extractos de SinTácticas libro inédito del autor.
Soledades
I
Si yo viendo colón-independiente
Vos le comés las uñas a la espera
Yo me hablo con el mate solamente
Te saludás tu imagen en vidriera
Soledades de un viernes con partido
Después acabaremos los dos juntos
Para sincronizar nuestro latido
II
Vos por una película cualquiera
Y lloviendo en colón- independiente
Nokia llaves marlboro billetera
El rolfi montenegro de suplente
Soledad viceversa sola/ solo
Pero cuando acabamos los dos juntos
Somos más que dos somos uno solo
La llorona
Mi vieja era medio rara,
le rezaba a la estampita
esa de Perón y Evita
antes de acostarse para
que a mí nunca me llevara
la llorona me decía.
Por eso que me ocultaba
abajo la cama mía
cada vez que se escuchaba
la sirena de policía.
SinTácticas
Patria para firmar pactos de sangre
además la atracción que ejerce un cuerpo
en la naturaleza de otro cuerpo,
las ganas de rimar sangre con sangre.
¿Los callejeros nombres de qué barrio
abrevian todo el tiempo de la patria?
Hoy encontraron dos cuerpos en mi barrio,
también dieron su sangre por la patria.
Leer el cosmos tal como un libro el cosmos
cuando es fácil en una vuelta al tiempo
leer como un libro el cosmos como un libro.
Y sin más (sin más pérdida de tiempo)
en sangre cuerpo barrio patria cosmos
la fórmula resuelta de este libro.
miércoles, 20 de abril de 2011
Florencia Gargiulo
Rompe- cabezas
Desde que mamá murió,
En todas las madres veo a mi madre,
Como si se proyectara claramente hacía mí,
Un holograma de su sonrisa en otro cuerpo;
Sutiles movimientos,
Miradas, formas, palabras, tonalidades.
Pequeños destellos de oro,
Que se me pegan como un imán al metal en mi piel,
Y yo solo me enternezco, y me dejo caer,
En aquellas pestañas ajenas, que no puedo tener
Desde que ella murió,
Desde que la reina no irrumpe en mis palabras,
Yo solo poseo las piezas imaginarias,
De cada madre que no es la mía,
Y con todas las piezas posiblemente infinitas,
Formo mi rompecabezas del olvido
Auque no es mi cabeza la que ha roto,
Y el olvido no sea la respuesta
Me enamoro de cada palabra,
Como un buzo usado que, alguien tejió y yo compré.
Travesti
Te vistes, desvistes, avestruz de luces punzantes
Y agria es la aceptación de tu derivado
Eres la mala ecuación del mundo desconcentrado,
Que te conoce y prefiere ignorarte
Para luego acusarte, de perversión y enfermedad
Y...Acaso, en este mundo de sombras enmascaradas
¿Nosotros, no nos travestimos?
¡Ja!
Y ay pucha que es fácil mirar con bata, café y faso
Ese carnicero, chorizo regalado
Que el dólar aumentó, la papa esta cara, huelgas,
Y Ernesto mató a 3 hombres.
Todas las noches te desnudan con los faroles
Agazapados te miran, babeados por la publicidad,
De tus pechos, no madre, leche no dan.
Cuan filosa es tu lengua y cuan firmes tus piernas
Caballo salvaje, para soportar tanta podrida huerta
Que la noche es fría, y esos tacones rojos,
OH, guerrera mía, hacen eco en tu soledad marchita
Que tiene sueños como yo, que fue un bebe como vos
¿Quiénes somos nosotros para juzgar?
Y bueno, si ese tatuaje en tu pecho hablara mujer.
Timidez
Abstraída en la blancura de mí ser, muy adentro
Ahogada en un torbellino de palabras ajenas
En la ausencia de las mías
Escuchando una conversación que me ignora
Mientras yo los ignoro, ellos lucubran felicidad
Yo me abstraigo en mi vergonzosa forma,
De pensarme superada, falsamente
Fingiendo una ausencia de interés,
Que me consume la piel, como cigarrillo olvidado
Que difícil es verte y ver
Sin esconder la mano que pierde lentamente
El paraguas interno contra las gotas que derrama mi ser
Desde que mamá murió,
En todas las madres veo a mi madre,
Como si se proyectara claramente hacía mí,
Un holograma de su sonrisa en otro cuerpo;
Sutiles movimientos,
Miradas, formas, palabras, tonalidades.
Pequeños destellos de oro,
Que se me pegan como un imán al metal en mi piel,
Y yo solo me enternezco, y me dejo caer,
En aquellas pestañas ajenas, que no puedo tener
Desde que ella murió,
Desde que la reina no irrumpe en mis palabras,
Yo solo poseo las piezas imaginarias,
De cada madre que no es la mía,
Y con todas las piezas posiblemente infinitas,
Formo mi rompecabezas del olvido
Auque no es mi cabeza la que ha roto,
Y el olvido no sea la respuesta
Me enamoro de cada palabra,
Como un buzo usado que, alguien tejió y yo compré.
Travesti
Te vistes, desvistes, avestruz de luces punzantes
Y agria es la aceptación de tu derivado
Eres la mala ecuación del mundo desconcentrado,
Que te conoce y prefiere ignorarte
Para luego acusarte, de perversión y enfermedad
Y...Acaso, en este mundo de sombras enmascaradas
¿Nosotros, no nos travestimos?
¡Ja!
Y ay pucha que es fácil mirar con bata, café y faso
Ese carnicero, chorizo regalado
Que el dólar aumentó, la papa esta cara, huelgas,
Y Ernesto mató a 3 hombres.
Todas las noches te desnudan con los faroles
Agazapados te miran, babeados por la publicidad,
De tus pechos, no madre, leche no dan.
Cuan filosa es tu lengua y cuan firmes tus piernas
Caballo salvaje, para soportar tanta podrida huerta
Que la noche es fría, y esos tacones rojos,
OH, guerrera mía, hacen eco en tu soledad marchita
Que tiene sueños como yo, que fue un bebe como vos
¿Quiénes somos nosotros para juzgar?
Y bueno, si ese tatuaje en tu pecho hablara mujer.
Timidez
Abstraída en la blancura de mí ser, muy adentro
Ahogada en un torbellino de palabras ajenas
En la ausencia de las mías
Escuchando una conversación que me ignora
Mientras yo los ignoro, ellos lucubran felicidad
Yo me abstraigo en mi vergonzosa forma,
De pensarme superada, falsamente
Fingiendo una ausencia de interés,
Que me consume la piel, como cigarrillo olvidado
Que difícil es verte y ver
Sin esconder la mano que pierde lentamente
El paraguas interno contra las gotas que derrama mi ser
viernes, 15 de abril de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
Fefi
Acá lejos
No me fui de este mundo
Sigo acá,
caminando las paredes
y saltando en los techos.
Sentada en una nube;
surcando los cielos
mirando las alas,
volar entre mis pies.
(Estoy acá.
Y es que nunca me fui.)
Hay un corte,
donde siempre.
Mi norte y mi sur
se despegan,
se desarman
y no queda más
que inmolarse,
Ahí,
donde confluyen
las palabras
y los hechos.
Este es mi juego demente
ácido como tus palabras
…sucio como tu cara.
Esta noche
mi vocabulario no es el mismo,
tengo cartas bajo mi falda
porque ya no hay mangas sin reverso.
Tengo una carta perdida
en el mar de las causas
que dice;
que Estoy acá,
que sepas…
que Nunca me di por muerta.
**
10 mil
De la Gloria,
el candado
y la vela.
Matando sillas,
incendiando espacios.
De la esquina sin Tiempo,
Un semáforo pintado
Y un Instante Eterno.
De tus ojos tristes,
De tu miedo en celo
De mi amor inmenso,
Y mi karma alerta
Ya no me alcanzan los dedos
para contar amaneceres,
No me alcanzan los ojos
para leer tus libros,
Ni olvido los abrazos
perdidos en el tiempo,
o, el tiempo, extraviado
suspendido, porque no lo conoces
y yo tampoco.
Repaso las canciones,
Porque Hoy nadaba en mi cabeza
De la ausencia y de Ti.
**
desazón
Díme tú
Ahora qué hago yo
con todo este mar infinito
incontenible, desbordado
de amor y lagrimas.
Qué será de mi casa
sin tu ventana al mundo
Sin tus ojos al amanecer
Sin Tu canción girando
a mi alrededor.
Te lloraré
esta noche eterna.
Que la luna y el cielo
ya no son nuestros
Que mi alma,
se derrite en pena.
... que a pesar de nuevos,
seremos viejos conocidos?
que la empatía y la complicidad
van de nuestra mano.
Y mis ganas
de verte crecer
de regalarte una bandada
que llame a tu nombre
y regocije tu alma en gratitud.
¿Cuánto hubiese dejado por sumirme entera a tu Ser?
¿Cuánta vida perdería jugando a ser Princesa?
No tiene sentido
si,
corazón;
esta misma noche
reposarás en otros brazos.
Bajo esta misma luna
Bajo estas mismas estrellas
Donde ayer danzó el río,
Hoy se consuma la despedida.
**
resaca de una quimera
Cómo se dice
eso que no se habla?
Cómo se calla
lo que se devela
a la luz de unos ojos?
Cómo explicar cosas que aún no tienen nombre...
Si ya supiste todo
antes de haber dicho nada.
No me fui de este mundo
Sigo acá,
caminando las paredes
y saltando en los techos.
Sentada en una nube;
surcando los cielos
mirando las alas,
volar entre mis pies.
(Estoy acá.
Y es que nunca me fui.)
Hay un corte,
donde siempre.
Mi norte y mi sur
se despegan,
se desarman
y no queda más
que inmolarse,
Ahí,
donde confluyen
las palabras
y los hechos.
Este es mi juego demente
ácido como tus palabras
…sucio como tu cara.
Esta noche
mi vocabulario no es el mismo,
tengo cartas bajo mi falda
porque ya no hay mangas sin reverso.
Tengo una carta perdida
en el mar de las causas
que dice;
que Estoy acá,
que sepas…
que Nunca me di por muerta.
**
10 mil
De la Gloria,
el candado
y la vela.
Matando sillas,
incendiando espacios.
De la esquina sin Tiempo,
Un semáforo pintado
Y un Instante Eterno.
De tus ojos tristes,
De tu miedo en celo
De mi amor inmenso,
Y mi karma alerta
Ya no me alcanzan los dedos
para contar amaneceres,
No me alcanzan los ojos
para leer tus libros,
Ni olvido los abrazos
perdidos en el tiempo,
o, el tiempo, extraviado
suspendido, porque no lo conoces
y yo tampoco.
Repaso las canciones,
Porque Hoy nadaba en mi cabeza
De la ausencia y de Ti.
**
desazón
Díme tú
Ahora qué hago yo
con todo este mar infinito
incontenible, desbordado
de amor y lagrimas.
Qué será de mi casa
sin tu ventana al mundo
Sin tus ojos al amanecer
Sin Tu canción girando
a mi alrededor.
Te lloraré
esta noche eterna.
Que la luna y el cielo
ya no son nuestros
Que mi alma,
se derrite en pena.
... que a pesar de nuevos,
seremos viejos conocidos?
que la empatía y la complicidad
van de nuestra mano.
Y mis ganas
de verte crecer
de regalarte una bandada
que llame a tu nombre
y regocije tu alma en gratitud.
¿Cuánto hubiese dejado por sumirme entera a tu Ser?
¿Cuánta vida perdería jugando a ser Princesa?
No tiene sentido
si,
corazón;
esta misma noche
reposarás en otros brazos.
Bajo esta misma luna
Bajo estas mismas estrellas
Donde ayer danzó el río,
Hoy se consuma la despedida.
**
resaca de una quimera
Cómo se dice
eso que no se habla?
Cómo se calla
lo que se devela
a la luz de unos ojos?
Cómo explicar cosas que aún no tienen nombre...
Si ya supiste todo
antes de haber dicho nada.
jueves, 10 de marzo de 2011
Sebastián Realini
Desperdigado como ausencias,
memoria sin racconto;
trizas de alguien
que se hace pasar por mí.
Disgregación involuntaria
a las brazas de un por qué,
que no fue, que no llega,
que no existe
en letras y gerundios
se conjuran las mentiras
de aquel que se llena la boca
con palabras mías;
verbo de éste,
que no sabe esperar
más
que a su silencio
humedad más acá de las paredes
y el aroma tubular,
tan penetrante,
como fosa de memoria
que no cesa sin fronteras
y descree de los abismos
ventanas que se ciernen
a tu esperanza como
alas de ángel caído
a su cielo, a su infierno,
sin cumbres de dioses
que sobrevolar
escaramuza de una paradoja,
olvido de mí
"El otro"
*
***
*****
***
*
La cruzada
Precipitarme para con vos
sería como lloverme
pero sin lágrimas
yo verme, abalanzándome,
cayendo sobre tu palabra
de casualidades
precipitar las cosas
a velocidad warp, quisiera ir
lloviendo por tus playas
caer, sin saber la culpa
ni el por qué de las cruzadas
de esta soledad, matar al infiel
en la playa denotar los médanos
vernos causalidad del momento;
de momento a otro seremos más
yo
viendo
qué tan lejos estoy
memoria sin racconto;
trizas de alguien
que se hace pasar por mí.
Disgregación involuntaria
a las brazas de un por qué,
que no fue, que no llega,
que no existe
en letras y gerundios
se conjuran las mentiras
de aquel que se llena la boca
con palabras mías;
verbo de éste,
que no sabe esperar
más
que a su silencio
humedad más acá de las paredes
y el aroma tubular,
tan penetrante,
como fosa de memoria
que no cesa sin fronteras
y descree de los abismos
ventanas que se ciernen
a tu esperanza como
alas de ángel caído
a su cielo, a su infierno,
sin cumbres de dioses
que sobrevolar
escaramuza de una paradoja,
olvido de mí
"El otro"
*
***
*****
***
*
La cruzada
Precipitarme para con vos
sería como lloverme
pero sin lágrimas
yo verme, abalanzándome,
cayendo sobre tu palabra
de casualidades
precipitar las cosas
a velocidad warp, quisiera ir
lloviendo por tus playas
caer, sin saber la culpa
ni el por qué de las cruzadas
de esta soledad, matar al infiel
en la playa denotar los médanos
vernos causalidad del momento;
de momento a otro seremos más
yo
viendo
qué tan lejos estoy
martes, 25 de enero de 2011
Patricia González López

Como puedo saber quien lee
Si el que lee no es tocado
Si no traduce
Que cuando hablo de perfumes
Hablo de un tiempo
De un tiempo irreversible
De memoria
De una huella indeleble
De lo que vuelve a pasar
O no pasa nunca
O nunca pasa
Siempre presente
Quién lee
Que en la piel habita el mundo
Que la boca
A veces es una burbuja de encierro
Una cárcel
Un rincón
Un escondite encubierto
Cómo sé quién me lee
Si en los ojos no hay sangre
Solo una mirada
Sin un fondo profundo en el cual recluirse
Quien lee más que las faltas
Quien lee más que lo perdido
Más que lo mejor que no habita en mis letras
Quien lee los recuerdos cuando digo perfume
Cuando respiro en versos
Quien sabe que estoy viviendo
Cuando las lágrimas son sílabas incansables
Y caen
Caen
Caen
Quien lee que eso me salva
Entonces
Cómo puedo saber quien me lee cuando escribo.
*
**
****
**
*
Yo estoy perdida
En algún lugar de tu mente
Por represión o por olvido
Estoy perdida en un llamado
Eco de mi deseo
Nunca cumplido
Yo estoy perdida
En un bocado
Que no pudo tragar
la intriga
nunca se devela ni aún develada
Yo estoy perdida
En las dudas de tu día siguiente
Estoy siempre a punto de caerme
Como gota de canilla
Molesta y necesaria
Me encantaría saber
Cómo te fue mañana
Pero estoy perdida en el despojo
De no verte cuando sos lo que querés ser
Yo estoy perdida en mi aliento
Que está ahí
En mi garganta entregada a tus bacterias
Tosiendo recuerdos de tus días de reposo
Yo estoy ahí
Vocal en tus cuerdas
Hoy
Mañana
Pasado
Y en todos los días que faltan para verte.
******
Aún tirándote del cordón de la vereda
El colectivo no llega con más prisa
El amor verdadero tampoco
Hay cuentas pendientes
que no las abona una cena de fin de año
pero no hay un mal tan grande
que no pueda superarse con un poco de música
Ver, resolver y entregarse
Enternece la ceguera
No hay extravío mayor que ver pajaritos en las aves rapaces
Darle colores al aire turbio
Vernos consumidos a nosotros mismos
Inventar melodías para palabras violentas
Seguirnos consumiendo
Repitiendo la letra
Mala letra
Trepar colinas que son pozos
Creerse la cima
Caídos en los brazos de la mirada de los frívolos
Paso siguiente, la vida atropellada
Salud es la vista despejada de improbables
Yo doy mi secreto para que alguien oiga por vez primera
La calma es mi deseo más apresurado
Mis deseos son órdenes
Y el realismo, mi forma de cumplirlos.
lunes, 24 de enero de 2011
Facundo Zavala

Titulo: Mujer en la lluvia
************
Naufragar
Solo quiso naufragar
un tiempo largo,
(esto ya parecía una moda, de vida eterna)
Ajustó el despertador,
aunque después no lo escucha,
milagrito sorpresivo que cae en vacios...
Al gritar a pura sangre,
siente su libertad.
Los impulsos son los planes del corazón.
Que difícil es
encontrar el minuto exacto,
que justifique alguna acción
de sueños mansos.
Milagrito para sapos,
(que caen sin tormentas)
escuchando el sonido de virtua-besos.
Imaginar es un anhelo,
como el de llevar de la mano
cuando hay solo aire...
Que difícil es
encontrar el minuto exacto,
que justifique el naufragar
pasando impulsos.
El cuadro de los no pensantes o, los nublados. Óleo 100 x 80 cm.
El Hombre Desfasado. Óleo 100 x 80 cm.
“Al hombre desfasado
todo lo mueve,
lo deja torcido
la ambigüedad.
Desde su mirada inclinada
se balancean ideas,
de aquí para allá...
de aquí para allá...”
miércoles, 12 de enero de 2011
Ema Fernanda Vilches

Poemario del guerrero
II
/Te llamo mandrágora
que nutre y destruye
no te ruego
estrellas ni por azar
flores al viento /
me marco un camino equivocado
lo arrastro penando o en vuelo
a veces me seguís
hasta despeñarte
contra mi/
otras te persigo
como una araña de seis ojos
envuelta en su tela.
y repito mantra
"soy una piedra de sal
jadeándote en la nuca
tristezas desconocidas"
Desamor
En mi ciénaga de espasmos
las alegrías aletean tu cuerpo,
y mi sexo te roe
con un puñado de cuervos hambrientos.
Hasta donde inundarme
hasta donde
las escamas de mis serpientes
se despiden de la piel ajena.
El paseo de tus muslos en mi manos,
es solo un boleto de ida.
Poemas para Morgana
Se mira la luna en el espejo del cosmos
me miro yo
en la grieta de la tierra
en el espejo de la luna
en cada raíz que me ato
como cintas de seda
sonrío porque es grato ser amable
pero nunca...
...demasiado buena
POEMA NOCTURNO
De ronda por un bar irlandés,
encuentro unos ojos azules entrañables,
y busco un traductor benévolo
que me ayude a expresarme.
De ronda por un bar irlandés,
veo un vikingo,
y con toda la sensualidad de mi cerveza negra
lo convenzo de placeres paganos.
Algún lunes,
me fascino con una mujer selkie,
hermosa y suave
como la piel de una foca.
El viernes,
me enamoro
de una gaita triste,
y mi amor se desmorona
al no ser correspondido.
Nunca más regresé al bar.
DIASPORA
Desnuda ante el amor pero sin frío
camino dormida
me descalzo por el bosque
de tus recuerdos:
ojos de crepúsculo,
piel de crepúsculo, manos de tiza rojinegra.
Porque caminar por tu trinchera
siempre es correr:
secarme el beso corroído,
la lengua salada,
las arañas de seis ojos que nos miran...
los árboles que gimen
el destierro...
la lluvia nos tirita en la cara
y nosotros nos sonreímos:
descalzos de recuerdos
dormidos de bosque
desnudos de piel...
sin que alcance el cuerpo para abrazarnos
martes, 11 de enero de 2011
Graciela Beatriz Amalfi
Amaneceres
Amelia descansa en el sillón negro y cómodo de su living. Escucha su música preferida: jazz. Cada nota musical la siente suya, la arruga y la funde entre sus manos.
Se levanta para tocar el saxo que ya conoce el sabor de sus labios.
Los diarios en el piso con su nombre escrito en un lugar destacado llegan a conmoverla. Lee y relee las notas periodísticas de un pasado no muy lejano. Suena el teléfono, prefiere no atender, supone que es para concertar un nuevo reportaje.
Sabe que los vecinos oyen sonar su saxo todos los días, sabe que les molesta, no le importa. Todos conocen que ella es la famosa Amelia O´Higgins y por eso callan. Tener a una artista de su envergadura tan cerca debe ser un honor para cualquiera.
Piensa, la mujer piensa.
El correo postal, los mails, las redes sociales, se ahogan con su nombre. Ya es muy tarde, basta de saxo, de periódicos y de correos inventados.
Amanece.
Mañana amanece otra vez.
Levanta la persiana del living, sale a la vereda, saluda a su vecina Ana.
Amelia no entiende que su mundo no existe ahí afuera.
El mundo sabe que ella vive historias desdibujadas e inventadas por su imaginación. Cierra la puerta y en el living deberían aparecer otra vez su saxo, sus periódicos y las letras grandes con su nombre.
Pero no… hoy no aparece nada.
La carrera eterna.
El pueblo con la palpitante luz ausente de antaño, las calles angostas, siempre desiertas y a media cuadra de la plaza la pensión donde vive Julián.
Cada medianoche el muchacho empieza su travesía. Travesía sin color, con olor a humedad olvidada.
Julián alarga sus piernas flacas, las estira como si fueran un elástico interminable.
Corre. Otra vez corre.
A su lado derecho desata su carrera el río sucio, tramposo y agazapado. La enredadera de juncos atraviesa el agua y entorpece su paso. Sus piernas se alargan, atraviesan el matorral con bronca amontonada como un bollo de papel.
La noche ya se ha hecho adulta. Sin estrellas, sin luna, sin palabras.
Tropieza. Otra vez tropieza.
Escucha la marcha descarada y mugrienta del agua que lo salpica y lastima su piel como una hoja de afeitar recién afilada.
Su camisa ya está rota, su pantalón pierde pedazos a cada bocanada de sus pies grandotes y perezosos.
Las zapatillas dejan el color en alguna parte del camino sinuoso y animal.
Los ojos sobresalen de su órbita como si quisieran llegar primero que él.
Estar al final del camino es su deseo más grande hoy. La noche lo envuelve con su agonía oscura, lo abraza amarrando su deseo. Él logra escaparle a la negrura que con impaciencia intenta detener su marcha.
Esos pulmones que se llenan una y otra vez de aire nuevo y quieren seguir.
Corre. Sigue corriendo.
El final, su meta, ahí está el secreto. Su secreto.
Suceden una hora, dos, tres. Julián corre sin pensar.
Ya puede ver esa figura imaginada cada noche. Es ella. Le susurra una frase de amor. Palabras sacadas del libro de poemas que descansa en la mesita de luz de la pensión .Se une a ella en un abrazo doloroso, de duelo y tristeza. La enceguece, la aprieta, la rompe. Un beso se hace pálido en ambas bocas.
La mujer escapa aferrándose a la enredadera de juncos y desaparece en la mugre del río.
Ya no está. Las piernas de Julián tienen sueño. El sueño viene y ellas se dejan volar entre juncos, el río, el camino.
El regreso se hace lento y con olor a fiebre.
El río ahora es limpio, pulcro, perfumado.
La enredadera pierde su forma para hacerse frontal e infame.
Son las seis. Llega a su habitación. Se mete en la cama. Nadie notó su ausencia, ni siquiera el gato que duerme en el extremo derecho de la manta.
La carrera termina. El hombre está feliz.
Otra vez ha podido llegar al final.
Otra vez ha podido besar a la mujer que cada noche lo espera allá. Esa mujer que sólo es parte de su imaginación y a la que todavía no le puso un nombre.
La prefiere así, sin nombre, por temor a que otro pueda también nombrarla.
Mi hermano mayor.
Me fui caminado despacio, silbando y con las manos en los bolsillos del pantalón, como me gustaba.
El se quedó ahí sentado en el banco de la plaza que un rato antes yo había elegido. Ni me miró cuando me iba.
Mi recorrido comenzó por la calle Juramento, entré en la heladería de la esquina. Pedí un enorme helado de chocolate. Me senté tranquilo. Lo saboreé todo con muchas ganas. Me sentía feliz. Libre. Solo.
Salí del lugar silbando una de mis canciones preferidas. Caminé por la avenida Cabildo. Entré en un ciber y me puse a jugar.
Mi hermano era diez años mayor que yo. Tenía una discapacidad mental incurable, según oí desde chico. No había terapia, ni rehabilitación para su mal. Su mal que mis padres lo derivaron en mí. Yo era el “normal”, debía cuidarlo, sacarlo a pasear, protegerlo.
Mi cruz se me hacía muy pesada. Mis padres parecían no entender que yo sólo contaba con catorce años, que tenía derecho a las salidas con mis amigos, con alguna chica. No, no lo entendían.
Se estaba haciendo de noche. Mis bolsillos ya habían gastado las monedas y el billete que me había dado la abuela Irene. Debía regresar a casa, pero no podría hacerlo sin él. Sin mi hermano mayor.
Decidí no volver. Empecé a pedir dinero a la gente que transitaba por el lugar. Algunos me daban, otros me miraban con desprecio.
Me acerqué a un hombre que estaba sentado en la vereda justo enfrente del complejo de cines. Le pregunté si podía pasar la noche ahí. Me contestó que sí. Ese hombre barbudo y sucio tiró unos diarios y una manta blanca sobre el piso y me dijo que durmiera en ese lugar.
Cerré mis ojos con fuerza para entrar rápido en mi sueño. No quería despertar.
Apenas podía imaginar lo que habría pasado con él. Lo que estarían pensando mis padres. Sólo me preocupaba la abuela .Ella era la única que reparaba en mí.
Esa noche soñé mucho y largo.
Esa noche la calle no estuvo nada mal.
Esa noche marcó mi vida.
Esa noche, por primera vez, supe lo que significaba la culpa.
La mujer y el coronel.
Whisky agitado por la mano del coronel, hielo desarmado, líquido frío que enrojecía sus dedos y quemaba su voz.
Eran mis inicios como periodista. Eran los años 60-70, apenas lo recuerdo. Fue una de mis primeras entrevistas.
-¿Te animás muchacho?- me preguntó el responsable de la editorial del periódico.
No dudé en responderle afirmativamente.
Y así es como me metí en la historia, la otra historia que les voy a contar. La historia del cadáver de una mujer, de un coronel y yo en medio de ellos.
Así comienza.
-¿Helado no?, le pregunté.
-Muy helado, tanto como el cadáver de esa mujer. Siempre frío.
-Coronel, esa mujer logró entrar y permanecer en su vida a pesar de los años ya pasados - le dije.
-Esa mujer, esa mujer – murmuró y rió y recordó.
-Sírvame más whisky, por favor-me dijo el coronel con un tono hosco y severo.
Lo miré y vi que lloraba, esas gotas guardadas durante años caían desde su cara pálida al piso. Sobre la mesa marrón tiró la última foto que le tomaron a ella. Miró la foto. Yo también la miré. La mujer estaba totalmente desnuda mostrándose al mundo.
Tomó en sus manos el retrato agrietado y me lo dio.
-Llévelo y publíquelo en su periódico, señor periodista- me dijo el coronel.
Su decisión me sorprendió. ¿El hombre deliraba o estaba consciente? , me pregunté.
-¿Publicar esta foto y ella totalmente desnuda en ese féretro recubierto de oro? Agradezco su colaboración y generosidad, señor coronel- murmuré.
-Y ahora váyase y no vuelva nunca más-gritó el militar.
Salí de su casa, mis pies corrían rápido, no mire hacia atrás ni una sola vez. Prefería olvidar ese momento. No lo pasé bien. Tomé un colectivo para ir a la imprenta.
-Esta nota me consagra o me destruye para siempre, dije en voz alta en medio del colectivo. Los pasajeros me miraron haciendo un gesto de desconcierto con sus cabezas.
Le entregué la foto al responsable de la edición del diario.
Ignacio no lo podía creer.
-Lo lograste muchacho-me dijo, lo lograste carajo. Nunca pudimos acercarnos a él ni siquiera para insinuarle el secreto del secuestro del cuerpo muerto de esa mujer tan popular.
Ella, querida por muchos y odiada por otros.
Mañana todos verían la parte de la historia no contada hasta hoy. En la primera plana del diario apareció la foto de ella. La edición se agotó en menos de dos horas. Se volvió a reeditar varias veces.
………………………………………………………………………
Lo extraño es que hoy después de tantos años buscando entre mis papeles guardados no puedo encontrar ni el periódico, ni la foto avejentada, ni el sabor del whisky del vaso del coronel.
Mi memoria debe estar jugando con la mujer en algún lugar de un mundo lejano al que a mí… no me es permitido entrar.
Mi blog : www.boticaria-graciela.blogspot.com En Facebook : boticaria club de cuentos.
Amelia descansa en el sillón negro y cómodo de su living. Escucha su música preferida: jazz. Cada nota musical la siente suya, la arruga y la funde entre sus manos.
Se levanta para tocar el saxo que ya conoce el sabor de sus labios.
Los diarios en el piso con su nombre escrito en un lugar destacado llegan a conmoverla. Lee y relee las notas periodísticas de un pasado no muy lejano. Suena el teléfono, prefiere no atender, supone que es para concertar un nuevo reportaje.
Sabe que los vecinos oyen sonar su saxo todos los días, sabe que les molesta, no le importa. Todos conocen que ella es la famosa Amelia O´Higgins y por eso callan. Tener a una artista de su envergadura tan cerca debe ser un honor para cualquiera.
Piensa, la mujer piensa.
El correo postal, los mails, las redes sociales, se ahogan con su nombre. Ya es muy tarde, basta de saxo, de periódicos y de correos inventados.
Amanece.
Mañana amanece otra vez.
Levanta la persiana del living, sale a la vereda, saluda a su vecina Ana.
Amelia no entiende que su mundo no existe ahí afuera.
El mundo sabe que ella vive historias desdibujadas e inventadas por su imaginación. Cierra la puerta y en el living deberían aparecer otra vez su saxo, sus periódicos y las letras grandes con su nombre.
Pero no… hoy no aparece nada.
La carrera eterna.
El pueblo con la palpitante luz ausente de antaño, las calles angostas, siempre desiertas y a media cuadra de la plaza la pensión donde vive Julián.
Cada medianoche el muchacho empieza su travesía. Travesía sin color, con olor a humedad olvidada.
Julián alarga sus piernas flacas, las estira como si fueran un elástico interminable.
Corre. Otra vez corre.
A su lado derecho desata su carrera el río sucio, tramposo y agazapado. La enredadera de juncos atraviesa el agua y entorpece su paso. Sus piernas se alargan, atraviesan el matorral con bronca amontonada como un bollo de papel.
La noche ya se ha hecho adulta. Sin estrellas, sin luna, sin palabras.
Tropieza. Otra vez tropieza.
Escucha la marcha descarada y mugrienta del agua que lo salpica y lastima su piel como una hoja de afeitar recién afilada.
Su camisa ya está rota, su pantalón pierde pedazos a cada bocanada de sus pies grandotes y perezosos.
Las zapatillas dejan el color en alguna parte del camino sinuoso y animal.
Los ojos sobresalen de su órbita como si quisieran llegar primero que él.
Estar al final del camino es su deseo más grande hoy. La noche lo envuelve con su agonía oscura, lo abraza amarrando su deseo. Él logra escaparle a la negrura que con impaciencia intenta detener su marcha.
Esos pulmones que se llenan una y otra vez de aire nuevo y quieren seguir.
Corre. Sigue corriendo.
El final, su meta, ahí está el secreto. Su secreto.
Suceden una hora, dos, tres. Julián corre sin pensar.
Ya puede ver esa figura imaginada cada noche. Es ella. Le susurra una frase de amor. Palabras sacadas del libro de poemas que descansa en la mesita de luz de la pensión .Se une a ella en un abrazo doloroso, de duelo y tristeza. La enceguece, la aprieta, la rompe. Un beso se hace pálido en ambas bocas.
La mujer escapa aferrándose a la enredadera de juncos y desaparece en la mugre del río.
Ya no está. Las piernas de Julián tienen sueño. El sueño viene y ellas se dejan volar entre juncos, el río, el camino.
El regreso se hace lento y con olor a fiebre.
El río ahora es limpio, pulcro, perfumado.
La enredadera pierde su forma para hacerse frontal e infame.
Son las seis. Llega a su habitación. Se mete en la cama. Nadie notó su ausencia, ni siquiera el gato que duerme en el extremo derecho de la manta.
La carrera termina. El hombre está feliz.
Otra vez ha podido llegar al final.
Otra vez ha podido besar a la mujer que cada noche lo espera allá. Esa mujer que sólo es parte de su imaginación y a la que todavía no le puso un nombre.
La prefiere así, sin nombre, por temor a que otro pueda también nombrarla.
Mi hermano mayor.
Me fui caminado despacio, silbando y con las manos en los bolsillos del pantalón, como me gustaba.
El se quedó ahí sentado en el banco de la plaza que un rato antes yo había elegido. Ni me miró cuando me iba.
Mi recorrido comenzó por la calle Juramento, entré en la heladería de la esquina. Pedí un enorme helado de chocolate. Me senté tranquilo. Lo saboreé todo con muchas ganas. Me sentía feliz. Libre. Solo.
Salí del lugar silbando una de mis canciones preferidas. Caminé por la avenida Cabildo. Entré en un ciber y me puse a jugar.
Mi hermano era diez años mayor que yo. Tenía una discapacidad mental incurable, según oí desde chico. No había terapia, ni rehabilitación para su mal. Su mal que mis padres lo derivaron en mí. Yo era el “normal”, debía cuidarlo, sacarlo a pasear, protegerlo.
Mi cruz se me hacía muy pesada. Mis padres parecían no entender que yo sólo contaba con catorce años, que tenía derecho a las salidas con mis amigos, con alguna chica. No, no lo entendían.
Se estaba haciendo de noche. Mis bolsillos ya habían gastado las monedas y el billete que me había dado la abuela Irene. Debía regresar a casa, pero no podría hacerlo sin él. Sin mi hermano mayor.
Decidí no volver. Empecé a pedir dinero a la gente que transitaba por el lugar. Algunos me daban, otros me miraban con desprecio.
Me acerqué a un hombre que estaba sentado en la vereda justo enfrente del complejo de cines. Le pregunté si podía pasar la noche ahí. Me contestó que sí. Ese hombre barbudo y sucio tiró unos diarios y una manta blanca sobre el piso y me dijo que durmiera en ese lugar.
Cerré mis ojos con fuerza para entrar rápido en mi sueño. No quería despertar.
Apenas podía imaginar lo que habría pasado con él. Lo que estarían pensando mis padres. Sólo me preocupaba la abuela .Ella era la única que reparaba en mí.
Esa noche soñé mucho y largo.
Esa noche la calle no estuvo nada mal.
Esa noche marcó mi vida.
Esa noche, por primera vez, supe lo que significaba la culpa.
La mujer y el coronel.
Whisky agitado por la mano del coronel, hielo desarmado, líquido frío que enrojecía sus dedos y quemaba su voz.
Eran mis inicios como periodista. Eran los años 60-70, apenas lo recuerdo. Fue una de mis primeras entrevistas.
-¿Te animás muchacho?- me preguntó el responsable de la editorial del periódico.
No dudé en responderle afirmativamente.
Y así es como me metí en la historia, la otra historia que les voy a contar. La historia del cadáver de una mujer, de un coronel y yo en medio de ellos.
Así comienza.
-¿Helado no?, le pregunté.
-Muy helado, tanto como el cadáver de esa mujer. Siempre frío.
-Coronel, esa mujer logró entrar y permanecer en su vida a pesar de los años ya pasados - le dije.
-Esa mujer, esa mujer – murmuró y rió y recordó.
-Sírvame más whisky, por favor-me dijo el coronel con un tono hosco y severo.
Lo miré y vi que lloraba, esas gotas guardadas durante años caían desde su cara pálida al piso. Sobre la mesa marrón tiró la última foto que le tomaron a ella. Miró la foto. Yo también la miré. La mujer estaba totalmente desnuda mostrándose al mundo.
Tomó en sus manos el retrato agrietado y me lo dio.
-Llévelo y publíquelo en su periódico, señor periodista- me dijo el coronel.
Su decisión me sorprendió. ¿El hombre deliraba o estaba consciente? , me pregunté.
-¿Publicar esta foto y ella totalmente desnuda en ese féretro recubierto de oro? Agradezco su colaboración y generosidad, señor coronel- murmuré.
-Y ahora váyase y no vuelva nunca más-gritó el militar.
Salí de su casa, mis pies corrían rápido, no mire hacia atrás ni una sola vez. Prefería olvidar ese momento. No lo pasé bien. Tomé un colectivo para ir a la imprenta.
-Esta nota me consagra o me destruye para siempre, dije en voz alta en medio del colectivo. Los pasajeros me miraron haciendo un gesto de desconcierto con sus cabezas.
Le entregué la foto al responsable de la edición del diario.
Ignacio no lo podía creer.
-Lo lograste muchacho-me dijo, lo lograste carajo. Nunca pudimos acercarnos a él ni siquiera para insinuarle el secreto del secuestro del cuerpo muerto de esa mujer tan popular.
Ella, querida por muchos y odiada por otros.
Mañana todos verían la parte de la historia no contada hasta hoy. En la primera plana del diario apareció la foto de ella. La edición se agotó en menos de dos horas. Se volvió a reeditar varias veces.
………………………………………………………………………
Lo extraño es que hoy después de tantos años buscando entre mis papeles guardados no puedo encontrar ni el periódico, ni la foto avejentada, ni el sabor del whisky del vaso del coronel.
Mi memoria debe estar jugando con la mujer en algún lugar de un mundo lejano al que a mí… no me es permitido entrar.
Mi blog : www.boticaria-graciela.blogspot.com En Facebook : boticaria club de cuentos.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Juan Demian
Vamos a ganar la guerra
Vamos a perder la guerra.
No quiero un C3.
Ni un dpto en Belgrano.
Ni una mina con las tetas hechas.
Quiero vivir en la selva.
Con ese olor a pólvora del sueño.
De ser libres.
Con esa idea del mundo bastardeada.
Por una camiseta.
Quiero creer que aun existo.
Que mi transitar este mundo,
Esconde una meta.
Ya no quiero despertar mañana.
Y que el mundo me entristezca.
Y ver como en un corto,
Caminando por Corrientes.
Todas juntas las miserias.
Quiero invitar a todos esos pibes a una fiesta,
Donde sobre pizza de Las cuartetas.
Pero que nadie se las regale.
Y mucho menos esa gente paqueta.
Que vive enpaquetada.
En una nube de Armani.
Que da aroma a su existencia berreta.
Para acallar el hedor de su esencia putrefacta.
Su transitar sin alma.
Sin sueños.
Sin cometas
Del amor
Siempre que hablo del amor,
Hablo de uno que no existe.
Que no sentí
Ni en mi mas remota pesadilla..
Uno que me atrapa.
Y ya no me deja.
Se encapricha conmigo.
Y me lleva de viaje.
Y en los confines del alma,
Me dice bajito al oído.
Te quiero.
Te quiero,
Imperfecto,
Te quiero loco.
Te quiero etéreo.
Así te quiero.
Y quédate conmigo.
Porque ya no te dejo.
Y si queres volar libre.
Disfruta el viaje.
Pero volve siempre conmigo.
Que yo te espero.
Siempre que hablo del amor.
Me convierto
En un idiota importante.
DESIDIA
Todos se quedan quietos,
preservan la desidia.
Como si fuera un don.
Y los convirtiera en seres
de otra clase.
Como si la mediocridad,
al compartirse
se extinguiera.
En un mar de rituales
mundanos.
Hacemos la comida,
cogemos,
cagamos.
Y en esa vida,
nos evaporamos.
Sin dejar rastro.
Sin sentir,
sin vivir.
Sin amarnos.
ESCRIBA
A veces,
escribo para salvarme.
Otras, para suicidarme en versos.
Para sacarle el cuerpo a la nada.
Para hundirme en el misterio.
Para que me iluminen las palabras.
Ya que mis ojos están ciegos.
Y todo lo que ven, no creen.
Invitados al festín,
del fin sublime, perfecto
y transparente.
Han quedado estupefactos.
Tildados para siempre.
A veces, escribo para salvarme.
La mayoría de las veces.
Vamos a perder la guerra.
No quiero un C3.
Ni un dpto en Belgrano.
Ni una mina con las tetas hechas.
Quiero vivir en la selva.
Con ese olor a pólvora del sueño.
De ser libres.
Con esa idea del mundo bastardeada.
Por una camiseta.
Quiero creer que aun existo.
Que mi transitar este mundo,
Esconde una meta.
Ya no quiero despertar mañana.
Y que el mundo me entristezca.
Y ver como en un corto,
Caminando por Corrientes.
Todas juntas las miserias.
Quiero invitar a todos esos pibes a una fiesta,
Donde sobre pizza de Las cuartetas.
Pero que nadie se las regale.
Y mucho menos esa gente paqueta.
Que vive enpaquetada.
En una nube de Armani.
Que da aroma a su existencia berreta.
Para acallar el hedor de su esencia putrefacta.
Su transitar sin alma.
Sin sueños.
Sin cometas
Del amor
Siempre que hablo del amor,
Hablo de uno que no existe.
Que no sentí
Ni en mi mas remota pesadilla..
Uno que me atrapa.
Y ya no me deja.
Se encapricha conmigo.
Y me lleva de viaje.
Y en los confines del alma,
Me dice bajito al oído.
Te quiero.
Te quiero,
Imperfecto,
Te quiero loco.
Te quiero etéreo.
Así te quiero.
Y quédate conmigo.
Porque ya no te dejo.
Y si queres volar libre.
Disfruta el viaje.
Pero volve siempre conmigo.
Que yo te espero.
Siempre que hablo del amor.
Me convierto
En un idiota importante.
DESIDIA
Todos se quedan quietos,
preservan la desidia.
Como si fuera un don.
Y los convirtiera en seres
de otra clase.
Como si la mediocridad,
al compartirse
se extinguiera.
En un mar de rituales
mundanos.
Hacemos la comida,
cogemos,
cagamos.
Y en esa vida,
nos evaporamos.
Sin dejar rastro.
Sin sentir,
sin vivir.
Sin amarnos.
ESCRIBA
A veces,
escribo para salvarme.
Otras, para suicidarme en versos.
Para sacarle el cuerpo a la nada.
Para hundirme en el misterio.
Para que me iluminen las palabras.
Ya que mis ojos están ciegos.
Y todo lo que ven, no creen.
Invitados al festín,
del fin sublime, perfecto
y transparente.
Han quedado estupefactos.
Tildados para siempre.
A veces, escribo para salvarme.
La mayoría de las veces.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
ave manolo

*
**
****
*****
Revolución
el hombre danza con sus pasiones,
no creas todo lo que dicen.
Cree en lo que tu piensas,
cree en tus valores,
cree en tu mismo.
Cree en lo que fuiste,
en lo que sos,
cree en lo que serás.
Cree en el aura de tu alma (radiante)
cree en que eres luz.
Cree en la revolución,
en la de él,
cree en la de todos.
Cree en que hay algo mejor
que hacer día a día.
Cree en que eres lo que
el mundo añora.
Cree en el hallazgo de las virtudes,
cree en lo sencillo,
cree en tu deber como hombre,
cree en tus sueños,
Cree... que eres luz.
*
***
****
***
*
Una canción de luz: ( Las tiernas madrugadas ) `- canción -
Una canción de luz,
Una canción de amor,
Que valga la pena parir.
Una canción intermitente,
Que haga revolución,
que eduque nuevas mentes.
Una canción mejor,
Una canción de eternidad,
Que eleve la moral y el ruego.
Desde la brisa me acompañará, entera.
Entera por soñarla despierta.
Una canción letal,
Una canción tajante,
Que alumbre en las tinieblas.
Una canción irrevocable,
Que siembre la obligación
De mirar la tierra.
Una canción de mar,
De bosque y de pradera,
De canto sin condena.
Desde la brisa me acompañará, entera.
Entera por soñarla despierta.
Eterna, eterna, de loca madrugada.
Eterna, eterna, de loca madrugada.
Una canción vital,
De canto indispensable,
De noche sin frontera.
Una canción indiscutible,
Que transforme en eternas
Las buenas madrugadas.
Una canción de mar,
De monte y madre selva,
de canto sin frontera.
Desde la brisa me acompañará, entera.
Entera por soñarla despierta.
*****
****
**
*
viernes, 22 de octubre de 2010
Albin

Montaráz
Arbóreas emanaciones
envuelven mi espacio orgánico.
Hojarasca que yace, inerte,
acallando el transcurrir.
Radiantes hojas conforman
cierta cobertura vegetal,
ornamentada por haces de luz.
Dentro de un regazo forestal
me aniño, retomando el candor
de quien descubre su real tamaño.
Savias puras a beber se ofrecen
desde vetas bajo el sol.
Verdeocres mantos
tienden su hálito
para vislumbrar una sutil conexión
con la naturaleza genuina.
Transito junglas frondosas,
sobre ancianas maderas me recuesto,
recobrando la capacidad oculta
de captar el rumor en la espesura,
interpretando una suave melodía rural,
que a la piel deviene follaje.
Noctámbulo
deja que la noche introduzca
su haz de penumbra siniestra
bajo el párpado.
Admite esta oscura profecía
que ahora ronda los tejados
latiendo como lengua de chacal
lunar y hambriento.
tu seguro círculo de luz seminal
se verá invadido, con premura,
por la irrupción brutal del
negro manto.
Y un misterio
podrá suceder sin necesidad
de responder a la conciencia
hace tiempo prisionera.
Ábrete a las sombras
Desde las cúpulas.
Creo oír tu voz llamando [...] distante
desde cúpulas desiertas
que hienden los cielos
tu voz reclama mi presencia y el abrigo
con que te cubría del viento otoñal
en los desvaríos de la inconsciencia
hallo el rostro y la tibia piel
de tu evocación frecuente
sueños(( ansías(( nostalgia
de un destino que no fue
entonces ¿porqué hoy
retornas agitándome el reposo
clamando desde auroras desguarnecidas
por mi compañía y consuelo?
abandonas así el destierro prometido
mientras que yo continúo
sumido en fatales espejismos
provocados por romances sin futuro
y el recuerdo de tu forma en el vacío
Torbellino
hay un carrusel
en la maleza de mi raíz
que gira sin cesar sin estruendo
sus espejos me retratan niño
azorado desde los ojos hasta
las palmas tenues de no asir
vuelvo a trepar los bólidos en escala
el caballo subeybaja
y aquel avioncito doble comando
que planea más allá de la cresta
verde hasta el cielo
Ah! mi hermana ríe
descifrando una sortija de augur
que sostiene el dueño del destino
cuánta vuelta das calesita
que me suspendes
en recuerdos
hoy no sostengo doctrinas
en boga ni me apresto
al tránsito por mejor carril
sólo ascender
sobre árboles en formación
y sentir el aeronauta torbellino
que tal vez mañana
me juzgue estático ante el bochorno
de una madurez a pesar mío
Salvo las aguas
Aves de laguna deleitan
mi sensibilidad amurallada
con su trino color al cielo
saltan fluyen vuelan
sobre gentíos lastimados
por tanto barullo a toda hora
también miro flores
radiar encantos para solaz
del caminante sin capital
que anima pasos hasta aquí
las orillas vegetales
los campos sin cruces ni herramientas
que sin embargo permanecen
bajo amenaza de tóxicos y desechos
producto del consumo a perpetuidad
no quiero pensar
que a mi descendencia
le esté vedado este júbilo
de comunión con la naturaleza
pues cuanto ven mis ojos
es de todos y de nadie
y por ello se debe respeto
a Abya Yala nuestra madre
la que provee y sustenta
la que dispone lugares para
morar compartiendo lo que nace
de su digna matriz planetaria
Arlane
lunes, 18 de octubre de 2010
Julieta Desmarás

Julieta Desmarás. Buenos Aires, Argentina, 1982 Gran parte de su infancia y adolescencia la vivió en el sur argentino. Redactora Publicitaria. Mantiene un Blog sobre poesía contemporánea y publica para diferentes revistas culturales, nacionales e internacionales. Actualmente, asiste a cursos de crítica e historia del arte y participa de talleres dictados por reconocidos poetas y escritores. Algunos de sus poemas fueron incluidos en la Antología "Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana" publicado por Lord Byron Ediciones, España. Se encuentra trabajando en la elaboración de su primer libro de poemas.
Ácaros de Invierno.
Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet
compartamos la hornalla
y tu boca se acomode en alguna grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.
Y nuestros cuerpos en el revuelco
del instante
se disuelven como copos.
Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet
Te abrigues en mi saco de lana hasta formarse pelotitas
y tu boca sea una grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.
ya no tendremos más que revolcarnos
al instante
la pava desafina gemidos y quema café.
Te invito a que miremos juntos el solsticio
La helada viene hacia nosotros
Y nuestros cuerpos en el instante
revuelco
se disuelven como pocos.
Ya somos
ácaros de otros libros.
África suya
A las seis y media comienza, para mí, la tarde.
Cazadora de palabras mosqueantes
revientan a la hora del té
y esas manchas no salen.
¡Salvaje, no vuelvas!
Mi silueta, al igual que estas tierras,
duerme al costado del vacío.
Alguna vez, sí, habrán congeniado.
Es una gran selva el amor,
erosiona grietas y estrías
y suaviza al león.
¡Salvaje, no vuelvas!
de mi pollera, al igual que esas cebras,
te acordarás a la hora del té.
(De mi pollera, al igual que esas cebras,
¿te acordarás a la hora del té?)
Julieta Desmarás, 17 de Septiembre, 2010.
Hombre alado
Hombre, ¿qué es lo que ves y tensa tu porte?
¿Será el tormento del don
que adivina tus pies en el suelo?
¿Qué harás, hombre? Anclando lunas con tu peso de niño.
Estás vivo y te inquieta el batir de tus alas.
Transparentes pero no invisibles
declaran y sentencian
desolación.
Hombre, fruncís tu boca.
Pero es inevitable,
con mate se hincha el cuerpo.
No hay silencio posible.
Es inevitable,
tu voz siempre será ruido de calle.
¿Qué harás, hombre? ¿Anclando lunas con tu peso de niño?
La memoria (René Magritte, 1948)
Pasará, pasará, pasará
mufa un tata.
Y volverá, volverá, volverá
como todos los días el tren.
Las nubes pasajeras,
la hoja inmadura y arrancada,
lo bello y lo feo,
un día; no cualquier otro,
se refriega en su cara.
Las cortinas abiertas,
un cielo ingenuo posa,
insiste sobre la ventana.
Sanará, sanará y pasará.
De vez en cuando, el día es perverso;
dura lo que duele una nube pasajera.
sábado, 2 de octubre de 2010
Julia González
La metamorfosis de Julia *
Todos los perros del mundo ladraron a las 6.36,
estaban anunciando un desastre ambiental.
Los escuché y desde entonces no pude dormir.
Estoy conectada con todos los seres que no son personas
y cuando se comunican entre ellos, los oigo.
Pero éste es mi mundo,
tan rígido,
donde no siento nada,
que quisiera transformarme en perro.
Me envuelvo en una manta de lana
aunque escapar del frío de la madrugada es una misión helénica.
La computadora huele a motor,
y un vaso de agua ayuda al malestar,
relajando el estómago por donde suben las arcadas.
A mi izquierda,
la cortina liviana se mueve por el viento
detrás de la bisagra detrás de la persiana cerrada
detrás del anuncio de los perros,
y trasluce una ranura de plantas de tierra oscura,
y un pulmón de manzana empapado por el desastre climático.
El estómago relajado remueve las nulas emociones.
No siento nada, sólo un bloqueo de cuerpo muerto,
enroscado en el piso, mordiéndose la cola, las patas,
y mi amo que no se levanta.
* otro posible título es Laberinto sin Bowie
__________________________
Panacea II
¡Acá está!
Sus textos caminan con otros hombres que cantan en random.
Todos hombres aleatorios.
Dice que le gusta el nombre de mi libro,
me sonrojo de balde porque nadie me ve.
Soy libre a las 2 am
por primera vez en el día.
Niños corren dentro mío,
más allá está el encierro,
es un matorral de espejos.
A dormir, chicos.
Vayan con el silencio, vayan por allá que hay sopa,
shh, que les van a leer.
Veo el cuerpo rígido desde acá,
es un terreno bloqueado,
pero el griterío va desapareciendo con zoom.
Y los cantautores se sientan a la mesa,
se sirven whisky en vasos chatos.
Todos son hombres que cantan lindo y lastimero.
Todos jóvenes menos uno.
La panacea es la noche sin rejas.
___________________________________________
martes, 21 de septiembre de 2010
Pola - Santiago, Chile.
....
Soy libre de ser fuego o ser agua
soy libre de ser aire o viento
soy libre de ser flor o ser musgo
soy libre de ser o de ser.
....
Atesoré momentos mágicos que se quedarán guardados en el baúl del pasado,
quise ir contigo a tocar estrellas, llegué más pronto de lo que esperé al suelo de una vez.
Me miro al espejo y no concibo ser lo que veo,
no hay armonía entre yo y yo.
Se quebrarán mil y un cristales más,
reiré, cantaré, lloraré todo el mar que me queda por llorar.
El tiempo seguirá avanzando y seré más vieja,
y reiré más veces, y cantaré más veces (y más, y más, y más...).
Caeré tanto sea necesario, y volverá a temblarme la voz.
Soy un grano de arena en el desierto,
soy tan pequeña que me pierdo entre las sábanas,
pero...
creceré como ya he crecido...
y me los devoraré a todos.
....
por qué buscar algo qe ya está perdido si puedo dejar que el tiempo avance y me deje marchitar... por qué buscar tu sonrisa en un nidal si te puedo dejar florecer como tú quieres...?
....
canción+o-
Y llegó Pedro con su chaquetón café, cuando cruzó miradas con la joven damita, mientras, la música llenaba cada rincón de la antigua casa.
Quieren decir algunos que no había tal casa.
La niña sentada en su rincón, el suyo, el propio, escucha atenta todo el silencioso ruido que acontece a su alrededor.
Vio rodar una gruesa lágrima por la mejilla del pequeño hombrecito que cantaba folkclore. El hombrecito en tanto observaba pendiente las caras de quienes allí estaban, cuando divisó la sonrisa quebrada de la joven damita, y ésta a su vez, miró la cara que Pedro ponía al ver a la niña que bailaba incesante las melodías en su cabeza.
Había tanta complicidad entre los cuatro, que por mucho intentar los señores de alta alcurnia entrar en el juego, era trabajo inútil...
Cuando Inés, madre, esposa, musa y amante comenzó a escribir cuentos en su cabeza, llenaba los espacios con palabras que oía del hombrecito gris que cantaba folkclore, hablaba de la fuerza, de la rabia, del amor también. Inés toma del brazo a la pequeña niña, mira celosa a la damita, hace una señal a Pedro, quien se acerca y la besa en la boca.
El hombrecito entretanto, el amante efímero, termina de cantar su canción...
....
Porque no importa lo que late,
porque no importa lo que siente,
sólo importaba lo que ya no es.
Las voces en mi cabeza han ganado,
las miradas ajenas ya no son las mías,
sólo buscaba la suya...pero será ya tarde.
Caerán estrellas del fondo del mar y habrá lluvia,
huracanes, tormentas y tormentos.
Laten como no latían, caen cuando nunca subieron.
El silencio me abraza, el mismo , se apodera de mi voz.
Luz del alba, llévame contigo cuando oscurezca.
Mariposa negra, llévame contigo cuando vueles.
Noche, déjame llenar de reflejos claros tus rincones.
Día, no ilumines, quédate donde estás.
La maleza y el sol, no son lo mismo?
Son venas, es negra la sangre.
Remordimiento, no lo sientes?
Te escudas en mí, pero no eres el único.
Los otros tratarán de aniquilarme,
pero yo sólo seguiré sonriendo.
Era adicta a ti, unicamente quiero terminar,
vanagloriar lo que nunca hubo.
No creas que es tan fácil,
las lágrimas corren por dentro (a veces por fuera también).
Erré, erré, erré, y volveré a equivocarme mil veces,
pero ni el pasado ni el futuro me importan.
....
Contacto con la autora: nice.ow@hotmail.com
Soy libre de ser fuego o ser agua
soy libre de ser aire o viento
soy libre de ser flor o ser musgo
soy libre de ser o de ser.
....
Atesoré momentos mágicos que se quedarán guardados en el baúl del pasado,
quise ir contigo a tocar estrellas, llegué más pronto de lo que esperé al suelo de una vez.
Me miro al espejo y no concibo ser lo que veo,
no hay armonía entre yo y yo.
Se quebrarán mil y un cristales más,
reiré, cantaré, lloraré todo el mar que me queda por llorar.
El tiempo seguirá avanzando y seré más vieja,
y reiré más veces, y cantaré más veces (y más, y más, y más...).
Caeré tanto sea necesario, y volverá a temblarme la voz.
Soy un grano de arena en el desierto,
soy tan pequeña que me pierdo entre las sábanas,
pero...
creceré como ya he crecido...
y me los devoraré a todos.
....
por qué buscar algo qe ya está perdido si puedo dejar que el tiempo avance y me deje marchitar... por qué buscar tu sonrisa en un nidal si te puedo dejar florecer como tú quieres...?
....
canción+o-
Y llegó Pedro con su chaquetón café, cuando cruzó miradas con la joven damita, mientras, la música llenaba cada rincón de la antigua casa.
Quieren decir algunos que no había tal casa.
La niña sentada en su rincón, el suyo, el propio, escucha atenta todo el silencioso ruido que acontece a su alrededor.
Vio rodar una gruesa lágrima por la mejilla del pequeño hombrecito que cantaba folkclore. El hombrecito en tanto observaba pendiente las caras de quienes allí estaban, cuando divisó la sonrisa quebrada de la joven damita, y ésta a su vez, miró la cara que Pedro ponía al ver a la niña que bailaba incesante las melodías en su cabeza.
Había tanta complicidad entre los cuatro, que por mucho intentar los señores de alta alcurnia entrar en el juego, era trabajo inútil...
Cuando Inés, madre, esposa, musa y amante comenzó a escribir cuentos en su cabeza, llenaba los espacios con palabras que oía del hombrecito gris que cantaba folkclore, hablaba de la fuerza, de la rabia, del amor también. Inés toma del brazo a la pequeña niña, mira celosa a la damita, hace una señal a Pedro, quien se acerca y la besa en la boca.
El hombrecito entretanto, el amante efímero, termina de cantar su canción...
....
Porque no importa lo que late,
porque no importa lo que siente,
sólo importaba lo que ya no es.
Las voces en mi cabeza han ganado,
las miradas ajenas ya no son las mías,
sólo buscaba la suya...pero será ya tarde.
Caerán estrellas del fondo del mar y habrá lluvia,
huracanes, tormentas y tormentos.
Laten como no latían, caen cuando nunca subieron.
El silencio me abraza, el mismo , se apodera de mi voz.
Luz del alba, llévame contigo cuando oscurezca.
Mariposa negra, llévame contigo cuando vueles.
Noche, déjame llenar de reflejos claros tus rincones.
Día, no ilumines, quédate donde estás.
La maleza y el sol, no son lo mismo?
Son venas, es negra la sangre.
Remordimiento, no lo sientes?
Te escudas en mí, pero no eres el único.
Los otros tratarán de aniquilarme,
pero yo sólo seguiré sonriendo.
Era adicta a ti, unicamente quiero terminar,
vanagloriar lo que nunca hubo.
No creas que es tan fácil,
las lágrimas corren por dentro (a veces por fuera también).
Erré, erré, erré, y volveré a equivocarme mil veces,
pero ni el pasado ni el futuro me importan.
....
Contacto con la autora: nice.ow@hotmail.com
miércoles, 1 de septiembre de 2010
D.R. Mourelle
Hija que baila
Gotas de sal sobre la mujer
engendrada — más de una vez
por la mira de estos viejos
vestirse o no
desnudarse
o no
rasgar la trama que pudiera
tejer sobre la mesa
para girar a media ropa
devorante y más
manos estiradas
quieren arrastrar la oscuridad
hacia aquí :
cuarto de hotel sin salida
para no morir a la intemperie
temblor en los tejidos
de la mujer que los construye
y vacía
Apenas instinto
el humo frío repta
por mosaicos
hasta los muslos de lo oscuro
y deja ver entre viejos
un padre y una hija
para este cuadro de hogar
ingles blancas
hacia atrás
vestirse no
con el cansancio rechazado
esquivando la suma de los años
la acechan para procrear
entre luces rojas y azules
de violencia que se despide
los ojos graban un puente :
nadie lo imagina
las bocas medio abiertas
graciosas casi
en equilibrio sobre la libertad
del alcohol
Gracias — Señor — por esta hija
gracias por los pantalones
franela del invierno
por esta alegría de muslos
compartidos
sobre el mosaico
entibiado por el humo
fumador de doce memorias
Todos se estiran
iguales
viejos y jóvenes
padres posibles
para la mujer que engendra
más de una vez
vestida y entre arrugas
Pie de poema:
Fantasia della donna che balla, e del vecchio / che è suo padre e una volta l'aveva nel sangue / e l'ha fatta una notte, godendo in un letto, bel nudo. / [...] / Sembrano tutti suo padre i vecchietti entusiasti / e sono tutti, malfermi, un avanzo di corpo / che ha goduto altri corpi. [...] / [...] In silenzio / fuma il padre e l'attende che ritorni, vestita. / Tutti attendono, giovani e vecchi, e la fissano; / e ciascuno, bevendo da solo, ripenserà a lei. /// "Paternità"; Cesare Pavese
———————————————————————
Coro de sangre
Ametralla sin descuido
no deja hueco sin llenar
la interrupción no es su oficio :
busca la orilla blanca
infinitamente
próxima al vacío
Será padre
abuelo y más — incluso
sin saberlo
Como poste
cada bala define el paseo soberano
golpes regulares
alta precisión en las medidas
no deja ayer para mañana
Antepasado sin nombre
distribuirá su cotillón de tajos
salvo a su metralla imparable
No se acerca
somos demasiado mundo
para su tarde
cuando descansa y carga
otra ronda de cartuchos
Oculto en la escuela
lo hallará su descendencia
con un par de mariposas
nacidas
de su oído
Pie de poema:
[...] Tacere è a nostra virtù. / Qualche nostro antenato dev'essere stato ben solo / —un grand'uomo tra idioti o un povero folle— / per insegnare ai suoi tanto silenzio. /// "I mari del sud"; Cesare Pavese
———————————————————————
Línea de tormenta
Tejida en columna
quebrada
sonríe ante su ripio
insolente
trepa sin remedio
como turba llega — al cruce
y sale fingiendo no saber
dónde se encuentra
Observa los silencios de la cura
en complot
sabe del vicio
peor que su golpe
enjaulado entre sales
Quiere romper cuanto sume
para verse fuera
sigue la curva del salvavidas
casi ahogada
grita
De cara a lo fatal
ineludible
se hunde con su nombre
de bandera
hecha jirones
Pie de poema:
He sent up his words, tripping over each other, crowding the narrow tube. They mounted as if into a silence of a storm. And Jukes wanted to be dismissed from the face of that odious trouble intruding on the great need of the ship. /// "Typhoon"; Joseph Conrad
———————————————————————
Poemas tomados de la colección “In-versiones”
D.R.Mourelle nació en Buenos Aires, en 1954.
Algunos de sus libros publicados :
El cuaderno-con-tapas-de-hule-negro ; 1994
Sporran ; 1998
Hacia lo fragmentario ; 2005
Gibson ; 2006

martes, 10 de agosto de 2010
Pablo Queralt
FRAGMENTO DEL LIBRO PUEBLO DE AGUA- ED ALCIÓN 2007
esta la vida que muerdo, murmuro canturreo silbo su dialecto para que no muera
pueblo y agua que hacen la memoria
entre la humedad y las cifras que quedan atrapadas
impares en los mosquiteros
pero tiran flores y tomates para fin del relato
vamos subiendo la cuesta
en este jardín las flores son bombachas blancas, esta la de mi tía
estas diminutas las de las chicas de enfrente
cada cosa para lo que es dado
flor verde mantel rosa
y así el cementerio de los elefantes
van a morir a orillas del río porque allí las hierbas
son papillas para sus dientes gastados por los años
historia leída en las aguas del acuario
que hoy es solo un charco bajo nuestros pies
contada con los 5 dedos de una mano que acaricia el sueño
flores achicorias abejas avispas duraznos
información de esa naturaleza que comimos y cierra el círculo
código que nos reconoce en las caras mas allá de las anotaciones mutaciones transformación de una memoria puente de los arco iris
en las barrancas del lorero
una sola voz y su eco
Eolo se baña en el rio Cosquín entre las nereidas
Y yo nado con Raulito Gustavo Hilda este es nuestro juego
el que llega primero toma naranjada trinaranjus
y los tamariscos en el viento serrano cortando el calor del aire
de qué canción salió el pájaro que lleva en el pico mi pueblo de agua
escuchamos seguimos en la inocencia
música de la cajita
despierto ¿en el sueño? ¿en la película en la realidad? en esta nostalgia de un país ¿que conocí? imagino, sueño, vivo,
navego sus aguas azuladas en brazos de Morfeo
chorro del recuerdo que tomo en ese aire trama que me contuvo y hoy es aire corto que apenas alcanza
entre mentira leve y mentira grave vuelan las palomas
en ese minuto que están quietas
disparo
la pregunta la respuesta
¿adonde viajo ahora para encontrar la próxima palabra?
***
LALEBLAN -inédito poema eroticohot-
Y tan interesado que
Estaba anoche
En ese perfume
Que la gente en el cuerpo
Se confunde
Solo somos en él por un tiempo
Y las flores que da
Esta es tu riqueza adorada
Casa de las plumas
En el reverdecer abre sus botones
Se me abre al medio blanca culona
En babydoll soñada
Imaginada como en el bar en las botellas
En esta puta ciudad en tus sabanas
Y justo cuando la tenés
Ahí salta estalla
Somos demasiado poco para
Esta mamona brutal
Pero
Ya viene dulce mariposa
Abriendo sus piernas su miel
Sus alas en el oro del maíz
En el tambor cantás bebes dulce vello
De su culo que se alza cadenciosamente
Los dientes se entrechocan gimen de placer
Y justo de una culada penetrada en el tintineo del clítoris
Y el vaivén del vientre contra su culo apretado a sus nalgas
Todo ese calor
Todo lo que aprendemos sobre la marcha
Y su enorme látigo
Saliva y semen mezclados
Vacaciones que necesitamos
Placer en el placer
Y más
Vení a encularme, aullaba
Mientras sus nalgas se abrían y cerraban
Su teléfono siempre sonaba
Cuando estaba en el baño
Desnuda
Y atendía y hablaba
Desnuda brutal corpórea
Horas en el teléfono
Su concha abierta turgente
Desnuda para la ventana
Para nosotros
Que poco podíamos hacer
Sino entrar en la pantalla
Y buscar en esa calles
Lo más parecido
Hasta romper la semejanza
Lo que enamora el deseo
La pasión desenfrenada
Y en ese otro frenesí encontrado
Crear otro tótem
Otro idilio, otro culo
En imagen y semejanza
Como la de la hot
Que encontré y me tira
Me gusta tocarme la concha
En bolas o en bombachita
Cuando ya no puedo más
Pero los videos pornos caseritos
Se borran al verlos
Así que hay que volver a hacerlos, papi
esta la vida que muerdo, murmuro canturreo silbo su dialecto para que no muera
pueblo y agua que hacen la memoria
entre la humedad y las cifras que quedan atrapadas
impares en los mosquiteros
pero tiran flores y tomates para fin del relato
vamos subiendo la cuesta
en este jardín las flores son bombachas blancas, esta la de mi tía
estas diminutas las de las chicas de enfrente
cada cosa para lo que es dado
flor verde mantel rosa
y así el cementerio de los elefantes
van a morir a orillas del río porque allí las hierbas
son papillas para sus dientes gastados por los años
historia leída en las aguas del acuario
que hoy es solo un charco bajo nuestros pies
contada con los 5 dedos de una mano que acaricia el sueño
flores achicorias abejas avispas duraznos
información de esa naturaleza que comimos y cierra el círculo
código que nos reconoce en las caras mas allá de las anotaciones mutaciones transformación de una memoria puente de los arco iris
en las barrancas del lorero
una sola voz y su eco
Eolo se baña en el rio Cosquín entre las nereidas
Y yo nado con Raulito Gustavo Hilda este es nuestro juego
el que llega primero toma naranjada trinaranjus
y los tamariscos en el viento serrano cortando el calor del aire
de qué canción salió el pájaro que lleva en el pico mi pueblo de agua
escuchamos seguimos en la inocencia
música de la cajita
despierto ¿en el sueño? ¿en la película en la realidad? en esta nostalgia de un país ¿que conocí? imagino, sueño, vivo,
navego sus aguas azuladas en brazos de Morfeo
chorro del recuerdo que tomo en ese aire trama que me contuvo y hoy es aire corto que apenas alcanza
entre mentira leve y mentira grave vuelan las palomas
en ese minuto que están quietas
disparo
la pregunta la respuesta
¿adonde viajo ahora para encontrar la próxima palabra?
***
LALEBLAN -inédito poema eroticohot-
Y tan interesado que
Estaba anoche
En ese perfume
Que la gente en el cuerpo
Se confunde
Solo somos en él por un tiempo
Y las flores que da
Esta es tu riqueza adorada
Casa de las plumas
En el reverdecer abre sus botones
Se me abre al medio blanca culona
En babydoll soñada
Imaginada como en el bar en las botellas
En esta puta ciudad en tus sabanas
Y justo cuando la tenés
Ahí salta estalla
Somos demasiado poco para
Esta mamona brutal
Pero
Ya viene dulce mariposa
Abriendo sus piernas su miel
Sus alas en el oro del maíz
En el tambor cantás bebes dulce vello
De su culo que se alza cadenciosamente
Los dientes se entrechocan gimen de placer
Y justo de una culada penetrada en el tintineo del clítoris
Y el vaivén del vientre contra su culo apretado a sus nalgas
Todo ese calor
Todo lo que aprendemos sobre la marcha
Y su enorme látigo
Saliva y semen mezclados
Vacaciones que necesitamos
Placer en el placer
Y más
Vení a encularme, aullaba
Mientras sus nalgas se abrían y cerraban
Su teléfono siempre sonaba
Cuando estaba en el baño
Desnuda
Y atendía y hablaba
Desnuda brutal corpórea
Horas en el teléfono
Su concha abierta turgente
Desnuda para la ventana
Para nosotros
Que poco podíamos hacer
Sino entrar en la pantalla
Y buscar en esa calles
Lo más parecido
Hasta romper la semejanza
Lo que enamora el deseo
La pasión desenfrenada
Y en ese otro frenesí encontrado
Crear otro tótem
Otro idilio, otro culo
En imagen y semejanza
Como la de la hot
Que encontré y me tira
Me gusta tocarme la concha
En bolas o en bombachita
Cuando ya no puedo más
Pero los videos pornos caseritos
Se borran al verlos
Así que hay que volver a hacerlos, papi
lunes, 26 de julio de 2010
Agustín Pisani
Extractos de: Sin Mon Nefas
Contacto con el autor: agustinpisani@hotmail.com
Non Thue
Sin inspirarme en el paisaje, las piedras, tábanos en mis pies, secuestran mi mirada y tu huella a mis pies. La adrenalina salvaje en la embestidura del agua de tus ojos provoca olas en el lago que ya casi descansa a mis pies. Quizás te llegué este mensaje en la botella o lo capture un pescador, prefiero dejarlo escrito en el papiro de mis pies. No sé leer la partitura del lugar, imagino en el espejo y te acuso con el dolo de querer. Instancias decisivas, cálculos extravagantes, el cuero sucio, las posibilidades mínimas de tenerte y más, tener. El señuelo de tu boca, la comida rancia, la pupila de tu voz rompen a pedradas esta choza cansada de aletear. La sangre o tus microbios se escuchan con un eco, sueltan las parodias del pasado y unas chispas que enceguecen las fronteras entre vos y otra sensación.
Cuánto nos falta desaprender
Qué ideal que suena esto para la vagancia que se junta cada tarde en la placita, para los alumnos del último banco, para quienes ignoran sus “faltas”. En fin, para muchos. Sin embargo dudo de la existencia de asuntos más jodidos. Romper el hábito del cigarrillo, de la tensión innecesaria en el músculo inmediato inferior al cóccix, reeducar nuestra respiración, la forma de mirar, recordar que hay un ser humano del otro lado del chat; entonces: reconquistar la manera de pensar (que es siempre lo que influye en todo lo demás).Qué difícil dejar de lado lo aprendido por imposición, para tomar una nueva imposición que promete ser mejor que la anterior; pero que no es más que un nuevo modo de… lamento en este preciso instante no recordar aquello que escribí durante una clase de simiología, quiero decir: semiología. Estaba yo, gracias a mi magnífico poder de concentración, tan poco divertido que escribí lo siguiente (pero muy distinto): $%&%$·”!%$%& y más. Luego llegué a una conclusión: lo que estaba estudiando en ese momento no era más que lo refutado por un tercero que a su vez y, tal cual el otro también lo había hecho (valiéndose de la teoría previa) iba a ser refutado por un diferente quía y que así sucesivamente se seguirían refutando por los siglos de los ¿Siglos? Estudiar en minutos o en cuatrimestres, vidas de
seres que canalizaron su máxima energía en lo que ahora uno toma derretido de diversión, suele aparecerse en mi balero como algo radicalmente despectivo. Después de todo pensaba yo, la puerta está abierta y podés ir a aburrirte por ahí. En las radios o en las teles o en los medios (que deberían llamarse enteros por su importancia, pero nulos por su mensaje próspero de comunicación), digo entonces en los nulos de ética; pasa algo muy parecido. Ya no importa. Una vez más, gracias a mi poder de concentración desvié el tema principal. Quiero explayarme pues, en la red de subterráneo de París. Termina siempre esa trama en los mismos lugares, pero cada viajante va, si bien por la misma senda, por diversos trayectos. Como sostengo lo de la semiología, defiendo lo del año bisiesto también. Qué difícil desaprender las técnicas que aprehendemos. Qué difícil aceptar el vocabulario formal en una tribuna de fútbol, qué situación querer comprar una computadora con especias. Se sobrevive o se vive. Se vive o se vive plenamente. El pulgar hacia arriba, hacia el medio o hacia abajo. Norte, sur, este, oeste. Cómo desprendernos de cuatro puntos cardinales que preestablecen al mundo que observamos. Qué sería del ser que no posea ubicación, digo; además de desubicado, aprendió gracias a desaprender que de las dos formas, se puede cada uno tanto ubicar como desubicar. El perro si obedece es inteligente, los seres humanos si acatan órdenes no siempre son inteligentes. Obtener un uno como nota en la escuela en Alemania equivale a un diez. El naipe aquél es el mejor para “la canasta”, no así en “el truco”. Simultáneamente vemos cómo todo es relativo y cómo esta afirmación resulta absolutamente cierta. Causa gracia tal vez, pero aunque sea por un momento
el perro es absolutamente inteligente, el uno es la mejor nota, etcétera. Es una cuestión de perspectivas. El problema es creer que lo que se acaba de afirmar es cierto, o sea, lo es pero sólo en parte. Se desconoce un fragmento y se testifica el hecho desde lo conocido. De este modo es como andamos por la vida, a medias. Por lo menos no vamos descalzos, aunque tal vez eso nos ayudaría a dejar de pensar sobre cosas como estas, de una estirpe completamente ficticia, irreal, que sin conciencia lastiman a la raza humana tanto como los perros inteligentes.Qué sendero el de desaprender y aprender, qué comodidad tan ficticia como hipocondríaca resulta lo que tenemos. Sólo me cabe pensar en pensar positivamente, “Yo pienso positivo por eso vivo, por eso vivo”, escuché en una canción mientras mi amigo me terminaba de despertar con el teléfono… habían caído las Torres Gemelas, era un once de setiembre sin clases, como todos los once de setiembre. Recién hoy me entero que los once de setiembre no hay clases porque es el día del Maestro. Sé que me he desviado completamente por culpa de esta última apreciación del planteo de las perspectivas, mas volveré al asunto, aunque sería mejor que cada uno retorne cuando se le antoje desde el punto que le plazca y si no se le parece… Qué difícil es desaprender que nuestras manías no son más que papeles que llenan de manera efímera el hueco que Lacan percibe siempre insaciable. Ese vacío que se enemista con las publicidades, así como el Coyote con el Correcaminos. Todo, claro está, desde mi perspectiva, que es la única que vale.
Elegir estar enamorado
Lo maravilloso de estar enamorado es que yo no elijo. Si hay que salir con amigos alguna noche o simplemente hacer algo en alguna casa, siempre es para líos. Que adónde vamos, que cuáles son las opciones y si nos quedamos en qué casa y qué hacemos y a qué juego de mesa jugamos y qué película podríamos llegar a ver y qué y cómo y dónde y hasta cuándo y lo peor y lo mejor y etcétera. Por eso siempre es bueno tener a alguien que elija, ya sea por conveniencia o porque sí. Cuando yo estoy enamorado no elijo si es linda, arbitrariamente lo es. Tampoco pienso en la ropa que lleva porque siempre tiene puesto el vestido gris con rosas blancas y alguna pintita roja que tanto promueve mi enamoramiento hacia ella. A veces vamos al teatro o al cine a ver una de esas de terror, pero yo me entero lo que hice porque me lo comenta ella. Recién cuando me desenamoro y veo los tickets de las salas de cine y teatro, reparo en mis acciones. Cuando yo estoy enamorado me dice algunas cosas como “soy muy feliz a tu lado, amado” o “la cena está lista, cociné lo que más te gusta”. A veces me suspira (soy completamente consciente de ello) que lo único que quiere es irse de viaje conmigo a alguna isla paradisíacamente desierta. Cuando yo estoy enamorado ella cuenta las mejores historias para dormirme, también deja perfume en cada retazo de mi ropa. Si no me peino
es pensando en que su mano jamás podría deslizarse torpemente por cualquier superficie. Yo me enamoro y encuentro campo donde después de desenamorarme hay pavimento estropeado. Por eso me enamoro, porque vivo una realidad plena, su voz no desafina y la tele hace bien a mi salud. Pero tengo un grave problema: Nunca pude elegir cuándo enamorarme. En esos momentos en los que estoy desenamorado sufro de un síndrome terrible que muchos padecen momentáneamente, ver la otra realidad. Esa verdad que te condena a los programas de la tarde, al zapping (que no es más que elegir y cuesta tanto hacerlo que yo le he sacado las pilas al control remoto). El bendito zapping. Los desenamorados sostienen que no es más que el síndrome de creer que uno se pierde de algo mejor, por eso cambian de canal. Intentan elegir. Intentan pero nada más. Su intento es el intento de intentar elegir, por eso yo quiero enamorarme; no elegir ser tonto o inteligente. Porque hay que ser inteligente para elegir entre ser tonto o inteligente; bueno o malo, de postura correcta o insalubre. Asimismo en las elecciones todos perdemos (no estoy hablando de política). De todas formas, una vez escuché que todos estamos enamorados ya sea de objetos, de “súper yos” (o yoes, o hasta de yoyos o yo yoes), de gente o de programas de TV. El estar enamorado dicen que es un hipnotismo, pero no sé si es tan cierto. Cuando yo me enamoro regalo flores a los taxistas, pongo carteles de “busco empleado” en cada comercio; juego a la ruleta rusa con pistolas de agua y de vez en cuando meto un gol en la “Bombonera”. A mí el “estado hipnótico” me enaltece como ser humano, ser humano que nunca elige; para ello hay otra gente que trabaja de eso. Hablo de política y de economía, ahora sí. Por tal motivo me enamoro de un gusano que canta bajo la lluvia los martes de primavera - verano; pero los otoño- invierno… ahí me las rebusco. Me refugio en mi casa, que es
el futuro enamoramiento; dejo que otros tomen decisiones por mí, total para cuando entra el calorcito, yo ya estoy enamorado y ella me prepara siempre ese manjar tan exquisito.
Contacto con el autor: agustinpisani@hotmail.com
Non Thue
Sin inspirarme en el paisaje, las piedras, tábanos en mis pies, secuestran mi mirada y tu huella a mis pies. La adrenalina salvaje en la embestidura del agua de tus ojos provoca olas en el lago que ya casi descansa a mis pies. Quizás te llegué este mensaje en la botella o lo capture un pescador, prefiero dejarlo escrito en el papiro de mis pies. No sé leer la partitura del lugar, imagino en el espejo y te acuso con el dolo de querer. Instancias decisivas, cálculos extravagantes, el cuero sucio, las posibilidades mínimas de tenerte y más, tener. El señuelo de tu boca, la comida rancia, la pupila de tu voz rompen a pedradas esta choza cansada de aletear. La sangre o tus microbios se escuchan con un eco, sueltan las parodias del pasado y unas chispas que enceguecen las fronteras entre vos y otra sensación.
Cuánto nos falta desaprender
Qué ideal que suena esto para la vagancia que se junta cada tarde en la placita, para los alumnos del último banco, para quienes ignoran sus “faltas”. En fin, para muchos. Sin embargo dudo de la existencia de asuntos más jodidos. Romper el hábito del cigarrillo, de la tensión innecesaria en el músculo inmediato inferior al cóccix, reeducar nuestra respiración, la forma de mirar, recordar que hay un ser humano del otro lado del chat; entonces: reconquistar la manera de pensar (que es siempre lo que influye en todo lo demás).Qué difícil dejar de lado lo aprendido por imposición, para tomar una nueva imposición que promete ser mejor que la anterior; pero que no es más que un nuevo modo de… lamento en este preciso instante no recordar aquello que escribí durante una clase de simiología, quiero decir: semiología. Estaba yo, gracias a mi magnífico poder de concentración, tan poco divertido que escribí lo siguiente (pero muy distinto): $%&%$·”!%$%& y más. Luego llegué a una conclusión: lo que estaba estudiando en ese momento no era más que lo refutado por un tercero que a su vez y, tal cual el otro también lo había hecho (valiéndose de la teoría previa) iba a ser refutado por un diferente quía y que así sucesivamente se seguirían refutando por los siglos de los ¿Siglos? Estudiar en minutos o en cuatrimestres, vidas de
seres que canalizaron su máxima energía en lo que ahora uno toma derretido de diversión, suele aparecerse en mi balero como algo radicalmente despectivo. Después de todo pensaba yo, la puerta está abierta y podés ir a aburrirte por ahí. En las radios o en las teles o en los medios (que deberían llamarse enteros por su importancia, pero nulos por su mensaje próspero de comunicación), digo entonces en los nulos de ética; pasa algo muy parecido. Ya no importa. Una vez más, gracias a mi poder de concentración desvié el tema principal. Quiero explayarme pues, en la red de subterráneo de París. Termina siempre esa trama en los mismos lugares, pero cada viajante va, si bien por la misma senda, por diversos trayectos. Como sostengo lo de la semiología, defiendo lo del año bisiesto también. Qué difícil desaprender las técnicas que aprehendemos. Qué difícil aceptar el vocabulario formal en una tribuna de fútbol, qué situación querer comprar una computadora con especias. Se sobrevive o se vive. Se vive o se vive plenamente. El pulgar hacia arriba, hacia el medio o hacia abajo. Norte, sur, este, oeste. Cómo desprendernos de cuatro puntos cardinales que preestablecen al mundo que observamos. Qué sería del ser que no posea ubicación, digo; además de desubicado, aprendió gracias a desaprender que de las dos formas, se puede cada uno tanto ubicar como desubicar. El perro si obedece es inteligente, los seres humanos si acatan órdenes no siempre son inteligentes. Obtener un uno como nota en la escuela en Alemania equivale a un diez. El naipe aquél es el mejor para “la canasta”, no así en “el truco”. Simultáneamente vemos cómo todo es relativo y cómo esta afirmación resulta absolutamente cierta. Causa gracia tal vez, pero aunque sea por un momento
el perro es absolutamente inteligente, el uno es la mejor nota, etcétera. Es una cuestión de perspectivas. El problema es creer que lo que se acaba de afirmar es cierto, o sea, lo es pero sólo en parte. Se desconoce un fragmento y se testifica el hecho desde lo conocido. De este modo es como andamos por la vida, a medias. Por lo menos no vamos descalzos, aunque tal vez eso nos ayudaría a dejar de pensar sobre cosas como estas, de una estirpe completamente ficticia, irreal, que sin conciencia lastiman a la raza humana tanto como los perros inteligentes.Qué sendero el de desaprender y aprender, qué comodidad tan ficticia como hipocondríaca resulta lo que tenemos. Sólo me cabe pensar en pensar positivamente, “Yo pienso positivo por eso vivo, por eso vivo”, escuché en una canción mientras mi amigo me terminaba de despertar con el teléfono… habían caído las Torres Gemelas, era un once de setiembre sin clases, como todos los once de setiembre. Recién hoy me entero que los once de setiembre no hay clases porque es el día del Maestro. Sé que me he desviado completamente por culpa de esta última apreciación del planteo de las perspectivas, mas volveré al asunto, aunque sería mejor que cada uno retorne cuando se le antoje desde el punto que le plazca y si no se le parece… Qué difícil es desaprender que nuestras manías no son más que papeles que llenan de manera efímera el hueco que Lacan percibe siempre insaciable. Ese vacío que se enemista con las publicidades, así como el Coyote con el Correcaminos. Todo, claro está, desde mi perspectiva, que es la única que vale.
Elegir estar enamorado
Lo maravilloso de estar enamorado es que yo no elijo. Si hay que salir con amigos alguna noche o simplemente hacer algo en alguna casa, siempre es para líos. Que adónde vamos, que cuáles son las opciones y si nos quedamos en qué casa y qué hacemos y a qué juego de mesa jugamos y qué película podríamos llegar a ver y qué y cómo y dónde y hasta cuándo y lo peor y lo mejor y etcétera. Por eso siempre es bueno tener a alguien que elija, ya sea por conveniencia o porque sí. Cuando yo estoy enamorado no elijo si es linda, arbitrariamente lo es. Tampoco pienso en la ropa que lleva porque siempre tiene puesto el vestido gris con rosas blancas y alguna pintita roja que tanto promueve mi enamoramiento hacia ella. A veces vamos al teatro o al cine a ver una de esas de terror, pero yo me entero lo que hice porque me lo comenta ella. Recién cuando me desenamoro y veo los tickets de las salas de cine y teatro, reparo en mis acciones. Cuando yo estoy enamorado me dice algunas cosas como “soy muy feliz a tu lado, amado” o “la cena está lista, cociné lo que más te gusta”. A veces me suspira (soy completamente consciente de ello) que lo único que quiere es irse de viaje conmigo a alguna isla paradisíacamente desierta. Cuando yo estoy enamorado ella cuenta las mejores historias para dormirme, también deja perfume en cada retazo de mi ropa. Si no me peino
es pensando en que su mano jamás podría deslizarse torpemente por cualquier superficie. Yo me enamoro y encuentro campo donde después de desenamorarme hay pavimento estropeado. Por eso me enamoro, porque vivo una realidad plena, su voz no desafina y la tele hace bien a mi salud. Pero tengo un grave problema: Nunca pude elegir cuándo enamorarme. En esos momentos en los que estoy desenamorado sufro de un síndrome terrible que muchos padecen momentáneamente, ver la otra realidad. Esa verdad que te condena a los programas de la tarde, al zapping (que no es más que elegir y cuesta tanto hacerlo que yo le he sacado las pilas al control remoto). El bendito zapping. Los desenamorados sostienen que no es más que el síndrome de creer que uno se pierde de algo mejor, por eso cambian de canal. Intentan elegir. Intentan pero nada más. Su intento es el intento de intentar elegir, por eso yo quiero enamorarme; no elegir ser tonto o inteligente. Porque hay que ser inteligente para elegir entre ser tonto o inteligente; bueno o malo, de postura correcta o insalubre. Asimismo en las elecciones todos perdemos (no estoy hablando de política). De todas formas, una vez escuché que todos estamos enamorados ya sea de objetos, de “súper yos” (o yoes, o hasta de yoyos o yo yoes), de gente o de programas de TV. El estar enamorado dicen que es un hipnotismo, pero no sé si es tan cierto. Cuando yo me enamoro regalo flores a los taxistas, pongo carteles de “busco empleado” en cada comercio; juego a la ruleta rusa con pistolas de agua y de vez en cuando meto un gol en la “Bombonera”. A mí el “estado hipnótico” me enaltece como ser humano, ser humano que nunca elige; para ello hay otra gente que trabaja de eso. Hablo de política y de economía, ahora sí. Por tal motivo me enamoro de un gusano que canta bajo la lluvia los martes de primavera - verano; pero los otoño- invierno… ahí me las rebusco. Me refugio en mi casa, que es
el futuro enamoramiento; dejo que otros tomen decisiones por mí, total para cuando entra el calorcito, yo ya estoy enamorado y ella me prepara siempre ese manjar tan exquisito.
lunes, 5 de julio de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Eddy Morales - La Paz - Bolivia
Contacto con el autor: http://eddy.morales.rios@gmail.com
Las palmeras canarias
Esquivar los veloces taxis y buses en la principal calle del centro de La Paz, mientras procuro encontrar un pequeño espacio en la acera repleta de vendedores y personas, para detenerme un rato a tomar impulso -pero no aire-, y luego volver a brincar a la calle a seguir esquivando los veloces taxis y buses, no es lo que más concentra mi atención. El bullicio, el humo del diesel, las calles semejantes a un bazar asiático y los vehículos veloces alborotan tanto la principal calle de La Paz, todos los días y a toda hora, que el fenómeno se ha tornado monótono e irrelevante, excepto tal vez para algún extranjero aficionado al turismo bizarro. En cambio, vale la pena ver, observar, admirar y contemplar las dos palmeras canarias de la plaza, al final de la calle. Estos monumentos vegetales ya existían en los años 70s cuando la perspectiva de mi niñez me hacía ver La Paz como un sitio ideal para tener aventuras, y estos árboles aunque más pequeños que ahora, eran la representación del misterio, porque por más que lo intenté, nunca pude trepar a su copa. En aquella década era posible establecer una clasificación de los árboles por el grado de dificultad para treparlos. Los del parque zoológico eran los más fáciles, porque se trataba de una especie de setos de pinos que habían desarrollado con los años muchas ramas bajas y por lo tanto facilitaban enormemente el ascenso. Los árboles del jardín botánico y de la mayoría de las plazas de la zona sur, presentaban una dificultad media. Los eucaliptos del bosque de Pura Pura eran muy difíciles, aunque el placer de visitar el bosque estaba asociado a mi habilidad de saltar del tren en movimiento, eludiendo al boletero, y en época de lluvias se formaban charcos en medio del bosque donde habitaban ejércitos de sapos cuyos renacuajos eran negros y grandes, muy diferentes a las ranas de Calacoto, cuyos renacuajos eran verduzcos y más pequeños. Todo ha cambiado en La Paz, pero el lento movimiento del follaje que provoca la brisa en las palmeras canarias de la plaza, como queriendo mostrar su indiferencia ante el bullicio y desorden de la ciudad, posiblemente esté despertando nuevamente la imaginación de algún niño aventurero.
La idea
Se esconde en los sitos más inverosímiles de mi cerebro, pero en cierta forma la siento porque no deja de desplazarse entre sus neuronas y conexiones dentríticas. A veces trata de salir desesperadamente a la superficie, al igual que una persona que está a punto de ahogarse en el lago. Emerge, chapotea, da pelea, pero mi conciencia es implacable con esta idea y simplemente impide que mi voz la pronuncie o mis manos la escriban. Es por miedo a su letalidad. La imagino creciendo, difundiéndose en tertulias de café, en los buses y en los mercados, contaminando los conceptos que la sociedad da por ciertos, haciendo tambalear los cimientos de lo establecido, lo cotidiano y respetado. Aunque peligrosa para los individuos que viven del caos –y que se enriquecen con él-, mi idea no es del todo nueva; quiere volver a emerger impregnada de humanismo. Tal vez tiene más de sentimiento que de teoría, pero de eso se trata: hay que recuperar la capacidad humana del sentir integral, que combina amor, sabiduría y un estilo práctico de hacer bien las cosas. Es la más alegre de las ideas y por lo mismo la más seria. Quizás no la dejo salir porque sé de antemano que será un esfuerzo fútil. Pero si no lo es, valdría la pena arriesgarlo todo para que la lealtad contamine el corazón de los seres humanos.
Manzana mordida
No sé si existe el olor a manzana mordida, pero para mí es el olor particular que emanaba mi abuela, cuando acompañaba pacientemente mis juegos infantiles en el parque de la plaza de Uyuni. Por muchísimos años, me había olvidado de ese olor particular, hasta que volví a sentirlo emanando de las casas en un barrio viejo de Sucre. Los rostros que ahora veo en la calle me son completamente desconocidos, pero este aroma me hizo sentir en casa, un efecto similar al que me producen los techos de teja española, las paredes blancas y los jardines con pasifloras. Por primera vez hice conciencia plena acerca de la seguridad que me dio el abrazo de mi abuela y su beso cariñoso en la frente cuando -como resultado de una de mis travesuras-, me caí del carrusel del parque. Este recuerdo grato es ahora uno de los mayores tesoros de mi vida, al igual que el olor a manzana mordida.
Eugenia
La disposición de objetos en la habitación me dio una sensación de buen gusto. A pesar de que había algunos almohadones tirados en el piso sobre la alfombra, la manera aleatoria en que habían sido colocados, cerca a unas macetas sobre unas mesitas de madera, los hacía ver por decirlo de alguna manera, ordenados en el desorden general de la habitación. Unas notas de música caribeña envolvían la media luz natural del ambiente, calentándolo y tornándolo alegre, en sintonía con unos cuadros adornados con motivos étnicos que se encontraban guindados en la pared lateral.
Eugenia apareció por la puerta del fondo de la habitación y corrió para abrazarme. Su aroma se esparció por mi cerebro y su cercanía me hizo sentir feliz. Comenzó a hablarme y me preparé para disfrutarla, porque una de las cosas que me hizo enamorarme de Eugenia fue su amplio conocimiento de la literatura clásica. Me contaba anécdotas extraídas de libros, de pronto y sin anunciarlo recitaba algún poema exuberante, o me explicaba situaciones vividas por amantes en tiempos y lugares recónditos. Su modo de describir lo leído era una obra de arte en sí mismo; añadía elementos contextuales para mayor claridad, cuidando de mantener la esencia del relato.
Esta vez no pude comprender el sentido de su relato. Dos amantes se encuentran como por casualidad en la fiesta de fin de semana de un pueblo alpino, y después de bailar unas piezas musicales, la muchacha decide marcharse para evitar que su madrina se de cuenta que salió furtivamente de la casa. Eugenia con una sonrisa dulce me dijo:
- ¿Y por qué te preocupas? Solo disfruta lo que te cuento, no tiene que tener necesariamente un mensaje.
Luego me besó con dulzura, haciéndome palpar las nubes con los dedos. Así es ella: siempre deja claras las cosas. Me educa con amor acerca del amor, y me parece que ésa es la mejor forma de amar.
El ladrido del perro en el patio a causa de un auto que pasó velozmente por la calle, me hizo perder la concentración. Me di cuenta que tenía un libro entre las manos y Eugenia no estaba conmigo. Desde que Eugenia se marchó ya nunca más pude dejar de leer y en mi locura por su ausencia, aún la imagino relatándome aquello que leo en la soledad de mi habitación. Esa habitación con almohadones desparramados desordenadamente sobre la alfombra del piso.
Las palmeras canarias
Esquivar los veloces taxis y buses en la principal calle del centro de La Paz, mientras procuro encontrar un pequeño espacio en la acera repleta de vendedores y personas, para detenerme un rato a tomar impulso -pero no aire-, y luego volver a brincar a la calle a seguir esquivando los veloces taxis y buses, no es lo que más concentra mi atención. El bullicio, el humo del diesel, las calles semejantes a un bazar asiático y los vehículos veloces alborotan tanto la principal calle de La Paz, todos los días y a toda hora, que el fenómeno se ha tornado monótono e irrelevante, excepto tal vez para algún extranjero aficionado al turismo bizarro. En cambio, vale la pena ver, observar, admirar y contemplar las dos palmeras canarias de la plaza, al final de la calle. Estos monumentos vegetales ya existían en los años 70s cuando la perspectiva de mi niñez me hacía ver La Paz como un sitio ideal para tener aventuras, y estos árboles aunque más pequeños que ahora, eran la representación del misterio, porque por más que lo intenté, nunca pude trepar a su copa. En aquella década era posible establecer una clasificación de los árboles por el grado de dificultad para treparlos. Los del parque zoológico eran los más fáciles, porque se trataba de una especie de setos de pinos que habían desarrollado con los años muchas ramas bajas y por lo tanto facilitaban enormemente el ascenso. Los árboles del jardín botánico y de la mayoría de las plazas de la zona sur, presentaban una dificultad media. Los eucaliptos del bosque de Pura Pura eran muy difíciles, aunque el placer de visitar el bosque estaba asociado a mi habilidad de saltar del tren en movimiento, eludiendo al boletero, y en época de lluvias se formaban charcos en medio del bosque donde habitaban ejércitos de sapos cuyos renacuajos eran negros y grandes, muy diferentes a las ranas de Calacoto, cuyos renacuajos eran verduzcos y más pequeños. Todo ha cambiado en La Paz, pero el lento movimiento del follaje que provoca la brisa en las palmeras canarias de la plaza, como queriendo mostrar su indiferencia ante el bullicio y desorden de la ciudad, posiblemente esté despertando nuevamente la imaginación de algún niño aventurero.
La idea
Se esconde en los sitos más inverosímiles de mi cerebro, pero en cierta forma la siento porque no deja de desplazarse entre sus neuronas y conexiones dentríticas. A veces trata de salir desesperadamente a la superficie, al igual que una persona que está a punto de ahogarse en el lago. Emerge, chapotea, da pelea, pero mi conciencia es implacable con esta idea y simplemente impide que mi voz la pronuncie o mis manos la escriban. Es por miedo a su letalidad. La imagino creciendo, difundiéndose en tertulias de café, en los buses y en los mercados, contaminando los conceptos que la sociedad da por ciertos, haciendo tambalear los cimientos de lo establecido, lo cotidiano y respetado. Aunque peligrosa para los individuos que viven del caos –y que se enriquecen con él-, mi idea no es del todo nueva; quiere volver a emerger impregnada de humanismo. Tal vez tiene más de sentimiento que de teoría, pero de eso se trata: hay que recuperar la capacidad humana del sentir integral, que combina amor, sabiduría y un estilo práctico de hacer bien las cosas. Es la más alegre de las ideas y por lo mismo la más seria. Quizás no la dejo salir porque sé de antemano que será un esfuerzo fútil. Pero si no lo es, valdría la pena arriesgarlo todo para que la lealtad contamine el corazón de los seres humanos.
Manzana mordida
No sé si existe el olor a manzana mordida, pero para mí es el olor particular que emanaba mi abuela, cuando acompañaba pacientemente mis juegos infantiles en el parque de la plaza de Uyuni. Por muchísimos años, me había olvidado de ese olor particular, hasta que volví a sentirlo emanando de las casas en un barrio viejo de Sucre. Los rostros que ahora veo en la calle me son completamente desconocidos, pero este aroma me hizo sentir en casa, un efecto similar al que me producen los techos de teja española, las paredes blancas y los jardines con pasifloras. Por primera vez hice conciencia plena acerca de la seguridad que me dio el abrazo de mi abuela y su beso cariñoso en la frente cuando -como resultado de una de mis travesuras-, me caí del carrusel del parque. Este recuerdo grato es ahora uno de los mayores tesoros de mi vida, al igual que el olor a manzana mordida.
Eugenia
La disposición de objetos en la habitación me dio una sensación de buen gusto. A pesar de que había algunos almohadones tirados en el piso sobre la alfombra, la manera aleatoria en que habían sido colocados, cerca a unas macetas sobre unas mesitas de madera, los hacía ver por decirlo de alguna manera, ordenados en el desorden general de la habitación. Unas notas de música caribeña envolvían la media luz natural del ambiente, calentándolo y tornándolo alegre, en sintonía con unos cuadros adornados con motivos étnicos que se encontraban guindados en la pared lateral.
Eugenia apareció por la puerta del fondo de la habitación y corrió para abrazarme. Su aroma se esparció por mi cerebro y su cercanía me hizo sentir feliz. Comenzó a hablarme y me preparé para disfrutarla, porque una de las cosas que me hizo enamorarme de Eugenia fue su amplio conocimiento de la literatura clásica. Me contaba anécdotas extraídas de libros, de pronto y sin anunciarlo recitaba algún poema exuberante, o me explicaba situaciones vividas por amantes en tiempos y lugares recónditos. Su modo de describir lo leído era una obra de arte en sí mismo; añadía elementos contextuales para mayor claridad, cuidando de mantener la esencia del relato.
Esta vez no pude comprender el sentido de su relato. Dos amantes se encuentran como por casualidad en la fiesta de fin de semana de un pueblo alpino, y después de bailar unas piezas musicales, la muchacha decide marcharse para evitar que su madrina se de cuenta que salió furtivamente de la casa. Eugenia con una sonrisa dulce me dijo:
- ¿Y por qué te preocupas? Solo disfruta lo que te cuento, no tiene que tener necesariamente un mensaje.
Luego me besó con dulzura, haciéndome palpar las nubes con los dedos. Así es ella: siempre deja claras las cosas. Me educa con amor acerca del amor, y me parece que ésa es la mejor forma de amar.
El ladrido del perro en el patio a causa de un auto que pasó velozmente por la calle, me hizo perder la concentración. Me di cuenta que tenía un libro entre las manos y Eugenia no estaba conmigo. Desde que Eugenia se marchó ya nunca más pude dejar de leer y en mi locura por su ausencia, aún la imagino relatándome aquello que leo en la soledad de mi habitación. Esa habitación con almohadones desparramados desordenadamente sobre la alfombra del piso.
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