viernes, 30 de septiembre de 2011

Matías Berrondo

Artista en el olvido

Este es el barrio en que perdí la esperanza.
Aquella
la ciudad que durmió mis párpados.
Esta es la calle en que dejé
que perros y gatos
me mordieran.

Fracasé
en mi diseño del mundo,
en mi versión inusual de las cosas.
La tierra se arrastra entre las gentes
y la bala herida cae,
sin ruido
ni gloria.

He visto la derrota
lamiéndome los pies,
pero hoy un castillo de cielos se vino abajo.

La torre
con la que dijo el hombre traer
sus novedades
no me pareció otra cosa
que una blasfemia
contra mi nombre.

Puse cadenas en sus pies
y ahora que el tiempo ha descompuesto sus lenguas, quietos,
callan.
No me nombran
ni me necesitan.

Soy el final que destiné a Prometeo,
presa de un rumor pasajero, ya
ni mi rostro recuerdo.


****


Maten a Maradona

Atlas, cautivo de un cielo imbécil
bajo la sombra de astros anónimos.
"Maten a Maradona",
antiguo designio de profetas y criminales.
Maten a Maradona
donde sus piernas enredaron los laberintos
y forjaron sueños secretos detrás de oscuros espejos.

Maten a Maradona,
al gigante, al héroe, al hombre.
Y que su espada de rayos caiga imposible
sobre quienes escribieron la historia.
Sobre las cabezas de ingleses impávidos.
Sobre los cielos celestes de Nápoles.
Maten a Maradona.
Mátenlo en La Paternal.
Mátenlo en La Boca.
Entre titanes y cíclopes y dragones de mil cabezas.
En Rosario o en México o en Barcelona.
Y que en Villa Fiorito se levanten con vida edificios de barro
y destruyan el mundo a pelotazos.
Con pelotazos de fuego y sangre.

Maten a Dios.
Maten a Maradona.
Porque los espejos ya no reflejan su verdadero rostro
donde la luz busca un dios y la sombra un demonio,
donde la pasión busca un hombre
y la belleza un ángel.
Porque un tipo no debe contener en sí mismo
todas las posibilidades del destino humano.

Maten a Maradona.
Que cuelgue sus botines en las nubes
y la pelota en el patio perdido de los sueños imberbes.
No dejen ni rastro de su figura.
No dejen ni restos de su carne.
Porque este mundo no fue hecho para los dioses.

Atlas vencido por un cielo imbécil;
Maten a Maradona.


****


Sueño arrancado de un sueño

Soñé mis ojos.
Mis ojos se abrían con llamas de fuego.
El fuego me despertó.

Al despertar
soñaba con mis ojos abiertos.
Mis ojos que eran luces sobre espejos negros

cautivaban mi cielo y mi amanecer de espadas.

cayendo rocas de oro viejo en las profundidades.

El universo
es una respuesta posible
a una pregunta desconocida.

Y lo que tiene de secreto esta vida
lo tiene de secreto ese espacio
que separa dos espejos
que nos sueñan despiertos.


Soñé mis ojos
con llamas de fuego;
Y el fuego me despertó.


****


Contra el infierno definitivo


Te reías de luz bajo cielos negros.
Siempre dispuesta
bajo el ala del cuervo
a la noche y su canción.

Vagando, simpática, entre cementerios nuevos.
¿A dónde bailaba tu sombra
hecha del eco maravilloso
de un sueño?

Entre los huesos grises de edificios
arrasados por la bomba atómica del tiempo.
Con el esqueleto ridículo
de su muerta visión.


Si, bailabas.

Y sobre mi cabeza estallaban
frágiles cristales de nubes cansadas.
Toda risa,
toda magia,
disparando rayos contra el infierno definitivo.

Reías de luz bajo cielos negros,
vagando, simpática, entre cementerios nuevos.
Entre los huesos grises de los edificios
bailabas, y sobre mi cabeza
estallabas, disparando rayos.


****


A orillas del Maldonado


Hay viento en la luna
y gaviotas sobre el Maldonado.
¿Serían tus manos
naciendo en la tierra negra y húmeda
racimos de flores, dedos y plumas?

Vuelo despacio;
atravieso campos minados.
¿Murmuran tus labios
manchados de higos y fuego
mi nombre?

La mañana blanca es una mujer desnuda.
Un rayo de luz invisible
entre el cielo y las nubes.
A orillas de este arroyo
bebí tu coro de gaviotas perdidas.

Hay viento en la luna.

Y detrás del espacio infinito se esconden
los soles que renacen en el aire cargado
de polvo lunar / que flota
a orillas del Maldonado
volviendo tu rostro una silueta transparente.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Jo-c Deux - Guayaquil Ecuador


LANZAMIENTO DE UN LIBRO



"La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios."

Roberto Bolaño. "Resurreción"


Estaba frente al micrófono apuntando con su nariz a un montículo de carne que se movía de un lado a otro con cada bocanada del viento. Él dijo: los poetas somos santos y no estamos hechos de sal. Alzó la voz intentando callar al silencio y devoró un par de moscas mientras recitaba ¿poesía? Nada extraordinario pensé y giré mi rostro; ahí estaba el mar y la arena. Ahí estaban los tiburones y los tesoros; ahí estaban los naufragios y las gaviotas. Pero mis pestañas no eran redes, y esas imágenes se desvanecieron lentamente como una gota que resbala en el vidrio de una ventana ignorada en un siquiátrico. Quise detenerme a llorar pero no lloro porque no tengo ojos, y ciego caminé hacia ustedes sobre adoquines de huesos y solo me detuve para vomitar.

El hombre me señaló sin conocer mis costillas y dijo que hay gente que escribe con sus lacras y pasa su lengua sobre la llama de una vela. Susurró fragmentos de esos poetas que estaban sentados en la primera fila, con sus ojos sonrientes y sus bocas llenas de lagañas. Y el hombre aleteó cuando el golpe ya lo había domado, y canturreó los versos, y algunos aplaudieron y otros esperaron que las manecillas del tiempo caigan del círculo de la carcoma.

Los libros estaban sobre una mesa como manzanas agolpadas en un canasto en el mercado de venenos. A 5 dólares el poemario, a 7 la antología, a 10 los cuentos y a 15 las pesadillas.
¡Lamentable suceso! todos los libros fueron engullidos por las sombras y las pesadillas aburridas caminaron por los pasillos lloriqueando. Pobres sueños espantosos que murieron en las manos de los insomnes; pobres traiciones que santiguaron su dolor en las paredes de los cenotafios.

Recordé que en mi mochila Bolaño descansaba. Pensé, pasearé mis angustias por las calles asfaltadas de granizo y la voz del poeta mayor morirá en las cuchillas de hielo mientras yo grite: no soy poeta, tampoco escritor; cuando me miro al espejo solo veo un columpio vacío que se mece como el péndulo del dolor.

Esa copa de vino y el eco de mi distancia fue todo lo que quedó, luego de que los aplausos asesinaron, incluso las páginas que no fueron escritas, ¡bella poesía!


CENTINELA DE ALMIZCLE


todo payaso reflejado en un espejo
antes de colocar la nariz risible
frente a su destino
obsequia una mirada al pasado
y recuerda los recovecos tristes de sus pasillos
luego limpia el espejo
con la manga repleta de lentejuelas
y sale al paredón
donde los enfermos
esperan que un ser trágico
les saque una sonrisa



Transfiguración Satí


abrazada de la seda del fuego
sumergida en llamas
ahogándose con las alas del piragón
haciéndose cenizas
luego de ser carne
luego de ser deseo
luego de ser pensamiento
se levanta
o flota
o atardece
y bebe del río
sus ofrendas
y se eleva
hasta preñar en las afelpadas
paredes del cielo
a una triste mujer destinada
a abrazar el fuego


"HERMANA TORNERA"**


hermana tornera que buscas los recovecos
de mis dientes
en el zaguán de mi infancia
o el timbre que obligaba
a cuerpos lacónicos
a cerrar las ventanas
y atar con sus lenguas
toda virtud que escapa
de la sombra de los murciélagos

hermana tornera que me recuerdas
en los pupitres
en el hedor de las celdas del tiempo
cortando los pétalos
que adornan
los tráfagos fúnebres
mirando detrás de las casuchas
a las avaricias arrastrarse en las calles
y al sol morir en el río macilento
sobre las cruces de Joaquín Gallegos Lara

hermana tornera
vuelve a tu recinto
de bufidos oxidados
y lágrimas disecadas
no toques mi ventana
ni pidas que acompañe a tu silbido
al que el Ángel de la Juan Pablo Arenas y Morro
con zapatos de charol
y corbata de seda negra
siguió
demoliendo su cabello despeinado
con un tiro
de una Smith Wesson
en su cabeza
soportando a las sombras
tragarse toda su melancolía



** "Hermana Tornera" nombre que le dio a la muerte en algunos de sus versos, el poeta Medardo Ángel Silva





LO QUE HE PERDIDO



Leo un libro cualquiera que taladre mis ojos; la literatura está ahogada en el estanque de mis pesadillas y todas las canciones se esconden en la carretera. Sé que las cosas funcionan afuera, y que los relojes averiados también dan vueltas infinitesimalmente, hasta agotar a los bastones de cadáveres que aún no han querido enterrar sus erecciones.

Existe una mujer desnuda con un puñal encendido y una botella llena que me espera. Los espejos que se han derretido se filtran por los poros de su piel caoba. Ella me espera, y mientras yo arranco hojas de los libros que no he escrito, ella entierra su fe, en los hombres que mienten con sonrisas afeitas. Yergue su cuerpo, mástil apolillado, y luego limpia sus manos con un trapo repleto de sangre. No va a matarme, no va a encontrar mi pellejo, hay tantas cosas que le debo decir, pero he preferido al silencio como único medio de ataque. Las demás valijas que he llenado, se quedarán en estaciones sin trenes. Ella ha elegido esperarme, yo he elegido huir. Nuestro pacto íntimo está en el asiento vacío de una sala de cine. Todas las cosas tienen su propia esperanza en sí mismas.

Recordé las migajas y los anzuelos que fueron pescados con carne. Alguien recolecta en las calles el precio de los huesos y deja que los carteles, con la cantidad adecuada, sea lamida por leprosos de almas mesiánicas. Recordé que mis bolsillos están repletos de cosas vacías; y a mi última voluntad: tener cargada una pistola con la apuntaría averiada, como, cuando de niño aplastaba el gatillo, apuntando directo, entre ceja y ceja, del hombre que ocultaba sus manos detrás de la espalda, y la munición entraba en una caja de chicles.
Las páginas se agotan, y el cerrojo es más pequeño. Puedo ver, aún, por el orificio, que una silueta arranca flores del pasillo. Todo se marchita y yo estoy entre el tiempo y la codicia; quizás algún esclavo, con los muñones fríos, me de mis propios grilletes; debo aferrarme a algo, aunque sea, al minuto de infelicidad que alguien cierne con sus ojos, pensando que el final de su tristeza es el comienzo de un nuevo llanto.

Dejaré el libro quieto, y veré por la ventana; algún día estará los intestinos blancos de la belleza, ahorcando nubes que excretan su última voz líquida sobre el ripio, sobre el sonido ahogado de las cosas que he perdido.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Juan Pablo Tucaret

Puzzle sin manual

He observado tus labios recorrer las sabanas como espuma en las olas.
He observado tu manos de arena rozar mi espalda hasta hacerla cuerpo.
He observado tus piernas infinitas envolver la mesa de luz como un huracán aplastar tiránicamente un punto fijo sobre la amplitud de la tierra.

Busqué tus fugitivos ojos en la rugosidad de la alfombra.
Vislumbre el diáfano azul del izquierdo mirarme en el umbral de la cama.
Pero luego de encontrar el otro llegue a la conclusión de que ambos eran lo mismo, variando solo por el bolsillo donde los había escondido.

Desplomado en suelo acaricie tu pelo encadenándome a unos cuantos nudos despeinados.
Me llene la cara con añejos besos guardados en el cajón.
La saliva era buena, todavía no se había avinagrado.
Y mientras bailaba con tu sombra isósceles un bolero sin música apoye mi cabeza sobre tus pechos de aire.

Fragmentada, disuelta, atomizada.
Preferí armarte para amarte antes que no tenerte.


He vuelto

Cansado ya de escribir sobre amores perdidos e inventados
Cansado ya de pensar en tu cara cuando duermo
Cansado ya de dejar pasar el tiempo
Cansado ya de encontrar las mejores metáforas
Cansado ya de recordar lo que alguna vez fue bueno
Cansado ya de haber perdido todo
He vuelto a escribir.
No con la misma felicidad que antes
No con el mismo amor que antes
No con las mismas ganas que antes
He vuelto a escribir, después de años de no hacerlo
He vuelto a sentarme en la misma silla y a transpirar la hedionda remera que antes me quedaba grande
He vuelto a escribir sabiendo la más grande de las verdades
Las palabras son solo palabras
La soledad es lo único existente.



¿HAS INTENTADO?



¿Has intentado ver con tus labios cuando lo besas?
¿Has intentado ver con tu alma cuanto lo envidio?

Puedo volar sobre tu pelo sin olerte
Quizás si te pegue, te domine
Quizás si llore, te posee

Escapar ha sido siempre fácil
pero vivir no es tan simple.

Muérdeme un rato,
solo unos segundos
antes de comer

¿Has intentado dejarlo perdido en tu mente?
Mientras yo me apodero de tu cuerpo

¿Has intentado verme a tu lado?

sábado, 3 de septiembre de 2011

Blanca Haddad

Dirección Fondo.


Siempre que voy dirección Fondo

voy sola,

nadie me quiere acompañar.

No me gusta estar sola,

por eso voy a Fondo

un poco cabreada

y se me debe notar

porque la gente me mira con miedo.

Tampoco voy muy bien vestida

no ha sido algo pensado

es que esa es la ropa que tengo:

una camisa recortada,

unos pantalones zancones,

y unas botas rojas Dr. Martens.

No soy una mujer elegante con la ropa,

lo mío es pintar, dibujar,

escribir mis vainas,

y cocinar tallarines con almejas.

¿Por qué hay que ser algo más?

Claro, está el tema del dinero…

Pero uno no puede ser

lo que no es

y yo no quiero cambiar.

Menos ahora que el tiempo

empieza a tocar el timbre.

Pienso seguir yendo a Fondo,

a comer berenjena picante en cuchitriles

y perderme

entre inmigrantes inquietos

como yo.



Trofeos y tacones



Me levanto a desayunar y enciendo la tele:

Los rebeldes disparan sus ametralladoras,

un joven sujeta con una sola mano su gloriosa arma,

dispara una ráfaga y sonríe a la cámara,

es fuerte, delgado y esta eufórico.

La masculinidad y las armas

forman un matrimonio retrograda.

A los novios los obnubila la fiesta,

no pueden pensar a largo plazo,

detrás de tanta bambalina

se pudre lo importante.

Igual que se pudren los niños

en las calles bombardeadas.

Las camisas Ralph Lauren

están ahora en manos de los rebeldes,

uno lleva puesto el casco del dictador,

es curioso que lo use con la misma arrogancia.

Los trofeos envilecen a los hombres,

lo mismo que la televisión.

El presidente de Francia es la guinda del coctel,

dicen que lleva tacones,

aunque no los lleve,

parece muy complacido consigo mismo.

Yo también me siento bella cuando llevo tacones.

Estoy segura que él y su esposa son dos juguetes inflables.

Todo parece tan ridículo y tan triste al mismo tiempo…

por eso proliferan los cursos de payaso,

hoy en día hay tener un titulo para todo,

¡menos mal que yo ya hice mi curso hace tiempo!

estoy preparada para reírme

sobre la tumba de quien sea,

incluso en la mía propia.



Inside


Me lanzo al vacio en un teclado prestado

escribo porque necesito hacerlo,

no hay mas argumentos.

No tengo acentos,

voy como un bocado,

cuesta abajo

en el aparato digestivo de Inglaterra.

Nada me pertenece

y sin embargo puedo abrazarlo todo.

Creo que soy la vagabunda

mas afortunada del planeta.

Mis pantalones son cortos

pero camino erguida.

Siempre llevo conmigo

una variedad de especies.

Nadie me ataca

porque no llevo dinero,

tampoco me adulan.

Soy igual a todos en lo esencial,

ya no busco aprobacion,

soy libre.

Lo unico que realmente me asusta

o me limita

en este momento

esta

dentro de mi.




Narcisa Antisocial



Si no me llaman mis
amigos me siento muy triste

pero cuando me llaman

me aburre la idea de encontrarme con ellos.

Lo mismo pasa con el teléfono,

me gusta cuando suena,

pero me cuesta levantarlo.

Quisiera poder ser la
madrina de todos los niños del mundo,

sin tener que ir
nunca a un bautizo

(Igual con las bodas)

Me entrevisto a mí misma en la ducha,

y en mi fantasía odio
al periodista.

Sueño con ganarme un premio
importante

para poder rechazarlo,

aunque en realidad
nunca lo haría .

Sufrir de narcisismo antisocial

es muy duro,

se pierden muchos amigos

y oportunidades…



Notas sobre la poesía 1



Un poema sin criterio, salvaje como un gemido y melancólico como un anden. Un poema que se deja llevar como un adicto, una poema abierto como el dolor de un suicida, un poema caprichoso como un amor platónico, un poema desgastado como los discursos, un poema cosido como una herida, un poema irreverente como un rock star, un poema violento como un asalto, un poema distorsionado como una paranoia, un poema sucio como un túnel, liberador como una salida, expectante como una entrada y bullicioso como una vida de ciudad. Un poema que despega del miedo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Romina Ernst

Yo.

Salgo del trabajo y me pago una habitación de hotel céntrica; quiero estar sola y lejos de todo lo conocido .
Es en un piso alto y las luces de las marquesinas le dan un toque extranjero a mi interior.
Puedo estar en New York o en Shangai. Me saco el pantalón, desabrocho hasta el segundo botón de la camisa y voy hasta mi cartera de dónde saco mi cajita de madera islandesa, me armo uno finito y me suelto el pelo.
El hotel es decente, hasta me ofrece un par de chinelas descartables y eso no tiene precio ahora mismo.
Me miro al espejo sobre el pequeño escritorio en dónde apoyo mis dos brazos y me acerco lentamente hasta que sólo veo el reflejo de mis ojos. Están cansados pero sonríen.
Me doy vuelta y observo a dónde van a parar las luces. Despacio ubico la silla en el medio de la habitación, abro la ventana de par en par y dejo que todo lo que quiera entrar, entre. Vienen palabras chamuscadas, ráfagas cargadas de aromas indescifrables…sirenas sin destino. Puedo sentir las carreteras, algo del desierto de las Vegas .
Por momentos bordeo pantanos y oigo zumbidos exóticos, las luces entran por mi camisa.
Las constelaciones están todas y llenan la cama. No sé si voy a ser capaz de dormir esta noche.



Magia.

Ahora mismo siento como mi alma se eleva y se confunde con el paisaje nocturno de esta granja perdida en alguna parte del mapa.
Los violetas, los verdes… los rosados se hamacan entre puntos luminosos y me dejan desválida rodeada de un tesoro inesperado e inalcanzable.
Para él es algo de cada dia, para mí es como transitar otra vida dentro de la mía; se recuesta a mi lado en el césped del patio trasero. A metros duermen plácidos los animales, siento que el pecho me va a explotar y se me caen las lágrimas sin que pueda hacer nada; el me mira a mi y se esmera en secar mi rostro.
Lo miro y se que entiende de mi hallazgo, veo en sus ojos el reflejo de los mios colmados de auroras boreales


Por lo alto.


Lo peor de patear el tablero son los paradigmas, pero mi conducta ha sido siempre un misterio.
Yo ya vengo agitada y cuando la ratita negra teñida que trabaja de cajera me dice “ llená los aceiteros”, yo simplemente tomo una decisión; Aquí la jefa de salón soy yo, yo me hago responsable por lo que hay y por lo que no hay, pero como la ratita es diminuta y necesita hacerse ver, pega alaridos chirriantes y se tiene que salir con la suya. Yo me saco el delantal y me voy, hasta acá nomás.
La última palabra la tengo yo; no siempre me conviene, pero me deja satisfecha, me abre el plexo solar. En este caso es cuestionable: quedarse sin trabajo no es algo realmente inteligente, pero tampoco es el fin del mundo. Sobretodo cuando ocurre en un medio en dónde no hay lugar a los errores, que si los hay se pagan…en metálico. Ni hablar si el primer día te juzgan de poco ambiciosa por no trenzarte a las piñas con las demás conchudas que forman el selecto staff para marear y atraer al pobre cliente (víctima), que va a pagar por un café lo que sería una cena completa en cualquier bodegón decente. Yo le digo a la gerenta del local, quizá no sea ambiciosa para tu standard de ambición, pero fíjate que estuve en lugares que ni figuran en el mapa…cruzando el Atlántico. Me mira con ojos de murciélago con ganitas de picar, pero ya abrí el juego.
Ahí viene la Betty Page del equipo, camina como dando saltitos , tiene muy lindos ojos pero el efecto ojos-flequillo se derrumba con los bigotes tipo Cantinflas que no sé cómo no vé.
Atrás le sigue la autodenominada "mamá pulpo" que me mira haciéndose la distraída. En algún momento de distención, que vendría a ser al final del servicio me cuenta que tiene cinco hijas, todas mujeres; yo me siento intimidada y no sé si hay comentario a semejante catástrofe, no obstante agrega: son todas de distintos padres.

Me falta la “camarera top” de la casa, que tiene una seborrea bastantea visible y se baña una o dos veces por semana; es la que hace cien dólares por dia en propina, pero trabaja doce horas y se juega al prode la mitad de lo que gana, con el resto paga la combi hasta San Miguel, la instalación de agua caliente y los veinte litros de cerveza que necesita el marido diariamente para cagarla a palos.
Desde el principio supe que tenia que aprovechar cada día cómo único e irrepetible.

viernes, 19 de agosto de 2011

Leandro Gabilondo

TU NOMBRE

Las palabras pernoctan
en el telo de tu idioma,
ronronean en tu tapial,
vuelan bajito,
se chocan el Obelisco y siguen;
por ejemplo:
a mí me encanta ver
tu nombre en minúscula,
roza lo obse,
puede ser,
pero posta,
te siento más cerca,
asignación universal por corazón,
no te diferencio de nada,
podés ser una preposición,
una onomatopeya en euskera,
un participio histérico,
todo aquello que se muere
en la tempestad de un párrafo,
podés ser hasta la contraseña de mi mail,
un slogan del silencio,
el lunfardo de nuestra siesta,
un acorde menor,
un verso de Rodolfo Edwards,
podés estar entre paréntesis,
podés ser lo que quieras,
la firma de un cheque en blanco,
el verbo de un apellido,
hasta un sinónimo de la primavera
que me nace desde el pecho,
cada vez que asumo la resistencia.


SEVENTY FIVE

El viernes muere despacio,
es un delay de pozo ciego,
viajo solo en el 75
desde Boedo a Retiro,
mi cabeza mete corcheas
contra la ventanilla
y pienso que somos
una máquina de esperar;
me aburro,
reviso el pasaje,
las plataformas
para Arrecifes y Rosario
suelen ser las mismas,
de la 24 a la 36,
OK,
mi viejo siempre contesta así
todos los mensajes de texto,
sino me llama,
y me habla de mi hermana
o de River,
semáforo,
malabares punk,
pienso que se quemó
la lamparita del baño,
que la distancia es un
secuestro sin prensa,
una escena lenta de un
corto sin presupuesto,
que perdí el papelito
para ir a buscar la ropa,
que La Plata queda cerca
pero no la conozco,
no hay nada que me lleve,
que se yo,
sólo algunos poemas de Fiebelkorn
o canciones de Moretti;
¡ojo!,
coincido,
el tiempo es insoportable,
a mí también me tiene podrido,
antropologuitos mirándote las piernas,
kirchnerismo,
besos,
fotos en Europa,
paciencia,
ojos negros,
Nino Bravo en YouTube,
comprate una guitarra,
cuidala,
metela siempre en la funda,
haceme caso,
odiame para la hinchada,
puteame por protocolo,
pero en serio,
las canciones de tres acordes
nos cambian la vida,
espero que te acuerdes siempre,
como yo,
el amanecer a la orilla del río
y el sol que nos lleva lejos,
nos aturde,
como los frenos de este armatoste,
triste, cansado,
que avanza bajo la noche de San Cristobal,
imponente,
y sigo solo,
brazos cruzados,
el chofer mueve las cejas
en el corazón del espejo,
pasan los bares peruanos,
la periferia de Miserere
y el abismo de la 9 de julio;
solísimo,
el bondi es todo mío,
puedo hacer la vertical,
flexiones de brazos o
meter un pique corto…
me quedo sentado,
recién en Plaza San Martín
una mujer vestida de negro
tiene frio en la parada;
sube,
murmura: uno veinte,
arruga el boleto,
se sienta,
y en un abrir y cerrar de mundos,
el silencio nos explota en la cara,
como una piñata llena de ausencia.

UN POEMA DEL PIBE DE SISTEMA

Quién pudiese hacerle Copy/Paste
al sexo apurado en la cocina,
Ctrl Z a esa noche que te vi besando a un surfer,
o reiniciarnos, cuando estamos lentos.

De ahora en más,
pienso armar un Power Point con cada gesto,
comprar un router wi-fi para tus ojos,
hacer un back up de cada amanecer,
y guardar en mi pendrive de sangre,
un Excel de tu silencio.

No sabés cuanto necesito,
que aprietes el F5 de mi vida.

SUPONETE

Suponete que te mienta,
suponete que soy un delivery con lluvia,
suponete que un árbol crezca en el cuerpo de una bala,
suponete que tu memoria tenga índice,
suponete que un pájaro lloré en tu altura,
suponete que me exilie del quilombo de tu paz,
suponete que ayer nunca fuimos un feriado,
suponete no se, que se yo, o sea,
suponete que empatemos,
suponete que perdamos,
suponete que tu papá lea estos poemas,
suponete que a tu mamá le de miedo,
suponete que te robe los lentes de contacto,
suponete que todo no se puede,
suponete que no nos alcance el tiempo para odiarnos,
suponete que esa noche nos dio pereza tanto futuro junto,
suponete que te fueras,
suponete que no da.

La estudiante de Letras apoyó el vaso en la mesa de luz,
soltó el humo, le acarició los rulos de su nalga,
y toda china y sonriendo, le dijo:

suponte, mi vida, suponte.


LA ESPERANZA

Izando la bandera del martirio
se nos va a romper el joystick del progreso,
nos vamos a volver marginales
hasta perder la noción de la distancia.

Esta vez,
ojitos de Almendra,
no creo que metas
una foto del Marqués de Sade
dentro de tu voto;
esta vez no,
ahora la patria también se parece
a nuestras siestas con el ventilador al taco.


PUNTO DE FUGA

Salir de trabajar es hermoso y lento
como discutir sobre Peronismo.
Otro día parece terminar,
la infancia de la noche reposa
sobre una publicidad de shampoo,
el sol dejó la vereda hirviendo,
me siento al revés en el 160
y veo como me abandono en un punto de fuga,
huyendo paulatinamente de la distancia.


ME QUEMA LA CABEZA PENSAR QUE TE VAS A IR A VIVIR A FRANCIA


Entonces te imagino caminando por el Boulevard Sébastopol
de la mano de uno de esos,
los nuevos pensadores argentinos,
un puaner ortodoxo,
un snob, un ortiva,
esos que en las reuniones no nombran Cortázar
porque es un lugar común,
esos que siguen eternamente merodeando los pasillos de Puan,
saco negro, morral de cuero,
porque saben que las pibitas de primer año
andan por el patio hablando de Estructuralismo,
buscando que Fogwill vuelva y las enamore para siempre,
tengo ratitos que me desesperan,
y me quema la cabeza pensar que te vas a ir a vivir a Francia,
porque además siempre te veo con un tipo así,
parece apropósito,
pienso que se van a cruzar con Zidane en un restaurant
y este pelafustán que te abraza no lo va a reconocer,
esos tipos son así,
Zidane es un poema,
su ídolo es Francescoli,
que es uruguayo como la Maga,
pero vos no sos la Maga ni Ludlud,
y ninguno de los amigos de tu Oliveira será Gregorovius,
nunca,
pero vas a conocer París sin mí,
se me cae una lágrima cuando lo pienso,
te imagino comparando París con el bajo Belgrano,
diciendo sonriente que te recuerda a las calles
que rodean la cancha de Excursio,
o Barrancas,
donde frena el 15,
donde está pintado el mural de Toni “El Gordo”
con un chumbo en la cintura,
te veo hacerte la feliz,
cualquiera,
este poema iba a tener cuatro versos,
me levanto en el medio de la noche porque no aguanto,
tengo frío,
me pongo el buzo de entrenamiento de River,
el de la temporada anterior,
y que River juegue en la B ya no es más una metáfora,
y París tampoco,
es un lugar de mierda que vas a conocer sin mi,
los sábados vas a tirar piedras en el Senna,
vas a hacer patito,
y acá,
si entran los visitantes,
a mi me van tirar piedras los pibes de Merlo,
pero no creo que eso pase,
aunque acá nunca se sabe,
no es como en París,
que andan sin buscarte pero sabiendo que te van a encontrar,
no,
acá no,
la línea D va llena y olvídate,
ya sabemos que perdemos,
y me quema la cabeza pensar que te vas a vivir a Francia,
me saco el buzo,
el pantalón,
las medias,
dejo una en cada zapatilla,
apago la luz,
toda dormida,
el pelo sobre la cara,
te abrazo,
murmurás,
y en la oscuridad de la habitación
veo la fosforescencia de un matapolillas,
redonda,
con el perímetro desprolijo,
como lo que veo cuando cierro bien fuerte los ojos,
como la luz de la bengala que ilumina mar adentro tu noche.


jueves, 18 de agosto de 2011

Sol Fantin

UNDERGROUND


En tugurios en guaridas en preciosas catacumbas
nos reunimos al calor de nuestros cantos
al sudor de nuestros cuerpos
a la risa resonante y animal de los aullidos post-poéticos
habitando LAS RANURAS de una red
donde sordas multitudes de durmientes reproducen
la impotencia

(no te muevas de tu casa colocale tres cerrojos a tu puerta
cuando estés solo y desnudo SIN LOS OTROS encendé nuestra pantalla
enterate convencete convertite en legionario defensor de este espectáculo:
somos lobos devorándose no hay salida
sólo queda obedecer a la violencia y encerrarse
hasta ver descascarada la piel negra del que sufre
por afuera de este ghetto cinco estrellas
que papá con su gran ojo construyó para que engordes
LA IMPOTENCIA)

resistiendo
construyendo y ofreciendo este refugio donde ya no estamos solos
encontrando los ancestros que en lugar de tradiciones dan rugidos trepidantes
inventando el nuevo amor que no encadena

habitando las ranuras
horadándole las vigas al ruinoso anfiteatro
que nos quiere acobardados
separados enemigos maniatados mudos viejos

corroyendo el engranaje de su LEY amparamiedos
de su LEY succionasangre de esa LEY que planifica y organiza
que esta noche TU OTRO YO duerma en la calle
sucio hambriento maloliente despreciado y congelándose

habitando las ranuras
devoramos su lenguaje de presidio desatando nuestra lengua
nuestro idioma de fisura de aire nuevo que se filtra
murmurando nuestros gritos clandestinos que hacen eco
subterráneo y así dañan como un virus informático
esta cárcel donde solamente crece
LA IMPOTENCIA

vagabundos peregrinos caminantes
siempre errantes pululando en las cornisas
de esta torre que se incendia y se derrumba

en tugurios en guaridas en preciosas catacumbas
al calor de nuestros cantos
al sudor de nuestros cuerpos
a la risa resonante y animal de los aullidos post-poéticos
le tatuamos otro mapa al cuerpo agónico del mundo
mil amantes clandestinos arengando en el misterio
de estar vivos
de estar locos
DE SER JUNTOS.

* * *

PROFECÍA 2012

qué están haciendo tan tranquilos ahí sentados como si nada
en sus refugios de babosas satisfechas?!!
no lo ven? no se dan cuenta?!!! no escuchan el rugido que se acerca
que avasalla que inminente va mordiendo lo que queda en pie del mundo?!!!!

SOY LA SARAH CONNOR DEL SIGLO XXI
no me creen… no me oyen… se sonríen… me amordazan…
pero sé que aunque me encierren ya es muy tarde:
ya sembré entre sus costillas congeladas este pánico
porque saben que se acerca la más negra pesadilla que tuvieron

vislumbré por mis delirios a las hordas desbordadas de robóticas
de tormentas de catástrofes y de atómicos ataques contra todo
contra todos estos túneles del cálido hormiguero
que llamamos nuestro mundo

hagamos reservas de agua y alimentos en latas
construyamos sótanos antisísimicos
antitsunamis antiterroristas antipolicíacos
antisépticos antibalas anticuchos antílopes antídotos
contra todas las pestes que azotarán la tierra según
las profecías de los canales televisivos y de los pueblos antiguos
que en las estrellas leyeron nuestra inminente destrucción

SALVÉMONOS QUE NECESITAMOS VIVIR
no lo sienten?!! no sienten el llamado de la raza que nos conmina a salvar
este agujero en el que cavamos nuestra inigualable civilización de ratones?!!!

salvemos nuestras guaridas nuestro miedo salvémonos
salvemos nuestra rutina imbécil nuestra indecisión nuestro egoísmo
nuestras cárceles y nuestros aportes jubilatorios
salvemos el auto el shopping la lista de las compras
salvemos la cama fría donde cogemos como náufragos abrazados a una tabla
salvemos el pellejo las rejas los muros que con tanto trabajo
construimos generación tras generación para salvarnos salvemos
los prejuicios que nos hacen gentes de bien salvemos
las tradiciones los cajeros automáticos las fundaciones de beneficencia
los símbolos nacionales la libertad de prensa los prostíbulos salvemos
los containers de psicofármacos las miradas torvas las montañas de basura plástica salvemos
las escuelas pulcras los oídos sordos las manos apretadas que no sueltan
la presa raquítica que se nos pudre entre los dedos salvemos
la soledad absurda de amontonarnos en rebaños virtuales salvemos
LAS SOMBRAS del corazón
porque lo que se dice EL CORAZÓN, amigos
compañeros congéneres coetáneos vecinos camaradas hermanos
lo que se dice EL CORAZÓN
a esta altura de las cosas
no lo salva nadie
no lo salva nadie
NO LO SALVA NADIE

* * *
NADA PARA DECIR

No tengo absolutamente nada para decir.
Estuve comiéndome las uñas últimamente, así que no se ven bien.
En realidad, después del primer momento de inapetencia producido por el shock
estuve comiéndome todo lo que encontré
y ahora estoy redondita y blandita a la altura de la cintura que ni te cuento
así que como que me siento un osito debajo de los pulóveres de este invierno
que no alcanzan posta que no alcanzan para dejar de tiritar

mi casa es enorme y mi única calefacción
un caloventor que se dejó mi ex, regalo de su madre para nosotros
voy con él de habitación en habitación (con el caloventor, no con mi ex)
y lo voy enchufando –el ruido que hace me tranquiliza
no sé es como un ronroneo… me da una sensación de presencia, de protección
de que algo ESTÁ PASANDO…
de que el frío ESTÁ SIENDO DEGLUTIDO por un aire caliente…
(los que durmieron conmigo siempre se horrorizaron de que me gustara
ese ruido y esa sofocación del caloventor
pero ya no tengo ese problema, al menos no por ahora… vaaaammooooooos!!!!)

en realidad, a causa de la dificultad para calefaccionar los ambientes
y la enorme escalera
me reduje a dos habitaciones: la de dormir
y un cuartucho ínfimo donde me encierro para estar en facebook
rodeada de tazas ceniceros y rollos de papel higiénico.
Soy una especie de refugiada en mi propia casa
me abrigo para ir al baño
y pienso varias veces antes de cambiar de lugar.

No tengo nada en absoluto para decir.
Hoy dejé de fumar, de madrugada, porque me desperté con unos dolores
en el pecho
que me hicieron sentir un holocausto
y una tos de vieja moribunda, con flema puaj.
Me juré no volver a fumar y a la mañana tiré los cigarrillos al tacho.
A eso de las nueve de la noche los saqué del tacho y me prendí uno
y acá estoy: fumo.
Es que cumplo veintinueve años. Hoy mismito. Veintinueve.
La buena noticia: sigo en los veintis.
La mala noticia: por poco tiempo más.

Nada para decir, nada.
El vino ya no me hace tan bien como antes.
Además, ahora agregué una dosis al mediodía. Ayuda a la siesta.
Algo adentro mío, a la altura del esófago (¿el esófago está por acá, no?)
me protesta, pero soy buena para desoírlo.
Mi sensibilidad no incluye partes inanimadas del cuerpo.
Por eso no me gustan los animales: porque no hablan.
No me gusta lo que no habla.
Aunque yo quisiera también ser un animalito, a veces.
Ser nada más. Ser como si las cosas le pasaran a otro: al cosmos,
al universo, pero no a mí.

Estoy bien, sí estoy bien. No me quejo.
No me quejo.
No voy a doblar la ropa, nada más voy a ponerla
del lado de la cama que no uso, total.
Linda montaña.
Y me voy a ir a dormir con mi montaña.


-----------------------------------------------------------------------------------------
-----------------------------------------------------------------------------------------


dicen que las preguntas que hace el cielo
las responde la luna
la luna le pregunta todo al viento
que contesta soplando
si el viento hace preguntas se las responde el mar
que lleva sus preguntas a los pájaros
y como todos saben
las dudas de los pájaros las contesan los árboles
cuando el árbol pregunta la tierra le responde
la tierra no pregunta
ronronea sus quejidos de vieja por la noche
cuando nadie la ve

* * *

si hay una pluma suelta por ahí
hay que considerar
que la pluma es de un pájaro
y el pájaro es un cuerpo que lucha contra el aire
su secreto:
desconocer la autoridad del vértigo
conjurar el vacío con unos pases mágicos del ala
y abrirse con el canto túneles en el cielo
la tierra es el peligro de caerse
la certeza del nido
la brújula que orienta su deriva
la pluma desprendida es un vestigio
de esa batalla


* * *

meterse con heráclito en el río
como una esponja en una bañadera
ser un gato
emperador del vértigo en lo alto de un muro
y acostarse debajo de la tierra
para amar a los muertos
la inteligencia es un engañabobos
eso es todo, poetas


extractos de:un meteorito
puede acabar con el planeta esta
misma noche

miércoles, 17 de agosto de 2011

Xime de Coster

Las cartas no me avisaron


Las cartas no me avisaron
que la mano de dios vendría
en forma de pared para darse con mi rostro,
contundentemente sangrado hasta darme cuenta
que ser poeta no garpa, en ninguna de sus acepciones.
Que incluso ser drag queen tendriá más sentido,
tatuada la entrepierna, anillados los labios,
envueltas las tetas, oculto el corazón
-nunca es lo que hay, siempre lo que queda-
Que podría haber optado por ser
el piano de Buena suerte y hasta luego
o de Perfect day
corresponsal en minifalda en zonas de guerra
virgen ante condottieris
puta entre apóstoles
el whsiky más caro del mundo
la punta hecha con el mejor Super Thai
que alguien guardó para fumar después
un vegano aplastando una cucaracha
los pantalones de los hermanos robinson tocando Remedy
casada en las vegas con un desconocido
suicide girl,
vaqueta hoy, chapa y pintura para después
La colegiala de Lies
o un pin up de zorra con lentes sin aumento.
Sin embargo soy poeta, malo decirlo, feo hacerlo
cuidado que mancha, se rompe y no se toca
y en este pacto inequívoco de ser perdedor ante todo
por la sola devolución de una inspiración indecorosa
sea de cemento o pedregullo
arpillera o terciopelo
la sangre me trae más imágenes
las imágenes más versos
me atrae directamente a la poesía y no a tus ojos
y es mediante ella
y gracias a ella
que los toco

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En realidad no sé quien se comió la manzana,

Pero no fue Eva, no fui yo, creo que no fue nadie

Nadie robó las letras, nadie se las llevó ni las hizo propias,

Te lo digo yo, no pienses que voy a decir algo nuevo

algo etéreo, algo fugaz, algo que valga la pena ser dicho

algo que nadie haya dicho antes

El llegó, eso sí

Llegó y me abrió el ojete

Yo no quería, pero ese es otro tema, el tema es la manzana

La manzana y las letras y él

Al del ojete me refiero.

Ojete es suerte.

El factor ojete es muy importante, pero también es culo.

Puede ser que vos sueñes con culos

Pero no creo que sueñes con la manzana, ni con las letras.

Yo sueño eso, a veces, pero otras veces sueño contigo.

Nos hacemos chanchadas,

las necesarias para terminar en un orgasmo contagioso

Después nos reímos. Nos miramos y nos reímos.

Pero como es un sueño me despierto y noto que solo tuve

Un sueño mojado

Y enseguida me acuerdo del ojete de la manzana y de las letras.

Las letras no me preocupan tanto, me preocupan más las manzanas.

Las manzanas y la bolsa

Las manzanas la bolsa y la flor.

El tema de la flor es un tema muy largo

Y el asunto de la bolsa se remonta a años "a"

Vos ni siquiera me conocías

Pero yo sí te conocía a vos

No me preguntes cómo, no sé cómo fue,

en realidad sí, pero no tengo ganas de contártelo ahora

mismo.

El tema es que yo te vi y me dije, "yo a vos te conozco".

Pero en realidad no te conocía, supongo que eran los sueños,

Los sueños mojados.

Capaz que cuando yo soñaba vos soñabas lo mismo

Pero no, descartalo, es una idea romántica y manida,

Y aparte imposible, viste, por el tema de los horarios.

Después, vos pasaste y

Disculpame, no te vi

Andaba enganchada a otros temas, andaba con lo de las manzanas en la cabeza

Aunque para ese entonces lo que me tenía mal era la bolsa

La bolsa y la flor

Era algo así:

"En una mano la flor. En otra mano la bolsa.

La flor pesa tanto como la bolsa.

La pesa pesa, tanto como la flor.

Pero pesa pesa.

Tanto como la bolsa.

Me comprime. Me asalta un deseo de locura.

Y pesa tanto como la bolsa. Pesa.

Tengo que estirar el codo y hacer fuerza.

Repetidas veces.

No puedo tirarla. Y la bolsa tampoco.

No puedo tirarlas.

Son vitales y sin embargo tan muertas.

Una mano en una flor. La otra en la bolsa.

La flor pesa tanto como la bolsa.

La pesa pesa

como la flor"

Viste como soy yo, siempre tengo algo en mente,

Pero no se nota, no?

En realidad parece que me como bastante los mocos,

Pero es lo que tiene la senda del perdedor

Es una cagada porque si ahora empezara a ganar

No sabría muy bien lo que hacer

Son muchos años de oficio, de meter la pata, de yeta, de mala suerte, de gafes, de treces

De gatos negros, y espejos rotos.

Y como que ya lo domino, por ejemplo vos me decís: no te quiero

Y yo aguanto,

Camino mejor

Me la banco

Porque es lo que toca en la vida del buen perdedor:

Uno tiene ya una armadura, una fuerza, un coraje

Entonces pienso en otras cosas, vos me decís por ejemplo: coges mal.

Y yo ya sé que puedo pensar en la manzana, en la bolsa, en las letras y en la flor.

En él no porque la verdad que nunca más pensé en él.

Además si hubiera pensado a vos qué te importa, no

Pero fijate que son temas que dan para toda una vida,

Son una pastilla, son un tripi.

Y no tengo que andar por ahí sintiéndome una estúpida porque

Tengo algo en lo que pensar ...

Me abstraigo, elimino la desdicha, me encierro en mí misma, ahondo en mi pensamiento...

¿Y con que me encuentro?

¿Con la manzana, con la bolsa con las letras y con la flor?

No, me encuentro con él.

Y qué hago qué hago

Rápido rápido, rápidamente urgentemente necesito un pensamiento bello,

Una mano cálida, un deseo absurdo, una noche, los granos de tu orto, la risa de tus ojos,

Y vuelvo a perder.

Pero no pasa nada, porque es un sendero conocido, lo prefiero.

Terminada la pesadilla y después de hacerme un dedo ya no pienso en vos

Pienso que orto también puede ser suerte.

Y voy caminando por la vida y si me preguntan en qué ando pensando puedo decir

Nada, pienso en manzanas, en letras, en la bolsa, en la flor

Y piensan que soy tarada o intelectual

Que es más o menos lo mismo.

Y en eso andaría pensando la primera vez que nos vimos

Vos me llamaste por mi nombre, pero

Disculpame, no te vi.


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¿En dónde cae el vacío?

¿Cuál ha sido tu última careta?

((( Piensa)))

Las campanadas están por tocar

(Din Don Din Don)

El don que tienen los dioses,

de incorporarnos esos talentos gloriosos.

Esos lentes de ver al mundo. Los colores de la irrealidad..

Ocupado. Siempre está ocupado. Cuando más lo necesitas está ocupado.

Malvado día. ¿Cuánta gente se odió hoy?

No, la tele no es mi compañía

¿Comer? lo indispensable

¿Relaciones? Las que no te quiten tus dosis de magnanimidad.

Gracias.

Empezaría y terminaría diciendo eso: muchas gracias



Pero el vacío se cae, y transcurren, audaces

Las últimas estrellas fugaces.

Y esa brisa marina que me recuerda tu aliento tocándome el rostro y la nuca.

-Llamé de vuelta y daba ocupado-

Pizza ¿qué pensabas que iba a cocinarte esta noche? Pizza. Con muzzarela

Dos aceitunas cada uno. Y porro de postre ¿Café?

¿En qué momento te quedaste tan acojonadamente solitario?

¿La culpa es del barrio?

¿O de las moscas muertas?

No te preocupes, en la India hay muchas vivas. Merendando

Los pocos brazos que quedan por comer.

Y el vacío se va, se traslada, no se transforma

Aparece la canción, la de ayer, y muevo el brazo como si hubiera un fantasma

Acechando

Esa cosa que pretende mi ser, que mueve la cortina en un breve lapso.

Saxo

El olor de tu humedad subiendo entre los dos

Respiro hondo

Hondo

Y el vacío me deja, me inquieta

Agotada triste más hueca que la cueva más sorda sin mi voz

Llamando a un teléfono de sombra desconocida.

Esa vida

Que se dilata y se estremece, y no para y sin embargo que quieta está

Qué triste, qué sello de ignorancia deja la huella cultural. Qué desgracia

Haber nacido acá ¿qué patria? ¿Qué destino? ¿Cuál es la papilla que me tengo que morfar?

Vamos, atendé

Que el vacío es una cosa amorfa que te duele, que te traga, te succiona,

Atendeme que es el pánico el temor la tragedia

Esta noche de eructos y blasfemias

La sin razón.



¿Quién me contará esta noche una historia para que pueda dormir? nene...

Tendré que inventarla, tendré que extraerla, tendré que albergarla

¿si no que me queda?

Esa poesía barata de panfletos y apóstatas, anacoretas y “liberales”

Uhhh, la palabra melancolía

A saudade do meu coraçao

¿Y mi mancha dónde cabe? ¿En que sitio cabe mi mancha? ¿ mi flujo vaginal?

¿A quién le donaré mi sangre ennegrecida?

Mírame a mí que sólo hago permutaciones de letras

¿Cuál es tu estudio? ¿Cuáles tus gustos? ¿música preferida?

¿De dónde viene este estilo de vida? ¿Esta fantasmada sin vocabulario?

¿Del diario? La revista vejiga de todos los meses?

¿Qué comerán los irlandeses?

Papas,

que no me riman con nada.

¿And the mamas?

… Siempre la misma sutileza

Es esa

Está buenísimo dormir en diagonal

Nada mal. Tu vista en mi vista ¿y tu oído?

Dejame acercarme a tu oído y ver que hay dentro

Como te llega el sonido al cerebro y se colapsa el nervio

La columna vertebral

Ponele ritmo de rap

De hip hop

Bob

Hoy vienen los Wailers y no tengo plata

Que pasada

Que pedazo de camión, es este mundo

Y vos sin atender el tubo

Mi vacío acantilado. Mi vacío esperanzado. Mi vacío con vos.

Mi vacío sin vos.

Sin voz



Sin tu presencia soberana.

Ana

Venime a ver mañana

Algunas veces pienso en vos

¿Y vos?

¿Quién carajo sos?

viernes, 5 de agosto de 2011

CARLOS LOPEZ DZUR , Puerto Rico

Para hablar como Sócrates...


¿Quién dará el permiso a que diga
qué pasa, por qué el hueso duele
y muerde la sustacia,
por qué los ojos como el rabo se entorchan de combez e ira
y ellos mismos, dos ojos, dos rabos,dos angustias denunciantes
de lo externo a lo interno, nos asfixian? En Atenas, veo sus cadáveres, víctimas
de la democracia; en Capitol Hills, veo los cadáveres, muertos por un hartazgo de discursos y cancerígena y tóxica demagogia.

2.

Y ¿qué mierda, cuál mano cagada
y lengua de trapo, dizque para el consuelo,es la parrhesía democrática
si el permiso que da / ¿da o pide la democracia
permiso? no se dio y a quien burla a la otra mano
o voz cantante que desafía complicidades
y silencios, no se la perdonó?
Con una mano de hurto y homicidio te puedes cortarla otra,
heir tu mismo la cara y la benevolencia; tú no te asfixiarás con los ojos
ni te estragularte con una sola mano
ni trabajarías en la nobleza que corrige, pero,con la boca mientes, con un apretón
en la garganta, o amenaza de picana
en los güevos, callas lo que debes decir en la parrhesía
y por eso, con la venia de nadie,
sin permiso ni perdón,
sin anticipar que no se ofendan,
yo me limpio el culo con la parrhesía socrática,
yo no comprendo que Séneca se tome
una cicuta y para emitir su discurso
haya que ser cándido y servirse de alguna retórica y pedir permiso
a los torturadores,a quienes censuras,a la propia traición a ti mismo.

3.

Mira cómo ese cabrón habla,
se despacha un discurso y apenas entiendo,
manotea, grita, se puñetea en la calle
aunque invoca por coraje estar en saque de la verdad,
sea que la tenga en el culo, o sabe quién dónde putas la tenga.
Pero él dice que la libertad de expresión
pica como ladilla.
Hay que soltar, a prisa, a todo trapo
valiente y libremente, por obligacióno por gusto,
a riesgo personal o censura,
la parrhesia porque sin ella
no hay vida en Atema, en ningún lado hay vidasin democracia.

4.

Demócratas todos, vamos a hablar asícomo Sócrates, ridículos en teatralidad,irreverentes como Aristófames, payasos
como tanto bobolón, ignorante, simpletón del culo de su madre,
porque la moral de este tiempo es estúpido-dogmática
y merece el uso pleno de la burla.
No importa, hablemos contra la moral a pedos,
asFixiémosla con el combustible del recto.
Política, religión, convivencia tres rameras o hieródulos
que trepidan ebriamente por el mismo sendero y
las opiniones populares como las de élite
son chapucereas, iguales, ¿y quién corrompe a la juventud, que no ha visto tanto y quiénes de la inocencia hacen mayores escarnios?

5.

¿Quién es menos desvergonzado que el cínico Diógenes de Sinope si yo los he visto, en acción a ustedes dizque los ortodoxos, prudentres, hijos de la parrhesía
del Establecimiento y su Orden Moral,político-económico, teológico-maníaco?y son, en conjunto, una cuneta de vapores inmundos.
Ni Sócrates y Platón habrían apostado a buscar la verdad, plantear el modelo, hoy cartesiano,de la necesidad evidente,si en el camino de la parrhesía se hallara o contuviera aquí
donde hoy lo tienen, parloteadores... ... si en camino de espiritualidad cristiana
quedara sepulta, si el camino
de militancia revolucionaria quedara asítan manchada de sangre,
ni Platón ni Sócarates ni yo querríemos
verdad ninguna, no agarren su puta dmocracia,su vómito retórico... Nos basta el dolor honesto, el silencio,la locura, la esperanza de la muerte,el suicidio... el dolor que habla y crece.
Kierkegaard: habla sobre
lo que sepas de la parrhesía frente a un salto de fey una pasión máxima de artista
y si hay un ser la verdad o un saber de lo mismo,
dílo y aconseka a Heidegger, o calla para siempre
sobre el ser y la verdad, porque se acerca Hobbes después de Maquiavelo
y hay un cuerpo social, capaz de callar al Ciudadano
desde sus propios labios, por un contrato de mierda
que se basa en el miedo; entonces,háblanos del contrato social y el Leviatán
y la fuerza del poder político y su necesidad
y la guerra civil, pueden vencer al Behemoto si vale la pena seguir invocando este hablar libre, valiente, de todo,contra todo, a consciencia,sobre la parrhesía y el futuro de nuestras voces.

Del libro inédito La Revolución Profunda


HOMENAJE A HEBE


Aquí pueden llegar los sedientos
de ideales, los cansados, los hambrientos(de cambios y direcciones),
aquellos en fuga
de jolgorios, tedio y oprobio, desalentados
por tanta recholata, incómoda, vulgar y envilecente.
¡Navegantes con hambre de futuro,
conocedores de la oscura noche del alma,
compulsivos outsiders, realengos
pese a la afinidad social y compasión al grupo,aquí es la cita.
¡Vengan!¡Se servirá del néctar de la Diksha!
Aquí se beberá la amrita gratis,
por gusto de transición contínua.
Hebe se inventó la resbalada.
Se ideó los túneles raquídeos.
Tropezó con el chasco
y repartió el deleite
de las copas sagradas.
Esta es la tala.
Aquí llueve el ritmo sobre la calle mojada.
Se lubricó un pedazo de cultura.
Se está en riesgo de recibirla en kundalini.
Anus en mole, átomos del aceite más puro
en la superficie del ¡quiero y no puedo!
¡Caer de nalgas, levantarse y despedirse,ab irato!
Se denuncia, empero,la incomprendida hebefrenia,
demencia precoz de cada pubertario:
¡la chiquilla está emputada
con tantas rascazones y martirios en vano!

2.

Comecandelas, anarquistas, ilusos,inmaduros, quijotes, chalaos
de todo cromo:
¡vengan a tiempo!Los todavía insatisfechos
con las cortesías,incrédulos, no convencionales, los que ladran
hasta morder del rabo remilgos y ortodoxias,
¡aquí es la cita! Vengan por su nuevo sentido de individualidad.
Si están introspectivos por la luna nueva
y se les llama apopléjicos,
turulatos, heboides,zopencos, vitocos, idiotas, pendangos,¡enteráos! Hebe se inventóla rapada de coco,el desgreñe,la piojera,el cartel provocador,la iconoclasia. Ella quemó el sostén
y tiró las pantaletas a los perros
y las águilas y los voyeristas.¡Y le vale, le vale, le vale
tres cochos y diez remiendos!porque ya vive sin mea culpa,sin complejo, sin bochorno.
El susto ya pasó.
¡No cayó en balde! José Clará y Ayats(que es mi amigo en el mármol)gritó: Juventa Vive y yo, con él, pigmalionaba.
José Llimona resolvió el Desconsuelo
al mirar la carita de tan modélica nymphette.
Creo que los tres la amamos cuando cayótan larga es y cuán cortamente fue vestida
entre las santas mugres del comportamiento. En fin, que nos gozamos
las vasijas hechas trizas y a Hebe que brinca,que patalea, que despotrica
y, por cuya causa, fluyó líquido
de eterna juventud a nuestros pies,lavándonos con su tibia jalea de vulva
y agua celestial de luna llena.
¡Mentira que seamos enteomaníacos,partida de vulgares voyeristas, yo y los cheos,taumaturgos en la pedofilia del cincel! Fueron devas que nos dieron
de la Gñana inaccesible,un momento tan solo,un instante,y salimos del microcosmos,dualístico y externo,es decir, del agüite de estos días
sin mínima poesía
hacia la puerta de escape del samadhi,donde Leda y el cisnenos agarraron la polla. Otros la culparon: ¡pobre Hebe!¡Qué anárquica, qué torpe, qué imprudente,qué excéntrica, qué impúdica, qué pelos!
Las copas son divinas, se quejaron,
El vino es ambrosía, mil años añejada,gota a gota (¿y ellos qué saben?)
Pero nosotros, por devas devorados,la quisimos más, la descubrimos,la deseamos; la sentimos
en los lícuos arrecifes de las perlas
y en todas las tormentas de los polos,así y tan punky, tan guácalamente impredecible
y taruga y adorable y la gloria hecha pendejera
por tanto musgo y limo pegajoso y barranqueras
de su cuerpecillo de hidríade,
supimos de su trotar de potrilla mañera
y de sus ganas de joder por amarnos.

3.

No lo sé, no me importa, ¿qué más da?
Se inventó el acomodo reológico del prâna
en nuestras copas... ¡es lo que vale!
¿Por qué con su salto sin pértiga hacia el alma?
Rara avis in terris, entre castas de rajputas,así lo consumó, sin marometas
de tambores siderales ni torbellinos
de peroratas necias. Fue el acto simple y súbito
por llevar las bragas en agaches del tobillo:y, ¡qué obra maestra! cuando a címbalos
hizo un revoltillo con mi aliento y se inventó
the dishonest exposure.
Y los coros de ranas, pargos y guachinangos(«comediantes» del Agora, como Nietzsche les llamara)
vieron su ombligo y dijeron:
«¡Qué asco!» y los prosudos sin raquis
se hicieron bolas a la vista del cóccix,
a la revelación de su magno coñazo. Así es la turbulencia naturalde 50 billones de básicos instintos.
Los pobrecitos de hipotálamo,santiguándose entre ellos, pidieron:
«¡Que sea sustituída de inmediato,cubrid su endija, tapad su nalgatorio!»
Y los rebaños de la sadhana a Ganímides
ofrecieron el trabajo y él fue por las copas
de cualquier bebedizo, trago amargo...mientras Zeus hizo vitatrones con el ego,
because the show must go on!
Entonces, La Ballena se llenó de gurudevas
y la flor de loto se destrozó sobre las lozas
y, siendo todos, amantes de utensilios
y mundarros cautelosos y códigos de moral
y gestos previsores, a Hebe la vistieron de hopalanda
y los pobres faquires le obsequiaron taparrabos
y las mojigatas ofrecieron sus velos
y alguna veterana comenzó una plegaria
en tiempo extra y fue cuando dijimos:
¡Nos cagaron! Dizque su hermano, argumentó:
«Ven a la trincha; ayúdame o aléjate»
y verbalizó del shrutis su odio a la pudenda.
Fue que vimos el ojo más caliente de la hornilla
y adivinaron la katutsha en medio de las cejas
y fue que los vellos horizontes púbicos de Hebe
parecían avionetas y volaron como arañas al tejado
y por su tamal se reveló su doble torta
y el hazteallá se quejó: ¡Qué extravagancia!
ya que su clítoris fue tamaño escarabajo(¡qué carnoso hesperidio para chupar en privadoy sus nalgas, dos joyas, duplicado deseo al chintamani(¡qué hermosura! ... házme el favor, yo me la llevo)
y los richis se purgaron el nabo
como obreros del pulmón llenos de cuitas
y se vinieron cuando apenas se habían ido
y los chelas, bebechelas tan chalados,sustituyeron la amrita por chicoria
y esa noche salieron vomitados
por acusar a la flor inmarchitable
cuando Hebe los puso parejitos,inventándose, en fin,que la corrieran.

4.

Así, tan desmadrosa, fue su Diksha(y la nuestra).
Quiso irse sola.
Salir por el ojo invisible de la esquina.
Verse renunciada de estos puercos de kamapara quienes
la noche de La Ballena fue chasco.
Mas, digo yo, Hebe fue
lo mejor de miles de ocasiones:relámpago en la matriz del mundo.
Se quitó el mandil y quedó en cueros
y lanzó la copa del Olimpo sobre el hombro
y cayó redondita como jarro de OM
que flota con su gracia y se arrenja entre olas
como loto en el cieno o la nenúfar
sobre colcha de espuma. ¡Qué agasajo lunar, qué wahine!
Hebe cruzó hasta la salida de los baños
porque su padre la aplastó como a una mariposa
y dijo, voz de trueno:¡No sirves para nada, niña!

5.

Esta es la senda renovada de Hebe.
Sígala el que oye el sonido primario que ella invoca,
el que guste que sus pies sean refrescados
por la espontánea viña del ritmo de la lira.
Aquí es la cita y vengan todos,excepto el hazte
allá,el bufón de precauciones saturninas,el déspota, el sabihondo infalible
con cerebro de bula y privilegios de Papa...
(Basta que existan en los jolgorios del artha),aquí que no vengan, ni consigo traigan
a los gananciosos, satisfechos de quemón,
ni a los veristas académicos, asalariados sin AUM,
ni a los remendones de posibilidades al azarni a los puritanos,cantores de puranas. Que vengan mejor los de sucios pies
porque aquí, donde Hebe está,el supernéctar es agua
y canción de torrentes,revolcón de olas,rock del salpiqueo, estrofa de lluvia fría,derrame contínuo, bautismo,estanque y ánfora de versos,sangre de profecía y vida,ritmazo de meada, disparo de semen.
Lo mejor del caldo, la saliva,el sudor, la adrenalina
lloverá sobre el cuerpo y desde el cuerpo
y el manantial será mano y piesen pos de las doncellas
y la ninfa irá en pos del varón
que ama y comprende. Aquí se riega ella,
Juventud,y con ella la regamos.Las ninfas chapotean
y Venus trae el pomo hecho trizas.
Juventa se rebela contra renacuajos y guabinas;
pero algunos, sumergidos en gozo por su causa
y, por susto de su regazón,en su lugar, llenos de pelos y vibra,
aplaudiremos. Cortaremos su paso.
Con ella y por ella, larguémos al tubo,a la cloaca,al desmadre,a donde quiera
que se ubique su carajo.
Ella sí que es ambrosía
para los que escuchamos la lira de Apolo
y el canto de los manantiales. ¡Con ella, somos como ella!
jóvenes, desafiantes, enérgicos, impredecibles,
orgullosos, candidatos a otros oficios, lugares y ciencias,
donde el amor echa pelos y se cuelga de la estrella,
y danzamos así con las musas y las Horas
y vamos a las islas encantadas
en aras de las hembras de los mares
y salimos de La Ballena ¡despedidos!
pero llenos de porvenir y dignidad.

martes, 26 de julio de 2011

Sofía Mignacca - Córdoba Capital.

Parámetros XI

Un sólo corazón roto tiene las mismas proporciones que todo el espacio que sobra en la cama y ahí se queda, no dejando entrar a nadie ni nada más.



La luz

Para M.

Ahora sé que se puede caminar muchísimo más rápido. Paso, paso, paso. Super rápido, si quisiera más rápido podría más. Y qué rápido! Tac tac tac. Un paso otro paso otro paso otro paso. Rapidísimo. Ahora descubrí esa velocidad supersónica de mis piés.

Ahora sé que se puede congelar la sonrisa y mantenerla como para foto por todo el tiempo que se tenga ganas.

Ahora conozco como suena la voz de la persona que vive acá adentro.

Ahora entiendo la palidez de la gente. ¡Pobre la gente!

Y en algunos lugares los cortan con vidrios o con piedras. ¿Y de dónde sacan el vidrio?

Por hacer de cuenta que uno vive, se pierde de saltar.

Y a los merecedores de mis más profundos respetos, los artistas, les pido que no estén tan tristes.


Rock and roll

Las grietas en el jabón te dicen que el tiempo pasó y pasó.
Decís que no querés compromisos pero reservaste sushi y champagne para los próximos dos agostos.
Tu lado artesanal hizo una máscara gélida para que saludes a la gente.
Y coquetear con los animales del zoológico no va a salvar a tu almohada de tu puta humedad.
Tirate al infierno de cabecita que es mejor que venga a vos la montaña.
No sigas esperando ser la brisa que mueve la hoja ni la hoja que corta a la brisa en dos.
Porque ya fuiste hoja y fuiste viento y resultó el bailecito más lastimoso de la historia universal.


Los ingredientes

En el mercado de la brujería, los ojos verdes son codiciados. Él debe siempre intentar pasar desapercibido, está en constante riesgo por los tenedores asesinos que se clavarían en sus córneas de sólo verlo y a todos los amores debe hacerlos con la luz apagada.

Es interesante... Porque en el otro lado del universo sus ojos verdes lo convertirían en un monarca con tanto poder que podría mandar a la hoguera a todas esas sádicas hechiceras.

No lo sabe él.

El día que un juglar pase por su lado cantando esas noticias, él ya no tendrá que agachar la cabeza cada vez que anda caminando por la calle. Perderá el miedo. Será el rey. Sus ojos verdes brillarán toda su luz sobre la tierra.


Ya no puedo escribirte poemas

Me satisfaría ir
tumbarte la puerta
meterte una trompada
violarte
y meterte en una jaula.


Ay, eso me haría tan bien.
Suspiro.



Tragedia cuarta


Con la posmodernidad casi perdida en el camino, con la globalización prácticamente digerida y con el calentamiento del planeta que nos tiene incinerados a punto caramelo...

Aún así, seguiremos por los siglos de los siglos siendo catalogados, etiquetados, clasificados y definidos bajo el troglodita rótulo de la apariencia.

lunes, 25 de julio de 2011

Emilio Fijnik

Fragmentos de: diarios de emilio

día CVIII bis

hechizado, sentado al borde de la estación / observa a victoria caminar sobre las vías / un paso atrás otro adelante / y se pregunta: / hasta cuando / evitaré los trenes que vendrán? / hasta cuando / sostendré la escalera para que alcances las muñecas? / hasta cuando / mis ojos contendrán la angustia de los tuyos? / dudas del hechizado / que baja y ofrece su mano / para que camine derechita sobre el riel / los ojos fijos en las golondrinas que vuelan allá lejos // pero hechizado se engaña las preguntas / convencido como está del amor y recovecos / lo no dicho surge de su pozo / se esparce como veneno de grosella: / hasta cuando / verás mi imagen reflejarse entre tus días? / hasta cuando / compartirás tu mano tus ojos tus pasos / sobre el manto amarillo del desierto? / hasta cuando / duran los hechizos / de niñeces de cuento alegoría? / cuando crezcas y seas finalmente / la guerrera la reina la tremante hechicera que ante los astros se posternan / ¿me verás a mi o me desharé / fino espejismo del paisaje de tu vida / sin necesitarme ya / sin espejarte?

día CVIII

la ciudad es fría en los bordes / un remache de hierro clavado en la nieve / corta empaña aturde / los sentidos los deseos las justas decisiones / mientras viajo a la carrera entre barrios que me ascechan / en el límite impuesto a este corral / por el borde hacia el borde / centrífugo centrípeto que arrastra / vidas sueños letanías / contra los taludes de gral. paz

día CIV

¡hay que largar lastre! ¡hay que dejar peso! / azuza el hechizado no se sabe a quien / pero se las arregla : / lanza víveres bolsas de arena ropa un marcapasos / al abismo / pero el globo no se eleva / ¡que no toma altura, que nos quedamos! / anda el hechizado veloz en la barquilla / cajas de libros abajo pilas de discos abajo latas de filmes también / y ahora el globo quiere ganar altura / pero no alcanza / ¡con lo imprescindible solo! ¡con lo necesario! / documentos filiatorios partidas de nacimiento escrituras carnets de afiliación de vacunación / entramos en zonas de corrientes convectivas / todavía vacilante va / ¿hay mas cosas por lanzar? ¿nos olvidamos de algo? / padres hermanos hijos parientes amigos compañeros / y los picos mas grandes se alejan de sus pies / pero el problema insoluble sigue al frente / ¡claro, lo esencial también es auxiliar! / pelo uñas carne los dedos de los pies / el cuerpo todo cae como marioneta como maniquí apuñalado por la espalda / y ahí si ahí / se logra ver se alcanza / a vislumbrar la claridad al borde / del farallón de la nada / contra el que la vida todas las vidas chocan / de modo inexorable... / / (¿podrás quitarte lo último de vos / palabras gestos ideas sensaciones / y sobrevueles el obstáculo insalvable / oh , hechizado?)

día XCIV

hoy las necesito / úsenme háblenme canten por mi / hoy me entrego a ustedes / que sea arca nave de los locos barquito de papel / profecía endecha filacteria / circulo de protección / instrumento / luz de noche fanal faro de los extraviados / hoy busco su guía hoy rindo mis baluartes hoy pacto armisticio / hoy / me ofrendo me humillo / como cualquier cófrade acólito compañero camarada / hoy soy juan el bautista flor azteca cabeza parlante / hagan de mi lo que saben hacer

día LXXXIII

todas esas rosas que te cubren/ colordolorolor / ese vestido infantil esas enaguas/ esa espalda lastimada / esos tajos hasta la luz / arderasgarcansar / todo este lenguaje contenido / comprimido aquí disociativo / como trémolo como flecha lanzada / vivirhuirmorir / si la belleza es blanco

día XLV

la percepción del viaje: / los ojos zigzagueantes en el paisaje / la mirada móvil sobre la ventanilla: / acuario dinámico / todo velocidad todo frenesí / todo peces de ojos halógenos / cardúmenes en el tráfico oceánico / entre farallones urbanizados en la noche abisal

día I

el precio del despojo que pagamos
por encontrar el predio del olvido
donde enterrar aquí ahora siempre
es justamente en cantidad y peso
lo que nos cobra el barquero del infierno

miércoles, 20 de julio de 2011

Vanesa Salazar - Córdoba Capital.



dEnunciaciones


De todas
las que soy
y las que fui
a algunas
les asumo los errores
pero a ninguna
a ni una sola
de nosotras
le admito
el imprudente filo
que embosca en lo no dicho.


Fundamento

A Leo Mercado, capitán de barco, navegante de azares y reinosunidos

Sangrar la letra
azotarla en tramoyas
a que alambique
dejarla escurrir
a que sublime
gota
a
gota
palabra a palabra.


Horámica

(1)


Dejar que le crezcan
los llantos
a la noche.


Versus y dimisión

Los diablos han invadido mi cama
y arman ritos y festejos al son de cascabeles
y tambores.
Han invadido.
Y me entrego
como prisionera de guerra, exhausta,
y depongo el recato y la decencia.
Menos mal.


Acción limpiadora sin efecto residual

Hoy termino de barrer
las pelusas de tu amor
bajo mi cama.
Y es que no quedaron
dentro
sobre
u ojalá entre
sino bajo…
sin sospechar mis labores detersivas
de cauterizante y fragancia floral.


Gesta

Soy una mujer que escribe
en la arena sentada.
Me impregna las caderas,
me irrumpe la juntura
del celo y el recelo,
mi letra incubada en la sal.


Combustiones

La elección más ritual
de la madera más seca
y el gesto más preciso:
la chispa del comienzo.


Cambios Climáticos

a Susan

A veces
la vida
se me amanece
irrespirable
de efecto invernadero exacerbado
de probables huracanes del oeste
e irrefutables
cuarenta y dos grados a la sombra.
Pero otras
simplemente
la vida me amanece.


Abstenido

Tu monocroma
dieta
de sabores

sin sexo
y tu rutina
obstinada
de tentempiés de oficina,
me obligan
a llevarme las mieles a otro lado
y dejarte
insípido
sin mi cuerpo gourmet.

lunes, 18 de julio de 2011

FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER - Málaga, España

extractos de: SELECCIÓN NATURAL

PORQUE ES BREVE

Porque es breve,
cruel, terrible e inclemente
la vida que nos toca vivir,
debemos agarrarnos a ella
para que en el día
de nuestra propia muerte
sepamos que al menos
tuvimos la dignidad
de querer vivirla,
de ser reyes de un minúsculo
pero espléndido fulgor.


LA DENSA CORPOREIDAD DE MI MEMORIA


La densa corporeidad de mi memoria
bulle en el hermoso caldero
donde se cuecen los olores
de mi realidades y sueños,
es tanto su bagaje y la fina línea
entre verdad y ensoñación
es tan imperceptible
que se han mezclado
formando un magma
tan verdadero y lúcido
que no se podrían rescatar
sus sabores y texturas originales.



NACE NOVIEMBRE


Nace Noviembre en un otoño
preñado de primavera
donde sólo los ocres matices
de los otrora verdes revelan
la estación verdadera de nuestras esencias,
todavía insufladas por enormes deseos
de fortalecer y gozar
de nuestras presencias enraizadas a la tierra,
en este Noviembre que nace apacible
las señales repentinas del viento
que aligeran las copas de los árboles
nos recuerda la brevedad del gozo
y nuestras razones primeras,
las que han ido trazando el sentido
y la dirección de la búsqueda
de esa felicidad singular
que va gratificando nuestras raíces
y a la vez fecundando nuestros vástagos,
y las frescas madrugadas
que nos obligan a arropar
nuestras intimidades
con sentimientos y hechos
para cuando Noviembre se encamine
en el tiempo y las plateadas nevadas
cubran las exiguas ramas
que nos adornan y conforman
tengamos ese punto de satisfacción
que confiere un buen sustento
sin sentirnos colmados
pero con el paladar
y todos los sentidos plenos,
en buena compañía irnos
entregándonos en libertad
en vencida vigilia.


LA LENTA HUIDA DE LAS HORAS

“Huye sin percibirse, lento el día,
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca…
FRANCISCO DE QUEVEDO

I

En entrañable escenario de urbano desierto
retirado en la paz que de su claridad mana,
a través de sus profundas ventanas
mi música callada y mis argumentos,
intento llenar de dicha mi ánima, fortalecerla
con baños de contemplación y ricos recuerdos
aderezados con bellos y canoros ritmos
intenso soñar de vibrantes y enfebrecidas olas
“que mejora la lenta huida de las horas.”

II

Alimento engañado para orugas en silencio
germino en fugaces días, aunque no me lo creo
a pesar que saludo a la parca en confianza
nos conocimos en puntuales y amargos eventos
pero ha ido aminorando su distancia
conforme le crece su capa de mortaja
“que barnizará con el sedimento de mi limo.”

III

Vencer ese temor de miserias y espantos
ese espacio tenebroso de desconocidas ascuas infinitas
que nutrimos al dictado que todo lo iguala
cuándo me enfrente le diré, serás mi consuelo
llévame a tu mar de continuas pérdidas
allí encontraré sustento, la gracia
“que elevara mi ánima con pies de barro.”

ZIGZAGUEAR LOS INACABABLES Y CERTEROS PEDREGALES

La tristeza no se acaba nunca, la felicidad si.
Por eso no disfrutarla cuando llega, es el
mayor de los desperdicios.
VINICIUS DE MORAES


Zigzaguear los inacabables y certeros pedregales
que afligen y acompañan nuestras vidas,
descalzándonos en la fugaz y trémula dicha
y traspasadoras caricias de mullidos helechos
penetren por los arcos de los pies
hasta besar en el libro de nuestros sentimientos,
esos intensos y penetrantes momentos
ese roce, ese beso, esas miradas recíprocamente entregadas
que indelebles configuran esenciales recuerdos,
tener plena conciencia de sentimientos únicos
donde el despilfarro no tiene hueco.


SENTIRLA COMO LA SIENTO

Sentirla como la siento
es apagarse y a la vez fulgir
siento la transformación en mis adentros
como su sangre me inunda
circulando por mis venas
y su sudor transpira por mi cuerpo,
como su corazón palpita
en mi apasionado pecho
y como su mirada fija
el horizonte de mis sueños,
significa tanto para mí
que no tengo pensamientos
donde no esté presente
ni vida por compartir,
vivo en dos permanente.


CORPÓREA SONORIDAD DE SILENCIO

Corpórea sonoridad de silencio
anegada
por mis acuíferas lágrimas
y por tu mirada
anunciadora de un hueco
tan presente e invisible
como la desnudez
de mis anhelos
esos que crepitan
en la inexistencia de los secretos


CALCINARAN TODOS LOS PREDIOS

Calcinaran todos los predios,
los sueños y lo que haga falta
por obtener o mantener sus privilegios,
los encontraras embozados en todas las ideas,
en todas las esperanzas, en todas las fe,
transparentes, inocuos, pero sirviendo
el más dulce y corruptor veneno.
La injusticia tiene padres y lleva devorados
muchos mundos y siglos, y no tiene arreglo
porque nace en el fondo más hondo de la humanidad.
Mal que nos pese.
que nunca
nos tendremos.


NO QUIERO CONOCER LOS LIMITES

No quiero conocer los limites
de mi fonético mundo
abrazar las confortables cercas
que delimitan mi actual estancia,
quiero poseer una lengua
tan enorme y alta
que en la vertical de su espada
no se ponga el sol de las palabras,
amo la permanente incertidumbre
la que expande mis intangibles dominios
con avanzadillas de silabas
formando escuadras de ricos fonemas,
quiero doblegar todos los finisterres
domeñarlos en tierra fértil
de esponjoso limo y deleite,
que dejen de ser ignorados escenarios
de mis atribulados pasos
y si pasto devorador de mis vacilaciones
lumbre de atmósferas y significados
extensas formaciones de alejadas vertientes
de esdrújulas e irregulares componentes
que dote mi corporal mantra poético
de aletas, alas, branquias y vértigo,
un vértigo que recorra a latigazos
las membranas de mi poética
y de ellas broten mis sonoros silencios
arietes de conquista de adentros,
adentrarme en el infinito abierto
donde se esconden mis miedos
y con la espiral de mi léxico
succionar mi yo ignorado.

sábado, 16 de julio de 2011

Fernando Rosales

Poniente


Un árbol despliega su manzana
cielo que las contiene
debajo de todo hierba y madera

Silencio
vaivenes de las hojas
danzan entre la brisa sueña nada
la nada sueña y la pinta nueva

Es tan sublime el soñar
que caigo entre sus fauces
y este árbol como un martillo
un manojo de pinceladas
entre tus lágrimas
burlando el miedo

nada es amargura si la canta el sueño
el crepúsculo derretido
en un campo sobre una mano de girasoles
y la belleza pegada al espíritu que navega ella misma

claros pasajes que detentan colores aunténticos
y el pintor de tus sueños hace que duerme
y el amor coje con la lengua las esquirlas de mañana
despierta ante la niebla, tus piernas imposibles
el tempo inexistente
me lleva hacía delante el físico
hacía detrás lo interno
me voy a volar con mis alas de primavera
entre tu sueño que despierta nuestro sueño.


En la espera aún


Un lugar vacío que alguna vez llenó
Con su boca luna y su pelo sol
Su palabra poética luz
Que llevará su aroma, luz de albas
Ese espacio florido huerto y flor
Rebelde desde la mañana
desafía el todo, su lleno corazón
Toda su reminiscencia
Todo su frescor
Esta tarde huele a oliva azúcar también
Como un crepúsculo
Le rompe al alma a esta noche
A esta cierta eternidad
Donde aún figura entre sombras
Nuestro ultimo beso
Que nunca fue adiós


Simbología dual


Simbología dual, abstracción de opuestos,
cálido y que se yo…
Estar encuadrado, dentro del mundo,
Ventana cuadrada dentro del cuadrado
Ventana cuadrada al mundo…
Polos disociados, medias lunas llenas
Luz y sombra.
Todos los colores tienen grises,
desde azures melancólicos hasta pasionales lapislázulis
Todos los pensamientos son verdaderos,
si sueño que vuelo pienso que vuelo
Mentira o verdad, pensar, pasar, pasarse, pasearse, "pax ac artis.
Deshilacha, verborrea, estar dilucidando
Composición química de la mielina
Sustracción verbal desde ese vacío total.
La incertidumbre de lo enigmático sublimado,
no es ni sobre ni bajo, es con.
formas naturales de componer un mapa
un rompecabezas
al que cada día, minuto a minuto
van sumándose más y más piezas…
Hasta siempre que Natura quiera,
feliz sabiendo que nunca habrá un final
es la ambición como lei motiv del perfectivo
lo más cerca...
si, soy y hay poetas imperfectos
que en la suma de las partes
hacemos temblar convenciones.



Breves


La noche bebió su beso,
En una honda copa de nada,
Supo deshacerse de la verdad,
Supo dormir al alma.
Alquimia de sexo opuesto,
Color celeste del mar,
Cielo, linaje de nubes tiesas.
Mujer amada dame el silencio
De tu vientre.


*************


brilla la luna,
ausencia aparente solar
aunque el reflejo de su fuego
refulge en el ojo
de la oscuridad.


*************


el brío de las palabras
en el silencio del poema
si ahora alguien piensa en el sonido,
en el pasado,
las estrellas que vemos,
tal vez ya no existan
y solo son un reflejo
de la soledad.


*************


Flor, eres la muda testigo
Del parto natural de la muerte
Existencial de la semilla.
Oh por favor, dime como es.


*************


soy mejor actor cuando escribo,
también mejor músico cuando bailo.
Puede que me quede enamorado
Al pintar los paisajes de tus cielos
Hilos
Lilas.
Soles.
Miles de ojos me dan vuelta
Alrededor del escenario,
Mientras se balancea
En el opuesto, la gracia
De lo ilimitado.


*************


reciente error ocurrió
en el horario de la aparición
del espejo del sol,
quise encontrar el sueño
y me olvide de mi.


*************


el frío que hiere, hiela los ojos,
gélidos jadeos contenidos,
la causa noble y afín del amor.
Ilusión, idea.
Ven, vamos a columpiarnos,
Hasta marear a las nubes,
Acercándonos al comienzo.
Nosotros somos el reflejo
De cada una de nuestras partes.


*************


la noche descubría las ganas,
soledad con sabor a lo mismo,
algún café y frescor,
vi que salía rápido,
la seguí,
solo era su sombra.


*************


tal vez me halle convertido en luna
escalando tu cuello impertinente,
tu rosa escondida,
el cielo de tus ojos.
Clamorosos suspiros,
Emitidos a algún mar calmo,
Cuyo es el de dormir,
Mirando las estrellas
De esta noche a tu lado.

viernes, 15 de julio de 2011

Teodoro Duarte

Amanecer de primavera.


¿Dónde estarás
cuando
mueran
las palabras?
El momento
en donde
todo pierda significado.
Quisiera verte
huyendo
por los bosques
sin hojas.


Te buscaré
eternamente
con el afán
de la mañana,
sin éxito alguno
encontraré
tus ropas
entrelazadas
con pasto y lluvia,
en la desmesura
de mis sentires.


Destruiré el letargo
que nos dejó la luz
de un día otoñal,
lanzaré mi espada lunar
al viento eterno
y volaré al limbo.


Todo se llenará
de magia y sentir,
y seremos parte del universo.
Reiremos
y no se escucharán
nuestras carcajadas...




Un hombre que llueve, Gris.

Una página
de un libro antiguo
arrancada en sangre,
oxidada por lágrimas
de un elocuente
observador morboso,
que ya tiene el cierre bajo
y la mano jugueteando sobre su rodilla.


El día latiendo a su alrededor
con el suplicio de un corazón
devastado por el tiempo
y desamores, lloviéndolo por dentro.


Su opaca forma de percibir
lo hace sentirse neutro y "normal"
(Suponiendo que eso pueda llegar a ser algo),
y lo empuja hacia un vino berreta con gusto a moho
al que toma con gracia desbaratada.


Somnoliento,
desamparado,
vida hostil transitada,
y es una silla vacía frente a la ventana.
Es esa mañana que nace nublada:


los pastos mojados,
los colores resaltados,
las personas caminan cabeza a gachas,
las calles apestadas de barro.


El sufrimiento es una plaga
en él, que los días son penumbra
y un "quizás".


Los días le llueven parejo
cuando no sale de su habitación
nada se mueve, todo estático.


Algún día pensó en terminar con todo
lo que soporta, quiso salir a la calle,
y nada lo llena de fuerzas.


La lluvia lo corroe por dentro...


Colores


Me siento inmerso en una calle gris
decorada de caras grises, pintadas de colores
que buscan mostrar la irracionalidad que tienen los demás a la hora de existir.
Y son artífices de una existencia magra, escueta, llena de telarañas,
creyendo en un ente invisible (Fuera quién fuera) que los seca por dentro,
y deja surcos en sus caras desgastadas por los años de tragedia.


Veo como repelen sus sentimientos innatos, como queman sus pensamientos
con maquillaje, ropas y quién sabe cuanta insatisfacción procedente del afuera.
Intentamos conceder una pieza de la canción interminable a alguien que creemos amar,
descreyendo en el amor, sin saber qué es lo que verdaderamente sentimos
ya que lo que nos hace personas de bien (Si se quiere de esa manera) hacer todo por pensar,
y hacer, lo mejor posible, para poder ser quién nosotros añoramos.
¿Y si fuera que todo está predispuesto para que nosotros hiciéramos
para poder ser, dándole una forma más destinataria a nuestra vida,
a la cual nos vemos apegados sin la oportunidad de escapar a todo ello?
Quisiera poder refutar todo aquello, e idear concepciones más intrascendentes,
sé que no puedo, yo soy esto, la parte oscura del cuarto donde vivo. Eso soy.


Soy parte de aquellos estrategas que están en la tercera fila, que dejan su vida
inmersa en papeles y solicitadas de aquellos que mueren por un mundo nuevo,
masacrando toda aquella valentía que nos une con el vientre materno.


No puedo dejar de padecer de alegoría, la alegría que me otorgan las letras
es casta ante la nostalgia que, a la vez, me causan cuando sus mares de sentir.


Y sigo siendo parte del mismo deseo:
Ser aquella persona que intento,
y que escapa entre los dedos del ocaso.
Para estrellar contra la nada,
esa nada que nos caracteriza
y nos hace parte de su todo, lleno de nada
sin dejar de ser más que un enmarañado de circunstancias
inhóspitas sin relevancia.


Dejamos de soñar,
decepcionados
por
la
pérdida
de todo
aquello
que deseamos
y se nos hace
parte del aire,
y nos dejamos morir,
resecos,
inhalando el polvo
que expelemos
y se nos escapa.


Veo como pasan aquellos vestidos de colores,
haciendo que el gris pase desapercibido.
Haciéndome un observador obsecuente, lleno de lágrimas en el pecho,
rogando no morir jamás por miedo, renegando de mi vida insignificante...



No festejamos victorias


Pasó tiempo ya,
la guerra hizo
estragos
y se fue.


Las bombas
frías y almacenadas.
Los chalecos
son usados para galas,
ya todo descansa
y deja de morir.


Años enteros
nos han dejado
sequías y hambre.
El sur no existe,
y nuestro Dios
nunca mostró su sonrisa.


Nuestra realidad
es nuestras mentiras
"Pudimos haber muerto todos",
se repite una y otra vez,
aterrados de pensar en desaparecer
buscamos refugio en nuestras voces.


Todavía huelo
el pestilente perfume
que emanan los cadáveres.
No podemos celebrar
las bajas de nadie,
pero estamos contentos
de vivir, y seguir vivos,
llorando a los que ya no están.


Aunque nuestras esperanzas
sigan sangrando,
seguimos parados
viendo los dibujos
en las paredes destruidas,
cargados de lágrimas
y cayos perpetuos
en nuestras almas.


Hace tiempo
nuestras heridas
fueron cerradas,
las cicatrices se hicieron carne...

miércoles, 6 de julio de 2011

FEDERICO M. RODRÍGUEZ

Contacto: federo23@hotmail.com



SOJAK, EL PRISIONERO



TENÍA VEINTICINCO años cuando me mandaron a la Tierra del Fuego y tiraron mis huesos en un calabozo de reclusión solitaria. Fue el 6 de Agosto de 1905.

Un crimen me arrancó de Boedo y me trajeron encadenado a Ushuaia. Yo, José Sojak, el hombre invencible con el cuchillo, el macho que sabe la letra de todos los tangos, terminé acá, donde los vientos disgustan y deslumbran a los navegantes de ayer y hoy, donde la colonia de Sarmiento murió de hambre.

En los presidios están los hombres condenados a vivir aislados debido a algún delito cometido.
Crimen es una palabra amplia, por eso los presos la dividen jerárquicamente: yo no hablaría ni nunca sería amigo de un ladrón o un violador, no me rebajaría con aquellos cobardes que nunca vertieron sangre.
¿Por qué me encerraron?
Contar el proceso no me interesa, pero sepan que reaccioné como lo hubiera hecho cualquiera cuando le hablan mal del pasado de su madre: me insultaron, me arrinconaron y me tuvieron fiero, pero mi facón me salvó. Abrí el cuero de cinco fantoches armados.

El presidio me enseñó a vivir con la crema del hampa.
Recuerdo la seriedad de Banks. La repulsión que me causaban las historias de los clavos en la cabeza y otras crueldades que el Petiso Orejudo hacía después de saciar sus instintos de degenerado con los niños; Godino hablaba sólo conmigo, entre los otros presos se comportaba como una nena perdida. Yo era uno de los pocos que no lo golpeaba ni violaba. También recuerdo las charlas y el ajedrez con Ricardo Rojas. Los Bonelli y su sótano repleto de cadáveres de clientes. La equivocación de Sacomano: no es lo mismo matar a una prostituta que a una telefonista digna de todo respeto. La voz de Gardel que seducía e iluminaba los cinco pabellones y cada una de las pequeñas celdas de metro y medio por dos. Herns y su serrucho y la caja toráxica buchona que flotó, como un iceberg de carne, en los lagos de Palermo. Y tantos otros muchachos, compañeros en la tumba y en el desmonte.
No había maricas entre ellos.
Gerardo Maksimenko fue el bandido que más me impactó. Me acuerdo de sus petulantes silencios cuando la compañía no era de su agrado y su mirada asesina cuando alguno hacía la más leve insinuación de poner en duda su hombría. (No sé cómo decirlo, Maksimenko era un hombre bello y eso ayudaba a que se hagan este tipo de comentarios.) En cambio, cuando estaba cómodo no paraba de contar fascinantes historias de hombres que había desmontado a balazos o de pescuezos tajeados por la ráfaga plateada de su facón; historias que lo mostraban como gran bebedor entre piratas; historias de trasnochadas y peleas en bailes de extrañas localidades; historias de clubes de pobres, ritos de masculinidad y mujeres de todas las naciones; historias de cosas prohibidas y hechas con placer. Yo pasaba noches enteras, escuchando de celda a celda, todas esas orgías y aventuras que lo evidenciaban como hombre entre los hombres.

Una vez, en el invierno de 1908, mientras talábamos, me escapé con Saturnino López , y aprendí que la disciplina del comisario Sanpedro era implacable. Comimos pájaros crudos (un fuego nos hubiera delatado) y caminamos por el bosque tratando de seguir las confusas instrucciones de un mapa fabricado por otro preso sobre el cuero seco de una rata. Al tercer día, atontados por el frío y el hambre, nos entregamos y pedimos clemencia.
Supongo que porque yo tenía cierta amistad con el comisario, López se llevó la peor parte.
Para el castigo nos hicieron esperar hasta pasada la medianoche. Invadieron nuestras celdas a sangre y fuego: cuatro guardianes nos arrastraron a cada uno y nos desnudaron sobre una tierra cubierta por más de medio metro de nieve. A López lo dejaron parado, le pusieron una guitarra en la mano, y lo rodearon con antorchas. Al principio comenzaron a mojarlo con una fina lluvia, al final le tiraban baldazos. El agua sobre el cuerpo se volvió hielo y la guitarra se desafinaba cruelmente, hasta que dejó de sonar.
A mí me tomaron de los miembros estaqueándome en el aire con sus manos (que me quemaban) y esgrimieron sus pesadas cachiporras para golpearme con dedicación la espalda y después el pecho, a la vista del sueño azul de mi camarada congelado. Dicen que la gente de Ushuaia se despertó con mis gritos. Vertí sangre por la boca y llenaron de cardenales mi cuerpo. Luego me tiraron en la sala de los enfermos, entre vómitos y ropa sucia, sin que nadie me atendiera, esperando que la tuberculosis termine el trabajo de los torturadores.
Dos días después recobré el conocimiento y escuché la historia oficial: decían que yo había vuelto solo y que López seguía fugado.
Un preso me dijo:
- De los cadáveres suelen desembarazarse arrojándolos a los criaderos de centollas voraces.

¡Quince años preso, Vientre de Dios!
Quince inviernos de duchas heladas y guardias sin humor. Miles de noches arropado con ásperos ponchos de lana y frazadas que nunca alcanzaban. Naipes y navajazos de rufianes peleando por apuestas de cigarros o postales pornográficas. Días y días tragando a la hora del churrasco masa cruda y guisos rojos de oveja. Quince años de atardeceres sin poder ver el ras del horizonte.
Nadie puede acostumbrarse. La cárcel es como un zapato que no se suaviza a pesar de caminarlo.

20 de Septiembre de 1920: ¡Libertad!
Estaba escrito en el cielo que no iba a ser sencillo vivir en esta isla desagradable. El primer golpe fue separarme Maksimenko.
Cobré el poco dinero que Argentina me pagó por cortar árboles.
Al salir del presidio, Sanpedro, acercando su cara carnosa, me dijo al oído, a manera de despedida y cariño:
- Encontrarás las mejores y más limpias muchachas de la villa, y un paño hermoso, en la tercera casa, más allá de la oficina de correos de Caldera.
En estas casas prevalecía el color rosa brillante y las aberturas con formas de corazones.
¡Mujeres alegres! Una noche de timba y farra era lo que necesitaba.
Me dirigí hacia el norte.
La mayoría de los clientes de Caldera del Diablo son pastores, obreros y marineros desterrados que hicieron de la Tierra del Fuego su nueva patria. He conocido leñadores de las montañas Adirondack, salvajes de Escocia, navegantes que partieron desde Lisboa o desde el fiordo Arsuk en Groenlandia, chilotes de Castro con potros y perros de trabajo, balleneros del Cabo Cod, y paisanos míos, yugoslavos y croatas que vinieron a fundar el nuevo Kosovo.
Caldera del Diablo da abrigo a todos.
Las barras licenciosas se encuentran dispersas por todas partes. Las mujeres de los salones se sientan exhibiendo sus cuerpos tras los vidrios sucios de las ventanas y con un cigarrillo en sus boquitas pintadas con rush rabioso, simulan que cosen (nunca faltaron maliciosos sugiriendo que el negocio iría mejor si se dedicaran a coser velos para ocultar sus caras).
Dudaba si estaba preparado para acostarme con una prostituta patagónica. En mi vida porteña sólo frecuentaba la compañía de mujeres jóvenes y hermosas.
Entré al bar La Perla. Era una casa solitaria y aseada, construida con el modelo de las mansiones coloniales antiguas con pilares en el frente. Me coloqué en un asiento delante de los ojos vigilantes del cafisho, que servía también de cantinero. Solamente había dos muchachas, que podrían haber sido compañeras de colegio de mi madre, y un anciano ebrio que apestaba a pescado. De fondo se escuchaba el bronco sonido del bandoneón. Me fui al otro cuarto.
En el segundo salón estaba la mesa de juego. Las influencias seductoras del póker no me son ajenas. Alrededor del paño se encontraban cuatro personas sentadas: un comerciante, un estanciero, el comisario Sanpedro y un funcionario. Jugamos toda la noche y, como hacía quince años – cuando acorralado por la policía dejé cinco fiambres sangrando sobre las baldosas blancas de un cabaret del centro – la suerte, otra vez, me fue adversa. Perdí todo, pero el funcionario piadoso, por consejo del comisario, me ofreció un puesto de vigilancia en la última frontera de tierra adentro.
Acepté.
Debía mantener el puesto militar en buen estado y esperar la llegada de tropas.

La soledad al principio me sentó bien. Mi único amigo era Juanchito, un zorro excedido de peso que logré domesticar tirándole restos de carne de oveja en las noches estrelladas en que descansaba delante del fogón.
No todo fue rosas.
Los indios estaban cerca y me empezaron a visitar. Después de diez años olvidado por el gobierno en la frontera, los indios me quisieron adoptar.
No quise.
La costumbre de andar con capotes de guanacos no es lo mío. Convivir con sus caras horribles emperifolladas con pintura blanca, sus pieles asquerosas y grasientas, su pelo enredado, sus voces discordes, y aguantando sus gestos violentos… Esa vida no es para mí.
Puedo transigir un poco, no todas sus costumbres son malas: en invierno, siguiendo sus ejemplos, me engraso la piel con cualquier aceite animal. Un día, para hacer una canoa, tomé tiras de cortezas y las trencé con tendones de guanaco y huesos de ballena que junté en la playa, a la manera de ellos. Como recuerdo de los indios, guardo el arpón que me regalaron, hecho de una costilla de cachalote (no sé como explicarles la forma hermosa del arma, especial para remolcar bestias heridas en el agua).

Los años pasaban y los diablos milicos que no aparecían.
La patria está para hacerla famosa, me dijo el funcionario que me dio el trabajo.
Me sentía desesperado. Vivía salpicando con lágrimas el suelo, comiendo comidas miserables y con el corazón lleno de sueños vigorosos que se alborotaban como toros dañinos.
Me sentía estafado y pervertido.
Yo dormía desnudo mezclado entre perros e indios.
¿Y esta soledad?

Me había cansado de ese paisaje salvaje que parece la obra de un artista insano.
Nunca fui una persona muy codiciosa, pero soñaba con las ilimitadas oportunidades de las grandes ciudades, con rascacielos y mayordomos. Quería acariciar billetes de colores dentro de los bolsillos de mis pantalones mientras paseaba por alguna metrópoli del brazo de una jovencita.

¿Volver a Buenos Aires seco y hecho un don nadie a pelear un lugar miserable entre los matones?
No sé si hubiera podido regresar a Buenos Aires. La vida en el desierto, la vida entre indios y caballos, me había convertido en gaucho.

- ¡El oro, amigo José! ¡Pepitas tan grandes como granos de maíz en las arenas de la costa de la bahía!
El rumor me llegó por sorpresa y de la boca que menos esperaba. La boca – que se abrió como una granada madura llena de dulces promesas – de mi antiguo compañero Maksimenko.
Después de diez años, abandoné mi puesto militar en la frontera, preparé mis animales con las pieles, las balas, las mercancías secas, picos, palas y mi cuchillería de lujo. Iríamos a buscar oro a la bahía de San Sebastián, cerca de las colonias donde la gente de Sarmiento murió de hambre.

Hay muchos más esqueletos de mineros muertos que expedientes con datos fehacientes sobre la existencia de oro en la Tierra del Fuego.
En esos años convivíamos en guerra los buscadores de oro y los ladrones disfrazados de buscadores de oro. En la isla no había ley ni policía. La Tierra del Fuego rápidamente se llenó de tumbas sin cruces ni flores, cuatreros de caballos, perros encadenados vigilando campamentos y hombres armados que disparaban al visitante que no se identificaba. No había bancos y cada individuo debía defender, como podía, el poco oro que extraía.
Y la embriaguez, que siempre fue común.

Nos asentamos en un pequeño edificio de madera, cubierto con chapa acanalada, que construimos. Lo nombramos El Pedregal.
Dormíamos en el mismo cuarto.
Empecé a sentir que el lazo fraterno que nos había unido en el presidio se había roto. Él no era el mismo hombre. Yo ya no le importaba y no lo ocultaba.
Todas las noches vigilaba a Maksimenko esperando que diga dormido alguna palabra que me revele algo de sus sueños.

El visitante que hoy asista a El Pedregal podrá observar un enorme edificio con cuartos para la dirección, una tienda y el almacenaje; un cobertizo espacioso con doscientas literas para trabajadores y un edificio para capataces; una cocina con un horno para el pan y un disco gigante para freír cebolla y capón; y un cobertizo para el taller que resguarda las máquinas.
Al norte, delante de las casas, hay un corral, completamente hecho de hierro, para guardar los caballos y los bueyes de la noche a la mañana.
Encima del edificio principal hay una pequeña torre de vigilancia con ventanas en todos los puntos cardinales.

Hermoso pero ajeno, me digo.
Operamos durante unos meses y obtuvimos algunas onzas de oro, pero la perspectiva general no era muy animada. El trabajo lo suspendimos y Maksimenko liquidó la compañía.
¿Había cruzado la isla, a través de pasos y bahías desoladas para que mi socio me engañara como un otario?
¡Cuidado, compadre! Entre dientes te digo: no vaya a ser que algún día te envenenen en Buenos Aires por haber ofendido a alguien en el sur.
La Central de Lavadores de Oro, dirigida por Sam Hyslop, se instaló en la cuenca que yo descubrí. Después supe que Hyslop era un testaferro de Maksimenko.

En el otoño de 1931, Tomás Morgan, uno de los trabajadores de El Pedregal, fue descubierto por Maksimenko robando.
Nunca quiso dar detalles sobre como se deshizo del ladrón. ¿Lo habrá golpeado en el rostro con sus puños hasta hacerlo arrastrarse por el piso como una rata y fulminarlo a tiros? ¿Lo habrá abofeteado y apuñalado en el corazón hasta la muerte? ¿Lo habrá prendido fuego vivo? Los trabajadores estaban acostumbrados a escuchar este tipo de amenazas por parte de Maksimenko. Y le temían con razón.
No soporté que no me quiera contar a mi lo que había hecho con Morgan. Maksimenko tenía un montón de malos hábitos y silencios que me irritaban, pero yo creía que todavía disfrutaba contarme historias en que había sido cruel.
Dos días después, cinco de nosotros fuimos a la playa. Había una orca varada y queríamos sacarle los dientes y la carne de las aletas. Cuando abrimos la boca de la ballena encontramos una mano mutilada por la muñeca que tenía un tatuaje. Todos reconocimos la mano derecha de Morgan. Del resto del cuerpo nunca se encontró nada. Ninguno se animó a informar a Maksimenko del hallazgo.
Yo tampoco pregunté nada, prefería que me arranquen las tripas antes de humillarme una vez más delante de él.

Recuerdo la tarde en que el traidor de Maksimenko me salvó la vida. Cayeron encima de nosotros un grupo asqueroso de indios. Un tifón de flechas buscaba mi carne. Eran más de diez indios que me acorralaron y mataron a los dos empleados que venían conmigo. Detrás de una loma apareció Maksimenko montando un mustang atigrado y embarrado, y fue como si los indios se hubiesen olvidado de mí. Habló su lengua para tranquilizarlos, y cuando todo el mundo se serenó, habló su Winchester y su cuchillo una jerga de buracos y sangre.
Después de acostar para siempre a todos los indios, me pidió que le sostenga sus armas, y tomando una posición a horcajadas en la panza del indio más grande, fotografió el rostro del muerto para la cubierta de unos artículos en que contaba sus viajes y sus trabajos.
Desde ese día, sin explicaciones, pasé a ser su subalterno, y se me destinó una escuadrilla de soldados para mantener la seguridad de los funcionarios del desierto.
¿Yo era un empapado en leche? ¿Yo no bebí siempre whisky con hombres machos y bien montados en mostradores chorreados de alcohol?
Oculté virilmente mis sensaciones, cansado, buscando la manera de sobrevivir en esta tierra de vientos y mentiras, de cosas que se piensan, se desean y no se dicen.

Maksimenko invirtió el oro que extrajo de El Pedregal en comprar una estancia que llamó La Grande.

En ese momento no le alcanzaba con asados y damajuanas; empezó a hacerse amigo de gente algo más rica y a frecuentar salones elegantes de otros estancieros.
No me dejó más comer de su puchero.
Me imaginaba que lo dormía de un golpe, lo llevaba a la montaña, lo estaqueaba y le ponía un churrasco sangrando en el pecho, abandonándolo a los cóndores. El beso filoso del ave atravesando sus costillas. Quería que él sienta lo mismo que yo, estar muerto en vida, sin piel ni corazón.
Evidentemente yo ya estaba necesitando un segundo amo y pensar en besos diferentes.

¡Qué tiempos aquellos! Tiempos de labor, amor y decepción…
Me enamoré horrores de una mestiza hermosa llamada Maruja Romero, ayudante de cocina de Estancia La Grande. Yo tenía 52 años y ella 17. Todavía sueño con su pelo trenzado con flores, su boca risueña, sus pechitos planos… Era tan bonita y alegre. Tenía un cuerpo muy delgado, como de jovencito.
Nunca fui corsario con las mujeres.
Buscaba cualquier cuento para entrar a la cocina y acariciar sus pequeñas manos con mis manos grandes y callosas, mientras preparaba los dulce.
Pero siempre la respeté.
Me acercaba por atrás para respirar el aire del interior de su vestido. Pasaba horas tomando mate con ella y mirando como resplandecía la pelusita de su piel cuando los rayos de sol la alumbraban de mañana por la ventana de la cocina.
Le llevaba calafate cuando estaba maduro. La niña era golosa de ese manjar.
Maruja era el amor que me faltaba.

La imaginaba satisfecha con el amor de un hombre honesto como yo. La imaginaba viajando en barcos por las islas del delta del Tigre o del Río Grande do Sul. Yo la quería así, atractiva y rural, con el enigma de su cara marcada con una cicatriz.
Nunca, por más que insistí, quiso contarme la historia de esa cicatriz.

Una vez estuve a punto de darle un beso. Nuestras miradas y bocas estaban como imantadas y yo me iba acercando muy despacio, ya estaba respirando su aliento… De repente entró Maksimenko, y dijo entre carcajadas:
- Amigo José… ¡con la niña Maruja! ¿Quién lo hubiera adivinado? Avisame Sojak, cuando necesités que te organice el primer aborto.
Maruja se llevó una mano al rostro y la pasó por la cicatriz que lo atravesaba. Se puso a llorar desconsoladamente y se retiró corriendo de la cocina. Maksimenko se acercó y pasó su dedo índice por mis mejillas. Se sintió frío y duro, como si fuera el cañón de un arma.

Una tarde de 1932, yo volvía de juntar unos animales, y al acercarme a la cocina vi que el agua del chorrillo que servía de desagüe corría triste y tenía un ligero tono colorado. A esa hora y en ese lugar no se carneaba.
Acá pasó algo feo, me dije.
¡No fui capaz de salvarla! Unos miserables con las caras cubiertas, destruyeron mi flor virgen. La violaron mientras dormía la siesta.
En la arcilla vi huellas que podían ser de los borcegos de Maksimenko, de Hyslop, de Mac Lennan… Podían ser de mucha gente…
Me desangré en llantos e insultos.
¿Iba a jugar al detective?
¿Para qué?
Me hice el sota y fui cobarde una vez más ante Maksimenko. No soy un hombre capaz de ver el alma pura de una mujer mancillada.
Nunca nos despedimos. Maruja Romero desapareció de Estancia La Grande. Me contaron que meses después, en un corral de La Paciencia, murió atropellada por una tropilla de padrillos.
Es raro decirlo pero a veces me siento un hombre medio pelo.

Ya ve, estoy tosiendo y escupo sangre: mis pulmones se deshacen y los bacilos le dan una victoria tardía al comisario Sanpedro. Y pensar que cuando llegué a la cárcel nos llevábamos bien; casi se podría decir que éramos amigos. Tan adictos el uno del otro como un esclavo puede serlo de su amo.
Nunca entendí por qué se enojó tanto esa tarde que nos vio juntos en el patio. ¿Pensó que tenía algún derecho sobre mí porque un día navegamos en secreto las baldosas mientras Gardel cantaba? ¿Le impresionaron las figuras que hice con mi socio? ¿Habrá visto a mi compañero demasiado cómodo en mis brazos? Sospecho que Sanpedro no entendió que en una danza social se baila con mucha gente y que un baile no siempre significa algo. Bailar es meramente moverse, desplazarse al compás de determinada música.
Esa tarde oscura de Julio de 1916, en el frío patio de la cárcel, con un cielo cerrado, abrazados, con los cuerpos arrimados y con un severo ardor en el pecho, escandalizando a toda la población del presidio y a los gallegos carceleros, yo, José Sojak, le enseñé a bailar el tango a Gerardo Maksimenko.

No quiero hablar más. No puedo explicar lo que los labios no saben decir…
Qué se me seque y caiga la lengua si dije alguna mentira.