gateo marcial
para hacinar el vacío
hasta mi miedo.

Un nombre pellejado
para que lo pueda acariciar.

Que no sea un embrión de espantapájaros,
ni la noche suturada a mi grito,
que no lleguen hasta mí
los perpetuos murientes
para decir que
mi patria es el desencuentro,
mi cita, un vagar
como errata de la vida.


***


IMPERFECCIONO A LOS DIOSES

Nací violado
por el mesiazgo del mundo
que no puede
contra mi era fijada, la mía sola:
cumplir mi juguete indeseable.

De lo innato, perdí todo.
La estampida perpetua de orfandad,
el azar de que haya un horizonte
hasta el último sentido de vivir,
el suicidio
y los garabatos de la buena suerte
que me maquinaba por desatesorar
delante de la noche.

Me rindieron mis palabras.
Me rindió la muerte.
El destino me rindió
pero yo no me rindo.


***

OVULANDO CONTRA EL INFINITO

Que no pueda evitar
que el mundo se suicide con mis manos
y que el día a la vez
abriéndose y cerrándose
nunca termine de inmortalizarme.

En toda una vida postrera
me desvivo
para que morir no sea mi rendición
y, a través de los juguetes de los juguetes
encuentro el camino a mi hogar,
en el que nunca viví
ni voy a vivir.

***

INSPIRAR UNA AUSENCIA

saber de memoria todas las palabras
pero nunca comprender ninguna
pero siempre sentirlas


***


CORRIENTE SIN DESTINO


Todo mi océano:
mi manotazo de ahogado
a mi manotazo de ahogado
a quién está más hundido
para emerger en el fondo
y desfondar el vacío infinito
para la brazada absoluta
que encalle al mundo
y ser océanos de gotas en rompiente,
marea puntada,
desbitácora de la eternidad.


***


SUICIDIOS DE JUGUETE


Todo juguete siempre se parte
en varios juguetes nuevos.

La noche rota
en el secreto y lo fugitivo,
mi secreto partido
en el suicidio y el juguete irrompible.

viernes 3 de febrero de 2012

Alberto Gagetti

Fragmentos de: infierno en Tokio


**********


después del naufragio celeste


en la proa del bote dado vuelta


allá voy ahí veo la valija con mi nombre


y hacia mi nombre por defecto voy


como los fieles a su fábrica


constato el estado de desastre


cabeza abajo cortando la amargura


el infierno es un compacto mar




no importe el modo he dado una vuelta de campana


la quilla del bote reluce en un instante sempiterno


el mástil me ha salvado de un aplastamiento seguro


ante el embate de las olas no debo envanecerme


hago el máximo esfuerzo por estar despierto


Tokio es mi nombre


mis articulaciones sin control giraron hoy alocadas


disparados campanarios nos aturden


muchachas repican en sus yunques


casas voladoras levitan en plazas de pueblos


vestidas de gimnastas del baloncesto




oh musculosas perdiendo agudos estribos


enlazan sus caballos con risas amazónicas


qué risa la risa que las riza


para vestirse de ángeles


estampitas plenas de gracia


no importe el reluciente modo


el infierno está hecho de llanto


las lágrimas ardientes


¿qué clase de juguetes son


a qué derivan?




en un canasto pasa de todo


en nuestro comprimido tiempo


en la compacta quietud


envueltos recordamos


recuerdos y fábulas


de vidas vividas


tan iguales tan distintas


uno es uno y es tantos


como números de serie


y fechas y partidas



mi mente funciona en varios planos


los días ocurren a velocidades desiguales


entre la voluntad que se pierde


y la felicidad que se obtiene


la tierra prometida enamorada



ya no distingo los elementos


en todo me disuelvo


en los ojos de las muñecas con un brazo fuera del canasto


también mis naves se han vuelto cielo


y ahora en tierra giro y me aventuro


montando los pegasos espectrales




un recuerdo del verano y otro y otro


la luz con tanto fulgor luce


que enceguece el oro


por la pasión atesorado





ahora viene la invasión de pensamientos


aquí estoy galvanizado en mi traje de astronauta


bajo un casco de buzo lleno de chubascos


y aguaceros de ondas electromagnéticas


estruendos con visiones de helicópteros


saltando sobre cada molécula el instante


en la calle enormes caracteres laten


desde las teclas de un xilofón


el fluir de los autos se atornilla en el más allá


soy amuleto del hombre sentado allí


mirando desastres artificiales y naturales


luego de la pelota pasa el niño


el niño es el padre del hombre


el niño que el hombre alguna vez fue





ahora es mi cuerpo un inánime revoltijo


en la nulidad opaca de un tiempo sólido


en fila los canastos forman una caravana exhausta por el éxodo


durante la mudanza sólo estamos ansiosos por desembarcar pronto


en un país carente de elementos sin tierra ni agua sin aire


en la compacta penumbra del canasto laten


inciertas sospechas conspirativas posibilidades


pero es sólo otra mudanza


otra suerte de control de calidad


peaje check-in lista de espera aduana de nuestra resistencia


nunca se sabe qué hay del otro lado



la dispersión de nuestros más frágiles deseos


tal vez eso haya, y a un lado y a otro nada


nací en China armado en Tokio


me largaron desde una gran madrépora


después me sacaron de una cáscara


para llevarme ante el perfecto prefecto


controlador de calidad


he cruzado los mares y saltado continentes


a este lado de la tierra todo parece más lento


espero ver un mundo hermoso y perfecto allá afuera


un mundo herido de amor y dolor




de pasión según me han dicho


bajo la luna que alcanzo a ver por las hendijas


el mimbre da leves quejidos, y en la espera


esa luz de afuera


luz de ningún lado


por ahora duele



[.....]


sirena majestuosa


hallaste esa cartera donde guardar alhajas y maquillaje


debo prevenirte que al cerrarla te llevará


a incógnitas alturas tal que un trasbordador


dame entonces tu mano muñeca


antes de incrustarte en el sol


no te rías no deberías burlarte


ya nadie creería en tu canto




camino y el mundo me invade


como a un extraño en tierra extraña


como si fuera yo el remolino


de la corriente de los día que he de vivir


que he de vivir el vacío estos intersticios horarios


estos aplazamientos de un momento a otro


embotellamientos de secuencias esqueletos de dinosaurios


pliegues y repliegues donde el tiempo es cobija


pero que esta luz me abraza


sea posiblemente tu dicha



yo y todas mis accesorias geografías


el ser que habito bajo la piel por última frontera


seré cálido para ti


te abrazaré con toda el alma restante


y el mundo porvenir




ya nunca hablaré en serio ¿qué verso le hago?


O bien ¿cómo lo haremos?


¿como palomas? ¿como pececitos?


¿como el señor de mameluco y la agente de tránsito


¿en la ambulancia con las sirenas encendidas?


¿como si dijeras cómo quisieras que fuese?


¿cómo es que no podemos hablar de aquello de eso y de esto otro?


¿como en las películas sobre músicos entre pianos derretidos?


¿como en las series de Action League?


¿como príncipes de reinos deshojados?


[.....]

Melody Geraldine




Breve reseña biográfica de Melody Geraldine

Melody Geraldine nació en Buenos Aires el 18 de marzo de 1987. Desde chica se interesó por la literatura como otro modo de ver y entender la realidad; de trascenderla. Cursó estudios de Letras en la Universidad del Salvador, Dirección de cine en la escuela Cievyc, y realizó un breve paso por la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad se considera autodidacta. Acaba de publicar su primer libro de relatos cortos “Vencidos”, por editorial El Reino. Al momento se encuentra escribiendo su segundo libro de relatos.



Texto VI del libro Vencidos

La cabellera larga debajo de la almohada, la piel clara, los ojos abiertos. Ella no puede dormir desnuda como él. No. Él está tranquilo, ausente, lejos del drama, con los ojos cerrados. Mauro duerme como un niño alborotado que al fin descansa, duerme lejos del mundo mientras ella no para de pensar, mientras piensa y no piensa nada, ella, ella que lleva la paz adentro hundida desde siempre y apenas piensa, ve cómo llegan imágenes sin sentido o recuerda o mira los hombros de él, allí envueltos en la sábana: ese cuerpo de fantasma. Trunco allí donde la mirada abierta de Daniela no se detiene, allí en los pies que se rebelan y sobresalen de la sábana que va y viene. Porque el cuerpo que ya no es fantasma, acalorado, se desprende de todo ese falso vestido, y ahora, en el lugar de los hombros está su boca, la boca de Mauro balbuceando saliva, como un niño que vuelve a ser alborotado. Daniela gira y el ruido de la cama lo despierta. Los ojos abiertos se encuentran. Qué te pasa mi amor no te podés dormir. No. Él la acaricia, vuelve a ser niño, ella besa la mano, la caricia de niño, y duerme. O no. Otra vez las imágenes difusas de aquel sueño que no es sueño, la boca abierta de Mauro, la noche desde su llamado cósmico, el silencio en la habitación ungido de aquel grito cósmico, el sueño que no es sueño es imagen difusa y es paz en el bosque, la respiración de Mauro como suave brisa en el bosque, un cielo de verde follaje y las caricias de un niño, allá tan lejos en otra vigilia, en otra vida. Suena el teléfono y Daniela abre los ojos. Mauro ausente, con su boca abierta, en algún bosque. Ella sabe, mientras se levanta y camina hasta la mesa, mientras cuida que los ojos de Mauro permanezcan cerrados, que allí se encontrará con la voz, la voz de las entrañas que no es paz, la misma melancolía de siempre, apenas un ruido que irrumpe como grito en el desierto y lo aturde todo. Su madre calla del otro lado. Respira como si respirara el viento del fin del mundo, silencio, y habla. Se siente sola -dice- sin ella en casa se siente sola, no puede dormir, no quiere vivir. Y la artrosis, la espalda, el frío de la noche. La humedad que hay en esa casa, el abandono. Abandonada por todos, la precursora del fin simula un brevísimo llanto, y luego la artrosis, la humedad, el pasado y el pasado. Y la mirada abierta de Daniela viaja hasta la cama, esa cama tan cerca y a la vez tan lejos, al lecho del amor y el desencuentro, al brazo de Mauro buscando un cuerpo que ya no encuentra, y su propio cuerpo perdido allí junto al teléfono, suspirando un presente, una vida, que siempre es pasado.
Daniela se recuerda junto a la mesa, la taza de café de esa misma tarde, las noticias que escuchaba su madre por la radio, algún comentario de irse a vivir con Mauro, la luz amarilla, la pintura corroída en el cielo raso, el silencio contenido de su madre ahora vibrando húmedo desde el otro lado. Desde el otro lado de la vida. La mirada egoísta de su madre como respuesta al nombre de Mauro, un egoísmo sutil, disfrazado de miseria y vejez incipiente, y el corazón de Daniela, sí, el corazón, sufriendo el dolor de reconocer al fin, en esa mirada, en ese momento -la radio de fondo y las noticias repetidas, la humedad, el sillón de su madre, su madre allí silenciada- que hay gente en este mundo que acaso busca la soledad, busca el infortunio, la desgracia y el rechazo, sólo para justificar el llanto, el dolor por el dolor mismo, como si fuera una virtud. El sentido de nuestras vidas allí en unas lágrimas justificado. Y ella sintió pena por su madre, y siente pena ahora por esa nostalgia que vibra en el teléfono, sin consuelo, sin fin, y aleja de sus oídos, esa voz que repite historias, las mismas historias de siempre, y mira los pies en la sábana, el libro en el suelo, el pelo de Mauro.
Daniela busca un pantalón en el bolso, una camiseta, y se viste sigilosa para no despertarlo. Tal vez si fueran marido y mujer su madre entraría en razón y dejaría de presionarla tanto. O quizá podría convencer a Mauro de mudarse juntos a algún lugar cerca de su casa. No sabe, no sabe, no sabe qué hacer ahí ya vestida sentada en el borde de la cama. Mira esos pies desnudos, las películas esparcidas por el suelo, ese libro, esa cama. Mucho más que un sueño. Acaricia las mejillas de ese hombre-niño lejos de todo. Le da un beso y él apenas despierta, la mira, con sus pesados párpados de noche negra en la paz del desierto -aquel desierto que pudieron compartir- la mira y pregunta o no pregunta, susurra y ya sabe, no tienen que decir nada, se besan, se despiden. Ella sale de la habitación, atraviesa el pasillo, el salón. Cierra la puerta de entrada sabiendo que él no va a recordar. Porque él nunca recuerda lo que pasa entre sueños, sus párpados llevan el peso de la noche negra, en la paz del desierto. Ese desierto que ella añora, la paz hundida adentro y la paz con él. Nostalgia de lo que apenas vislumbra y siempre es pasado.
Daniela piensa, una vez en la calle, camino a la estación, en su madre. En la responsabilidad de cuidarla, de estar con ella después de todo lo que ella le dio, todo el cariño y el amor, y el amor que hoy ella siente por su madre, el amor encontrado que a veces no es amor y es otra cosa, algo sin nombre que no reconoce. Y mira las pocas almas que transitan la estación, la noche, y esperan. Ella también espera, y el ruido viene, otra vez el ruido interrumpe imágenes, alguna palabra suelta en la mente, y el tren llega a interrumpir, definitivo, las almas. A llevárselos a todos a algún lugar. Al siniestro destino que llevamos adentro.
Y mira a las pocas personas allí sentadas, cada una conectada a su máquina, a sus teléfonos y a su música, mensajes que no dicen nada. La luz blanca, azulada del vagón. Y la belleza, la belleza que ella encuentra, a pesar de todo, ahí envuelta en esa música, la música que viene de su propio aparato y la transporta lejos, la eleva. Tan alto y tan adentro de ese mismo vagón en el que está ahí sentada y no piensa en Mauro, no piensa en nada, sólo mira y regresa y sobrevuela. Y la música la sostiene sobre un gran colchón de sueños que no terminan. Pero luego debe bajar, la realidad se aproxima ahí en la estación. Y ahora camina y no siente, no piensa en nada y no escucha nada, y llega a su casa, entra, y no espera nada.
Pero apenas su madre escucha el sonido de las llaves, va hasta la puerta, seguramente cambia la expresión de su rostro, tensa la mirada, arquea la espalda hacia delante. Y se mojan brevemente sus ojos cuando recuerda la invocación de la muerte. Porque su hija vino a salvarla de la soledad y la muerte. Su hija el ángel que parió en otra vida.
Daniela saluda a su madre, le da un beso, una caricia en el pelo. No te preocupes mamá, ya estoy acá con vos, no estás sola, yo te quiero. Aunque no importa cuántas veces Daniela repita en su boca el amor, porque su madre, al menos desde que ella recuerda, desde que su padre se fue, su madre siempre, siempre, está sola. Otra caricia y te quiero mucho mamá, mientras va hasta la cocina, se sirve un vaso con agua, se despide, y lo más triste, es que realmente la quiere. Y se quieren. Y tal vez cada una sea lo que más quiere la otra en este mundo, y sin embargo…
Daniela ahora está sola, su madre al fin se fue a dormir. Y ella está sola. Sola en su cuarto, se desviste, se recuesta. Trata de invocar la paz que lleva adentro cada vez más hundida. Paz lejana. Del desierto que ahora es ella. Ella, ella en la cama revuelta, donde el sueño no llega y la tristeza no claudica. No aquí en la tierra de los vencidos donde el destino es el único destino y la vida llega marcada desde otro tiempo. Y la libertad no existe.
Su impotencia, que es tristeza, queda ahogada en la garganta como un nudo. Y su cuerpo se mueve entre las sábanas, en la penumbra del cuarto. Como un fantasma desesperado que nadie vio. Y no, ella no puede desatar sola esos nudos ancestrales. Por eso se levanta y camina hasta el teléfono, y marca algo que ya estaba marcado. Mauro atiende y escucha: la nostalgia húmeda que suena del otro lado de la vida, como si viniera del pasado.



Texto X del libro Vencidos



El tránsito invade la habitación. Me invade el cuerpo débil, cansado, enfermo del horror. Y el sol penetra como queriendo derretirnos -con la misma furia del infierno- nosotros aquí pagamos. La miseria de quién, el pecado de quién. Nada es de nadie. Y yo ya no puedo llorar, ya no siento. Sólo siento alguna cosa, el aroma del café de la mañana quizá. Pero luego el aroma del humo que se expande hacia la demencia se detiene hundido en mi garganta y resucito, recuerdo, que ya no puedo sentir nada. Y debo recordar, una y otra vez, cuántos años estudié para llegar. Enclaustrado como un preso sin recuerdos, doblemente preso. Qué puedo hacer, si ya no me importan, me dan pena. Qué, qué puedo hacer si ya no puedo llorar. ¿Porqué? Porque si acaso me dignara a hacerlo, terminaría ahí, en el fondo, como ellos.
Estas infantas uniformadas no comprenden la enfermedad, no. Yo sí, yo estoy adentro y me sacrifico o acaso no es así. Yo vivo en el pantano y el barro no me toca.
Escucho a Javier que me mira, que está ahí sentado y me habla y es ausencia, y pienso en Juana, la pobre Juana, no tiene arreglo. Ya nadie la escucha. Nadie la visita ni la recuerda. Por eso va y se desnuda y camina desnuda a la noche por los pasillos. Juana, la abuela Juana, logró que todos se acuerden de ella antes de irse a dormir.
Para mí la locura solía ser aquello oculto, vedado, aquello desconocido, insondable. Y lo desconocido era la libertad. Alguna forma de la libertad. Con el tiempo aprendí, que lo desconocido es la muerte o la libertad. Y yo sigo vivo y no puedo llorar.
El tránsito suena adentro. Me dan pena los de afuera, me dan pena. Javier López habla y habla, y por momentos no habla sólo me mira y se queda callado y no puede, nada. Yo le digo que no importa, que diga lo que quiera y que si no quiere hablar que no hable, que desde el silencio también se habla. Pero yo sólo escucho el ruido de los autos afuera, y el sol me aturde y mi alma grita, adormecida, que no debería escucharse nada desde acá adentro, que esto es el colmo del colmo de todo, esto está más abajo que el infierno, más sucio que el pantano, las paredes como escombros, los baños olvidados, las enfermeras que no entienden siquiera el mundo de allá fuera, apenas burócratas anticipadas de la parca. Y la mesa, donde apoyo mis papeles y mis notas que no sirven, donde se instalan mis manos y por momentos las suyas, la veo arañada, atravesada –allí donde se escriben las respuestas- por las sombras de las rejas, las rejas de la ventana por la que entra el sol y el ruido. Como si fuera el preso de algún sueño.
Y yo debería haberme ido de este lugar, debería, antes de perder a Silvina, debería, antes de perderlo todo. Pero hace ya demasiados años de eso. Ahora estoy aquí, y Javier López habla y habla, con el sonido de su voz subterránea, mientras me mira y me atraviesa con sus ojos perdidos y el color de su piel muerta.
Años entre estos pasillos, viendo el sol filtrarse por las rejas de las ventanas, las sombras siempre arañándolo todo. Como si estos hombres fueran carne quemada al sol y no, no, quedan crudos bajo el sol que apenas entra y los rasguña. Entre barrotes. Ellos, acá, no tienen opción. Yo sí, yo vengo y los escucho. Y los medico, un poco, los alivio. Pero ya no sé qué puedo sentir. Mis sueños se repiten, sólo siento el peso de mi cuerpo débil y cansado, mi mente que pesa como un calvario. La voz de Javier allá profunda, el calvario que me aplasta, y el aroma del café de las mañanas de las que reniego, ya no lo siento.
Allá en la pared un cuadro de Toulouse que colgué alguna vez. Miro nuestras manos en la mesa entre barrotes, los ojos perdidos, las piernas festivas de esas mujeres en la pintura, allá en otro siglo, en otro destino.
Cuántos muertos habrán mirado esas piernas.
Y pensar que algunas de estas personas están acá dentro hace veinte, treinta, cuarenta años. Casi tantos años como yo. Acaso no fueron salvadas ¿Por qué? Cumplen la pena eterna de no tener cielo, cumplo yo la pena, el castigo, de ser yo quien los salva, de la nada hacia la nada. Los acompaño en la espera, en la espera de qué. De la nada hacia la nada. Por eso los drogo, me drogo, para borrarnos el pasado.
Es verdad que alguna vez creí que con el solo entusiasmo se podía curar. Con inteligencia y esfuerzo. A quién, ya no sé, ya no recuerdo. Tampoco se de dónde venía mi entusiasmo.
El sol penetra mi martirio, la voz subterránea, los ojos muertos de Javier. Yo le pido que me disculpe, que voy a cambiar de lapicera -porque algo estuve escribiendo todo este tiempo, qué, ya no sé, algo que a nadie le importa sobre las palabras estériles del pobre Javier- porque los papeles marcados sobre la mesa se llevaron sus restos y abro el cajón, veo el retrato de mis hijas, y le pido una vez más que me disculpe un momento, mientras agarro otra lapicera, y contemplo a mis hijas, tan lindas, tan, tan lejos ya. Y vuelvo a escribir, anoto mientras él habla y habla y titubea y no dice nada y una ráfaga de aire o viento entra por la ventana, con el ruido y el sol, y vuela una de mis hojas, y me da miedo, esta vez, que Javier lea alguna palabra de las que dicen mis hojas. Y pienso en Juana, una vez más, la pobre Juana, a veces pienso que quizá sea la única que haya sido salvada en este lugar. Una mujer sola, abandonada, que se desnuda para existir. Que todavía quiere luchar contra el destino. Y yo todavía no siento nada y no puedo llorar, y tengo miedo de que Javier lea lo que escribo y ni siquiera recuerdo, lo que no escribo, entonces decido ir al suelo a buscar palabras sin sentido que se arrastran y me arrastran y las sujeto. Y entonces miro sus ojos, la pura ausencia, escucho que habla, sin sentido, la carne cruda, los ojos y pienso: pobre infeliz, no tiene arreglo.





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martes 31 de enero de 2012

Leo Alegre

http://tiempoyhuella.blogspot.com/


Cicatrices

Quién soltó la palabra maldita? Infectando el aire de una tormenta asesina, y mutilando así, el sueño
de los débiles. Cuál es el atajo siniestro que descubrieron los malditos, para llegar, de una sola
mordida, a rasgar el corazón? Cómo puede un puñado de palabras, arrojadas al azar tanto tiempo
atrás, habitar en el silencio, agazapadas en la grieta, hasta el día de hoy, y retornar en verso,
convertidas ya en este temido sangrado sublime? Como se salvará esta herida, si nunca ensayé la
lucha? Desandar los pasos lleva hacia adelante, y retomar el camino es provocación temeraria de
alterar un giro, y desafiar lo escrito. El poema queda en blanco, pero sus huellas se vuelven
cicatrices, cada vez mas profundas.


*************


Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas!
¡Sois para mí señal de fiesta interior,
sois liberación de una angustia!
“El Crepúsculo de la noche”; C. Baudelaire



Cae el día, y muere. La caricia que salva llega crepuscular, engarzada en sonidos
noctámbulos y pasos lejanos. El viento golpea el cristal y deja suspendida en el aire
frío de la noche, una melodía ausente, de visiones lejanas. Rostros de doncellas
vienen a salvar las heridas de ayer, y se reanuda el baile. Danzas nuevas conjuran un
roce místico, mientras tenues amenazas se retiran, vencidas y resignadas, a llorar su
derrota incontestable. La fiesta es total de puertas hacia adentro, y se cuela por las
grietas la salvación que aniquila el tedio y recompone el aire. Sin cruces ajenas que
cargar, el cuerpo sosegado se entrega, se recuesta en el vacío, y acepta la comunión
que lo integra con todo lo demás. El descanso llega inevitable y contundente.
Despertarán los dioses mañana con ademanes relajados y un regalo nuevo que se
adelantará en el tiempo, mutilando las agujas del reloj, y salvará la jornada. Liberado
de miedos y tensiones, me lanzaré con pasos renovados, un día más, a la búsqueda de
los caminos inciertos.


*************

La Nada absoluta y divina

El ejercicio debe ser este...

deambular a través del silencio,
arrimarse a lo intangible y
penetrar sin piedad
el instante sagrado.

Detenerse entonces y
permanecer hundido en la ofrenda,
sensible hasta los huesos
a lo que brote de los sentidos.

La nada abosoluta y divina...
y un estallido en los ojos
y un llanto secreto
y un fuego que arde en las entrañas

En un instante que no admite piedad,
caen destrozadas las verdades siniestras,
y surge sublime la visión privilegiada,
el vacío insuperable de los caminos que se abren.

Se manifiesta virgen la belleza
y ofrece un regazo oculto al final de la cueva,
recostado en él vemos pasar la Idea,
como un reflejo preciso de lo que ansiamos atrapar.

Cae la mano y la sentencia,
sometidas las palabras después del juego
el instinto teje un designio fatal
exuberante por fín
en los contornos de un verso

que no hace falta escribir.



*************

Necesidad y abismo


“..but they might need
rain...”
C.Bukowski


Un reflejo omnipresente de mi
vive oculto en los espejos
que vosotros,
invertidos narcisos
esquivan, y pierden...

mientras les recuerdo
aquello que no
se animan a ver.

… no los necesito...

De claros y suaves amaneceres
huyo en busca de refugio,

aquellos momentos de endeble
felicidad de ustedes
son los peores fantasmas
para un espíritu sublime,
que conoce el reverso,
en la palma de la mano.

Desprecio lo seguro,
lo bello y lo insípido,
que es decir lo mismo...

.. y los condeno..

Sólo al borde del abismo,
enfurecido contra la tormenta
sobrevive lo absoluto,

el bautismo oscuro
que esconde la clave
de la sagrada eternidad.


************


Un Verso Inacabado


Un cúmulo de palabras disgregadas, separadas unas de otras en la distancia y la indeferencia, y
abandonadas en la soledad inconmensurable de una frase a medio acabar, sobre un desierto inmenso
y blanco... Un verso inacabado. Palabras que mueren en silencio, en la añoranza de un misterio aún
sin revelar. El eco impreciso de un intento. Un aullido lejano e inuadible, perdido para siempre en
el desamparo infinito de lo desoído.

domingo 29 de enero de 2012

ALBERTO DE MARI

Fragmentos de: "Arin".

MENDIGO ENTRE EL RUIDO

Yo esperaba que el fuego me dé las alas que necesitaba para sobrevolar el otoño. Me peleé
con el ruido, en mi todo era un espacio que vibraba.
Mis ojos blancos escalaban figuras de sombra opaca.
Yo buscaba congelar las palabras hasta que se produjera una ruptura que me estremezca.
Yo anhelaba el sentido y dirección de mis caóticas palabras.
Desesperado por el tardío aterrizaje de las aves, invoqué la tormenta, rellené a las tumbas con
luz. Buscaba detener la separación, hallar la perfecta concordancia sonora entre el ángel y la
bestia.


*********

DESDE EL SOL


He anticipado la tormenta, jamás la inundación.
Mi propio error me ha sacrificado dejándome más vivo que nunca. No ha quedado rincón sin
la trampa astuta.
Miro por la ventana y ya no veo aquél cielo rojo sediento de garras. Las cosas son como no
creemos que son ni jamás creeríamos. Deseché los consuelos. Es necesario adecuar este espacio
al caos.
Sobrevuelo como humano la tensión que me aísla del brillo. Rompo los siglos para ver de
cerca al polvo y saber que allí no hay nada más. Exóticos movimientos como bestias se agitan
en la privilegiada nada. Y yo inmóvil sobre un campo devastado sosteniendo con una mano
un ave enferma y con la otra un elefante de oro. No aguanté. ¿Quién aguantaría? Las piedras
un día se atrevieron a pasar fluidamente por mi garganta. No me alivié. Aquella fue la entrada.
El maldito umbral a mis múltiples cielos con aroma a diablo había sido violado.
Mi andar corrompido por el día. Mis huellas extraídas del tiempo tuvieron sombras que dieron
fe.
Pobres señales estalladas como un volcán de hielo azul.
Los signos. Quedan los signos. De ellos solo hablaré desde la seguridad de la locura. Hay
signos de un poblado, de un pozo oculto, de otro blanco aún más intenso e indefinido, sólo
vestigios.
En mi memoria yace la ceniza, el estado nocturno, los rostros que alejé. Abandonaré mi cuerpo
en secreto, como al nacer, como en la infancia suplicada. No haré nada. Como todo el
mundo a toda hora. Un cuervo se llevó mis ojos, por eso ahora miro en lo negro. Por eso este
poema se deshace en la tentativa absurda de salvarme y yo lo miro de afuera. Desconociéndome.
Aliviándome.


*********


TREGUA DEL VIENTO

no te espantes
ni temas
por estas palabras semi muertas

temé por lo que no ves


ni existe


*********


EL NOMBRE AUSENTE

Una flor sembrada en un invierno fuera de este mundo sacrifico mi huida, las pocas luces de
mi olvido estéril. Mis pasos se escondieron entre la niebla y el sol sin dejar huella. Las bellezas
sobrevivientes agonizaron en cuadros, que sólo acentuaron el anonimato del sonido.



*********

CUIDANDO EL ESPACIO

I

Desemboqué en un río donde las piedras por fin sepultaron a las palabras.
Esta densidad,
este follaje,
que devora al cazador.

II

Dibujo mis ojos
mientras olvido lo que veo.
Así llega todo, todo va llegando,
todo se estaciona y se olvida,
pero nada explota.

III

Tengo que gritarme.
Tengo que confesarme.
Me tengo que contar todo.
Sí, pero en silencio.

IV

Las necesarias e inevitables,
las que no se dicen
pero no paran de saltar.
Yo las extraigo y las perfumo.
Por pereza e incapacidad,
otras veces, simplemente, las dejo estar.
Ahí son ellas las que me extraen,
necesaria e inevitablemente.

V

Un niño se desarma en mi memoria.
Él juega a que es el sol.
Él llena el espacio de flores mientras deshoja al viento.
Él no sabe, por eso juega,
y ojala que nunca sepa.

VI

Convivir, sí.
Conmigo y varios,
todos de perfil,
decretando y escondiéndose en mi sangre.
El espacio esta para huir.
Sólo quiero saltar al mar.

VII

En un sueño vi el retrato del espejo
en el que me miraría una vez que el lenguaje, por fin, logre expulsarme.

VIII

En su rostro algo pesa.
Quisiera dormir.
Dormir.
Dormir hasta que algo pase.
Y seguirá sin pasar nada.
Mientras en él seguirán desfilando silencios.
Con muchas palabras.


**********


DE PUENTES Y DERRUMBES


Ninguna emoción o sensación puede servirme de puente, a la hora de escribir.
Aquellas apenas son el espejo de las letras volcadas, que previamente, necesitan ser salvadas.
Mi luz más profunda grita. Yo Apilo y sólo puedo empujar de espaldas. No puedo hablar
desde la fuerza, sino desde la suspensión. Cuando me atraviesan no puedo escribir. Cuando
me callo y no intervengo en lo absoluto, es cuando puedo girar.
El gran problema es que soy muy mío... y debo usar puentes. Una palabra que revierta el clima.
Una palabra como pulpo del lenguaje. Una palabra que no haga fallida mi embestida
hacia la nada.
El puente que uso con más frecuencia es la palabra palabra.

Marcos Gras

Rutina.

Siete muertos
Uno cada tres horas.
Uno mientras me levanto.
Uno mientras me ducho.
Uno mientras desayuno.
Uno mientras busco mis llaves.
¿Dónde las puse?
Uno mientras esquivo las baldosas rotas, la bosta de perro, la manguera de los encargados.
Uno mientras busco el auto.
Uno mientras saludo al pibe del estacionamiento
¡Buenos días!
Uno que son dos cuando llego al trabajo.
Dos muertos que son tres cuando paro para almorzar.
Tres muertos mientras tomo otro café
“Sin azúcar, gracias”
Tres muertos que son cuatro cuando regreso a casa.
Cuatro muertos que son cinco mientras juego a los autitos con mi hijo.
Cinco muertos que son seis mientras baño a mi hija.
Seis muertos para la hora de la cena.
Seis muertos que son siete cuando apago la luz y digo:
“Hasta mañana, sueñen con los angelitos”
Siete muertos, siete niños muertos mientras escucho a coro “te queremos papa” y yo me voy a dormir con una sonrisa.


******



Elogio un tanto cursi a las señoritas de mi barrio


En la esquina de mi plaza para un grupo de pebetas,
Las hay flacas, macizas y de singular silueta.

Se engalanan con polainas en invierno,
Pañuelo a tono, minifaldas negras
Y de riguroso luto las medias.
De ningún modo un abrigo del Soho Palermo.

En verano usan remera corta,
Con slogans de gente muerta,
Añoran el pasado con tatuajes,
Y tribales con forma de oleaje.

Se pintan cual deidades egipcias sus parpados,
No eligen dorados ni plateados
Sino aguachentos desencantados

Suelen tomarse de las manos y bailar muy vivamente,
Lo hacen coreadas por un sinfín de botellas calientes.
Soñadoras caderas que marcan el compás,
Enfundadas cual otomanas en babuchas de ave rapaz.

Al vislumbrar la muchachada
Prenden un careta muy alborotadas
Al final de cuentas anhelan como cualquiera ser enamoradas.

No sueñan ellas con cadetes del liceo militar,
No hay martes de retreta por los que suspirar.

Creen que saben de la vida su secreto,
¿Pero que saben en concreto?

Cambiaron las chicas, no son mas las de antaño,
Aun no crecen y ya se le notan los años.

Luciano Doti

La paloma negra


La tarde de un lunes cualquiera, Claudio sale a caminar, recorre algunas calles, conocidas para él, y se pierde en un entramado de éstas. Luego de dar vueltas, giros y contragiros llega a una plaza. La misma está desierta, entonces se sienta en un banco y el frío comienza a helarle la sangre. Así que, decide tomar alguna bebida de alta graduación alcohólica. Casi sin pensar, se desplaza por una de las arterias de ese barrio, que no vale la pena identificar, sobre todo teniendo en cuenta lo que va a suceder después. La cuestión es que al llegar a la puerta de ese bar, del cual no tiene conocimiento previo, ingresa, se sienta en una mesa junto a la ventana y pide su espirituosa bebida; ginebra para mas precisión. Después de un rato bebiendo de a sorbos ese veneno, su cuerpo se calienta y queda en un estado de ensoñación. Unos ruidos le llaman la atención; es una paloma negra, que utiliza su pico como una herramienta para embestir insistentemente contra el vidrio de la ventana; luego se vuela, y la mente de Claudio vuela con ésta. En un instante se halla conduciendo una lancha; ahora no se trata de un entramado de calles sino de ríos, pero otra vez esta perdido. El lugar es algo así como el delta del río Paraná, sólo que los cursos que recorre se llaman Flegetone, Cocito y Aqueronte. Adelante y en lo alto, en vuelo triunfal, lo guía la paloma negra, y el la sigue detrás hasta el fin. La paloma se posa sobre una rama de ceibo en una isla, con su pico señala hacia abajo. Claudio amarra la embarcación en la orilla y salta a tierra firme, al caer sus pies se hunden en el lodo; luego enciende una fogata porque el sol esta en su ocaso y la noche avanza; después se sienta bajo la atenta mirada de la paloma. Cuando la oscuridad ya le gano al día y sólo el fuego, único punto de referencia, brilla en el sitio, hace su aparición un espectro; el mismo le indica a Claudio que debe hacer una ofrenda a su líder. La ofrenda consiste en cavar un pozo y arrojar en él: primero leche y miel, después vino, y para terminar agua y harina; luego debe sacrificar a la paloma negra y ofrecer su sangre a los espectros para que se materialicen. Uno de los espectros se acerca a Claudio, éste duda durante un instante si ofrecerle o no la sangre. Finalmente extiende su brazo y el espectro bebe. Luego de materializarse habla:
-En esta isla vagamos los insepultos, condenados a deambular por aquí eternamente hasta que alguien se apiade de nosotros -Claudio cree reconocer esa voz, pero lo deja continuar su relato sin interrumpir- Hace pocos años que abandoné el mundo en el que aún tu habitas, pero largo período paréceme a mí. Yo fui amigo tuyo en la infancia, por eso te pido que busques mis huesos en un lugar que te indicaré y les des sepultura, sólo así podré cruzar a la otra orilla y continuar mi viaje hacia el Hades.
En la otra orilla, repite mentalmente Claudio, como un eco de la voz del espectro. Después deja por un momento a su fantasmagórico amigo y se acerca a la costa, un poco más allá divisa a una embarcación; la conduce un viejo. Una vez que Claudio está junto a él, el viejo ataviado con un andrajoso manto se apea, para que su pasajero pueda subir. Luego dice:
-Mi nombre es Caronte, me envían para que te muestre la isla de los muertos. Esta noche te será revelada la verdad. Siempre te has preguntado por estas cosas y no hallabas el modo de averiguarlas, hoy has abierto la puerta.
El viejo comienza a remar. Claudio en silencio acepta el derrotero propuesto por ese desconocido. Cuando por fin llegan a la otra orilla, el viejo le indica que descienda con un ademán de su brazo derecho. Claudio obedece y camina hacia el interior de la isla.
Silencio, se siente observado, ¿pero por quién? Allí no hay nadie. Nadie que sea perceptible a sus sentidos; todos ellos tan terrenales que le resultan inútiles en ese lugar. El aire es tibio. El cielo negro, decorado con pequeños brillos de metal. Está solo, pero se trata de una soledad que se siente, casi se la puede tocar. Se da cuenta que ha alcanzado un estado diferente, algo desconocido para él. Recuerda lo que le ha dicho el viejo que lo trajo hasta allí:”esta noche te será revelada la verdad”. El miedo del principio deja lugar a una curiosidad voraz. Se sorprende el mismo cuando se ve avanzando más. Un grupo de árboles frondosos le bloquea el panorama. Él continúa su recorrido. Ya está cerca de conocer todo, detrás de ese cordón de árboles está la verdad. Se introduce en ellos. Una rama le roza el hombro.
-Señor, se quedó dormido, tenemos que cerrar -dice el mozo del bar, palmeándole el hombro.
Claudio abona la cuenta y se va, está tan ebrio que no reconoce el camino que toma. Además, el sueño que tuvo le ha dado más confusión. No puede distinguir el sueño de lo real. Pero, ¿y si no fue un simple sueño, si se trató de un mensaje revelador? Uno se pasa la vida soñando, pero hay algunos de esos sueños que se los pueden sentir. Es una sensación como la que Claudio experimentó en la isla de los muertos, un sexto sentido que se activa por desdoblamiento.
Cuando Claudio me contó esto, fuimos juntos a ese barrio que no vale la pena recordar; habíamos llegado a la conclusión de que en ese bar se hallaba la puerta hacia otra dimensión, pero, por más que dimos vueltas, giros y contragiros por ese entramado de calles, no lo pudimos hallar. En un momento, Claudio creyó reconocer el local, preguntamos, pero nos dijeron que allí jamás hubo un bar.



**********

Licantropía en el monte


Más de una vez, al terminar de jugar un partido de fútbol, habíamos sentido una presencia extraña en ese predio conocido como Monte Dorrego. Eso sucedía generalmente en invierno, cuando el crepúsculo llegaba temprano y la oscuridad se apoderaba pronto de todo. Los árboles daban en esas circunstancias un toque más tenebroso al paisaje, obligándonos a abandonar el lugar a paso acelerado. De posibles actividades paranormales en el Instituto Sarmiento se sabía poco a ciencia cierta, pero circulaban rumores que abundaban en detalles truculentos. Con todo, algunos elucubraban que esa edificación emanaba un poderoso halo de maldad que impregnaba la atmósfera circundante, incluidos los altos árboles que el viento mecía incansablemente.En algunas ocasiones, se habían hallado sobre el césped cuerpos de jóvenes muertos. No muchos, pero sí los suficientes como para que la leyenda urbana tomara forma; sobre todo teniendo en cuenta las laceraciones cutáneas y la carne desgarrada en jirones. La versión oficial hablaba de perros feroces vagando solos durante la noche, dogos argentinos o alguna raza inglesa. La de los vecinos, de robo de órganos para transplante; era la década del 80, y los rumores acerca de una van recorriendo las calles a la caza de niños y adolescentes eran moneda corriente; más de uno aseguraba haber sido perseguido, logrando escapar milagrosamente. También se hizo presente el mito, y se introdujo un nuevo elemento a las narraciones orales de los acontecimientos: los asesinatos habían sido cometidos con luna llena. Entonces, los perros fueron reemplazados por lobos, los cuales serían un grupo de niños del instituto, que se habrían convertido en lobisones tras ser mordidos por uno de ellos, séptimo hijo varón.Así, con la opinión pública dividida en dos, los que abonaban a la teoría del robo de órganos, y los que creían el mito del lobisón, toda Lomas del Mirador estaba atenta y dispuesta a evitar un nuevo hecho sangriento.Un sábado de luna llena fue la fecha elegida para que un grupo de niños del instituto tomara la comunión en la capilla situada dentro del predio. La ceremonia se realizó al atardecer, cuando ese astro, redondo y brillante, pendía bajo, casi al alcance de las manos; de alguna manera, era una luz que, cual péndulo de psiquiatra, desplegaba su poder hipnótico invitando a fijar la vista en ella. A los niños se los notaba raros, pero se atribuyó esa percepción al nerviosismo natural en personas que recién comienzan a vivir y se disponen a dar un paso que, a esa edad, parece tan trascendental, como es comulgar con Dios. Sin embargo, al ingerir el cuerpo de Cristo se pusieron pálidos, y tuvieron que salir afuera para tomar aire fresco. Allí, bajo el influjo selenita, empezaron a padecer convulsiones, y a hinchárseles las venas y tendones, al mismo tiempo que su cuerpo se cubría de bellos; era un ataque de licantropía, a la vista de todos. La gente huyó despavorida, excepto un grupo de hombres que, sin darles espacio para atacar, los tomó en sus brazos y los empujó dentro de la capilla, donde el sacerdote los roció con agua bendita. Los niños quedaron tirados en el piso, con la respiración agitada y el pulso acelerado; un sudor frío les cubría la frente, pero su cuerpo hervía de fiebre. El cura, sosteniendo un crucifijo frente a ellos, procedió a pronunciar un antiguo conjuro en latín: “¡Vade retro, diábolos!”.Después de eso no volvieron a repetirse los hallazgos de cuerpos sin vida, y la capilla se cerró, hasta el día de hoy que no se usa para nada.




**********


El viaje

Hacía tiempo que había dejado de hablar. Ya no tenía expectativas. Todos sus sueños habían ido quedando descartados uno tras otro. La indiferencia se los fue robando hasta que ya no le quedó ninguno. ¿Cuándo fue que se convirtió en ese despojo humano, en esa caricatura que simulaba ser un hombre pero ya no sentía? No se permitía sentir como los demás; no sólo la ilusión de un futuro mejor, sino también la desilusión por algo que no se logra; porque junto con la capacidad de ilusionarse perdió la de desilusionarse. Era una cosa. Sabía que estaba vivo porque el sol que se colaba por la ventana le molestaba en los ojos. Entonces, tenía que correr la cortina, realizar un movimiento con uno de sus brazos; todavía sus miembros le respondían a la orden del cerebro; ergo, estaba vivo. Eso era todo. El movimiento del sol desde la mañana hasta la noche era su mundo. Los diferentes tonos de luz dentro de la habitación. Las sombras más cortas o más alargadas, que proporcionaba el disco solar, le daban la noción del tiempo durante el día, en cambio el paso de las estaciones lo percibía observando el árbol junto a la ventana. ¿Cuántas veces había visto a ese árbol mudar sus hojas, y cambiar su color de verde a amarillo? Se había perdido en un viaje sin rumbo. Sabía que no iba a ninguna parte, pero en su estado actual no había dolor, tampoco placer; no siempre la existencia debe llevar implícita el sufrimiento, también puede llevar vacío, o sea: nada. Estaba tirado en la cama con los brazos extendidos formando una cruz. Miraba alternativamente el techo, la pared y el árbol junto a la ventana, y no pensaba en nada. Desde hacía mucho tiempo todo era igual. Se hallaba inmerso en un círculo vicioso; el cual repetía una y otra vez los mismos acontecimientos; esto último era una forma de decir, ya que en realidad no acontecía nada. Su existencia era bucólica hasta el hartazgo, pero de pronto algo sucedió. Mientras observaba las nubes pasajeras que el viento arrastraba, ese movimiento cinético hacía aún más evidente su condición estática, entró su madre a la habitación y le dijo:
-Roberto, hoy van a venir tus amigos a buscarte. Anda a afeitarte así estás listo y no los hacés esperar cuando llegan.
Roberto se dirigió al baño. Antes de tomar la afeitadora se miró en el espejo. Se sintió confundido; no sabía si él era el de carne y hueso que miraba al espejo, o la imagen demacrada que se reflejaba en él, ninguno de los dos parecía tener alma; finalmente tomó la afeitadora y se rasuró. Lo hizo con movimientos mecanizados, siguiendo una rutina aprendida hacía tiempo. Al terminar se lavó la cara con agua fría, de haber estado caliente no hubiera notado la diferencia. Después se sentó en el sillón del living a esperar que llegaran sus amigos. Cuando vio al vehículo de siempre detenerse frente a la puerta de su casa, lo abordó. Pero, tras recorrer algunas cuadras, se dio cuenta de que no eran sus amigos. Así que, Roberto comenzó a gritar:”¡Socorro, me secuestran!”.El acompañante preparó una dosis de un sedante y lo inyectó. Antes de que la droga le hiciera efecto, Roberto salió corriendo del interior del vehículo. El acompañante lo persiguió detrás, lo alcanzó y forcejearon, hasta que las dos manos de Roberto se cerraron sobre el cuello del acompañante. Cuando llegó el chofer a la escena del hecho, su compañero ya no respiraba.
En el juicio que se llevó a cabo unos meses más tarde, el chofer de la ambulancia declaró que vio como el paciente que transportaban al neuropsiquiátrico mataba al enfermero.



**************

Fragmentos de "Sólo palabras" poemario.


Agosto

Adiós julio,
te despedimos;
sobreviví a tu gélido aliento.
Nos cobija agosto,
el umbral primaveral,
cálido y esperanzador,
reverdece desde el simiente.


***


Espanglish


Te conocí en una lovli pari,
e inmediatamente el paroxismo
inundó mi alma,
hasta volverme creici.
Sos una terrífic wuman
llena de encantos.
Quisiera permanecer contigo,
hasta fundirnos
en una sola lengua.


***

Sueño profundo


En el féretro
tu cuerpo sin vida,
en tu semblante
serena morbidez.
durante el sueño profundo
que tanto anhelaste
hoy te despido
por última vez.
Y ya nada
será como antes,
tu alma libre
flotará en el éter,
sin los tormentos
de ese cuerpo
que hoy se ve bello
y mañana,
ya cenizas,
será polvo.


***


El viento


Otra noche
otro sueño solitario.
Sólo el viento
me acompaña
con su música
de violines endemoniados.
Tiemblan los cristales
se mecen los árboles
desnudos y resecos
en medio del invierno
que inclemente
azota la ciudad.

miércoles 25 de enero de 2012

Guillermo Cegna

Te diste asco ayer
Estado del hombre que no se aguanta a si mismo
Estado del hombre en que se odia a sí mismo
Y sin ser un asco
Tu juicio es un jugo que opaca tu ojo
Tu ojo es caverna de estrella
Mirar es hueco
Ver imposible

******


de costado

sonido en interior
calma blanca creo
a bajar el pregunta volumen
a versar a la gente en el lado
costado qué no siente y
camello, ele, cera
rana pez ligamento ejército esta mañana
ayer dorm dor y estarem haciend
tun dado tiñe tarra mos senel
lirios motos gesta que te
tocan ti can téreos
tipos calcos aura rea
nas con fleja vos dedal
matriz de cuero ero
pájar eros ay o porque
cuando
es la tarde el dado en
cada can es pera o ficio
trueno o es
tallado
exil a rosador es lazas
o inopinan
dado que medirá permite/
en sus oposiciones

lunes 23 de enero de 2012

Patio

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Consuelo


Que bonito cuento fue aquel,
en el que yo era la cazadora y tu el lobo hambriento.
Donde entre los bosques nos seguíamos el rastro,
deseando matarnos para poseernos.

Nuestra sed de sangre nos unió en aquel juego
de acechos, desvelos y traiciones,
hasta herirnos tan profundamente
que lo perdimos todo con tal de tenernos.

Tus ojos pardos me seguían en sueños
sobre un aliento helado
Mientras yo intentaba quitarte la piel a tiras
para colgarla sobre mi hombro.
Así creamos nuestro pequeño mundo de hielo, sombras y recelos;
donde perseguirnos eternamente bajo cielos de plomo,
haciendo muescas en nuestros colmillos por cada desgarro.

Te seguí tantas noches que se nos acabaron los días,
malgastando las esperanzas.
Oliste mi rastro hasta los cofines de tu sexo
y perseguí tus pisadas sobre mi recuerdo,
hasta que sangrando entre tus fauces me encontré en el suelo,
clavando mis lanzas en tu pecho;
rasgándote por dentro para reventar tu corazón con mi acero,
y mientras partías mi alma perdimos el cuerpo.

En la búsqueda de poder
pagamos con nuestro orgullo el precio del deseo.
Que bonita historia construimos,
en los bosques del consuelo.


******

Alquitrán


La locura de buscarte
sólo la comparo a la de haberte encontrado.
Y ya pasan los años donde esperaba olvidarte,
pero debí hacer mal el cálculo
porque no te me sueltas de las piernas.
De saber que te iba a querer así

te habría dejado a tiempo,
pero tiendo a no mirar antes de entrar
y tropecé con tu sexo.
Así que aquí me tienes, perdida por el deseo,

preguntándome ¿qué demonios hago
balando como una oveja cada vez que te huelo?
Tu tacto se pega como alquitrán a mi piel

Por haber naufragado en tu cuerpo
Ahora mi horizonte termina en tu espalda
Y de mis otras conquistas he perdido el recuerdo.


******


Tu silbido

Me ronda tu silbido tras la puerta:
cada vez que salgo,
cada vez que entro.

Y no hago más que morderme las uñas y ajustarme las medias,
abriendo mi falda una rendija; para que me veas.

Me siento a tu lado deseando decirte que me agarres el culo
y me folles encima de la mesa.
Pero el deber me encadena y solo ruego que a ti se te ocurra esa idea.

Una uña mas y habrás acabado con mi paciencia,
ya me estoy cansando de mover las caderas
para que actúes como si no te dieses cuenta.

Pienso en lanzarme sobre ti en el escritorio
o contra la encimera
y en ese pensamiento se me pasa la vida entera.
Otra uña más… y estoy fuera.

Que difícil se me hace aguantar tus maneras,
cuando me miras como un animal pero enarcas las cejas,
cuando te propones disimular tu deseo en un alarde de proeza.

Y de pronto un silencio incómodo se siembra:
a mi no me quedan uñas, ni a ti ideas.

Me levanto esperando que me detengas,
pero tú me miras y tiemblas,
Y ahí te quedas otra vez, silbándome tras la puerta.

********

Vestigios de olor


En mi cama fría araño los vestigios de tu olor,
intentando encadenarlos a mi sed
para que la acompañen.

Las horas que no te tengo devoran mis piernas
y aquí me tienes,
Intentando encontrar tus manos entre mis muslos.

El juego esta echado sobre tu vientre,
tu tiras la piedra y yo salto con cuidado de no pisar las líneas.
Y entre mis sombras escondo mi lujuria para no cegarte,
mientras arranco tu piel de mis dedos
para rendirme en ti.

domingo 22 de enero de 2012

Cristina Villanueva

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1) Ella tenía un mar en el pecho, a veces lago, a veces río, a veces llanto.


2) Ella le contó que tenía un mar en el pecho, el no supo que estaba navegando.Aunque las olas lo mecían, el era ateo de metáforas.Hasta que un día, él le dijo que iba a tirar la red de oro, para pescar en ese océano, jugaron mucho.A la noche la dureza de los pequeños corales y caracolitos en la cama, le devolvío la fe .


3) Una vez ella quiso ahogarse en ese mar íntimo.Como un milagro, un mascarón de proa de un dios marino, le contó historias, mientras los rulos de su barba se juntaban con palabras. ella quiso volver y flotó en la arena suave de los regresos.



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Budín de pan o una tarde casi cielo en la boca.



---Es un día de una tibieza esponjosa, como si guardara hebras de aire, globos rojos a punto de soltarse en una fiesta silenciosa. Mullida tarde de flores alzadas contra la ventana. Pensamientos, que buscan atraerme o entrar. La tierra lejos y esta suerte de poder navegar o ser navegada por el manojo, barco, ramo. de pétalos y hojas.Perderme así entre aromas y el gusto del café.

La leche como un mar blanco envuelve el pan, el dulce, las gotitas de luto de las pasas, los huevos. Un futuro budín duermiendose en el útero tenaz del recipiente, va a despertar en la boca de quien elija para darle a gustar las gotas de esta tarde.



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Botánica del tacto



Las flores amarillas largas como brazos, rodean la nuca del aire, se mueven con cierta languidez, suaves, sensuales, envueltas en verdes, como joyas de la tarde que se va .
Uma me dice "ya viene la noche". En la nueva mañana, si es que puedo, seguiré las caricias envolventes, cascadas de pétalos para tocar el aire. Para aprender de la inteligencia de las flores la morosa, libre cualidad de ese abrazo. .


Contacto: cristinavillanueva.villanueva@gmail.com

viernes 20 de enero de 2012

Fabián Leppez

TRES AÑOS DE SOLTERÍA

Mirando de reojo el cuca trap
tapado de tierra que nunca funcionó,
Sentí una gota de barro caer
sobre mi frente y recordé:
Hoy se cumplen tres años/
Tres años de no mirar el reloj.
Tres años sin atarme los cordones.
Y hay un bloque de hielo que se
incrusta en mi pecho algunas noches/
Y hay un nudo de acero que me
ajusta el corsé en ciertos roces/
Mientras corro con el tiempo
como hámster aburrido/
Y salto del Hércules sin paracaídas
con la esperanza de perder los dientes/
La estupidez como fuerza renovadora/
El budismo como sangre para el vampiro/
Tres años descosiendo pupilas/
Haciendo esgrima versus mi espejismo/
Tres años/
Esperando que caiga el meteorito
para devolverlo al sol de una patada.


**********


NOCTAMBULISMO CRÓNICO

A la hora en que todos mueren,
yo estoy despertando.
una viga de cemento se recuesta
sobre mi espalda.
mientras los obreros comienzan a
ignorar a todas las teens de minifaldas
que caminan frente a ellos.
Mi casa entra en un completo
estado de descomposición
y la lluvia impregnada en
el televisor sin señal
no hacen más que acompañar al
mariconeo incasante que viene a
golpear mi puerta y
me espera con un paraguas.
Los huevos colorados son cada vez
más difíciles de conseguir.
Mamá siempre lo repite mientras
habla por teléfono.
Mamá todo el día habla por teléfono.
El teléfono se la traga
y comienza a vibrarle adentro
como un corazón con botones.
El logo del DVD rebota en las paredes
de la pantalla
y yo lo sigo con la mirada
como a una pelota de tenis.
lo observo cambiar de color en cada rebote.
miro mis zapatillas que esperan
el momento de entrar en acción.
el momento de salir corriendo o
el momento de patear a alguien.
A veces, los artefactos son más fieles
y mejor compañeros que las personas.
La heladera se enciende a cada rato
y me pide que no la manosee.
apaga su reloj biológico
y a menudo, me toman de los pies
como grilletes y me elevan
hasta lo inconsiente.
Ahí donde la vida es tan glamorosa
que nos dá lo mismo hacer pis en la calle
o en un baño abrazado a un camello.
donde todos los puentes conducen a Roma.
donde las cigarras anuncian la lluvia venidera.
donde uno se vuelve presa fácil del
sexo opuesto, del gobierno opuesto,
del equipo opuesto, del final apuesto.
A la hora en que todos mueren,
yo recién estoy despertando.
A la hora en que todos sufren,
yo recién estoy madurando.



**********



TODAS LAS MUJERES, TODAS


Ahí va esa mujer
arrastrando sus plumas.
Sacándole chispas al asfalto
con su talón/
Ahí va la militante de los rollitos
de más.
Y la flaca compatriota
con su huesuda inconformidad/
Ahí van las que abortaron
antes de embarcar
y las que parieron su propio
nacimiento/
Las que dejan su tanguita
escurriendo glamour en la bañera.
Siempre en mayoría,
multiplicando su inabarcabilidad.
Bebedoras de lo absoluto.
Las que emparchan sus ausencias
con bolsas de indumentaria.
Las que preguntan por mensaje
en qué anda Luisa, con quién salió
Jazmín, a quién besó Anabela o
con quién curtió hoy Lucía.
Las que mutilan callos e imperfecciones
con la luna bamboleando en sus hormonas.
Las que se dejan lijar el clítoris
por el insensible
y se besan en la boca frente al
espejo del baño,
junto a su amiga/
Las que inspiraron las minifaldas
de los 60’s, las que le imprimieron
un rodete al cuadro perfecto de
sus piernas cruzadas.
Las que le dan brillo a las tardes de sol
trasluciendo el ampón de sus ombligos
descubiertos.
Las que nos hacen caer de rodillas
frente a la placenta que sembramos
en el jardín primaveral de una
cita a ciegas tele trasportada
a la alcoba.
Las que nos dicen que sí, cuando
tienen ganas.
Las que nos dicen que no, cuando
tienen ganas.
Las depredadoras del infierno.
Las asesoras incansables de tu look,
de tus armarios.
Las trasgresoras insaciables de su look,
de sus armarios.
Las jardineras de tu sembrar meditabundo.
ahí van, las masticadoras del sueño.
Las protagonistas de la propaganda
de yogurt para el “tránsito lento”.
Las que te acarician el brazo
y te obligan a decir que si
con los ojos rendidos y la boca
echa un nudo de promesas muertas
y “te quieros” esperando en la esquina.


**********


MÁS QUE UN COLIBRÍ



Soy libre
como un acordeón.
Para estar con quien quiera
estar conmigo.
Éxtasis radioactivo
sobre mis mejillas/
Soy libre
como un vagabundo en desuso,
como un hombre rayado
dispuesto a caer preso
en cualquier instancia/
Nunca seria como esas mujeres
que con tal de no estar solas
se ponen de novias con
lo primero que encuentran.
Libre, como una paloma
apedreada
como un patín de freno al
costado de la ruta,
como un pedazo de viento
que no se deja amaestrar.