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Cicatrices
Quién soltó la palabra maldita? Infectando el aire de una tormenta asesina, y mutilando así, el sueño
de los débiles. Cuál es el atajo siniestro que descubrieron los malditos, para llegar, de una sola
mordida, a rasgar el corazón? Cómo puede un puñado de palabras, arrojadas al azar tanto tiempo
atrás, habitar en el silencio, agazapadas en la grieta, hasta el día de hoy, y retornar en verso,
convertidas ya en este temido sangrado sublime? Como se salvará esta herida, si nunca ensayé la
lucha? Desandar los pasos lleva hacia adelante, y retomar el camino es provocación temeraria de
alterar un giro, y desafiar lo escrito. El poema queda en blanco, pero sus huellas se vuelven
cicatrices, cada vez mas profundas.
*************
Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas!
¡Sois para mí señal de fiesta interior,
sois liberación de una angustia!
“El Crepúsculo de la noche”; C. Baudelaire
Cae el día, y muere. La caricia que salva llega crepuscular, engarzada en sonidos
noctámbulos y pasos lejanos. El viento golpea el cristal y deja suspendida en el aire
frío de la noche, una melodía ausente, de visiones lejanas. Rostros de doncellas
vienen a salvar las heridas de ayer, y se reanuda el baile. Danzas nuevas conjuran un
roce místico, mientras tenues amenazas se retiran, vencidas y resignadas, a llorar su
derrota incontestable. La fiesta es total de puertas hacia adentro, y se cuela por las
grietas la salvación que aniquila el tedio y recompone el aire. Sin cruces ajenas que
cargar, el cuerpo sosegado se entrega, se recuesta en el vacío, y acepta la comunión
que lo integra con todo lo demás. El descanso llega inevitable y contundente.
Despertarán los dioses mañana con ademanes relajados y un regalo nuevo que se
adelantará en el tiempo, mutilando las agujas del reloj, y salvará la jornada. Liberado
de miedos y tensiones, me lanzaré con pasos renovados, un día más, a la búsqueda de
los caminos inciertos.
*************
La Nada absoluta y divina
El ejercicio debe ser este...
deambular a través del silencio,
arrimarse a lo intangible y
penetrar sin piedad
el instante sagrado.
Detenerse entonces y
permanecer hundido en la ofrenda,
sensible hasta los huesos
a lo que brote de los sentidos.
La nada abosoluta y divina...
y un estallido en los ojos
y un llanto secreto
y un fuego que arde en las entrañas
En un instante que no admite piedad,
caen destrozadas las verdades siniestras,
y surge sublime la visión privilegiada,
el vacío insuperable de los caminos que se abren.
Se manifiesta virgen la belleza
y ofrece un regazo oculto al final de la cueva,
recostado en él vemos pasar la Idea,
como un reflejo preciso de lo que ansiamos atrapar.
Cae la mano y la sentencia,
sometidas las palabras después del juego
el instinto teje un designio fatal
exuberante por fín
en los contornos de un verso
que no hace falta escribir.
*************
Necesidad y abismo
“..but they might need
rain...”
C.Bukowski
Un reflejo omnipresente de mi
vive oculto en los espejos
que vosotros,
invertidos narcisos
esquivan, y pierden...
mientras les recuerdo
aquello que no
se animan a ver.
… no los necesito...
De claros y suaves amaneceres
huyo en busca de refugio,
aquellos momentos de endeble
felicidad de ustedes
son los peores fantasmas
para un espíritu sublime,
que conoce el reverso,
en la palma de la mano.
Desprecio lo seguro,
lo bello y lo insípido,
que es decir lo mismo...
.. y los condeno..
Sólo al borde del abismo,
enfurecido contra la tormenta
sobrevive lo absoluto,
el bautismo oscuro
que esconde la clave
de la sagrada eternidad.
************
Un Verso Inacabado
Un cúmulo de palabras disgregadas, separadas unas de otras en la distancia y la indeferencia, y
abandonadas en la soledad inconmensurable de una frase a medio acabar, sobre un desierto inmenso
y blanco... Un verso inacabado. Palabras que mueren en silencio, en la añoranza de un misterio aún
sin revelar. El eco impreciso de un intento. Un aullido lejano e inuadible, perdido para siempre en
el desamparo infinito de lo desoído.
martes, 31 de enero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
ALBERTO DE MARI
Fragmentos de: "Arin".
MENDIGO ENTRE EL RUIDO
Yo esperaba que el fuego me dé las alas que necesitaba para sobrevolar el otoño. Me peleé
con el ruido, en mi todo era un espacio que vibraba.
Mis ojos blancos escalaban figuras de sombra opaca.
Yo buscaba congelar las palabras hasta que se produjera una ruptura que me estremezca.
Yo anhelaba el sentido y dirección de mis caóticas palabras.
Desesperado por el tardío aterrizaje de las aves, invoqué la tormenta, rellené a las tumbas con
luz. Buscaba detener la separación, hallar la perfecta concordancia sonora entre el ángel y la
bestia.
*********
DESDE EL SOL
He anticipado la tormenta, jamás la inundación.
Mi propio error me ha sacrificado dejándome más vivo que nunca. No ha quedado rincón sin
la trampa astuta.
Miro por la ventana y ya no veo aquél cielo rojo sediento de garras. Las cosas son como no
creemos que son ni jamás creeríamos. Deseché los consuelos. Es necesario adecuar este espacio
al caos.
Sobrevuelo como humano la tensión que me aísla del brillo. Rompo los siglos para ver de
cerca al polvo y saber que allí no hay nada más. Exóticos movimientos como bestias se agitan
en la privilegiada nada. Y yo inmóvil sobre un campo devastado sosteniendo con una mano
un ave enferma y con la otra un elefante de oro. No aguanté. ¿Quién aguantaría? Las piedras
un día se atrevieron a pasar fluidamente por mi garganta. No me alivié. Aquella fue la entrada.
El maldito umbral a mis múltiples cielos con aroma a diablo había sido violado.
Mi andar corrompido por el día. Mis huellas extraídas del tiempo tuvieron sombras que dieron
fe.
Pobres señales estalladas como un volcán de hielo azul.
Los signos. Quedan los signos. De ellos solo hablaré desde la seguridad de la locura. Hay
signos de un poblado, de un pozo oculto, de otro blanco aún más intenso e indefinido, sólo
vestigios.
En mi memoria yace la ceniza, el estado nocturno, los rostros que alejé. Abandonaré mi cuerpo
en secreto, como al nacer, como en la infancia suplicada. No haré nada. Como todo el
mundo a toda hora. Un cuervo se llevó mis ojos, por eso ahora miro en lo negro. Por eso este
poema se deshace en la tentativa absurda de salvarme y yo lo miro de afuera. Desconociéndome.
Aliviándome.
*********
TREGUA DEL VIENTO
no te espantes
ni temas
por estas palabras semi muertas
temé por lo que no ves
ni existe
*********
EL NOMBRE AUSENTE
Una flor sembrada en un invierno fuera de este mundo sacrifico mi huida, las pocas luces de
mi olvido estéril. Mis pasos se escondieron entre la niebla y el sol sin dejar huella. Las bellezas
sobrevivientes agonizaron en cuadros, que sólo acentuaron el anonimato del sonido.
*********
CUIDANDO EL ESPACIO
I
Desemboqué en un río donde las piedras por fin sepultaron a las palabras.
Esta densidad,
este follaje,
que devora al cazador.
II
Dibujo mis ojos
mientras olvido lo que veo.
Así llega todo, todo va llegando,
todo se estaciona y se olvida,
pero nada explota.
III
Tengo que gritarme.
Tengo que confesarme.
Me tengo que contar todo.
Sí, pero en silencio.
IV
Las necesarias e inevitables,
las que no se dicen
pero no paran de saltar.
Yo las extraigo y las perfumo.
Por pereza e incapacidad,
otras veces, simplemente, las dejo estar.
Ahí son ellas las que me extraen,
necesaria e inevitablemente.
V
Un niño se desarma en mi memoria.
Él juega a que es el sol.
Él llena el espacio de flores mientras deshoja al viento.
Él no sabe, por eso juega,
y ojala que nunca sepa.
VI
Convivir, sí.
Conmigo y varios,
todos de perfil,
decretando y escondiéndose en mi sangre.
El espacio esta para huir.
Sólo quiero saltar al mar.
VII
En un sueño vi el retrato del espejo
en el que me miraría una vez que el lenguaje, por fin, logre expulsarme.
VIII
En su rostro algo pesa.
Quisiera dormir.
Dormir.
Dormir hasta que algo pase.
Y seguirá sin pasar nada.
Mientras en él seguirán desfilando silencios.
Con muchas palabras.
**********
DE PUENTES Y DERRUMBES
Ninguna emoción o sensación puede servirme de puente, a la hora de escribir.
Aquellas apenas son el espejo de las letras volcadas, que previamente, necesitan ser salvadas.
Mi luz más profunda grita. Yo Apilo y sólo puedo empujar de espaldas. No puedo hablar
desde la fuerza, sino desde la suspensión. Cuando me atraviesan no puedo escribir. Cuando
me callo y no intervengo en lo absoluto, es cuando puedo girar.
El gran problema es que soy muy mío... y debo usar puentes. Una palabra que revierta el clima.
Una palabra como pulpo del lenguaje. Una palabra que no haga fallida mi embestida
hacia la nada.
El puente que uso con más frecuencia es la palabra palabra.
MENDIGO ENTRE EL RUIDO
Yo esperaba que el fuego me dé las alas que necesitaba para sobrevolar el otoño. Me peleé
con el ruido, en mi todo era un espacio que vibraba.
Mis ojos blancos escalaban figuras de sombra opaca.
Yo buscaba congelar las palabras hasta que se produjera una ruptura que me estremezca.
Yo anhelaba el sentido y dirección de mis caóticas palabras.
Desesperado por el tardío aterrizaje de las aves, invoqué la tormenta, rellené a las tumbas con
luz. Buscaba detener la separación, hallar la perfecta concordancia sonora entre el ángel y la
bestia.
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DESDE EL SOL
He anticipado la tormenta, jamás la inundación.
Mi propio error me ha sacrificado dejándome más vivo que nunca. No ha quedado rincón sin
la trampa astuta.
Miro por la ventana y ya no veo aquél cielo rojo sediento de garras. Las cosas son como no
creemos que son ni jamás creeríamos. Deseché los consuelos. Es necesario adecuar este espacio
al caos.
Sobrevuelo como humano la tensión que me aísla del brillo. Rompo los siglos para ver de
cerca al polvo y saber que allí no hay nada más. Exóticos movimientos como bestias se agitan
en la privilegiada nada. Y yo inmóvil sobre un campo devastado sosteniendo con una mano
un ave enferma y con la otra un elefante de oro. No aguanté. ¿Quién aguantaría? Las piedras
un día se atrevieron a pasar fluidamente por mi garganta. No me alivié. Aquella fue la entrada.
El maldito umbral a mis múltiples cielos con aroma a diablo había sido violado.
Mi andar corrompido por el día. Mis huellas extraídas del tiempo tuvieron sombras que dieron
fe.
Pobres señales estalladas como un volcán de hielo azul.
Los signos. Quedan los signos. De ellos solo hablaré desde la seguridad de la locura. Hay
signos de un poblado, de un pozo oculto, de otro blanco aún más intenso e indefinido, sólo
vestigios.
En mi memoria yace la ceniza, el estado nocturno, los rostros que alejé. Abandonaré mi cuerpo
en secreto, como al nacer, como en la infancia suplicada. No haré nada. Como todo el
mundo a toda hora. Un cuervo se llevó mis ojos, por eso ahora miro en lo negro. Por eso este
poema se deshace en la tentativa absurda de salvarme y yo lo miro de afuera. Desconociéndome.
Aliviándome.
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TREGUA DEL VIENTO
no te espantes
ni temas
por estas palabras semi muertas
temé por lo que no ves
ni existe
*********
EL NOMBRE AUSENTE
Una flor sembrada en un invierno fuera de este mundo sacrifico mi huida, las pocas luces de
mi olvido estéril. Mis pasos se escondieron entre la niebla y el sol sin dejar huella. Las bellezas
sobrevivientes agonizaron en cuadros, que sólo acentuaron el anonimato del sonido.
*********
CUIDANDO EL ESPACIO
I
Desemboqué en un río donde las piedras por fin sepultaron a las palabras.
Esta densidad,
este follaje,
que devora al cazador.
II
Dibujo mis ojos
mientras olvido lo que veo.
Así llega todo, todo va llegando,
todo se estaciona y se olvida,
pero nada explota.
III
Tengo que gritarme.
Tengo que confesarme.
Me tengo que contar todo.
Sí, pero en silencio.
IV
Las necesarias e inevitables,
las que no se dicen
pero no paran de saltar.
Yo las extraigo y las perfumo.
Por pereza e incapacidad,
otras veces, simplemente, las dejo estar.
Ahí son ellas las que me extraen,
necesaria e inevitablemente.
V
Un niño se desarma en mi memoria.
Él juega a que es el sol.
Él llena el espacio de flores mientras deshoja al viento.
Él no sabe, por eso juega,
y ojala que nunca sepa.
VI
Convivir, sí.
Conmigo y varios,
todos de perfil,
decretando y escondiéndose en mi sangre.
El espacio esta para huir.
Sólo quiero saltar al mar.
VII
En un sueño vi el retrato del espejo
en el que me miraría una vez que el lenguaje, por fin, logre expulsarme.
VIII
En su rostro algo pesa.
Quisiera dormir.
Dormir.
Dormir hasta que algo pase.
Y seguirá sin pasar nada.
Mientras en él seguirán desfilando silencios.
Con muchas palabras.
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DE PUENTES Y DERRUMBES
Ninguna emoción o sensación puede servirme de puente, a la hora de escribir.
Aquellas apenas son el espejo de las letras volcadas, que previamente, necesitan ser salvadas.
Mi luz más profunda grita. Yo Apilo y sólo puedo empujar de espaldas. No puedo hablar
desde la fuerza, sino desde la suspensión. Cuando me atraviesan no puedo escribir. Cuando
me callo y no intervengo en lo absoluto, es cuando puedo girar.
El gran problema es que soy muy mío... y debo usar puentes. Una palabra que revierta el clima.
Una palabra como pulpo del lenguaje. Una palabra que no haga fallida mi embestida
hacia la nada.
El puente que uso con más frecuencia es la palabra palabra.
Marcos Gras
Rutina.
Siete muertos
Uno cada tres horas.
Uno mientras me levanto.
Uno mientras me ducho.
Uno mientras desayuno.
Uno mientras busco mis llaves.
¿Dónde las puse?
Uno mientras esquivo las baldosas rotas, la bosta de perro, la manguera de los encargados.
Uno mientras busco el auto.
Uno mientras saludo al pibe del estacionamiento
¡Buenos días!
Uno que son dos cuando llego al trabajo.
Dos muertos que son tres cuando paro para almorzar.
Tres muertos mientras tomo otro café
“Sin azúcar, gracias”
Tres muertos que son cuatro cuando regreso a casa.
Cuatro muertos que son cinco mientras juego a los autitos con mi hijo.
Cinco muertos que son seis mientras baño a mi hija.
Seis muertos para la hora de la cena.
Seis muertos que son siete cuando apago la luz y digo:
“Hasta mañana, sueñen con los angelitos”
Siete muertos, siete niños muertos mientras escucho a coro “te queremos papa” y yo me voy a dormir con una sonrisa.
******
Elogio un tanto cursi a las señoritas de mi barrio
En la esquina de mi plaza para un grupo de pebetas,
Las hay flacas, macizas y de singular silueta.
Se engalanan con polainas en invierno,
Pañuelo a tono, minifaldas negras
Y de riguroso luto las medias.
De ningún modo un abrigo del Soho Palermo.
En verano usan remera corta,
Con slogans de gente muerta,
Añoran el pasado con tatuajes,
Y tribales con forma de oleaje.
Se pintan cual deidades egipcias sus parpados,
No eligen dorados ni plateados
Sino aguachentos desencantados
Suelen tomarse de las manos y bailar muy vivamente,
Lo hacen coreadas por un sinfín de botellas calientes.
Soñadoras caderas que marcan el compás,
Enfundadas cual otomanas en babuchas de ave rapaz.
Al vislumbrar la muchachada
Prenden un careta muy alborotadas
Al final de cuentas anhelan como cualquiera ser enamoradas.
No sueñan ellas con cadetes del liceo militar,
No hay martes de retreta por los que suspirar.
Creen que saben de la vida su secreto,
¿Pero que saben en concreto?
Cambiaron las chicas, no son mas las de antaño,
Aun no crecen y ya se le notan los años.
Siete muertos
Uno cada tres horas.
Uno mientras me levanto.
Uno mientras me ducho.
Uno mientras desayuno.
Uno mientras busco mis llaves.
¿Dónde las puse?
Uno mientras esquivo las baldosas rotas, la bosta de perro, la manguera de los encargados.
Uno mientras busco el auto.
Uno mientras saludo al pibe del estacionamiento
¡Buenos días!
Uno que son dos cuando llego al trabajo.
Dos muertos que son tres cuando paro para almorzar.
Tres muertos mientras tomo otro café
“Sin azúcar, gracias”
Tres muertos que son cuatro cuando regreso a casa.
Cuatro muertos que son cinco mientras juego a los autitos con mi hijo.
Cinco muertos que son seis mientras baño a mi hija.
Seis muertos para la hora de la cena.
Seis muertos que son siete cuando apago la luz y digo:
“Hasta mañana, sueñen con los angelitos”
Siete muertos, siete niños muertos mientras escucho a coro “te queremos papa” y yo me voy a dormir con una sonrisa.
******
Elogio un tanto cursi a las señoritas de mi barrio
En la esquina de mi plaza para un grupo de pebetas,
Las hay flacas, macizas y de singular silueta.
Se engalanan con polainas en invierno,
Pañuelo a tono, minifaldas negras
Y de riguroso luto las medias.
De ningún modo un abrigo del Soho Palermo.
En verano usan remera corta,
Con slogans de gente muerta,
Añoran el pasado con tatuajes,
Y tribales con forma de oleaje.
Se pintan cual deidades egipcias sus parpados,
No eligen dorados ni plateados
Sino aguachentos desencantados
Suelen tomarse de las manos y bailar muy vivamente,
Lo hacen coreadas por un sinfín de botellas calientes.
Soñadoras caderas que marcan el compás,
Enfundadas cual otomanas en babuchas de ave rapaz.
Al vislumbrar la muchachada
Prenden un careta muy alborotadas
Al final de cuentas anhelan como cualquiera ser enamoradas.
No sueñan ellas con cadetes del liceo militar,
No hay martes de retreta por los que suspirar.
Creen que saben de la vida su secreto,
¿Pero que saben en concreto?
Cambiaron las chicas, no son mas las de antaño,
Aun no crecen y ya se le notan los años.
Luciano Doti
La paloma negra
La tarde de un lunes cualquiera, Claudio sale a caminar, recorre algunas calles, conocidas para él, y se pierde en un entramado de éstas. Luego de dar vueltas, giros y contragiros llega a una plaza. La misma está desierta, entonces se sienta en un banco y el frío comienza a helarle la sangre. Así que, decide tomar alguna bebida de alta graduación alcohólica. Casi sin pensar, se desplaza por una de las arterias de ese barrio, que no vale la pena identificar, sobre todo teniendo en cuenta lo que va a suceder después. La cuestión es que al llegar a la puerta de ese bar, del cual no tiene conocimiento previo, ingresa, se sienta en una mesa junto a la ventana y pide su espirituosa bebida; ginebra para mas precisión. Después de un rato bebiendo de a sorbos ese veneno, su cuerpo se calienta y queda en un estado de ensoñación. Unos ruidos le llaman la atención; es una paloma negra, que utiliza su pico como una herramienta para embestir insistentemente contra el vidrio de la ventana; luego se vuela, y la mente de Claudio vuela con ésta. En un instante se halla conduciendo una lancha; ahora no se trata de un entramado de calles sino de ríos, pero otra vez esta perdido. El lugar es algo así como el delta del río Paraná, sólo que los cursos que recorre se llaman Flegetone, Cocito y Aqueronte. Adelante y en lo alto, en vuelo triunfal, lo guía la paloma negra, y el la sigue detrás hasta el fin. La paloma se posa sobre una rama de ceibo en una isla, con su pico señala hacia abajo. Claudio amarra la embarcación en la orilla y salta a tierra firme, al caer sus pies se hunden en el lodo; luego enciende una fogata porque el sol esta en su ocaso y la noche avanza; después se sienta bajo la atenta mirada de la paloma. Cuando la oscuridad ya le gano al día y sólo el fuego, único punto de referencia, brilla en el sitio, hace su aparición un espectro; el mismo le indica a Claudio que debe hacer una ofrenda a su líder. La ofrenda consiste en cavar un pozo y arrojar en él: primero leche y miel, después vino, y para terminar agua y harina; luego debe sacrificar a la paloma negra y ofrecer su sangre a los espectros para que se materialicen. Uno de los espectros se acerca a Claudio, éste duda durante un instante si ofrecerle o no la sangre. Finalmente extiende su brazo y el espectro bebe. Luego de materializarse habla:
-En esta isla vagamos los insepultos, condenados a deambular por aquí eternamente hasta que alguien se apiade de nosotros -Claudio cree reconocer esa voz, pero lo deja continuar su relato sin interrumpir- Hace pocos años que abandoné el mundo en el que aún tu habitas, pero largo período paréceme a mí. Yo fui amigo tuyo en la infancia, por eso te pido que busques mis huesos en un lugar que te indicaré y les des sepultura, sólo así podré cruzar a la otra orilla y continuar mi viaje hacia el Hades.
En la otra orilla, repite mentalmente Claudio, como un eco de la voz del espectro. Después deja por un momento a su fantasmagórico amigo y se acerca a la costa, un poco más allá divisa a una embarcación; la conduce un viejo. Una vez que Claudio está junto a él, el viejo ataviado con un andrajoso manto se apea, para que su pasajero pueda subir. Luego dice:
-Mi nombre es Caronte, me envían para que te muestre la isla de los muertos. Esta noche te será revelada la verdad. Siempre te has preguntado por estas cosas y no hallabas el modo de averiguarlas, hoy has abierto la puerta.
El viejo comienza a remar. Claudio en silencio acepta el derrotero propuesto por ese desconocido. Cuando por fin llegan a la otra orilla, el viejo le indica que descienda con un ademán de su brazo derecho. Claudio obedece y camina hacia el interior de la isla.
Silencio, se siente observado, ¿pero por quién? Allí no hay nadie. Nadie que sea perceptible a sus sentidos; todos ellos tan terrenales que le resultan inútiles en ese lugar. El aire es tibio. El cielo negro, decorado con pequeños brillos de metal. Está solo, pero se trata de una soledad que se siente, casi se la puede tocar. Se da cuenta que ha alcanzado un estado diferente, algo desconocido para él. Recuerda lo que le ha dicho el viejo que lo trajo hasta allí:”esta noche te será revelada la verdad”. El miedo del principio deja lugar a una curiosidad voraz. Se sorprende el mismo cuando se ve avanzando más. Un grupo de árboles frondosos le bloquea el panorama. Él continúa su recorrido. Ya está cerca de conocer todo, detrás de ese cordón de árboles está la verdad. Se introduce en ellos. Una rama le roza el hombro.
-Señor, se quedó dormido, tenemos que cerrar -dice el mozo del bar, palmeándole el hombro.
Claudio abona la cuenta y se va, está tan ebrio que no reconoce el camino que toma. Además, el sueño que tuvo le ha dado más confusión. No puede distinguir el sueño de lo real. Pero, ¿y si no fue un simple sueño, si se trató de un mensaje revelador? Uno se pasa la vida soñando, pero hay algunos de esos sueños que se los pueden sentir. Es una sensación como la que Claudio experimentó en la isla de los muertos, un sexto sentido que se activa por desdoblamiento.
Cuando Claudio me contó esto, fuimos juntos a ese barrio que no vale la pena recordar; habíamos llegado a la conclusión de que en ese bar se hallaba la puerta hacia otra dimensión, pero, por más que dimos vueltas, giros y contragiros por ese entramado de calles, no lo pudimos hallar. En un momento, Claudio creyó reconocer el local, preguntamos, pero nos dijeron que allí jamás hubo un bar.
**********
Licantropía en el monte
Más de una vez, al terminar de jugar un partido de fútbol, habíamos sentido una presencia extraña en ese predio conocido como Monte Dorrego. Eso sucedía generalmente en invierno, cuando el crepúsculo llegaba temprano y la oscuridad se apoderaba pronto de todo. Los árboles daban en esas circunstancias un toque más tenebroso al paisaje, obligándonos a abandonar el lugar a paso acelerado. De posibles actividades paranormales en el Instituto Sarmiento se sabía poco a ciencia cierta, pero circulaban rumores que abundaban en detalles truculentos. Con todo, algunos elucubraban que esa edificación emanaba un poderoso halo de maldad que impregnaba la atmósfera circundante, incluidos los altos árboles que el viento mecía incansablemente.En algunas ocasiones, se habían hallado sobre el césped cuerpos de jóvenes muertos. No muchos, pero sí los suficientes como para que la leyenda urbana tomara forma; sobre todo teniendo en cuenta las laceraciones cutáneas y la carne desgarrada en jirones. La versión oficial hablaba de perros feroces vagando solos durante la noche, dogos argentinos o alguna raza inglesa. La de los vecinos, de robo de órganos para transplante; era la década del 80, y los rumores acerca de una van recorriendo las calles a la caza de niños y adolescentes eran moneda corriente; más de uno aseguraba haber sido perseguido, logrando escapar milagrosamente. También se hizo presente el mito, y se introdujo un nuevo elemento a las narraciones orales de los acontecimientos: los asesinatos habían sido cometidos con luna llena. Entonces, los perros fueron reemplazados por lobos, los cuales serían un grupo de niños del instituto, que se habrían convertido en lobisones tras ser mordidos por uno de ellos, séptimo hijo varón.Así, con la opinión pública dividida en dos, los que abonaban a la teoría del robo de órganos, y los que creían el mito del lobisón, toda Lomas del Mirador estaba atenta y dispuesta a evitar un nuevo hecho sangriento.Un sábado de luna llena fue la fecha elegida para que un grupo de niños del instituto tomara la comunión en la capilla situada dentro del predio. La ceremonia se realizó al atardecer, cuando ese astro, redondo y brillante, pendía bajo, casi al alcance de las manos; de alguna manera, era una luz que, cual péndulo de psiquiatra, desplegaba su poder hipnótico invitando a fijar la vista en ella. A los niños se los notaba raros, pero se atribuyó esa percepción al nerviosismo natural en personas que recién comienzan a vivir y se disponen a dar un paso que, a esa edad, parece tan trascendental, como es comulgar con Dios. Sin embargo, al ingerir el cuerpo de Cristo se pusieron pálidos, y tuvieron que salir afuera para tomar aire fresco. Allí, bajo el influjo selenita, empezaron a padecer convulsiones, y a hinchárseles las venas y tendones, al mismo tiempo que su cuerpo se cubría de bellos; era un ataque de licantropía, a la vista de todos. La gente huyó despavorida, excepto un grupo de hombres que, sin darles espacio para atacar, los tomó en sus brazos y los empujó dentro de la capilla, donde el sacerdote los roció con agua bendita. Los niños quedaron tirados en el piso, con la respiración agitada y el pulso acelerado; un sudor frío les cubría la frente, pero su cuerpo hervía de fiebre. El cura, sosteniendo un crucifijo frente a ellos, procedió a pronunciar un antiguo conjuro en latín: “¡Vade retro, diábolos!”.Después de eso no volvieron a repetirse los hallazgos de cuerpos sin vida, y la capilla se cerró, hasta el día de hoy que no se usa para nada.
**********
El viaje
Hacía tiempo que había dejado de hablar. Ya no tenía expectativas. Todos sus sueños habían ido quedando descartados uno tras otro. La indiferencia se los fue robando hasta que ya no le quedó ninguno. ¿Cuándo fue que se convirtió en ese despojo humano, en esa caricatura que simulaba ser un hombre pero ya no sentía? No se permitía sentir como los demás; no sólo la ilusión de un futuro mejor, sino también la desilusión por algo que no se logra; porque junto con la capacidad de ilusionarse perdió la de desilusionarse. Era una cosa. Sabía que estaba vivo porque el sol que se colaba por la ventana le molestaba en los ojos. Entonces, tenía que correr la cortina, realizar un movimiento con uno de sus brazos; todavía sus miembros le respondían a la orden del cerebro; ergo, estaba vivo. Eso era todo. El movimiento del sol desde la mañana hasta la noche era su mundo. Los diferentes tonos de luz dentro de la habitación. Las sombras más cortas o más alargadas, que proporcionaba el disco solar, le daban la noción del tiempo durante el día, en cambio el paso de las estaciones lo percibía observando el árbol junto a la ventana. ¿Cuántas veces había visto a ese árbol mudar sus hojas, y cambiar su color de verde a amarillo? Se había perdido en un viaje sin rumbo. Sabía que no iba a ninguna parte, pero en su estado actual no había dolor, tampoco placer; no siempre la existencia debe llevar implícita el sufrimiento, también puede llevar vacío, o sea: nada. Estaba tirado en la cama con los brazos extendidos formando una cruz. Miraba alternativamente el techo, la pared y el árbol junto a la ventana, y no pensaba en nada. Desde hacía mucho tiempo todo era igual. Se hallaba inmerso en un círculo vicioso; el cual repetía una y otra vez los mismos acontecimientos; esto último era una forma de decir, ya que en realidad no acontecía nada. Su existencia era bucólica hasta el hartazgo, pero de pronto algo sucedió. Mientras observaba las nubes pasajeras que el viento arrastraba, ese movimiento cinético hacía aún más evidente su condición estática, entró su madre a la habitación y le dijo:
-Roberto, hoy van a venir tus amigos a buscarte. Anda a afeitarte así estás listo y no los hacés esperar cuando llegan.
Roberto se dirigió al baño. Antes de tomar la afeitadora se miró en el espejo. Se sintió confundido; no sabía si él era el de carne y hueso que miraba al espejo, o la imagen demacrada que se reflejaba en él, ninguno de los dos parecía tener alma; finalmente tomó la afeitadora y se rasuró. Lo hizo con movimientos mecanizados, siguiendo una rutina aprendida hacía tiempo. Al terminar se lavó la cara con agua fría, de haber estado caliente no hubiera notado la diferencia. Después se sentó en el sillón del living a esperar que llegaran sus amigos. Cuando vio al vehículo de siempre detenerse frente a la puerta de su casa, lo abordó. Pero, tras recorrer algunas cuadras, se dio cuenta de que no eran sus amigos. Así que, Roberto comenzó a gritar:”¡Socorro, me secuestran!”.El acompañante preparó una dosis de un sedante y lo inyectó. Antes de que la droga le hiciera efecto, Roberto salió corriendo del interior del vehículo. El acompañante lo persiguió detrás, lo alcanzó y forcejearon, hasta que las dos manos de Roberto se cerraron sobre el cuello del acompañante. Cuando llegó el chofer a la escena del hecho, su compañero ya no respiraba.
En el juicio que se llevó a cabo unos meses más tarde, el chofer de la ambulancia declaró que vio como el paciente que transportaban al neuropsiquiátrico mataba al enfermero.
**************
Fragmentos de "Sólo palabras" poemario.
Agosto
Adiós julio,
te despedimos;
sobreviví a tu gélido aliento.
Nos cobija agosto,
el umbral primaveral,
cálido y esperanzador,
reverdece desde el simiente.
***
Espanglish
Te conocí en una lovli pari,
e inmediatamente el paroxismo
inundó mi alma,
hasta volverme creici.
Sos una terrífic wuman
llena de encantos.
Quisiera permanecer contigo,
hasta fundirnos
en una sola lengua.
***
Sueño profundo
En el féretro
tu cuerpo sin vida,
en tu semblante
serena morbidez.
durante el sueño profundo
que tanto anhelaste
hoy te despido
por última vez.
Y ya nada
será como antes,
tu alma libre
flotará en el éter,
sin los tormentos
de ese cuerpo
que hoy se ve bello
y mañana,
ya cenizas,
será polvo.
***
El viento
Otra noche
otro sueño solitario.
Sólo el viento
me acompaña
con su música
de violines endemoniados.
Tiemblan los cristales
se mecen los árboles
desnudos y resecos
en medio del invierno
que inclemente
azota la ciudad.
La tarde de un lunes cualquiera, Claudio sale a caminar, recorre algunas calles, conocidas para él, y se pierde en un entramado de éstas. Luego de dar vueltas, giros y contragiros llega a una plaza. La misma está desierta, entonces se sienta en un banco y el frío comienza a helarle la sangre. Así que, decide tomar alguna bebida de alta graduación alcohólica. Casi sin pensar, se desplaza por una de las arterias de ese barrio, que no vale la pena identificar, sobre todo teniendo en cuenta lo que va a suceder después. La cuestión es que al llegar a la puerta de ese bar, del cual no tiene conocimiento previo, ingresa, se sienta en una mesa junto a la ventana y pide su espirituosa bebida; ginebra para mas precisión. Después de un rato bebiendo de a sorbos ese veneno, su cuerpo se calienta y queda en un estado de ensoñación. Unos ruidos le llaman la atención; es una paloma negra, que utiliza su pico como una herramienta para embestir insistentemente contra el vidrio de la ventana; luego se vuela, y la mente de Claudio vuela con ésta. En un instante se halla conduciendo una lancha; ahora no se trata de un entramado de calles sino de ríos, pero otra vez esta perdido. El lugar es algo así como el delta del río Paraná, sólo que los cursos que recorre se llaman Flegetone, Cocito y Aqueronte. Adelante y en lo alto, en vuelo triunfal, lo guía la paloma negra, y el la sigue detrás hasta el fin. La paloma se posa sobre una rama de ceibo en una isla, con su pico señala hacia abajo. Claudio amarra la embarcación en la orilla y salta a tierra firme, al caer sus pies se hunden en el lodo; luego enciende una fogata porque el sol esta en su ocaso y la noche avanza; después se sienta bajo la atenta mirada de la paloma. Cuando la oscuridad ya le gano al día y sólo el fuego, único punto de referencia, brilla en el sitio, hace su aparición un espectro; el mismo le indica a Claudio que debe hacer una ofrenda a su líder. La ofrenda consiste en cavar un pozo y arrojar en él: primero leche y miel, después vino, y para terminar agua y harina; luego debe sacrificar a la paloma negra y ofrecer su sangre a los espectros para que se materialicen. Uno de los espectros se acerca a Claudio, éste duda durante un instante si ofrecerle o no la sangre. Finalmente extiende su brazo y el espectro bebe. Luego de materializarse habla:
-En esta isla vagamos los insepultos, condenados a deambular por aquí eternamente hasta que alguien se apiade de nosotros -Claudio cree reconocer esa voz, pero lo deja continuar su relato sin interrumpir- Hace pocos años que abandoné el mundo en el que aún tu habitas, pero largo período paréceme a mí. Yo fui amigo tuyo en la infancia, por eso te pido que busques mis huesos en un lugar que te indicaré y les des sepultura, sólo así podré cruzar a la otra orilla y continuar mi viaje hacia el Hades.
En la otra orilla, repite mentalmente Claudio, como un eco de la voz del espectro. Después deja por un momento a su fantasmagórico amigo y se acerca a la costa, un poco más allá divisa a una embarcación; la conduce un viejo. Una vez que Claudio está junto a él, el viejo ataviado con un andrajoso manto se apea, para que su pasajero pueda subir. Luego dice:
-Mi nombre es Caronte, me envían para que te muestre la isla de los muertos. Esta noche te será revelada la verdad. Siempre te has preguntado por estas cosas y no hallabas el modo de averiguarlas, hoy has abierto la puerta.
El viejo comienza a remar. Claudio en silencio acepta el derrotero propuesto por ese desconocido. Cuando por fin llegan a la otra orilla, el viejo le indica que descienda con un ademán de su brazo derecho. Claudio obedece y camina hacia el interior de la isla.
Silencio, se siente observado, ¿pero por quién? Allí no hay nadie. Nadie que sea perceptible a sus sentidos; todos ellos tan terrenales que le resultan inútiles en ese lugar. El aire es tibio. El cielo negro, decorado con pequeños brillos de metal. Está solo, pero se trata de una soledad que se siente, casi se la puede tocar. Se da cuenta que ha alcanzado un estado diferente, algo desconocido para él. Recuerda lo que le ha dicho el viejo que lo trajo hasta allí:”esta noche te será revelada la verdad”. El miedo del principio deja lugar a una curiosidad voraz. Se sorprende el mismo cuando se ve avanzando más. Un grupo de árboles frondosos le bloquea el panorama. Él continúa su recorrido. Ya está cerca de conocer todo, detrás de ese cordón de árboles está la verdad. Se introduce en ellos. Una rama le roza el hombro.
-Señor, se quedó dormido, tenemos que cerrar -dice el mozo del bar, palmeándole el hombro.
Claudio abona la cuenta y se va, está tan ebrio que no reconoce el camino que toma. Además, el sueño que tuvo le ha dado más confusión. No puede distinguir el sueño de lo real. Pero, ¿y si no fue un simple sueño, si se trató de un mensaje revelador? Uno se pasa la vida soñando, pero hay algunos de esos sueños que se los pueden sentir. Es una sensación como la que Claudio experimentó en la isla de los muertos, un sexto sentido que se activa por desdoblamiento.
Cuando Claudio me contó esto, fuimos juntos a ese barrio que no vale la pena recordar; habíamos llegado a la conclusión de que en ese bar se hallaba la puerta hacia otra dimensión, pero, por más que dimos vueltas, giros y contragiros por ese entramado de calles, no lo pudimos hallar. En un momento, Claudio creyó reconocer el local, preguntamos, pero nos dijeron que allí jamás hubo un bar.
**********
Licantropía en el monte
Más de una vez, al terminar de jugar un partido de fútbol, habíamos sentido una presencia extraña en ese predio conocido como Monte Dorrego. Eso sucedía generalmente en invierno, cuando el crepúsculo llegaba temprano y la oscuridad se apoderaba pronto de todo. Los árboles daban en esas circunstancias un toque más tenebroso al paisaje, obligándonos a abandonar el lugar a paso acelerado. De posibles actividades paranormales en el Instituto Sarmiento se sabía poco a ciencia cierta, pero circulaban rumores que abundaban en detalles truculentos. Con todo, algunos elucubraban que esa edificación emanaba un poderoso halo de maldad que impregnaba la atmósfera circundante, incluidos los altos árboles que el viento mecía incansablemente.En algunas ocasiones, se habían hallado sobre el césped cuerpos de jóvenes muertos. No muchos, pero sí los suficientes como para que la leyenda urbana tomara forma; sobre todo teniendo en cuenta las laceraciones cutáneas y la carne desgarrada en jirones. La versión oficial hablaba de perros feroces vagando solos durante la noche, dogos argentinos o alguna raza inglesa. La de los vecinos, de robo de órganos para transplante; era la década del 80, y los rumores acerca de una van recorriendo las calles a la caza de niños y adolescentes eran moneda corriente; más de uno aseguraba haber sido perseguido, logrando escapar milagrosamente. También se hizo presente el mito, y se introdujo un nuevo elemento a las narraciones orales de los acontecimientos: los asesinatos habían sido cometidos con luna llena. Entonces, los perros fueron reemplazados por lobos, los cuales serían un grupo de niños del instituto, que se habrían convertido en lobisones tras ser mordidos por uno de ellos, séptimo hijo varón.Así, con la opinión pública dividida en dos, los que abonaban a la teoría del robo de órganos, y los que creían el mito del lobisón, toda Lomas del Mirador estaba atenta y dispuesta a evitar un nuevo hecho sangriento.Un sábado de luna llena fue la fecha elegida para que un grupo de niños del instituto tomara la comunión en la capilla situada dentro del predio. La ceremonia se realizó al atardecer, cuando ese astro, redondo y brillante, pendía bajo, casi al alcance de las manos; de alguna manera, era una luz que, cual péndulo de psiquiatra, desplegaba su poder hipnótico invitando a fijar la vista en ella. A los niños se los notaba raros, pero se atribuyó esa percepción al nerviosismo natural en personas que recién comienzan a vivir y se disponen a dar un paso que, a esa edad, parece tan trascendental, como es comulgar con Dios. Sin embargo, al ingerir el cuerpo de Cristo se pusieron pálidos, y tuvieron que salir afuera para tomar aire fresco. Allí, bajo el influjo selenita, empezaron a padecer convulsiones, y a hinchárseles las venas y tendones, al mismo tiempo que su cuerpo se cubría de bellos; era un ataque de licantropía, a la vista de todos. La gente huyó despavorida, excepto un grupo de hombres que, sin darles espacio para atacar, los tomó en sus brazos y los empujó dentro de la capilla, donde el sacerdote los roció con agua bendita. Los niños quedaron tirados en el piso, con la respiración agitada y el pulso acelerado; un sudor frío les cubría la frente, pero su cuerpo hervía de fiebre. El cura, sosteniendo un crucifijo frente a ellos, procedió a pronunciar un antiguo conjuro en latín: “¡Vade retro, diábolos!”.Después de eso no volvieron a repetirse los hallazgos de cuerpos sin vida, y la capilla se cerró, hasta el día de hoy que no se usa para nada.
**********
El viaje
Hacía tiempo que había dejado de hablar. Ya no tenía expectativas. Todos sus sueños habían ido quedando descartados uno tras otro. La indiferencia se los fue robando hasta que ya no le quedó ninguno. ¿Cuándo fue que se convirtió en ese despojo humano, en esa caricatura que simulaba ser un hombre pero ya no sentía? No se permitía sentir como los demás; no sólo la ilusión de un futuro mejor, sino también la desilusión por algo que no se logra; porque junto con la capacidad de ilusionarse perdió la de desilusionarse. Era una cosa. Sabía que estaba vivo porque el sol que se colaba por la ventana le molestaba en los ojos. Entonces, tenía que correr la cortina, realizar un movimiento con uno de sus brazos; todavía sus miembros le respondían a la orden del cerebro; ergo, estaba vivo. Eso era todo. El movimiento del sol desde la mañana hasta la noche era su mundo. Los diferentes tonos de luz dentro de la habitación. Las sombras más cortas o más alargadas, que proporcionaba el disco solar, le daban la noción del tiempo durante el día, en cambio el paso de las estaciones lo percibía observando el árbol junto a la ventana. ¿Cuántas veces había visto a ese árbol mudar sus hojas, y cambiar su color de verde a amarillo? Se había perdido en un viaje sin rumbo. Sabía que no iba a ninguna parte, pero en su estado actual no había dolor, tampoco placer; no siempre la existencia debe llevar implícita el sufrimiento, también puede llevar vacío, o sea: nada. Estaba tirado en la cama con los brazos extendidos formando una cruz. Miraba alternativamente el techo, la pared y el árbol junto a la ventana, y no pensaba en nada. Desde hacía mucho tiempo todo era igual. Se hallaba inmerso en un círculo vicioso; el cual repetía una y otra vez los mismos acontecimientos; esto último era una forma de decir, ya que en realidad no acontecía nada. Su existencia era bucólica hasta el hartazgo, pero de pronto algo sucedió. Mientras observaba las nubes pasajeras que el viento arrastraba, ese movimiento cinético hacía aún más evidente su condición estática, entró su madre a la habitación y le dijo:
-Roberto, hoy van a venir tus amigos a buscarte. Anda a afeitarte así estás listo y no los hacés esperar cuando llegan.
Roberto se dirigió al baño. Antes de tomar la afeitadora se miró en el espejo. Se sintió confundido; no sabía si él era el de carne y hueso que miraba al espejo, o la imagen demacrada que se reflejaba en él, ninguno de los dos parecía tener alma; finalmente tomó la afeitadora y se rasuró. Lo hizo con movimientos mecanizados, siguiendo una rutina aprendida hacía tiempo. Al terminar se lavó la cara con agua fría, de haber estado caliente no hubiera notado la diferencia. Después se sentó en el sillón del living a esperar que llegaran sus amigos. Cuando vio al vehículo de siempre detenerse frente a la puerta de su casa, lo abordó. Pero, tras recorrer algunas cuadras, se dio cuenta de que no eran sus amigos. Así que, Roberto comenzó a gritar:”¡Socorro, me secuestran!”.El acompañante preparó una dosis de un sedante y lo inyectó. Antes de que la droga le hiciera efecto, Roberto salió corriendo del interior del vehículo. El acompañante lo persiguió detrás, lo alcanzó y forcejearon, hasta que las dos manos de Roberto se cerraron sobre el cuello del acompañante. Cuando llegó el chofer a la escena del hecho, su compañero ya no respiraba.
En el juicio que se llevó a cabo unos meses más tarde, el chofer de la ambulancia declaró que vio como el paciente que transportaban al neuropsiquiátrico mataba al enfermero.
**************
Fragmentos de "Sólo palabras" poemario.
Agosto
Adiós julio,
te despedimos;
sobreviví a tu gélido aliento.
Nos cobija agosto,
el umbral primaveral,
cálido y esperanzador,
reverdece desde el simiente.
***
Espanglish
Te conocí en una lovli pari,
e inmediatamente el paroxismo
inundó mi alma,
hasta volverme creici.
Sos una terrífic wuman
llena de encantos.
Quisiera permanecer contigo,
hasta fundirnos
en una sola lengua.
***
Sueño profundo
En el féretro
tu cuerpo sin vida,
en tu semblante
serena morbidez.
durante el sueño profundo
que tanto anhelaste
hoy te despido
por última vez.
Y ya nada
será como antes,
tu alma libre
flotará en el éter,
sin los tormentos
de ese cuerpo
que hoy se ve bello
y mañana,
ya cenizas,
será polvo.
***
El viento
Otra noche
otro sueño solitario.
Sólo el viento
me acompaña
con su música
de violines endemoniados.
Tiemblan los cristales
se mecen los árboles
desnudos y resecos
en medio del invierno
que inclemente
azota la ciudad.
miércoles, 25 de enero de 2012
Guillermo Cegna
Te diste asco ayer
Estado del hombre que no se aguanta a si mismo
Estado del hombre en que se odia a sí mismo
Y sin ser un asco
Tu juicio es un jugo que opaca tu ojo
Tu ojo es caverna de estrella
Mirar es hueco
Ver imposible
******
de costado
sonido en interior
calma blanca creo
a bajar el pregunta volumen
a versar a la gente en el lado
costado qué no siente y
camello, ele, cera
rana pez ligamento ejército esta mañana
ayer dorm dor y estarem haciend
tun dado tiñe tarra mos senel
lirios motos gesta que te
tocan ti can téreos
tipos calcos aura rea
nas con fleja vos dedal
matriz de cuero ero
pájar eros ay o porque
cuando
es la tarde el dado en
cada can es pera o ficio
trueno o es
tallado
exil a rosador es lazas
o inopinan
dado que medirá permite/
en sus oposiciones
Estado del hombre que no se aguanta a si mismo
Estado del hombre en que se odia a sí mismo
Y sin ser un asco
Tu juicio es un jugo que opaca tu ojo
Tu ojo es caverna de estrella
Mirar es hueco
Ver imposible
******
de costado
sonido en interior
calma blanca creo
a bajar el pregunta volumen
a versar a la gente en el lado
costado qué no siente y
camello, ele, cera
rana pez ligamento ejército esta mañana
ayer dorm dor y estarem haciend
tun dado tiñe tarra mos senel
lirios motos gesta que te
tocan ti can téreos
tipos calcos aura rea
nas con fleja vos dedal
matriz de cuero ero
pájar eros ay o porque
cuando
es la tarde el dado en
cada can es pera o ficio
trueno o es
tallado
exil a rosador es lazas
o inopinan
dado que medirá permite/
en sus oposiciones
lunes, 23 de enero de 2012
Patio
http://www.laserpienteenroscada.com
Consuelo
Que bonito cuento fue aquel,
en el que yo era la cazadora y tu el lobo hambriento.
Donde entre los bosques nos seguíamos el rastro,
deseando matarnos para poseernos.
Nuestra sed de sangre nos unió en aquel juego
de acechos, desvelos y traiciones,
hasta herirnos tan profundamente
que lo perdimos todo con tal de tenernos.
Tus ojos pardos me seguían en sueños
sobre un aliento helado
Mientras yo intentaba quitarte la piel a tiras
para colgarla sobre mi hombro.
Así creamos nuestro pequeño mundo de hielo, sombras y recelos;
donde perseguirnos eternamente bajo cielos de plomo,
haciendo muescas en nuestros colmillos por cada desgarro.
Te seguí tantas noches que se nos acabaron los días,
malgastando las esperanzas.
Oliste mi rastro hasta los cofines de tu sexo
y perseguí tus pisadas sobre mi recuerdo,
hasta que sangrando entre tus fauces me encontré en el suelo,
clavando mis lanzas en tu pecho;
rasgándote por dentro para reventar tu corazón con mi acero,
y mientras partías mi alma perdimos el cuerpo.
En la búsqueda de poder
pagamos con nuestro orgullo el precio del deseo.
Que bonita historia construimos,
en los bosques del consuelo.
******
Alquitrán
La locura de buscarte
sólo la comparo a la de haberte encontrado.
Y ya pasan los años donde esperaba olvidarte,
pero debí hacer mal el cálculo
porque no te me sueltas de las piernas.
De saber que te iba a querer así
te habría dejado a tiempo,
pero tiendo a no mirar antes de entrar
y tropecé con tu sexo.
Así que aquí me tienes, perdida por el deseo,
preguntándome ¿qué demonios hago
balando como una oveja cada vez que te huelo?
Tu tacto se pega como alquitrán a mi piel
Por haber naufragado en tu cuerpo
Ahora mi horizonte termina en tu espalda
Y de mis otras conquistas he perdido el recuerdo.
******
Tu silbido
Me ronda tu silbido tras la puerta:
cada vez que salgo,
cada vez que entro.
Y no hago más que morderme las uñas y ajustarme las medias,
abriendo mi falda una rendija; para que me veas.
Me siento a tu lado deseando decirte que me agarres el culo
y me folles encima de la mesa.
Pero el deber me encadena y solo ruego que a ti se te ocurra esa idea.
Una uña mas y habrás acabado con mi paciencia,
ya me estoy cansando de mover las caderas
para que actúes como si no te dieses cuenta.
Pienso en lanzarme sobre ti en el escritorio
o contra la encimera
y en ese pensamiento se me pasa la vida entera.
Otra uña más… y estoy fuera.
Que difícil se me hace aguantar tus maneras,
cuando me miras como un animal pero enarcas las cejas,
cuando te propones disimular tu deseo en un alarde de proeza.
Y de pronto un silencio incómodo se siembra:
a mi no me quedan uñas, ni a ti ideas.
Me levanto esperando que me detengas,
pero tú me miras y tiemblas,
Y ahí te quedas otra vez, silbándome tras la puerta.
********
Vestigios de olor
En mi cama fría araño los vestigios de tu olor,
intentando encadenarlos a mi sed
para que la acompañen.
Las horas que no te tengo devoran mis piernas
y aquí me tienes,
Intentando encontrar tus manos entre mis muslos.
El juego esta echado sobre tu vientre,
tu tiras la piedra y yo salto con cuidado de no pisar las líneas.
Y entre mis sombras escondo mi lujuria para no cegarte,
mientras arranco tu piel de mis dedos
para rendirme en ti.
Consuelo
Que bonito cuento fue aquel,
en el que yo era la cazadora y tu el lobo hambriento.
Donde entre los bosques nos seguíamos el rastro,
deseando matarnos para poseernos.
Nuestra sed de sangre nos unió en aquel juego
de acechos, desvelos y traiciones,
hasta herirnos tan profundamente
que lo perdimos todo con tal de tenernos.
Tus ojos pardos me seguían en sueños
sobre un aliento helado
Mientras yo intentaba quitarte la piel a tiras
para colgarla sobre mi hombro.
Así creamos nuestro pequeño mundo de hielo, sombras y recelos;
donde perseguirnos eternamente bajo cielos de plomo,
haciendo muescas en nuestros colmillos por cada desgarro.
Te seguí tantas noches que se nos acabaron los días,
malgastando las esperanzas.
Oliste mi rastro hasta los cofines de tu sexo
y perseguí tus pisadas sobre mi recuerdo,
hasta que sangrando entre tus fauces me encontré en el suelo,
clavando mis lanzas en tu pecho;
rasgándote por dentro para reventar tu corazón con mi acero,
y mientras partías mi alma perdimos el cuerpo.
En la búsqueda de poder
pagamos con nuestro orgullo el precio del deseo.
Que bonita historia construimos,
en los bosques del consuelo.
******
Alquitrán
La locura de buscarte
sólo la comparo a la de haberte encontrado.
Y ya pasan los años donde esperaba olvidarte,
pero debí hacer mal el cálculo
porque no te me sueltas de las piernas.
De saber que te iba a querer así
te habría dejado a tiempo,
pero tiendo a no mirar antes de entrar
y tropecé con tu sexo.
Así que aquí me tienes, perdida por el deseo,
preguntándome ¿qué demonios hago
balando como una oveja cada vez que te huelo?
Tu tacto se pega como alquitrán a mi piel
Por haber naufragado en tu cuerpo
Ahora mi horizonte termina en tu espalda
Y de mis otras conquistas he perdido el recuerdo.
******
Tu silbido
Me ronda tu silbido tras la puerta:
cada vez que salgo,
cada vez que entro.
Y no hago más que morderme las uñas y ajustarme las medias,
abriendo mi falda una rendija; para que me veas.
Me siento a tu lado deseando decirte que me agarres el culo
y me folles encima de la mesa.
Pero el deber me encadena y solo ruego que a ti se te ocurra esa idea.
Una uña mas y habrás acabado con mi paciencia,
ya me estoy cansando de mover las caderas
para que actúes como si no te dieses cuenta.
Pienso en lanzarme sobre ti en el escritorio
o contra la encimera
y en ese pensamiento se me pasa la vida entera.
Otra uña más… y estoy fuera.
Que difícil se me hace aguantar tus maneras,
cuando me miras como un animal pero enarcas las cejas,
cuando te propones disimular tu deseo en un alarde de proeza.
Y de pronto un silencio incómodo se siembra:
a mi no me quedan uñas, ni a ti ideas.
Me levanto esperando que me detengas,
pero tú me miras y tiemblas,
Y ahí te quedas otra vez, silbándome tras la puerta.
********
Vestigios de olor
En mi cama fría araño los vestigios de tu olor,
intentando encadenarlos a mi sed
para que la acompañen.
Las horas que no te tengo devoran mis piernas
y aquí me tienes,
Intentando encontrar tus manos entre mis muslos.
El juego esta echado sobre tu vientre,
tu tiras la piedra y yo salto con cuidado de no pisar las líneas.
Y entre mis sombras escondo mi lujuria para no cegarte,
mientras arranco tu piel de mis dedos
para rendirme en ti.
domingo, 22 de enero de 2012
Cristina Villanueva
-----
1) Ella tenía un mar en el pecho, a veces lago, a veces río, a veces llanto.
2) Ella le contó que tenía un mar en el pecho, el no supo que estaba navegando.Aunque las olas lo mecían, el era ateo de metáforas.Hasta que un día, él le dijo que iba a tirar la red de oro, para pescar en ese océano, jugaron mucho.A la noche la dureza de los pequeños corales y caracolitos en la cama, le devolvío la fe .
3) Una vez ella quiso ahogarse en ese mar íntimo.Como un milagro, un mascarón de proa de un dios marino, le contó historias, mientras los rulos de su barba se juntaban con palabras. ella quiso volver y flotó en la arena suave de los regresos.
-----
Budín de pan o una tarde casi cielo en la boca.
---Es un día de una tibieza esponjosa, como si guardara hebras de aire, globos rojos a punto de soltarse en una fiesta silenciosa. Mullida tarde de flores alzadas contra la ventana. Pensamientos, que buscan atraerme o entrar. La tierra lejos y esta suerte de poder navegar o ser navegada por el manojo, barco, ramo. de pétalos y hojas.Perderme así entre aromas y el gusto del café.
La leche como un mar blanco envuelve el pan, el dulce, las gotitas de luto de las pasas, los huevos. Un futuro budín duermiendose en el útero tenaz del recipiente, va a despertar en la boca de quien elija para darle a gustar las gotas de esta tarde.
-----
Botánica del tacto
Las flores amarillas largas como brazos, rodean la nuca del aire, se mueven con cierta languidez, suaves, sensuales, envueltas en verdes, como joyas de la tarde que se va .
Uma me dice "ya viene la noche". En la nueva mañana, si es que puedo, seguiré las caricias envolventes, cascadas de pétalos para tocar el aire. Para aprender de la inteligencia de las flores la morosa, libre cualidad de ese abrazo. .
Contacto: cristinavillanueva.villanueva@gmail.com
1) Ella tenía un mar en el pecho, a veces lago, a veces río, a veces llanto.
2) Ella le contó que tenía un mar en el pecho, el no supo que estaba navegando.Aunque las olas lo mecían, el era ateo de metáforas.Hasta que un día, él le dijo que iba a tirar la red de oro, para pescar en ese océano, jugaron mucho.A la noche la dureza de los pequeños corales y caracolitos en la cama, le devolvío la fe .
3) Una vez ella quiso ahogarse en ese mar íntimo.Como un milagro, un mascarón de proa de un dios marino, le contó historias, mientras los rulos de su barba se juntaban con palabras. ella quiso volver y flotó en la arena suave de los regresos.
-----
Budín de pan o una tarde casi cielo en la boca.
---Es un día de una tibieza esponjosa, como si guardara hebras de aire, globos rojos a punto de soltarse en una fiesta silenciosa. Mullida tarde de flores alzadas contra la ventana. Pensamientos, que buscan atraerme o entrar. La tierra lejos y esta suerte de poder navegar o ser navegada por el manojo, barco, ramo. de pétalos y hojas.Perderme así entre aromas y el gusto del café.
La leche como un mar blanco envuelve el pan, el dulce, las gotitas de luto de las pasas, los huevos. Un futuro budín duermiendose en el útero tenaz del recipiente, va a despertar en la boca de quien elija para darle a gustar las gotas de esta tarde.
-----
Botánica del tacto
Las flores amarillas largas como brazos, rodean la nuca del aire, se mueven con cierta languidez, suaves, sensuales, envueltas en verdes, como joyas de la tarde que se va .
Uma me dice "ya viene la noche". En la nueva mañana, si es que puedo, seguiré las caricias envolventes, cascadas de pétalos para tocar el aire. Para aprender de la inteligencia de las flores la morosa, libre cualidad de ese abrazo. .
Contacto: cristinavillanueva.villanueva@gmail.com
viernes, 20 de enero de 2012
Fabián Leppez
TRES AÑOS DE SOLTERÍA
Mirando de reojo el cuca trap
tapado de tierra que nunca funcionó,
Sentí una gota de barro caer
sobre mi frente y recordé:
Hoy se cumplen tres años/
Tres años de no mirar el reloj.
Tres años sin atarme los cordones.
Y hay un bloque de hielo que se
incrusta en mi pecho algunas noches/
Y hay un nudo de acero que me
ajusta el corsé en ciertos roces/
Mientras corro con el tiempo
como hámster aburrido/
Y salto del Hércules sin paracaídas
con la esperanza de perder los dientes/
La estupidez como fuerza renovadora/
El budismo como sangre para el vampiro/
Tres años descosiendo pupilas/
Haciendo esgrima versus mi espejismo/
Tres años/
Esperando que caiga el meteorito
para devolverlo al sol de una patada.
**********
NOCTAMBULISMO CRÓNICO
A la hora en que todos mueren,
yo estoy despertando.
una viga de cemento se recuesta
sobre mi espalda.
mientras los obreros comienzan a
ignorar a todas las teens de minifaldas
que caminan frente a ellos.
Mi casa entra en un completo
estado de descomposición
y la lluvia impregnada en
el televisor sin señal
no hacen más que acompañar al
mariconeo incasante que viene a
golpear mi puerta y
me espera con un paraguas.
Los huevos colorados son cada vez
más difíciles de conseguir.
Mamá siempre lo repite mientras
habla por teléfono.
Mamá todo el día habla por teléfono.
El teléfono se la traga
y comienza a vibrarle adentro
como un corazón con botones.
El logo del DVD rebota en las paredes
de la pantalla
y yo lo sigo con la mirada
como a una pelota de tenis.
lo observo cambiar de color en cada rebote.
miro mis zapatillas que esperan
el momento de entrar en acción.
el momento de salir corriendo o
el momento de patear a alguien.
A veces, los artefactos son más fieles
y mejor compañeros que las personas.
La heladera se enciende a cada rato
y me pide que no la manosee.
apaga su reloj biológico
y a menudo, me toman de los pies
como grilletes y me elevan
hasta lo inconsiente.
Ahí donde la vida es tan glamorosa
que nos dá lo mismo hacer pis en la calle
o en un baño abrazado a un camello.
donde todos los puentes conducen a Roma.
donde las cigarras anuncian la lluvia venidera.
donde uno se vuelve presa fácil del
sexo opuesto, del gobierno opuesto,
del equipo opuesto, del final apuesto.
A la hora en que todos mueren,
yo recién estoy despertando.
A la hora en que todos sufren,
yo recién estoy madurando.
**********
TODAS LAS MUJERES, TODAS
Ahí va esa mujer
arrastrando sus plumas.
Sacándole chispas al asfalto
con su talón/
Ahí va la militante de los rollitos
de más.
Y la flaca compatriota
con su huesuda inconformidad/
Ahí van las que abortaron
antes de embarcar
y las que parieron su propio
nacimiento/
Las que dejan su tanguita
escurriendo glamour en la bañera.
Siempre en mayoría,
multiplicando su inabarcabilidad.
Bebedoras de lo absoluto.
Las que emparchan sus ausencias
con bolsas de indumentaria.
Las que preguntan por mensaje
en qué anda Luisa, con quién salió
Jazmín, a quién besó Anabela o
con quién curtió hoy Lucía.
Las que mutilan callos e imperfecciones
con la luna bamboleando en sus hormonas.
Las que se dejan lijar el clítoris
por el insensible
y se besan en la boca frente al
espejo del baño,
junto a su amiga/
Las que inspiraron las minifaldas
de los 60’s, las que le imprimieron
un rodete al cuadro perfecto de
sus piernas cruzadas.
Las que le dan brillo a las tardes de sol
trasluciendo el ampón de sus ombligos
descubiertos.
Las que nos hacen caer de rodillas
frente a la placenta que sembramos
en el jardín primaveral de una
cita a ciegas tele trasportada
a la alcoba.
Las que nos dicen que sí, cuando
tienen ganas.
Las que nos dicen que no, cuando
tienen ganas.
Las depredadoras del infierno.
Las asesoras incansables de tu look,
de tus armarios.
Las trasgresoras insaciables de su look,
de sus armarios.
Las jardineras de tu sembrar meditabundo.
ahí van, las masticadoras del sueño.
Las protagonistas de la propaganda
de yogurt para el “tránsito lento”.
Las que te acarician el brazo
y te obligan a decir que si
con los ojos rendidos y la boca
echa un nudo de promesas muertas
y “te quieros” esperando en la esquina.
**********
MÁS QUE UN COLIBRÍ
Soy libre
como un acordeón.
Para estar con quien quiera
estar conmigo.
Éxtasis radioactivo
sobre mis mejillas/
Soy libre
como un vagabundo en desuso,
como un hombre rayado
dispuesto a caer preso
en cualquier instancia/
Nunca seria como esas mujeres
que con tal de no estar solas
se ponen de novias con
lo primero que encuentran.
Libre, como una paloma
apedreada
como un patín de freno al
costado de la ruta,
como un pedazo de viento
que no se deja amaestrar.
Mirando de reojo el cuca trap
tapado de tierra que nunca funcionó,
Sentí una gota de barro caer
sobre mi frente y recordé:
Hoy se cumplen tres años/
Tres años de no mirar el reloj.
Tres años sin atarme los cordones.
Y hay un bloque de hielo que se
incrusta en mi pecho algunas noches/
Y hay un nudo de acero que me
ajusta el corsé en ciertos roces/
Mientras corro con el tiempo
como hámster aburrido/
Y salto del Hércules sin paracaídas
con la esperanza de perder los dientes/
La estupidez como fuerza renovadora/
El budismo como sangre para el vampiro/
Tres años descosiendo pupilas/
Haciendo esgrima versus mi espejismo/
Tres años/
Esperando que caiga el meteorito
para devolverlo al sol de una patada.
**********
NOCTAMBULISMO CRÓNICO
A la hora en que todos mueren,
yo estoy despertando.
una viga de cemento se recuesta
sobre mi espalda.
mientras los obreros comienzan a
ignorar a todas las teens de minifaldas
que caminan frente a ellos.
Mi casa entra en un completo
estado de descomposición
y la lluvia impregnada en
el televisor sin señal
no hacen más que acompañar al
mariconeo incasante que viene a
golpear mi puerta y
me espera con un paraguas.
Los huevos colorados son cada vez
más difíciles de conseguir.
Mamá siempre lo repite mientras
habla por teléfono.
Mamá todo el día habla por teléfono.
El teléfono se la traga
y comienza a vibrarle adentro
como un corazón con botones.
El logo del DVD rebota en las paredes
de la pantalla
y yo lo sigo con la mirada
como a una pelota de tenis.
lo observo cambiar de color en cada rebote.
miro mis zapatillas que esperan
el momento de entrar en acción.
el momento de salir corriendo o
el momento de patear a alguien.
A veces, los artefactos son más fieles
y mejor compañeros que las personas.
La heladera se enciende a cada rato
y me pide que no la manosee.
apaga su reloj biológico
y a menudo, me toman de los pies
como grilletes y me elevan
hasta lo inconsiente.
Ahí donde la vida es tan glamorosa
que nos dá lo mismo hacer pis en la calle
o en un baño abrazado a un camello.
donde todos los puentes conducen a Roma.
donde las cigarras anuncian la lluvia venidera.
donde uno se vuelve presa fácil del
sexo opuesto, del gobierno opuesto,
del equipo opuesto, del final apuesto.
A la hora en que todos mueren,
yo recién estoy despertando.
A la hora en que todos sufren,
yo recién estoy madurando.
**********
TODAS LAS MUJERES, TODAS
Ahí va esa mujer
arrastrando sus plumas.
Sacándole chispas al asfalto
con su talón/
Ahí va la militante de los rollitos
de más.
Y la flaca compatriota
con su huesuda inconformidad/
Ahí van las que abortaron
antes de embarcar
y las que parieron su propio
nacimiento/
Las que dejan su tanguita
escurriendo glamour en la bañera.
Siempre en mayoría,
multiplicando su inabarcabilidad.
Bebedoras de lo absoluto.
Las que emparchan sus ausencias
con bolsas de indumentaria.
Las que preguntan por mensaje
en qué anda Luisa, con quién salió
Jazmín, a quién besó Anabela o
con quién curtió hoy Lucía.
Las que mutilan callos e imperfecciones
con la luna bamboleando en sus hormonas.
Las que se dejan lijar el clítoris
por el insensible
y se besan en la boca frente al
espejo del baño,
junto a su amiga/
Las que inspiraron las minifaldas
de los 60’s, las que le imprimieron
un rodete al cuadro perfecto de
sus piernas cruzadas.
Las que le dan brillo a las tardes de sol
trasluciendo el ampón de sus ombligos
descubiertos.
Las que nos hacen caer de rodillas
frente a la placenta que sembramos
en el jardín primaveral de una
cita a ciegas tele trasportada
a la alcoba.
Las que nos dicen que sí, cuando
tienen ganas.
Las que nos dicen que no, cuando
tienen ganas.
Las depredadoras del infierno.
Las asesoras incansables de tu look,
de tus armarios.
Las trasgresoras insaciables de su look,
de sus armarios.
Las jardineras de tu sembrar meditabundo.
ahí van, las masticadoras del sueño.
Las protagonistas de la propaganda
de yogurt para el “tránsito lento”.
Las que te acarician el brazo
y te obligan a decir que si
con los ojos rendidos y la boca
echa un nudo de promesas muertas
y “te quieros” esperando en la esquina.
**********
MÁS QUE UN COLIBRÍ
Soy libre
como un acordeón.
Para estar con quien quiera
estar conmigo.
Éxtasis radioactivo
sobre mis mejillas/
Soy libre
como un vagabundo en desuso,
como un hombre rayado
dispuesto a caer preso
en cualquier instancia/
Nunca seria como esas mujeres
que con tal de no estar solas
se ponen de novias con
lo primero que encuentran.
Libre, como una paloma
apedreada
como un patín de freno al
costado de la ruta,
como un pedazo de viento
que no se deja amaestrar.
miércoles, 11 de enero de 2012
humor jauss
los marineros concientes
me dejo colgado
en el placard
esta silla
no admite piel
esta geografia
no tiene miedo ni prejuicio
acá me caigo
cuando me levanto allá
aca está
la herramienta
con la que fabrico
el gran pozo humedo
y lo lleno
de estrellas rotas
me tiro adentro
chapoteo en el brillo
de todo ese cielo
muriendo
tajos de filo de noche
en las mejillas
en los ojos
derramando el jugo
pulpa de duendes
que nutre la tierra
y me desinflo en la musica de saber
que estoy vivo
que grito
gástrico
despierto
indestructible
convencido
de tirar los remos al oceano
riendo desencajado
en medio de la tormenta
ante la mirada
atónita
de los marineros concientes.
**********
apretada suave sabrosa
seria perfumada
coqueta
cocinera
calma sencilla tímida perfecta
inocente moderna
trabajadora
llana indivisible
divertida
herida húmeda del sur
magia transparente
radiante hermosa radiante
ajena.
**********
el amor cruje aplastado por tu pie
como una cucaracha
que siempre te dio asco
y no deja de crecer
aplastado
no deja de crecer
la plaga
el amor.
me dejo colgado
en el placard
esta silla
no admite piel
esta geografia
no tiene miedo ni prejuicio
acá me caigo
cuando me levanto allá
aca está
la herramienta
con la que fabrico
el gran pozo humedo
y lo lleno
de estrellas rotas
me tiro adentro
chapoteo en el brillo
de todo ese cielo
muriendo
tajos de filo de noche
en las mejillas
en los ojos
derramando el jugo
pulpa de duendes
que nutre la tierra
y me desinflo en la musica de saber
que estoy vivo
que grito
gástrico
despierto
indestructible
convencido
de tirar los remos al oceano
riendo desencajado
en medio de la tormenta
ante la mirada
atónita
de los marineros concientes.
**********
apretada suave sabrosa
seria perfumada
coqueta
cocinera
calma sencilla tímida perfecta
inocente moderna
trabajadora
llana indivisible
divertida
herida húmeda del sur
magia transparente
radiante hermosa radiante
ajena.
**********
el amor cruje aplastado por tu pie
como una cucaracha
que siempre te dio asco
y no deja de crecer
aplastado
no deja de crecer
la plaga
el amor.
miércoles, 4 de enero de 2012
Nancy Gallegos - Aguascalientes, México.
Uno contra espejo
Habito las orillas
del impronunciable origen
de mí mismo.
La memoria cae en tierra
como una ofensiva
hacia el reflejo
de los pasos que despido.
Atado a la idea
de incompleta existencia
sostengo el rostro, los miembros…
He creído sentir la risa
la fragilidad del alma
al filo del vuelo.
Even if I look into your eyes
Aquí
se acaban los días
en este trozo de
lamento fragmentado
en este espacio
el cuerpo se enfría
hasta perder la fuerza de vocablo
Aquí se escupe silencio
contingenteamorfodecosidoslabios
Maldolor
Soy
la que camina dormida
por donde nadie habita.
Eco pronunciado desde el abismo
de la voz que tiembla.
Águila herida que duerme en los labios.
Habito las orillas
del impronunciable origen
de mí mismo.
La memoria cae en tierra
como una ofensiva
hacia el reflejo
de los pasos que despido.
Atado a la idea
de incompleta existencia
sostengo el rostro, los miembros…
He creído sentir la risa
la fragilidad del alma
al filo del vuelo.
Even if I look into your eyes
Aquí
se acaban los días
en este trozo de
lamento fragmentado
en este espacio
el cuerpo se enfría
hasta perder la fuerza de vocablo
Aquí se escupe silencio
contingenteamorfodecosidoslabios
Maldolor
Soy
la que camina dormida
por donde nadie habita.
Eco pronunciado desde el abismo
de la voz que tiembla.
Águila herida que duerme en los labios.
domingo, 1 de enero de 2012
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Alejandro Pinto - Tierra del Fuego.
*
Una columna
de humo entre los árboles
escapa de los mosquitos
que orinan el río
más tarde, de regreso
la ciudad se ilumina
como la virginidad
del pensamiento del césped
bajo la enagua de la luna
imaginé
entonces
dos toneladas de mosquitos
alrededor del mundo
queriéndonos explicar
algo nuevo
sobre
la
misma
mierda
*
Hoy volvió a morir Bukowski.
Los perros ladran como nunca.
Desnuda
y dorada la vida
al fondo del vaso
no va ser suficiente beberla
para cruzarla. Pero
no importa si volvió a morir Bukowski
…quedó una cerveza escondida
…un portazo a la nada
Los perros ladran como nunca
mañana
el sol dormirá hasta tarde.
Bukowski volvió a morir como en un bar
o en una crisálida
dilapidando
su gusana
belleza.
*
Una palmera
de humo escala la pared
sosteniendo de un lado
los pentagramas y del otro
los omóplatos tatuados
de ella, suyos, son
sus omóplatos que casi
me tocan
moviéndose hasta ahí
apenas
moviéndose
de las palabras
apenas
de su boca
abriéndose
paso en el aire
moviéndose que
casi
nada
*
Enseguida supe
que no eras de este mundo
ni era tuya la palabra
y que anoche
comiste tierra
y vi
más tarde
cuando dormías
que espantabas
murciélagos
de tu boca
y a la mañana
sobre la arena
que tachabas
mi nombre
con la cima
de esas nubes.
*
Una aguja en el armario
de las quimeras
vale
más que en un montón de paja. Eso sí
encontrarla
podría matarnos. La imaginación
es capaz de crear agujas inconcebibles
y con ellas atravesar la caja
del cerebro de lado a lado, agujas
pesadas como planetas, brillantes
como la búsqueda misma reflejándose en su cuerpo. Incluso
si nos acercáramos lo suficiente
podríamos mirarnos a los ojos.
Una columna
de humo entre los árboles
escapa de los mosquitos
que orinan el río
más tarde, de regreso
la ciudad se ilumina
como la virginidad
del pensamiento del césped
bajo la enagua de la luna
imaginé
entonces
dos toneladas de mosquitos
alrededor del mundo
queriéndonos explicar
algo nuevo
sobre
la
misma
mierda
*
Hoy volvió a morir Bukowski.
Los perros ladran como nunca.
Desnuda
y dorada la vida
al fondo del vaso
no va ser suficiente beberla
para cruzarla. Pero
no importa si volvió a morir Bukowski
…quedó una cerveza escondida
…un portazo a la nada
Los perros ladran como nunca
mañana
el sol dormirá hasta tarde.
Bukowski volvió a morir como en un bar
o en una crisálida
dilapidando
su gusana
belleza.
*
Una palmera
de humo escala la pared
sosteniendo de un lado
los pentagramas y del otro
los omóplatos tatuados
de ella, suyos, son
sus omóplatos que casi
me tocan
moviéndose hasta ahí
apenas
moviéndose
de las palabras
apenas
de su boca
abriéndose
paso en el aire
moviéndose que
casi
nada
*
Enseguida supe
que no eras de este mundo
ni era tuya la palabra
y que anoche
comiste tierra
y vi
más tarde
cuando dormías
que espantabas
murciélagos
de tu boca
y a la mañana
sobre la arena
que tachabas
mi nombre
con la cima
de esas nubes.
*
Una aguja en el armario
de las quimeras
vale
más que en un montón de paja. Eso sí
encontrarla
podría matarnos. La imaginación
es capaz de crear agujas inconcebibles
y con ellas atravesar la caja
del cerebro de lado a lado, agujas
pesadas como planetas, brillantes
como la búsqueda misma reflejándose en su cuerpo. Incluso
si nos acercáramos lo suficiente
podríamos mirarnos a los ojos.
martes, 6 de diciembre de 2011
Matias Anomiko
DEL OTRO LADO DE LA NOCHE
En la oscuridad
de la noche de todas las noches,
cuando la tristeza
es un zumbido en el oido
de la ciudad
y los perros ladran
y rompen las bolsas de basura.
Cuando el vecino de todos
da vueltas en su cama
pensando en el alquiler y el trabajo,
los gatos maullan y escapan
de sus sombras por los techos.
En el silencio hondo
del cantar de los muertos
el olvido construye puentes
para llevarme
del otro lado de la noche.
EL DE LAS VEREDAS Y LOS CORAZONES
Cuando la noche cae pesada
sobre las veredas
que estan lejos del mar
y lejos de las cumbres,
las veredas que pisamos
los que flotamos
en este comodo infierno
con vista al cielo,
donde los arboles se mueven
por el viento
que sopló nuestro ayer
para enviarnos con una patada de aire
hacia el mañana,
las veredas donde el amor
es el charco donde no se refleja
ningun rostro
y las penas son las baldosas flojas
que ensucian nuestro caminar,
un perro le ladra a la luna
sin mover la cola
porque el sabe
que en estas veredas
cuando la noche cae
se abren los parpados
de los corazones
gastados de caminar
por ellas.
POR DONDE MI SANGRE
Voy por donde mi sangre me arrastra,
voy despacio, con la luna llena,
con el vaso por la mitad,
con un cigarrillo que arroja cenizas
sobre el cuaderno.
Voy solo y quieto, con cien ideas
golpeandose entre si dentro de mi cabeza.
Voy en busca de un poema,
de la palabra exacta,
del momento oportuno.
Mientras los bares se llenan
y los autos chocan,
mientras la gente busca pares
en las esquinas donde no hay nadie.
Yo voy por donde me guía mi sangre,
que se entibia con la llegada de cada verso
que me visita.
En la oscuridad
de la noche de todas las noches,
cuando la tristeza
es un zumbido en el oido
de la ciudad
y los perros ladran
y rompen las bolsas de basura.
Cuando el vecino de todos
da vueltas en su cama
pensando en el alquiler y el trabajo,
los gatos maullan y escapan
de sus sombras por los techos.
En el silencio hondo
del cantar de los muertos
el olvido construye puentes
para llevarme
del otro lado de la noche.
EL DE LAS VEREDAS Y LOS CORAZONES
Cuando la noche cae pesada
sobre las veredas
que estan lejos del mar
y lejos de las cumbres,
las veredas que pisamos
los que flotamos
en este comodo infierno
con vista al cielo,
donde los arboles se mueven
por el viento
que sopló nuestro ayer
para enviarnos con una patada de aire
hacia el mañana,
las veredas donde el amor
es el charco donde no se refleja
ningun rostro
y las penas son las baldosas flojas
que ensucian nuestro caminar,
un perro le ladra a la luna
sin mover la cola
porque el sabe
que en estas veredas
cuando la noche cae
se abren los parpados
de los corazones
gastados de caminar
por ellas.
POR DONDE MI SANGRE
Voy por donde mi sangre me arrastra,
voy despacio, con la luna llena,
con el vaso por la mitad,
con un cigarrillo que arroja cenizas
sobre el cuaderno.
Voy solo y quieto, con cien ideas
golpeandose entre si dentro de mi cabeza.
Voy en busca de un poema,
de la palabra exacta,
del momento oportuno.
Mientras los bares se llenan
y los autos chocan,
mientras la gente busca pares
en las esquinas donde no hay nadie.
Yo voy por donde me guía mi sangre,
que se entibia con la llegada de cada verso
que me visita.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Laura Cherre

Titulo: Pensamiento de Isis - Medidas: 40cm x 55cm

Titulo: La múltiple personalidad humana - Medidas: 45cm x 70cm
Titulo: Alucinaciones de un viajante - Medidas: 70cm x 100cm

Titulo: Ábrete paso hacia el otro lado - Técnica: Oleo sobre tela
Medidas: 100cm x 110cm
Titulo: La Sombra de lo que alguna vez fue - Técnica: oleo sobre chapadur
Titulo: Nadie se ha acercado tanto a nosotros

Titulo: Saliendo del capullo - medidas: 50cm x 70cm
martes, 1 de noviembre de 2011
Luis Bernardo Rodríguez - Montevideo, Uruguay
La Escalera
sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera…
Guillaume Apollinaire - "Caligramas"
Apoya
la sudorosa
mano en la baranda,
coloca con decisión un pie
para comenzar el ascenso hacia
su hogar. Observa la escalera, desde
su perspectiva, como algo infinito y cruel.
Milton Segovia nunca imaginó, cuánto lo alteraría, el inesperado mensaje de texto de su esposa.
A punto de marcar la entrada en su trabajo, el móvil suena advirtiendo el mensaje. Leyó inicialmente, con indiferencia, los caracteres en la pantalla: Sí, veníte. Mi marido ya se fue.
Con celeridad, las máquinas de la duda comenzaron a funcionar en él. El mecanismo una vez que arranca es imposible detener, luego, por inercia escaba con exactitud cada rincón hasta el momento seguro. El resultado es que nada se sostiene firme como antes.
Presuroso decide comunicar en la oficina de personal, que no se dispone a realizar la jornada por cuestiones familiares. Durante el trayecto, de regreso al hogar, no pensó absolutamente en nada, solo en llegar lo más pronto posible.
Abrió la puerta del edificio, y a tres pisos se encontraba de lo que suponía sería la escena más dolorosa de su vida. Para prolongar la agonía; la fortuna le daría la espalda, informándole con un cartel que el ascensor no se encontraba en funcionamiento.
El primer movimiento para subir, le pareció como una puntada que lo electrizó. Le atravesó el cuerpo; un hormigueo en la planta del pié, se transformaba en un latigazo en la espalda, hasta llegar a su cabeza que era un hervidero de frustración, ira y reproches.
Algo se hallaba defectuoso en su relación sin poder asegurarlo, pero lo palpitaba. De la inicial negación, a la actual situación, había comenzado a sumar motivos como escalones iba ascendiendo.
Su mujer se encontraba exactamente igual a como la había conocido, ni un gramo más, ni un gramo menos. Admiraba su constancia en las ceremonias que ejecutaba para mantener su belleza. El tiempo frente al espejo desmaquillándose, emulsionando su rostro y cuerpo para mantenerlo firme, las horas de gimnasio y los constantes cambios a su vestuario y cabellera. Si lo hacía por él, realmente, no estaba seguro. Notaba esa dedicación, reflexionó, porque en vez de haber sido simple espectador, nunca protagonizó un elogio para ella y su arte de contrarrestar el tiempo. Milton Segovia pensaba en su rutina de cuidado personal, afeitarse y loción para suavizar el rostro, qué más puede y debe hacer un hombre.
Llegando al primer descanso pensó en encender un cigarrillo. Hace quince años que lo acompaña esta debilidad por el tabaco. Solía ser el humo saliente de su boca, toda la presión diaria, que lo desbordaba y lograba expulsar. Se acordó de la disposición, que el consorcio del edificio había aprobado acerca de la prohibición. Se lamentaba haberse ausentado en la votación, en la que se hubiera manifestado en contra. Su mujer siempre asistía a las reuniones. Ella era activa, siempre llena de energía, mágicamente desgranaba el tiempo para agregar una tarea extra a su apretada agenda.
Un leve mareo empezó a traspasar los límites de la normalidad, pensó en la lógica de su agitación, pero lo que experimentaba era vértigo. Algo curioso es que nunca sintió miedo a las alturas. Al apoyarse y dar un vistazo, desde la elevación del recorrido realizado, observó el vacio que le provocó la inestabilidad. Con la ropa totalmente empapada de sudor, ceñida al torso, se sentía incómodo y sofocándose. Mientras en su mente brotaban nuevos pensamientos llenos de desconfianza y temor.
Hilvanaba motivos para su esposa infiel y le sobraban. Sentía que el amor inicial se había contagiado de rutina y sometimiento, quizás, se había degradado a un cariño o un simple apego, y no sabía muy bien cómo explicarlo. Lo cierto, es que hacía meses que sus cuerpos no se frecuentaban, no se hallaban con esa ansiedad de encontrar algo debajo de la piel. El deseo pasó a un estado de nostalgia, como un vocablo que se entiende por definición pero no su realidad en acción. Una gran pena lo embargaba cada vez que el ritual se ponía en práctica, las caricias, los besos y luego nada. No respondía a los estímulos y él la contemplaba con increíble fascinación, adoraba ese cuerpo (si se permite la expresión) que le pertenecía para gozarlo, porque siempre tendría el consentimiento, pero simplemente algo no estaba bien.
Un piso más faltaba y que hubiera deseado no alcanzar. Quedaría ante el umbral de la más humillante escena. Pensó en Ariel, su amigo, que había desparecido de su entorno, de repente, y sin aviso. En un par de ocasiones que lo encontró en la calle le repitió la invitación de reunirse, como antes lo hacían, quizás estaba a punto de descubrir el motivo de los desaires. Él mismo intuía que sería demasiado descaro en el hipotético caso de que su palpitación estuviera en lo correcto. Cómo podría Ariel, su viejo amigo, sostenerle la mirada; charlar de banalidades mientras cenan juntos o beben vino en la sala de su hogar.
Nada importaba, quería llegar en ese instante. A partir de ahí, una nueva vida o la incertidumbre. La verdad le daría la posibilidad de respirar ese aire que le estaba faltando. Era un sonoro engranaje, sus pulmones, que luchaban por tomar oxígeno. Sabía que era miedo lo que estaba respirando y que la cobardía también es una opción. Dar la vuelta y perdonar la traición simulando un “aquí nunca pasó nada”.
No podía dejarlo pasar. No aceptaba que fuese en su propia casa; en su cama o en el sillón que solía pasar horas viendo televisión, leyendo o cerrando los ojos para descansar, luego, de almorzar.
Veía muy lejano a ese hombre sedentario que reflejaba el espejo. Algo debía cambiar, tanto tiempo estático lo había amortajado, y un vuelco radical en sus costumbres parecía el mejor consejo.
Llegando al último escalón vislumbra la puerta. Como la primera vez que llegaron, junto a su mujer, tan solo para echarle un vistazo y terminaron por decidir, que ese apartamento, sería el hogar que durante meses estuvieron buscando. Ahora, algo lo sujetaba, creyó imaginarse una fuerte presión que le impedía continuar, algo invisible, que le agarraba el brazo izquierdo. Como un peso que lo adormece, pidiendo que reflexione o le advierte que no continúe.
Todas las dudas, los miedos y sus errores le sujetaban el pecho. Introducen una mano intangible que aprieta alrededor de su fatigado corazón, que explota, en el momento en que tropieza para ofrecer su voluminoso cuerpo tendido en la entrada al hogar.
Nada parecía
consolar a la mujer
que encuentra a su marido
muerto a los pies de la escalera.
Su amiga que la acompañaba, llama a
los vecinos y paramédicos, que llegan sin
poder hacer nada. Se escuchan las fuertes pisadas
aproximándose. Nacen lamentos por un hombre tan joven,
que podía haberse evitado este trágico desenlace precipitado.
Comodines negros
En el canal setenta y dos del cable no se ve nada interesante, solo la aburrida señal que promociona los otros canales, sus horarios y el silencio. Ni siquiera son capaces de amenizar la inocua transmisión con algo de música.
Obviamente, es una opción descartable para la madrugada de un fin de semana, pero de todas formas, ese sábado el canal setenta y dos nos acompañaba con su tenue luminosidad en el comedor.
Estaba junto a mi novia y mi dos mejores amigos. Supongo, que lo dejamos encendido para no distraernos de nuestro juego de barajas, que habíamos empezado luego de declinar la posibilidad de salir a bailar. La causa era el cansancio acumulado, debido a las jornadas laborales y los cursos extenuantes de nuestras carreras.
Barajo el mazo de naipes y empiezo a repartir. Varios cortes después, mis amigos y mi prometida, me aventajan al punto de quedar fuera de la partida. Con desdén miro la pantalla, trato de apartar la vista de las siete cartas que el azar había depositado en mis manos, quizás, para lograr claridad en la ejecución de las jugadas. Las apuestas no eran unas cifras atractivas, apenas unas monedas conformaban el pozo. Siempre estaba en juego querer superarse los unos a los otros, en estas instancias, que cada tanto se presentaban.
Me sorprendió, casi al borde del susto, que en la pantalla en vez del logo clásico del cable y los anuncios, se configurara la imagen distorsionada de un rostro. Sentí que se me nublaba la vista, me esforcé en fijar más la atención, y pude verificar no solo la imagen, sino que además; me ofrecía una desdibujada sonrisa, algo macabro que me hizo salir del letargo en el que hacía un rato me hallaba. Luego, en los labios de esa cara se atraviesa un dedo como pidiendo confidencialidad. En ese instante, mis acompañantes que estaban de espalas al televisor giran para observar que era lo que llamaba mi atención. Mi pareja me pregunta si me encuentro bien, y solo contesto: -¿Vieron eso?
Sus miradas se cruzaron para interrogarme, qué era lo que se habían perdido. Entendí que, inclusive, mirando directamente no podían percibir la imagen que seguía instalada en la pantalla. Decidí callar, irracionalmente accedí al pedido que la extraña aparición me ofrecía, y continuar con la partida. Cuando creí que la alucinación era además de persistente y solo óptica, el estupor con que recibí la voz del visitante, casi me deja al borde del desmayo. Un sonido gutural y metálico proveniente de unas fauces inverosímiles, me comunicaba que la fortuna había tocado mi puerta, y en esta noche él iba a ofrecerme los dos comodines del mazo para ganar el juego.
La pantalla quedó totalmente oscura y una línea blanca le atravesó. Luego se dividió en cuatro cuadros, como las cámaras de seguridad de un casino, donde veía con claridad las barajas de mis contrincantes y las mías. Quedé absorto ante la prueba de que el par de juegos a medio armar que tenía entre manos, eran efectivamente, las que aparecían en la pantalla. Incluso los movimientos que realicé para hacer más real esa transmisión de imágenes. Me dejé llevar por la sobrenatural situación. No quería conjeturar absolutamente nada; si el cansancio, algún alimento que ingerí, mi estado emocional se había desbordado o si iba a despertar en cualquier momento eran los causantes de tamaño absurdo. Aunque intuía algo perverso y fatal.
Antes de recomponerme o fluir ante la misteriosa presencia televisiva, mis amigos sintieron mi sobresaltado ánimo y me propusieron dejar el juego. Añadiendo, que me veía fatal de rostro. Acto seguido, negué con la cabeza y aproveché las siguientes cartas que se había desechado para formar los juegos y cortar. Luego agregué: -Vieron que no estoy tan mal-. Celebraron la ocurrencia, de a poco, ya lideraba la tabla por puntos.
Seguimos la partida y la imagen volvió, para advertirme que pronto llegaría el comodín que me haría triunfar. Seguían danzando los naipes de mano en mano, entre las miradas furtivas de los jugadores, pero me sentí fuera de ese código secreto. Excluido de esa especie de cofradía que se formaba entre mis amigos y mi pareja, parecía que algo se decían, y solo ellos tres lo captaban. Cuando llega mi turno de tomar carta, levanto del mazo una y la miro casi horrorizado. La tiro con una violencia que los asusto y los increpo:-¿Qué mierda es esto?-
Ellos observan estupefactos mi reacción. Con tono dubitativo ella contesta: - Es un seis de oro... Ricardo.
La carta era una fotografía, otra muestra sádica del ser que me venía advirtiendo lo que deseaba mostrarme. En ella aparecía mi mujer liviana de ropas tirada en una cama. Las sucesivas cartas que descartaban en la mesa ampliaban la secuencia. La protagonizaban ella con mis dos mejores amigos. Fotografías en la que ellos la acariciaban, besaban, y lucía el rostro complacido y lujurioso de una mujer, que cedía a la pasión del retorcido placer de la infidelidad. La sangre me hervía y sonaba las pulsaciones de la rabia, cuando ejerce presión en las sienes. Internamente me obligaba a defenderme de este ataque. Invoqué la posibilidad de que era un truco para hacerme perder todo rastro racionalidad.
La voz parecía irascible y gritó: - No es ningún truco, mira si no crees en mí-
Volvió a desaparecer y se proyectaron las mismas fotografías pero en movimiento, un video casero de ese encuentro.
Aprovecharon, sin dudas, mi ausencia por los turnos en el hospital, que cada vez eran más largos a medida que finalizaba el semestre de mi postgrado.
Acababa de rebelarse esos momentos de la grabación; la risa de ella, los gemidos, los cuerpos confundiéndose, cambiándose de posición para turnarse el placer que ella les ofrecía. Sentía la presencia en toda la casa, la respiraba y exhalaba. Un gusto a hiel me generaba asco, y la voz retoma la palabra que estallaba en mi mente.
- Todo se encuentra en móvil de tu amigo, decídete pronto, creo que es hora de realizar el corte final-.
Me incorporé de la silla para servirles algo de beber. Antes, busqué en mi maletín lo que incorporaría en los tragos, bebimos y me mantuve callado hasta que surtió efecto la droga en sus cuerpos. Somnolientos y manipulables, decidí aplicarles otra dosis pero por vía intravenosa. Rompí las ampollas que afortunadamente portaba en el neceser que había robado de la farmacia. Realicé mi sanguinolento trabajo, sin poder creer lo certero de mi pulso, luego de la miscelánea de emociones por la que transité.
Me retiré de mi casa con el tenue sol que secaba la lluvia de la calle, ni me había percatado de la tormenta que se desató durante las últimas horas. Había tomado algo de dinero y pensaba dirigirme a un hotel. Me llevé el móvil donde estaba la grabación.
Espero en el sucio cuarto la llegada de mis captores. Sé que me aguarda un giro inesperado en este juego. Suena el teléfono, mientras me acompaña la televisión encendida que sintonicé apenas llegué al hotel, la llamada entrante es anónima. Estoy ansioso por las nuevas órdenes y por tomar otra carta del mazo.
sonreirán, de cierta manera…
Yo no sabré dónde meterme…
Tú estarás lejos… Lloraré…
Y hasta es posible que me muera…
Guillaume Apollinaire - "Caligramas"
Apoya
la sudorosa
mano en la baranda,
coloca con decisión un pie
para comenzar el ascenso hacia
su hogar. Observa la escalera, desde
su perspectiva, como algo infinito y cruel.
Milton Segovia nunca imaginó, cuánto lo alteraría, el inesperado mensaje de texto de su esposa.
A punto de marcar la entrada en su trabajo, el móvil suena advirtiendo el mensaje. Leyó inicialmente, con indiferencia, los caracteres en la pantalla: Sí, veníte. Mi marido ya se fue.
Con celeridad, las máquinas de la duda comenzaron a funcionar en él. El mecanismo una vez que arranca es imposible detener, luego, por inercia escaba con exactitud cada rincón hasta el momento seguro. El resultado es que nada se sostiene firme como antes.
Presuroso decide comunicar en la oficina de personal, que no se dispone a realizar la jornada por cuestiones familiares. Durante el trayecto, de regreso al hogar, no pensó absolutamente en nada, solo en llegar lo más pronto posible.
Abrió la puerta del edificio, y a tres pisos se encontraba de lo que suponía sería la escena más dolorosa de su vida. Para prolongar la agonía; la fortuna le daría la espalda, informándole con un cartel que el ascensor no se encontraba en funcionamiento.
El primer movimiento para subir, le pareció como una puntada que lo electrizó. Le atravesó el cuerpo; un hormigueo en la planta del pié, se transformaba en un latigazo en la espalda, hasta llegar a su cabeza que era un hervidero de frustración, ira y reproches.
Algo se hallaba defectuoso en su relación sin poder asegurarlo, pero lo palpitaba. De la inicial negación, a la actual situación, había comenzado a sumar motivos como escalones iba ascendiendo.
Su mujer se encontraba exactamente igual a como la había conocido, ni un gramo más, ni un gramo menos. Admiraba su constancia en las ceremonias que ejecutaba para mantener su belleza. El tiempo frente al espejo desmaquillándose, emulsionando su rostro y cuerpo para mantenerlo firme, las horas de gimnasio y los constantes cambios a su vestuario y cabellera. Si lo hacía por él, realmente, no estaba seguro. Notaba esa dedicación, reflexionó, porque en vez de haber sido simple espectador, nunca protagonizó un elogio para ella y su arte de contrarrestar el tiempo. Milton Segovia pensaba en su rutina de cuidado personal, afeitarse y loción para suavizar el rostro, qué más puede y debe hacer un hombre.
Llegando al primer descanso pensó en encender un cigarrillo. Hace quince años que lo acompaña esta debilidad por el tabaco. Solía ser el humo saliente de su boca, toda la presión diaria, que lo desbordaba y lograba expulsar. Se acordó de la disposición, que el consorcio del edificio había aprobado acerca de la prohibición. Se lamentaba haberse ausentado en la votación, en la que se hubiera manifestado en contra. Su mujer siempre asistía a las reuniones. Ella era activa, siempre llena de energía, mágicamente desgranaba el tiempo para agregar una tarea extra a su apretada agenda.
Un leve mareo empezó a traspasar los límites de la normalidad, pensó en la lógica de su agitación, pero lo que experimentaba era vértigo. Algo curioso es que nunca sintió miedo a las alturas. Al apoyarse y dar un vistazo, desde la elevación del recorrido realizado, observó el vacio que le provocó la inestabilidad. Con la ropa totalmente empapada de sudor, ceñida al torso, se sentía incómodo y sofocándose. Mientras en su mente brotaban nuevos pensamientos llenos de desconfianza y temor.
Hilvanaba motivos para su esposa infiel y le sobraban. Sentía que el amor inicial se había contagiado de rutina y sometimiento, quizás, se había degradado a un cariño o un simple apego, y no sabía muy bien cómo explicarlo. Lo cierto, es que hacía meses que sus cuerpos no se frecuentaban, no se hallaban con esa ansiedad de encontrar algo debajo de la piel. El deseo pasó a un estado de nostalgia, como un vocablo que se entiende por definición pero no su realidad en acción. Una gran pena lo embargaba cada vez que el ritual se ponía en práctica, las caricias, los besos y luego nada. No respondía a los estímulos y él la contemplaba con increíble fascinación, adoraba ese cuerpo (si se permite la expresión) que le pertenecía para gozarlo, porque siempre tendría el consentimiento, pero simplemente algo no estaba bien.
Un piso más faltaba y que hubiera deseado no alcanzar. Quedaría ante el umbral de la más humillante escena. Pensó en Ariel, su amigo, que había desparecido de su entorno, de repente, y sin aviso. En un par de ocasiones que lo encontró en la calle le repitió la invitación de reunirse, como antes lo hacían, quizás estaba a punto de descubrir el motivo de los desaires. Él mismo intuía que sería demasiado descaro en el hipotético caso de que su palpitación estuviera en lo correcto. Cómo podría Ariel, su viejo amigo, sostenerle la mirada; charlar de banalidades mientras cenan juntos o beben vino en la sala de su hogar.
Nada importaba, quería llegar en ese instante. A partir de ahí, una nueva vida o la incertidumbre. La verdad le daría la posibilidad de respirar ese aire que le estaba faltando. Era un sonoro engranaje, sus pulmones, que luchaban por tomar oxígeno. Sabía que era miedo lo que estaba respirando y que la cobardía también es una opción. Dar la vuelta y perdonar la traición simulando un “aquí nunca pasó nada”.
No podía dejarlo pasar. No aceptaba que fuese en su propia casa; en su cama o en el sillón que solía pasar horas viendo televisión, leyendo o cerrando los ojos para descansar, luego, de almorzar.
Veía muy lejano a ese hombre sedentario que reflejaba el espejo. Algo debía cambiar, tanto tiempo estático lo había amortajado, y un vuelco radical en sus costumbres parecía el mejor consejo.
Llegando al último escalón vislumbra la puerta. Como la primera vez que llegaron, junto a su mujer, tan solo para echarle un vistazo y terminaron por decidir, que ese apartamento, sería el hogar que durante meses estuvieron buscando. Ahora, algo lo sujetaba, creyó imaginarse una fuerte presión que le impedía continuar, algo invisible, que le agarraba el brazo izquierdo. Como un peso que lo adormece, pidiendo que reflexione o le advierte que no continúe.
Todas las dudas, los miedos y sus errores le sujetaban el pecho. Introducen una mano intangible que aprieta alrededor de su fatigado corazón, que explota, en el momento en que tropieza para ofrecer su voluminoso cuerpo tendido en la entrada al hogar.
Nada parecía
consolar a la mujer
que encuentra a su marido
muerto a los pies de la escalera.
Su amiga que la acompañaba, llama a
los vecinos y paramédicos, que llegan sin
poder hacer nada. Se escuchan las fuertes pisadas
aproximándose. Nacen lamentos por un hombre tan joven,
que podía haberse evitado este trágico desenlace precipitado.
Comodines negros
En el canal setenta y dos del cable no se ve nada interesante, solo la aburrida señal que promociona los otros canales, sus horarios y el silencio. Ni siquiera son capaces de amenizar la inocua transmisión con algo de música.
Obviamente, es una opción descartable para la madrugada de un fin de semana, pero de todas formas, ese sábado el canal setenta y dos nos acompañaba con su tenue luminosidad en el comedor.
Estaba junto a mi novia y mi dos mejores amigos. Supongo, que lo dejamos encendido para no distraernos de nuestro juego de barajas, que habíamos empezado luego de declinar la posibilidad de salir a bailar. La causa era el cansancio acumulado, debido a las jornadas laborales y los cursos extenuantes de nuestras carreras.
Barajo el mazo de naipes y empiezo a repartir. Varios cortes después, mis amigos y mi prometida, me aventajan al punto de quedar fuera de la partida. Con desdén miro la pantalla, trato de apartar la vista de las siete cartas que el azar había depositado en mis manos, quizás, para lograr claridad en la ejecución de las jugadas. Las apuestas no eran unas cifras atractivas, apenas unas monedas conformaban el pozo. Siempre estaba en juego querer superarse los unos a los otros, en estas instancias, que cada tanto se presentaban.
Me sorprendió, casi al borde del susto, que en la pantalla en vez del logo clásico del cable y los anuncios, se configurara la imagen distorsionada de un rostro. Sentí que se me nublaba la vista, me esforcé en fijar más la atención, y pude verificar no solo la imagen, sino que además; me ofrecía una desdibujada sonrisa, algo macabro que me hizo salir del letargo en el que hacía un rato me hallaba. Luego, en los labios de esa cara se atraviesa un dedo como pidiendo confidencialidad. En ese instante, mis acompañantes que estaban de espalas al televisor giran para observar que era lo que llamaba mi atención. Mi pareja me pregunta si me encuentro bien, y solo contesto: -¿Vieron eso?
Sus miradas se cruzaron para interrogarme, qué era lo que se habían perdido. Entendí que, inclusive, mirando directamente no podían percibir la imagen que seguía instalada en la pantalla. Decidí callar, irracionalmente accedí al pedido que la extraña aparición me ofrecía, y continuar con la partida. Cuando creí que la alucinación era además de persistente y solo óptica, el estupor con que recibí la voz del visitante, casi me deja al borde del desmayo. Un sonido gutural y metálico proveniente de unas fauces inverosímiles, me comunicaba que la fortuna había tocado mi puerta, y en esta noche él iba a ofrecerme los dos comodines del mazo para ganar el juego.
La pantalla quedó totalmente oscura y una línea blanca le atravesó. Luego se dividió en cuatro cuadros, como las cámaras de seguridad de un casino, donde veía con claridad las barajas de mis contrincantes y las mías. Quedé absorto ante la prueba de que el par de juegos a medio armar que tenía entre manos, eran efectivamente, las que aparecían en la pantalla. Incluso los movimientos que realicé para hacer más real esa transmisión de imágenes. Me dejé llevar por la sobrenatural situación. No quería conjeturar absolutamente nada; si el cansancio, algún alimento que ingerí, mi estado emocional se había desbordado o si iba a despertar en cualquier momento eran los causantes de tamaño absurdo. Aunque intuía algo perverso y fatal.
Antes de recomponerme o fluir ante la misteriosa presencia televisiva, mis amigos sintieron mi sobresaltado ánimo y me propusieron dejar el juego. Añadiendo, que me veía fatal de rostro. Acto seguido, negué con la cabeza y aproveché las siguientes cartas que se había desechado para formar los juegos y cortar. Luego agregué: -Vieron que no estoy tan mal-. Celebraron la ocurrencia, de a poco, ya lideraba la tabla por puntos.
Seguimos la partida y la imagen volvió, para advertirme que pronto llegaría el comodín que me haría triunfar. Seguían danzando los naipes de mano en mano, entre las miradas furtivas de los jugadores, pero me sentí fuera de ese código secreto. Excluido de esa especie de cofradía que se formaba entre mis amigos y mi pareja, parecía que algo se decían, y solo ellos tres lo captaban. Cuando llega mi turno de tomar carta, levanto del mazo una y la miro casi horrorizado. La tiro con una violencia que los asusto y los increpo:-¿Qué mierda es esto?-
Ellos observan estupefactos mi reacción. Con tono dubitativo ella contesta: - Es un seis de oro... Ricardo.
La carta era una fotografía, otra muestra sádica del ser que me venía advirtiendo lo que deseaba mostrarme. En ella aparecía mi mujer liviana de ropas tirada en una cama. Las sucesivas cartas que descartaban en la mesa ampliaban la secuencia. La protagonizaban ella con mis dos mejores amigos. Fotografías en la que ellos la acariciaban, besaban, y lucía el rostro complacido y lujurioso de una mujer, que cedía a la pasión del retorcido placer de la infidelidad. La sangre me hervía y sonaba las pulsaciones de la rabia, cuando ejerce presión en las sienes. Internamente me obligaba a defenderme de este ataque. Invoqué la posibilidad de que era un truco para hacerme perder todo rastro racionalidad.
La voz parecía irascible y gritó: - No es ningún truco, mira si no crees en mí-
Volvió a desaparecer y se proyectaron las mismas fotografías pero en movimiento, un video casero de ese encuentro.
Aprovecharon, sin dudas, mi ausencia por los turnos en el hospital, que cada vez eran más largos a medida que finalizaba el semestre de mi postgrado.
Acababa de rebelarse esos momentos de la grabación; la risa de ella, los gemidos, los cuerpos confundiéndose, cambiándose de posición para turnarse el placer que ella les ofrecía. Sentía la presencia en toda la casa, la respiraba y exhalaba. Un gusto a hiel me generaba asco, y la voz retoma la palabra que estallaba en mi mente.
- Todo se encuentra en móvil de tu amigo, decídete pronto, creo que es hora de realizar el corte final-.
Me incorporé de la silla para servirles algo de beber. Antes, busqué en mi maletín lo que incorporaría en los tragos, bebimos y me mantuve callado hasta que surtió efecto la droga en sus cuerpos. Somnolientos y manipulables, decidí aplicarles otra dosis pero por vía intravenosa. Rompí las ampollas que afortunadamente portaba en el neceser que había robado de la farmacia. Realicé mi sanguinolento trabajo, sin poder creer lo certero de mi pulso, luego de la miscelánea de emociones por la que transité.
Me retiré de mi casa con el tenue sol que secaba la lluvia de la calle, ni me había percatado de la tormenta que se desató durante las últimas horas. Había tomado algo de dinero y pensaba dirigirme a un hotel. Me llevé el móvil donde estaba la grabación.
Espero en el sucio cuarto la llegada de mis captores. Sé que me aguarda un giro inesperado en este juego. Suena el teléfono, mientras me acompaña la televisión encendida que sintonicé apenas llegué al hotel, la llamada entrante es anónima. Estoy ansioso por las nuevas órdenes y por tomar otra carta del mazo.
martes, 25 de octubre de 2011
Aleqs Garrigóz - Guanajuato, México.
POEMAS EXTRAÍDOS DE PERTURBACIÓN DE LA MENTE (2004)
TRES DESEOS
Quisiera poder andar
y volver a los lugares de ayer cuando fui algo.
Quisiera en pie
ahuyentar a los buitres que esperan en mi techo.
Quisiera despertar sin lidiar
con la barra de metal que me atraviesa el pecho.
CANCIÓN DE LA NUBE GRIS
Polvo de cadáver
de los hombres más enclenques,
ceniza de todos los fuegos
que sólo segundos ardieron.
Eres la mala fortuna
queriendo ser liberada.
Ligera me sigues,
flotando en exime gracia;
orgullosa presumes
turbia y siniestra magia.
Pérfida nube gris,
a doquier que voy estas allí,
recordando
que no debo reír.
EL ÁRBOL Y EL PÁJARO
En la rama de un pájaro
un árbol mira un huevo,
lo arranca y lo deja al caer al suelo.
Poco más tarde,
en su nido cavado dentro del pájaro,
el árbol deja sus frutos caer
y vuelve a mirar al suelo.
El árbol devora un polluelo.
Y el pájaro se sigue secando.
SEGUNDO
Ellos eran tantos. Yo sabía los nombres de cada uno
pero nadie conocía el mío.
Yo estaba al centro y estaba desnudo.
Estaba en el suelo en posición fetal y todos reían
y sostenían y estrechaban copas.
Entonces levanté la mirada
y pronuncié una palabra.
Pero nadie entendió mi lengua.
********
CANCIÓN DEL ESCAPE DEL ANGEL CARNICERO
Tú, el eterno ángel deprimido.
Yo, el autómata ordenando tus cuchillos.
Tus alas negras de bestia
en un amor sordo y sin sentido.
Perdidos en el infinito.
Bebí de tus lágrimas
y te arropé con recelo: te destilabas.
Goteaba la noche oscura
a través de tus cortadas.
Y es que en vuelo cortaste tu pecho,
mi ángel bello y perfecto,
cayendo cual piedra ceniza
en un arcaico destino maltrecho.
Y de tus sobras mi calma
y con mi calma tu fuerza.
Curaste así tus escindas,
carnicero inexperto
en un planeta distante
con un siervo aprendiz y con miedo.
Abandonados los dos al desierto.
Tomaste tus armas,
robaste mi casa.
Fue todo de prisa
cuando, aliviado un mal día,
te escapaste volando
mientras tu mísero enamorado
fatigado dormía.
Mi alado del cielo
te fuiste sonriendo.
NO ESTA NOCHE
He cortado mi cuerpo para no aburrir
mientras te esperaba seis siglos,
mientras comía seis manzanas rojas
con seis gusanos a los que perdoné la vida.
He imaginado tantas veces mi muerte en la espera
y se han escrito las más hermosas tragedias.
Yo seguí en el mismo cruce del ensueño,
pues sabía que vendrías en forma de lucero.
Y caíste, meteoro septentrional
que Dios fue incapaz de crear.
Caíste sin saber tu procedencia o destino,
tal como lo había leído en los registros.
Y no, cometa que cae y se levanta,
estrella de los arcanos que viene y va,
esta noche no marcharás. No te irás
con tu cabellera albina fugaz.
No esta noche, la última mía,
cuando para heridas ya no hay lugar.
Te haré el amor con las arterias;
te besaré estela, polvo y venas.
Te esperé con ambición insana
acumulando pasiones de centurias
para venerarte en devoción.
Y aunque escucho ya la guadaña arrastrar,
mi noche perfecta no cortará.
Será con el alba crecida, quizá.
No esta noche. Lucharé hasta el final.
Mi cuello será tuyo y no de ella,
preciada, única luminaria adorable.
Esta noche la guadaña no vendrá.
Y tú no te vas a marchar.
Morir en tu cercanía sería infame derroche.
No. No moriré esta noche.
DEL BRILLO EN NUESTROS OJOS
Lo he sentido y ha vivido en mis ojos,
brillado como los tersos caballos negros
a través de su crin azabache.
Ha sido mío y lo reconozco
hoy noche también en tus ojos,
pues mora en su fulgor aceituna,
y no hay ninguna otra luz igual.
Es brillo como de bólidos fatuos
que adornan miradas que lucen distantes
de seres cansados y hartos,
pero que están tan cerca de sí,
de su propia carne aún latiente
pues están necesitando morir,
sentir como se esfuma todo en un suave desliz:
es el deceso que clama su fin.
Lo conozco. Ha vivido en mis ojos,
brillado en el corazón de la penumbra
como los cuervos a los astros
a través de su plumaje espectacular.
Es brillo real de flama
que a enfrentarte contigo mismo llama.
Confía amada, no temas,
si te envuelve como a mí a todas horas.
Y te fija un amor extraño
por el filo en las rasuradoras...
TRES DESEOS
Quisiera poder andar
y volver a los lugares de ayer cuando fui algo.
Quisiera en pie
ahuyentar a los buitres que esperan en mi techo.
Quisiera despertar sin lidiar
con la barra de metal que me atraviesa el pecho.
CANCIÓN DE LA NUBE GRIS
Polvo de cadáver
de los hombres más enclenques,
ceniza de todos los fuegos
que sólo segundos ardieron.
Eres la mala fortuna
queriendo ser liberada.
Ligera me sigues,
flotando en exime gracia;
orgullosa presumes
turbia y siniestra magia.
Pérfida nube gris,
a doquier que voy estas allí,
recordando
que no debo reír.
EL ÁRBOL Y EL PÁJARO
En la rama de un pájaro
un árbol mira un huevo,
lo arranca y lo deja al caer al suelo.
Poco más tarde,
en su nido cavado dentro del pájaro,
el árbol deja sus frutos caer
y vuelve a mirar al suelo.
El árbol devora un polluelo.
Y el pájaro se sigue secando.
SEGUNDO
Ellos eran tantos. Yo sabía los nombres de cada uno
pero nadie conocía el mío.
Yo estaba al centro y estaba desnudo.
Estaba en el suelo en posición fetal y todos reían
y sostenían y estrechaban copas.
Entonces levanté la mirada
y pronuncié una palabra.
Pero nadie entendió mi lengua.
********
CANCIÓN DEL ESCAPE DEL ANGEL CARNICERO
Tú, el eterno ángel deprimido.
Yo, el autómata ordenando tus cuchillos.
Tus alas negras de bestia
en un amor sordo y sin sentido.
Perdidos en el infinito.
Bebí de tus lágrimas
y te arropé con recelo: te destilabas.
Goteaba la noche oscura
a través de tus cortadas.
Y es que en vuelo cortaste tu pecho,
mi ángel bello y perfecto,
cayendo cual piedra ceniza
en un arcaico destino maltrecho.
Y de tus sobras mi calma
y con mi calma tu fuerza.
Curaste así tus escindas,
carnicero inexperto
en un planeta distante
con un siervo aprendiz y con miedo.
Abandonados los dos al desierto.
Tomaste tus armas,
robaste mi casa.
Fue todo de prisa
cuando, aliviado un mal día,
te escapaste volando
mientras tu mísero enamorado
fatigado dormía.
Mi alado del cielo
te fuiste sonriendo.
NO ESTA NOCHE
He cortado mi cuerpo para no aburrir
mientras te esperaba seis siglos,
mientras comía seis manzanas rojas
con seis gusanos a los que perdoné la vida.
He imaginado tantas veces mi muerte en la espera
y se han escrito las más hermosas tragedias.
Yo seguí en el mismo cruce del ensueño,
pues sabía que vendrías en forma de lucero.
Y caíste, meteoro septentrional
que Dios fue incapaz de crear.
Caíste sin saber tu procedencia o destino,
tal como lo había leído en los registros.
Y no, cometa que cae y se levanta,
estrella de los arcanos que viene y va,
esta noche no marcharás. No te irás
con tu cabellera albina fugaz.
No esta noche, la última mía,
cuando para heridas ya no hay lugar.
Te haré el amor con las arterias;
te besaré estela, polvo y venas.
Te esperé con ambición insana
acumulando pasiones de centurias
para venerarte en devoción.
Y aunque escucho ya la guadaña arrastrar,
mi noche perfecta no cortará.
Será con el alba crecida, quizá.
No esta noche. Lucharé hasta el final.
Mi cuello será tuyo y no de ella,
preciada, única luminaria adorable.
Esta noche la guadaña no vendrá.
Y tú no te vas a marchar.
Morir en tu cercanía sería infame derroche.
No. No moriré esta noche.
DEL BRILLO EN NUESTROS OJOS
Lo he sentido y ha vivido en mis ojos,
brillado como los tersos caballos negros
a través de su crin azabache.
Ha sido mío y lo reconozco
hoy noche también en tus ojos,
pues mora en su fulgor aceituna,
y no hay ninguna otra luz igual.
Es brillo como de bólidos fatuos
que adornan miradas que lucen distantes
de seres cansados y hartos,
pero que están tan cerca de sí,
de su propia carne aún latiente
pues están necesitando morir,
sentir como se esfuma todo en un suave desliz:
es el deceso que clama su fin.
Lo conozco. Ha vivido en mis ojos,
brillado en el corazón de la penumbra
como los cuervos a los astros
a través de su plumaje espectacular.
Es brillo real de flama
que a enfrentarte contigo mismo llama.
Confía amada, no temas,
si te envuelve como a mí a todas horas.
Y te fija un amor extraño
por el filo en las rasuradoras...
miércoles, 19 de octubre de 2011
Lautaro Colautti
Mi Verso
¡Oh Musa! fiel e infalible,
noble y compañera
dime de que manera
puedo ser feliz con lo que existe,
si vos ya viste,
que esto esta estructurado
a merced de ingratos contingentes de tarados.
¿Acaso es mi condena tragicómica
la de tener que optar
entre entender o vivir la vida?
herido de muerte, cuando damas
solo son objetos de muestra,
la mas vistosa carne,
sumisas cuales siervas,
a agudos imbéciles,
presos en el círculo vicioso.
La estética de lo descerebrado,
bandera de la cultura de masas
Y no entiendo porque bebo
la sal de mis lágrimas
cuando un concepto abstracto
se materializa.
Por eso Musa, eh creado mi verso
compuesto de amor
y una pizca de odio,
nunca andaré solo
él será mi custodio.
Vitalista trágico
y realista mágico.
Mi verso no se vende ni se entrega
aunque la Musa este en terapia intensiva
aunque lo desprecien los poetas
con su prosa incisiva.
Mi verso, fluyendo,
él aquí, con nosotros
mi verso es este
¿Cómo serán los otros?
**********
Un mundo mejor...?
Sueño con mundos horribles
y sueño con mundos mejores.
Sueños, solo sueños son...
¿Qué serian hombres y mujeres sin los sueños?
Es la mayor parte de la vida,
pero se ve que no se mucho de la vida,
sino sería abogado o empresario,
conocería la definición mediocre de éxito
y no me acribillarían tantos dilemas.
Como fue, no se decirte como fue,
no se explicarme que paso,
pero elegí,
elegí ser un desastre,
y prefiero eso a ser un demagogo.
porque no podría secar las lágrimas del alma
cobrando por escribir un par de mentiras.
Te pienso, me pienso
pienso el porque del pensarnos,
¿Refugio?
para eso esta tu mundo,
mi mundo.
El país de las maravillas prestadas.
tengo caspa en el pelo
y mugre en la cabeza,
pero créeme
tengo acicalada la conciencia.
miro el reloj y por fin lo veo,
¡es hora de un mundo mejor!
¿Sera la tragedia la partera de la esperanza?
Un mundo con mas amor,
aunque el amor también sea dolor
***********
Mi Terraza
Veo tu cuerpo, veo tu jugo,
comunicación lengua-lenguaje,
voluntad incorruptible para
lograr que después de todo,
me recuerdes amablemente.
Me veo en el instante
que rechaze la venganza
que tenia jurada
Me veo y lloro
con la Rabia de Aquiles.
Veo dos personas,
que no se conocen,
que tienen miedo,
miradas cobardes
que juran amarse mientras cruzan los dedos.
Veo tu dedo que me señala,
hablando mal de mis contenidos
yo puedo ser y hacer muchas cosas doña,
pero nunca apología a la hipocresía
Veo tu cara joven,
con ganas de llevarme a caminar
por las playas y montañas
envueltos en charlas que marcaran mi rumbo.
Veo y tu rostro nuevamente vivo me sonríe
me dice que me quiere
y que me ponga un saco que hace frío
Veo un mate compartido,
veo un beso plasmado,
veo un libro sin final,
veo un rostro sin colores.
Parpadeo y vuelvo a mirar,
es de no creer todo lo que se ve
desde mi terraza.
*********
Querer querernos y no saber hacerlo
tantos libros, tantos poemas,
tantos teoremas, tantos pragmaticos
tantos besos, tantos abrazos,
tantos trazos, tantos garabatos
tantos ingratos, tantos agradecidos
tantos engreidos, tanto deprimidos
tantas miradas, tantos manoseos,
tantos fraseos, tantos silencios,
tanta violencia, tanta paz,
tantos golpes, tantas caricias,
tantas risas, tantas lagrimas,
tantos polvos, tantos orgasmos,
tanto sarcasmo, tanta seriedad,
tantos agradecimientos, tantas disculpas
tantas culpas, tantas confesiones,
tantas ocasiones, tantas perdidas de tiempo,
tantos lamentos, tantos sincericidios,
tantos homicidios, tantas reusrrecciones,
tantas lecciones, tantas falencias,
tanta experiencia, tanta ignorancia,
tanto todo, tanto nada,
todavía no aprendimos como querernos.
**********
Sembrar
Algún día caerán,
los que señalan con el dedo.
Los que prescriben,
en base al capricho universal.
Algún día, las estrellas
vislumbraran su condición semi-colonial
y dejaran de brillar en la oscuridad.
Algún día, ella dejara de ser profana.
Cesaran los pleitos academicistas
sobre el punto y la coma. Y aceptaran,
la ignominia de sus versos.
Serán reconocidos sus poetas
y la transvaloración del termino Patria
Serán reconocidos los hijos malditos,
proscritos y fusilados, del orden burgués.
Algún día lo que no fue, será.
Mientras tanto...
Sembrar amor en tiempos de resistencia.
**********
Cada gota es hija del dolor y cada hija de la gota es mi reflexión.
yo se que nadie
quizó venir hasta acá
para lastimar y ser lastimado
por eso brindo, por haber llegado
roto, quebrado y afixiado
pero sin tener que caer
en el onanista deporte
de compadecerse de uno mismo.
**********
¡Oh Musa! fiel e infalible,
noble y compañera
dime de que manera
puedo ser feliz con lo que existe,
si vos ya viste,
que esto esta estructurado
a merced de ingratos contingentes de tarados.
¿Acaso es mi condena tragicómica
la de tener que optar
entre entender o vivir la vida?
herido de muerte, cuando damas
solo son objetos de muestra,
la mas vistosa carne,
sumisas cuales siervas,
a agudos imbéciles,
presos en el círculo vicioso.
La estética de lo descerebrado,
bandera de la cultura de masas
Y no entiendo porque bebo
la sal de mis lágrimas
cuando un concepto abstracto
se materializa.
Por eso Musa, eh creado mi verso
compuesto de amor
y una pizca de odio,
nunca andaré solo
él será mi custodio.
Vitalista trágico
y realista mágico.
Mi verso no se vende ni se entrega
aunque la Musa este en terapia intensiva
aunque lo desprecien los poetas
con su prosa incisiva.
Mi verso, fluyendo,
él aquí, con nosotros
mi verso es este
¿Cómo serán los otros?
**********
Un mundo mejor...?
Sueño con mundos horribles
y sueño con mundos mejores.
Sueños, solo sueños son...
¿Qué serian hombres y mujeres sin los sueños?
Es la mayor parte de la vida,
pero se ve que no se mucho de la vida,
sino sería abogado o empresario,
conocería la definición mediocre de éxito
y no me acribillarían tantos dilemas.
Como fue, no se decirte como fue,
no se explicarme que paso,
pero elegí,
elegí ser un desastre,
y prefiero eso a ser un demagogo.
porque no podría secar las lágrimas del alma
cobrando por escribir un par de mentiras.
Te pienso, me pienso
pienso el porque del pensarnos,
¿Refugio?
para eso esta tu mundo,
mi mundo.
El país de las maravillas prestadas.
tengo caspa en el pelo
y mugre en la cabeza,
pero créeme
tengo acicalada la conciencia.
miro el reloj y por fin lo veo,
¡es hora de un mundo mejor!
¿Sera la tragedia la partera de la esperanza?
Un mundo con mas amor,
aunque el amor también sea dolor
***********
Mi Terraza
Veo tu cuerpo, veo tu jugo,
comunicación lengua-lenguaje,
voluntad incorruptible para
lograr que después de todo,
me recuerdes amablemente.
Me veo en el instante
que rechaze la venganza
que tenia jurada
Me veo y lloro
con la Rabia de Aquiles.
Veo dos personas,
que no se conocen,
que tienen miedo,
miradas cobardes
que juran amarse mientras cruzan los dedos.
Veo tu dedo que me señala,
hablando mal de mis contenidos
yo puedo ser y hacer muchas cosas doña,
pero nunca apología a la hipocresía
Veo tu cara joven,
con ganas de llevarme a caminar
por las playas y montañas
envueltos en charlas que marcaran mi rumbo.
Veo y tu rostro nuevamente vivo me sonríe
me dice que me quiere
y que me ponga un saco que hace frío
Veo un mate compartido,
veo un beso plasmado,
veo un libro sin final,
veo un rostro sin colores.
Parpadeo y vuelvo a mirar,
es de no creer todo lo que se ve
desde mi terraza.
*********
Querer querernos y no saber hacerlo
tantos libros, tantos poemas,
tantos teoremas, tantos pragmaticos
tantos besos, tantos abrazos,
tantos trazos, tantos garabatos
tantos ingratos, tantos agradecidos
tantos engreidos, tanto deprimidos
tantas miradas, tantos manoseos,
tantos fraseos, tantos silencios,
tanta violencia, tanta paz,
tantos golpes, tantas caricias,
tantas risas, tantas lagrimas,
tantos polvos, tantos orgasmos,
tanto sarcasmo, tanta seriedad,
tantos agradecimientos, tantas disculpas
tantas culpas, tantas confesiones,
tantas ocasiones, tantas perdidas de tiempo,
tantos lamentos, tantos sincericidios,
tantos homicidios, tantas reusrrecciones,
tantas lecciones, tantas falencias,
tanta experiencia, tanta ignorancia,
tanto todo, tanto nada,
todavía no aprendimos como querernos.
**********
Sembrar
Algún día caerán,
los que señalan con el dedo.
Los que prescriben,
en base al capricho universal.
Algún día, las estrellas
vislumbraran su condición semi-colonial
y dejaran de brillar en la oscuridad.
Algún día, ella dejara de ser profana.
Cesaran los pleitos academicistas
sobre el punto y la coma. Y aceptaran,
la ignominia de sus versos.
Serán reconocidos sus poetas
y la transvaloración del termino Patria
Serán reconocidos los hijos malditos,
proscritos y fusilados, del orden burgués.
Algún día lo que no fue, será.
Mientras tanto...
Sembrar amor en tiempos de resistencia.
**********
Cada gota es hija del dolor y cada hija de la gota es mi reflexión.
yo se que nadie
quizó venir hasta acá
para lastimar y ser lastimado
por eso brindo, por haber llegado
roto, quebrado y afixiado
pero sin tener que caer
en el onanista deporte
de compadecerse de uno mismo.
**********
martes, 18 de octubre de 2011
Fabian Marcelo Fernandez
Titulos de la fotografias y escritos : del trabajo..." Borde y Periferia"..
I-
Alli está, en la sombra, por la que te abandonas
La más hembra
Que vive en los arrabales
Pero tan bella es… como una esclava
Finamente arqueada… más sutil, así
Que cualquier blanca
Semidesnuda se estira
Y ese lunar que se descubre
Traicionas por esa piel aceituna
Ropas esparcidas en la habitación
Encendido el fuego ya
Acariciable, deseable, en bello letargo
Aventura arriesgada el dejar esa tu casa
Por la obsesión del suburbio del deseo que arrastra
Ahora tediosos días reclaman esa inocencia
El cortesano esta en dulce infierno
Emprende la fuga de su temeroso goce
No amaina la acometida del calor de esta hoguera
***************
***************
***************
II-
Manos, dedos, que muestran las requeridas venas
Del decir preciso… bellas raíces
Que toma del hombre su blanco cuello, timado es
Dedos, raíces, clavan sus uñas,
Ajan la piel
Respiración asmática
Blancos dientes muerden la carne trémula
Ceremonia de tan solo un poco de amor
Hinchadas venas, libidos labios
Lenguaje, que no reconoce… deseo
Culpa, entonces… residuo neuronal
Que de discapacidades al cuerpo llenan
Respiración asmática
Esta damita tan blanca, que no deja de mirar, oler, probar
Lastima, en este, su amor
Respiración asmática
Evita el quebranto
Derrotero de voluntades
Y así tan blanco tan bello
Este preludio de muerte
Que sincera la carne
Ahora es
Pero tanta sinceridad, para que?
Estar quiere, se evade así, divaga
Por eso a este recuerdo trae, de la más joven de aquellas, ya lejanas putas
De Buenos Aires…de Córdoba
Y ese maldito olor de amor bien pago
I-
Alli está, en la sombra, por la que te abandonas
La más hembra
Que vive en los arrabales
Pero tan bella es… como una esclava
Finamente arqueada… más sutil, así
Que cualquier blanca
Semidesnuda se estira
Y ese lunar que se descubre
Traicionas por esa piel aceituna
Ropas esparcidas en la habitación
Encendido el fuego ya
Acariciable, deseable, en bello letargo
Aventura arriesgada el dejar esa tu casa
Por la obsesión del suburbio del deseo que arrastra
Ahora tediosos días reclaman esa inocencia
El cortesano esta en dulce infierno
Emprende la fuga de su temeroso goce
No amaina la acometida del calor de esta hoguera
***************
***************
***************
II-
Manos, dedos, que muestran las requeridas venas
Del decir preciso… bellas raíces
Que toma del hombre su blanco cuello, timado es
Dedos, raíces, clavan sus uñas,
Ajan la piel
Respiración asmática
Blancos dientes muerden la carne trémula
Ceremonia de tan solo un poco de amor
Hinchadas venas, libidos labios
Lenguaje, que no reconoce… deseo
Culpa, entonces… residuo neuronal
Que de discapacidades al cuerpo llenan
Respiración asmática
Esta damita tan blanca, que no deja de mirar, oler, probar
Lastima, en este, su amor
Respiración asmática
Evita el quebranto
Derrotero de voluntades
Y así tan blanco tan bello
Este preludio de muerte
Que sincera la carne
Ahora es
Pero tanta sinceridad, para que?
Estar quiere, se evade así, divaga
Por eso a este recuerdo trae, de la más joven de aquellas, ya lejanas putas
De Buenos Aires…de Córdoba
Y ese maldito olor de amor bien pago
miércoles, 12 de octubre de 2011
Julián Gorla
Extractos de: Jardines
JARDIN DIFUSO
Largas y antiguas historias en largas y antiguas páginas de bronce.
Las historias susurran los asuntos que los acompañantes
No quieren escuchar y logramos crear verbos nuevos que confunden pretensiones nuestras con las escaleras de ladrillo y la humedad calurosa de Buenos Aires.
No te gusta el agua caliente pelando tu lengua,
Tampoco así el florecer constante en tardes finitas y débiles.
Serán pues, a partir de esta hora quieta,
Reloj gentil,
Las fauces de dos cocodrilos debatiéndose
Dentro de mis carnes.
¿Quién olvidará la luz de la mañana,
El trono del reinar momentáneo?
O la sincronía de las palabras realizadas.
Similar a dichas acciones,
Y verdaderas como los dolores de cabeza
Que galopan desde mi cuello.
Partiendo de senderos inestables,
Lograre caer entero para subir gateando la escalera,
Tratando de no pedir permiso ni disculpas,
Comenzando a fundirme con la luz matinal,
Igual que la hierba necesitada de rayo solar.
*******
JARDIN DE VIAJES URBANOS
Rebozante de alegrías
Y de canciones que exceden lo terrenal,
La boa va.
Cubierta también de cebada
Y de cenizas de arrayán
Dispone en compartir
Su intensa dicha,
Amable e intensa.
Un jardín de vidrios de colores
Refresca mi olfato
Y concede en su devenir de cristal
Honestas evocaciones.
¿Quién amarra? ¿La boa negra?
No. Es el pasto húmedo,
Reciente y mojado,
El que cubre.
¿Quién apresa?
Quien arrasa.
¿Quién desiste?
Quien captar no puede
Es la boa, constrictora fiel,
Reflejo de ella misma
Y de la transparencia
Que dispongo mía.
¿Quién vence?
Los caminantes sonrientes.
*******
JARDIN MOMENTO
¡Ay! Las palabras son.
Todo es jardines momento.
Ojala encuentre mi voz
Entre tanta vegetación,
Tantos jardines.
Es necesario
Comprender.
Aunque al final
Todos terminemos
Siendo compost.
Alimento para los jardines.
*******
JARDIN SUSPENDIDO
Seamos el viento,
Hijos de la comprensión,
De la magnitud histórica manifestada.
Es el viento quien realiza.
Es quien desarma las figuras de la arena,
Quien destruye la quietud de los campos,
El buen impulso de los sentidos,
La maestría de los aires,
El desuso de lo inmóvil
Y lo invisible.
Es, repito,
La causa y el reflejo
De mis comprensiones.
Seamos como el viento,
Emprendiendo siempre trayectorias
Inabarcables
E imposibles.
JARDIN DIFUSO
Largas y antiguas historias en largas y antiguas páginas de bronce.
Las historias susurran los asuntos que los acompañantes
No quieren escuchar y logramos crear verbos nuevos que confunden pretensiones nuestras con las escaleras de ladrillo y la humedad calurosa de Buenos Aires.
No te gusta el agua caliente pelando tu lengua,
Tampoco así el florecer constante en tardes finitas y débiles.
Serán pues, a partir de esta hora quieta,
Reloj gentil,
Las fauces de dos cocodrilos debatiéndose
Dentro de mis carnes.
¿Quién olvidará la luz de la mañana,
El trono del reinar momentáneo?
O la sincronía de las palabras realizadas.
Similar a dichas acciones,
Y verdaderas como los dolores de cabeza
Que galopan desde mi cuello.
Partiendo de senderos inestables,
Lograre caer entero para subir gateando la escalera,
Tratando de no pedir permiso ni disculpas,
Comenzando a fundirme con la luz matinal,
Igual que la hierba necesitada de rayo solar.
*******
JARDIN DE VIAJES URBANOS
Rebozante de alegrías
Y de canciones que exceden lo terrenal,
La boa va.
Cubierta también de cebada
Y de cenizas de arrayán
Dispone en compartir
Su intensa dicha,
Amable e intensa.
Un jardín de vidrios de colores
Refresca mi olfato
Y concede en su devenir de cristal
Honestas evocaciones.
¿Quién amarra? ¿La boa negra?
No. Es el pasto húmedo,
Reciente y mojado,
El que cubre.
¿Quién apresa?
Quien arrasa.
¿Quién desiste?
Quien captar no puede
Es la boa, constrictora fiel,
Reflejo de ella misma
Y de la transparencia
Que dispongo mía.
¿Quién vence?
Los caminantes sonrientes.
*******
JARDIN MOMENTO
¡Ay! Las palabras son.
Todo es jardines momento.
Ojala encuentre mi voz
Entre tanta vegetación,
Tantos jardines.
Es necesario
Comprender.
Aunque al final
Todos terminemos
Siendo compost.
Alimento para los jardines.
*******
JARDIN SUSPENDIDO
Seamos el viento,
Hijos de la comprensión,
De la magnitud histórica manifestada.
Es el viento quien realiza.
Es quien desarma las figuras de la arena,
Quien destruye la quietud de los campos,
El buen impulso de los sentidos,
La maestría de los aires,
El desuso de lo inmóvil
Y lo invisible.
Es, repito,
La causa y el reflejo
De mis comprensiones.
Seamos como el viento,
Emprendiendo siempre trayectorias
Inabarcables
E imposibles.
martes, 11 de octubre de 2011
Maximiliano Iozzi
Fragmentos de:DESVIACIONES MENTALES
NUESTROS MOMENTOS PARECEN SEGUNDOS IMAGINARIOS
A PUNTO DE DESAPARECER
ANTE LA POSIBILIDAD DE UN NUEVO RUMBO
(UN NUEVO AFECTO)
ME REVUELCO LASTIMERO
FRENTE A LA ESFINGE RECTA PROYECTADA DELANTE
(EN TORNO DE UNAS CUANTAS MIGAJAS SUPERSTICIOSAS)
QUE POCO ME OFENDE.
CORRO PALPITANDO EL ESQUELETO
(QUE PRONTO SERÉ)
Y ASÍ, DE APOCO, CONSEGUIR UNAS MIGAJAS
DE DONDE ROBAR UNA ALEGRÍA CONFUSA Y RUIDOSA
PARA ALTERAR MIS NERVIOS UN DÍA MÁS
NO VER EL INFIERNO DERRUMBARSE
(EN MIL PEDAZOS MULTICOLORES)
CON JUGADAS DE PIZARRÓN QUE POCOS CONOCEN.
*******
LA BURBUJA
ESTA ES LA BURBUJA, DULCE LUNA.
ESTA ES LA "FAMOSA" BURBUJA,
DONDE NO PODÉS ENTRAR.
ESTA ES LA "HORRIBLE" BURBUJA,
DE LA QUE QUIERO ESCAPAR.
ESTA ES LA "TIERNA" BURBUJA,
QUE ME VIENE A CUIDAR.
ESTA ES LA "QUERIDA" BURBUJA,
QUE ME SABE AMAR.
ESTA ES LA "TRANQUILA" BURBUJA,
QUE TE PODÉS FABRICAR
*****
ASFIXIA EN UNA CIUDAD CARENTE DE BESOS.
(O de la muerte de un viajero eléctrico)
DÍAS Y DÍAS TRAS EL TECLADO ELÉCTRICO,
SIN CONTACTO CON LO NATURAL
DE UNA FLOR EN CRECIMIENTO
(PÉTALOS ROJOS, PERFUMES FEMENINOS)
NUESTROS EL SOL SE ESCONDE TRAS UNA PUERTA
DE PICAPORTE SERIO Y REFINADO.
LA MONOTONÍA DE LOS COLORES BLANCOS
DE LAS PAREDES
ABRUMA EL COLOR MARRÓN DE MIS OJOS.
TRANQUILO ESPERO EL NUMERO TRES
PARA SALIR NAVEGANDO POR UN DESIERTO CALUROSO
PERO TRANSFORMADO.
******
SE REFLEJAN LUCES DE NEÓN EN LOS OJOS PORTEÑOS
(VIVIENDO EN VELOCIDAD ESTÁTICA)
SE TE CONGELA EL PECHO,
TE SANGRAN LAS ENTRAÑAS,
TE OLVIDÁS DEL MOVIMIENTO...
EXTIRPÁS LAS POSIBILIDADES,
TE REFUGIÁS EN EL TELÉFONO
Y NO LOGRÁS TERMINAR CON LA ANSIEDAD.
SUBÍS A UN COLECTIVO, MASCÁS UN CHICLE,
MARCÁS UN NÚMERO,
Y NO HAY NADIE ESPERÁNDOTE.
Y SEGUÍS CON LA ANSIOSA VELOCIDAD
QUEMÁNDOTE LA GARGANTA.
Y EL PECHO SE APRISIONA,
Y TODO QUEDA CONGELADO EN UN SOLO GRITO
APAGADO COMO CENICERO ANTIGUO
(RELUCIENDO SU INUTILIDAD)
Y UNA HORA ES TAN POCO QUE PARA QUÉ VIVIRLA,
Y NO LA VIVÍS,
PORQUE NO ALCANZA UNA HORA.
Y ESTÁS SOLO,
CON VOS Y LA HORA CARA A CARA.
Y NADIE MÁS.
Y LA HORA SE TE CLAVA.
Y LA IDEA ES LA MISMA.
Y LA SOLUCIÓN PARECE BLANCA,
Y CORRÉS TRAS ELLA
Y ES UNA ILUSIÓN MÁS.
********
GENERACIÓN ESPONTÁNEA LA DEL APARATO
DEL TELEVISOR SALIÓ
AQUEL ENEMIGO TERAPEUTA
QUE CIEN AÑOS MÁS TARDE
ME CORTABA LA CABEZA.
YO LE ABRÍ LA PUERTA
EN UN ZAPPING DE RETIRO.
LO INVITÉ A SALIR, PERO ME DIJO:
-EN LA PANTALLA ESTOY BIEN.
CUANDO APRENDA,
SALGO Y TE CORTO EL GLADIOLO-.
ME REÍ, CAMBIÉ DE CANAL.
EN ESE MOMENTO CONOCÍ AL AMIGO
QUE LLORARÁ SANGRE
TRATANDO DE PEGAR MI CABEZA.
(ÉL NO SE DESPEINABA).
AYER CAMBIÉ DE VEINTICUATRO
A UN VEINTINUEVE GRUNDIG.
(VINIERON DE ROMA A VER MI MUNDO)
EN MIS CIEN AÑOS DE HISTORIA
¡FUI EL CAMPEÓN!
HASTA QUE MI ENEMIGO
APRENDIÓ A USAR EL CONTROL...
¡Y APAGÓ LA CAJA BOBA!
******
******
Fragmentos de: AMADA MUERTE MÍA.
DEPENDIENTE:
Intento llamar por teléfono a alguien,
a alguno, cualquiera.
En realidad lo que no quiero es hablar conmigo
y decirme todo lo que ya sé:
que mi vida no me gusta,
que en realidad no es vida,
sino una muerte prolongada eternamente
en mi mundo de cristal frágil y transparente.
(Que al menor grito se desmorona en mil pedazos)
Nunca hay nadie.
Nadie, realmente, quiere verme.
Los comprendo.
Si yo pudiera elegir haría lo mismo:
Ya me voy. No está. Perdoná estoy estudiando.
Sería fácil, un estoy ocupado y yo no estaría más en mí.
Así de fácil. Si, sería muy fácil.
Hasta podría evitarme dejando el teléfono descolgado
y yo daría siempre ocupado.
Sólo un ta-ta molesto.
******
YESTERDAY
¿Por qué tiene que ser así?
¿Por qué nunca, el pasado me acompaña?
Por qué se queda, allí, agazapado, esperando...
para morderme en cualquier segundo muerto...
Y ahí viene de nuevo,
me hace vivir en él.
Me ata a aquello,
de lo que no estamos, ya,
seguros...
Sin embargo continúa vivo, muerto, raro y deformado
en aquel mundo lejano,
que cada tanto arrastra sus fantasmas
NUESTROS MOMENTOS PARECEN SEGUNDOS IMAGINARIOS
A PUNTO DE DESAPARECER
ANTE LA POSIBILIDAD DE UN NUEVO RUMBO
(UN NUEVO AFECTO)
ME REVUELCO LASTIMERO
FRENTE A LA ESFINGE RECTA PROYECTADA DELANTE
(EN TORNO DE UNAS CUANTAS MIGAJAS SUPERSTICIOSAS)
QUE POCO ME OFENDE.
CORRO PALPITANDO EL ESQUELETO
(QUE PRONTO SERÉ)
Y ASÍ, DE APOCO, CONSEGUIR UNAS MIGAJAS
DE DONDE ROBAR UNA ALEGRÍA CONFUSA Y RUIDOSA
PARA ALTERAR MIS NERVIOS UN DÍA MÁS
NO VER EL INFIERNO DERRUMBARSE
(EN MIL PEDAZOS MULTICOLORES)
CON JUGADAS DE PIZARRÓN QUE POCOS CONOCEN.
*******
LA BURBUJA
ESTA ES LA BURBUJA, DULCE LUNA.
ESTA ES LA "FAMOSA" BURBUJA,
DONDE NO PODÉS ENTRAR.
ESTA ES LA "HORRIBLE" BURBUJA,
DE LA QUE QUIERO ESCAPAR.
ESTA ES LA "TIERNA" BURBUJA,
QUE ME VIENE A CUIDAR.
ESTA ES LA "QUERIDA" BURBUJA,
QUE ME SABE AMAR.
ESTA ES LA "TRANQUILA" BURBUJA,
QUE TE PODÉS FABRICAR
*****
ASFIXIA EN UNA CIUDAD CARENTE DE BESOS.
(O de la muerte de un viajero eléctrico)
DÍAS Y DÍAS TRAS EL TECLADO ELÉCTRICO,
SIN CONTACTO CON LO NATURAL
DE UNA FLOR EN CRECIMIENTO
(PÉTALOS ROJOS, PERFUMES FEMENINOS)
NUESTROS EL SOL SE ESCONDE TRAS UNA PUERTA
DE PICAPORTE SERIO Y REFINADO.
LA MONOTONÍA DE LOS COLORES BLANCOS
DE LAS PAREDES
ABRUMA EL COLOR MARRÓN DE MIS OJOS.
TRANQUILO ESPERO EL NUMERO TRES
PARA SALIR NAVEGANDO POR UN DESIERTO CALUROSO
PERO TRANSFORMADO.
******
SE REFLEJAN LUCES DE NEÓN EN LOS OJOS PORTEÑOS
(VIVIENDO EN VELOCIDAD ESTÁTICA)
SE TE CONGELA EL PECHO,
TE SANGRAN LAS ENTRAÑAS,
TE OLVIDÁS DEL MOVIMIENTO...
EXTIRPÁS LAS POSIBILIDADES,
TE REFUGIÁS EN EL TELÉFONO
Y NO LOGRÁS TERMINAR CON LA ANSIEDAD.
SUBÍS A UN COLECTIVO, MASCÁS UN CHICLE,
MARCÁS UN NÚMERO,
Y NO HAY NADIE ESPERÁNDOTE.
Y SEGUÍS CON LA ANSIOSA VELOCIDAD
QUEMÁNDOTE LA GARGANTA.
Y EL PECHO SE APRISIONA,
Y TODO QUEDA CONGELADO EN UN SOLO GRITO
APAGADO COMO CENICERO ANTIGUO
(RELUCIENDO SU INUTILIDAD)
Y UNA HORA ES TAN POCO QUE PARA QUÉ VIVIRLA,
Y NO LA VIVÍS,
PORQUE NO ALCANZA UNA HORA.
Y ESTÁS SOLO,
CON VOS Y LA HORA CARA A CARA.
Y NADIE MÁS.
Y LA HORA SE TE CLAVA.
Y LA IDEA ES LA MISMA.
Y LA SOLUCIÓN PARECE BLANCA,
Y CORRÉS TRAS ELLA
Y ES UNA ILUSIÓN MÁS.
********
GENERACIÓN ESPONTÁNEA LA DEL APARATO
DEL TELEVISOR SALIÓ
AQUEL ENEMIGO TERAPEUTA
QUE CIEN AÑOS MÁS TARDE
ME CORTABA LA CABEZA.
YO LE ABRÍ LA PUERTA
EN UN ZAPPING DE RETIRO.
LO INVITÉ A SALIR, PERO ME DIJO:
-EN LA PANTALLA ESTOY BIEN.
CUANDO APRENDA,
SALGO Y TE CORTO EL GLADIOLO-.
ME REÍ, CAMBIÉ DE CANAL.
EN ESE MOMENTO CONOCÍ AL AMIGO
QUE LLORARÁ SANGRE
TRATANDO DE PEGAR MI CABEZA.
(ÉL NO SE DESPEINABA).
AYER CAMBIÉ DE VEINTICUATRO
A UN VEINTINUEVE GRUNDIG.
(VINIERON DE ROMA A VER MI MUNDO)
EN MIS CIEN AÑOS DE HISTORIA
¡FUI EL CAMPEÓN!
HASTA QUE MI ENEMIGO
APRENDIÓ A USAR EL CONTROL...
¡Y APAGÓ LA CAJA BOBA!
******
******
Fragmentos de: AMADA MUERTE MÍA.
DEPENDIENTE:
Intento llamar por teléfono a alguien,
a alguno, cualquiera.
En realidad lo que no quiero es hablar conmigo
y decirme todo lo que ya sé:
que mi vida no me gusta,
que en realidad no es vida,
sino una muerte prolongada eternamente
en mi mundo de cristal frágil y transparente.
(Que al menor grito se desmorona en mil pedazos)
Nunca hay nadie.
Nadie, realmente, quiere verme.
Los comprendo.
Si yo pudiera elegir haría lo mismo:
Ya me voy. No está. Perdoná estoy estudiando.
Sería fácil, un estoy ocupado y yo no estaría más en mí.
Así de fácil. Si, sería muy fácil.
Hasta podría evitarme dejando el teléfono descolgado
y yo daría siempre ocupado.
Sólo un ta-ta molesto.
******
YESTERDAY
¿Por qué tiene que ser así?
¿Por qué nunca, el pasado me acompaña?
Por qué se queda, allí, agazapado, esperando...
para morderme en cualquier segundo muerto...
Y ahí viene de nuevo,
me hace vivir en él.
Me ata a aquello,
de lo que no estamos, ya,
seguros...
Sin embargo continúa vivo, muerto, raro y deformado
en aquel mundo lejano,
que cada tanto arrastra sus fantasmas
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