lunes, 18 de octubre de 2010

Julieta Desmarás


Julieta Desmarás. Buenos Aires, Argentina, 1982 Gran parte de su infancia y adolescencia la vivió en el sur argentino. Redactora Publicitaria. Mantiene un Blog sobre poesía contemporánea y publica para diferentes revistas culturales, nacionales e internacionales. Actualmente, asiste a cursos de crítica e historia del arte y participa de talleres dictados por reconocidos poetas y escritores. Algunos de sus poemas fueron incluidos en la Antología "Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana" publicado por Lord Byron Ediciones, España. Se encuentra trabajando en la elaboración de su primer libro de poemas.




Ácaros de Invierno.



Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet

compartamos la hornalla

y tu boca se acomode en alguna grieta de la mía:

la helada viene hacia nosotros.



Y nuestros cuerpos en el revuelco

del instante

se disuelven como copos.



Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet

Te abrigues en mi saco de lana hasta formarse pelotitas

y tu boca sea una grieta de la mía:

la helada viene hacia nosotros.


ya no tendremos más que revolcarnos

al instante

la pava desafina gemidos y quema café.


Te invito a que miremos juntos el solsticio

La helada viene hacia nosotros

Y nuestros cuerpos en el instante

revuelco

se disuelven como pocos.

Ya somos

ácaros de otros libros.



África suya

A las seis y media comienza, para mí, la tarde.

Cazadora de palabras mosqueantes

revientan a la hora del té

y esas manchas no salen.

¡Salvaje, no vuelvas!

Mi silueta, al igual que estas tierras,

duerme al costado del vacío.

Alguna vez, sí, habrán congeniado.

Es una gran selva el amor,

erosiona grietas y estrías

y suaviza al león.

¡Salvaje, no vuelvas!

de mi pollera, al igual que esas cebras,

te acordarás a la hora del té.


(De mi pollera, al igual que esas cebras,

¿te acordarás a la hora del té?)


Julieta Desmarás, 17 de Septiembre, 2010.


Hombre alado

Hombre, ¿qué es lo que ves y tensa tu porte?
¿Será el tormento del don
que adivina tus pies en el suelo?
¿Qué harás, hombre? Anclando lunas con tu peso de niño.

Estás vivo y te inquieta el batir de tus alas.
Transparentes pero no invisibles
declaran y sentencian
desolación.

Hombre, fruncís tu boca.
Pero es inevitable,
con mate se hincha el cuerpo.
No hay silencio posible.
Es inevitable,
tu voz siempre será ruido de calle.

¿Qué harás, hombre? ¿Anclando lunas con tu peso de niño?


La memoria (René Magritte, 1948)


Pasará, pasará, pasará

mufa un tata.

Y volverá, volverá, volverá

como todos los días el tren.

Las nubes pasajeras,

la hoja inmadura y arrancada,

lo bello y lo feo,

un día; no cualquier otro,

se refriega en su cara.

Las cortinas abiertas,

un cielo ingenuo posa,

insiste sobre la ventana.

Sanará, sanará y pasará.


De vez en cuando, el día es perverso;

dura lo que duele una nube pasajera.

1 comentario:

Zenhaust dijo...

Permitamé señora vertir alabanzas sobre sus escritos con la relevancia que merecen.

Quiero expresar mis agradecimientos más sinceros por sus escritos, colmados de sentimiento compartido por el más común de los mortales.

Espero sepa disculpar mi intromisión en el afán de divulgar su obra, y aumentar así la cuantía de sus seguidores, publicando alguna de ses obras en el siguiente sitio.

www.relatosparatodos.com

Otros autores como Demian Mazur o Andrés Bovin forman ya parte destacada de la comunidad.

Reciba mi más sincera enhorabuena por su trabajo.